6 de agosto de 2022

Escapada a Caldera

Actualmente uno piensa dos veces antes de hacer un viaje debido al temor a contagiarse de Coronavirus. Sin embargo, Caldera, en la región de Atacama, ha demostrado ser un destino que respeta por completo las normas sanitarias impuestas por el Ministerio de Salud. 

No hay quien no recomiende visitar Caldera. Esta localidad reúne muchas de las características que hacen atractivas a las ciudades del norte de Chile, como su caleta de pescadores y los desérticos paisajes que se mezclan con la historia de los primeros mineros del país, inmigrantes que llegaron buscando una mejor vida y héroes nacionales que participaron en la guerra del Pacífico. Además, el balneario Bahía Inglesa se presenta a pocos kilómetros como un lugar idílico para descansar y disfrutar de la gastronomía de la zona.

Luego de aterrizar en el Aeropuerto de Copiapó, recibir la gélida brisa mañanera, y rentar nuestro pequeño, pero cumplidor vehículo en una empresa local, comenzamos nuestro viaje exprés en tiempos de pandemia. Nos montamos rápidamente en la carretera, y tras unos 15 o 20 minutos de bellos paisajes inhóspitos, lo primero que nos da la "bienvenida" con los brazos abiertos es una gran barrera sanitaria a la entrada de Caldera que, para nuestra sorpresa, deja completamente desinfectado nuestro auto. No olviden subir las ventanas antes de pasar bajo la cinta, porque sino quedarán empapados.

Uno de los lugares más típicos de la zona es el Muelle Pesquero, desde donde los navíos embarcan durante todo el año hacia el Océano Pacífico para traer pescados frescos que, algunos días, se pueden comprar directamente en este lugar a un precio mucho más barato. Es tanto el cariño que los pescadores le tienen a su oficio, que entre todos idearon abrir el Museo de la Pesca Artesanal. 

Si tu interés es de ámbito gastronómico, pero te preocupa la limpieza del local, justo al frente del muelle se encuentra el Terminal Pesquero, con varios puestos que ofrecen exquisitos pescados frescos, ceviches, ostiones y empanadas. Para acceder a esa zona, primero debes pasar una barrera sanitaria, tanto peatones como vehículos, que incluye toma de temperatura. Los clientes deben hacer fila para poder comprar, respetando las normas y la distancia permitida. También hay algunos restaurantes, como ‘El Pelo Duro’ o ‘La Chispa de Doña Luisa’ que han adoptado esta nueva realidad, realizando la trazabilidad a sus comensales antes de tomar el pedido, ofrecen alcohol gel, con mesas al aire libre y mucha distancia una de otra.

En los alrededores encuentras locales de artesanía que venden hermosas joyas hechas de perla, algunos juguetes, ropa o recuerdos a buen precio y con buena atención. Los comerciantes han sido golpeados muy fuerte por la Pandemia, y están muy contentos de poder ofrecer nuevamente sus productos.

Para los religiosos o amantes de los edificios patrimoniales, está la Gruta del Padre Negro. Levantada en 1934 por el sacerdote colombiano Crisógono Sierra Velásquez, esta edificación está iluminada por decenas de velas, todas sus paredes tienen hermosas pinturas y es una muestra de la gran fe que le tienen los calderinos. 

Llamado cariñosamente “Padre Negro” por el color de su piel, este sacerdote murió el 3 de julio de 1945 y hoy sus restos se encuentran en el cementerio de Caldera, el primer cementerio laico de Chile.

En las afueras de la comuna se encuentra el Santuario de la Naturaleza Granito Orbicular, ubicado alrededor del kilómetro 893 en la Carretera Panamericana. Para acceder a este espacio al aire libre es necesario contar con un vehículo, y un buen mapa, porque en el camino no hay mucha señalización para llegar al lugar. 

Una vez allí, se puede apreciar esta rareza natural, que solo en pocos lugares del planeta se puede encontrar. Recordar que es una zona protegida, y no se permite ninguna actividad que dañe el espacio. Un disfrute para la vista e ideal para obtener buenas fotografías.


BAHÍA INGLESA

Uno de los atractivos más llamativos de Caldera es el Balneario Bahía Inglesa, aclamado por los turistas nacionales y extranjeros, por la belleza de sus blancas arenas y aguas turquesa. A pesar de la gran cantidad de público que disfruta de la playa en estos días, existe mucha distancia entre las personas, además de que la policía marítima está fiscalizando constantemente. 

Sus grandes restoranes ubicados en el borde costero, cuentan con todos los protocolos sanitarios sugeridos por las autoridades de salud, respetando el aforo máximo y la distancia entre las mesas.

Lo mismo ocurre con el alojamiento, por ejemplo, en el Hotel Blanco Encalada, el desayuno se sirve en la habitación. Personal del establecimiento con guantes y mascarilla entregan los productos, en su mayoría sellados, en la puerta de la pieza, en este caso, el comedor al ser interior no está habilitado. Por otra parte, en los espacios comunes hay disponibles dispensadores de alcohol gel para resguardo de los pasajeros.

Algo que llama profundamente la atención, es que, tanto en el sector pesquero, como en Bahía Inglesa y en el centro de la ciudad, se encuentra una variedad considerable de carteles indicando las medidas de protección sanitarias para prevenir el contagio del Covid-19

A pesar de los miedos comunes que uno puede tener al viajar en tiempos de pandemia, además de tomar las precauciones propias, es importante y da tranquilidad ver que hay localidades en las que se han tomado las medidas necesarias, lo que permite tener un paseo más ameno y seguro.


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