29 de septiembre de 2021

Escapada entre Viña del Mar y Valparaíso: de costa a costa

Ahora que hace más calor es el momento ideal para escapar al litoral, y si no tienes mucho tiempo, puedes hacerlo durante el fin de semana.



Llegó el momento. Se acabaron las cuarentenas y la pandemia cada vez nos da un mayor respiro, por lo que, si no has salido a ningún lugar en el último tiempo, qué mejor que huir unos días a las playas de Viña del Mar o a los históricos cerros de Valparaíso.

Nosotros comenzamos nuestro recorrido en Viña, conociendo una de las playas más famosas de Chile.


REÑACA

Considerada por muchos como la playa de Viña por excelencia, es un exclusivo lugar turístico que tiene muchas cosas que ofrecer. Este balneario ‘top’ comenzó en 1905, cuando se formó la Sociedad Inmobiliaria Montemar con la finalidad de promover la urbanización de la playa. Así, durante los sesenta, se estableció como uno de los destinos más glamorosos de Chile, y aunque ya no sea de extremo lujo, sigue siendo una playa privilegiada y la favorita de muchas marcas para promocionar sus productos, hacer eventos masivos y de algunos programas televisivos.



La playa históricamente se ha dividido por ‘sectores’, siendo el 5 (el más cercano a Cochoa) el más 'top' de todos, aunque personalmente prefiero los que se encuentran más cerca del centro, donde están los restaurantes, las tiendas y la diversión en concreto. 

El centro de Reñaca tiene de todo, restaurantes, cafeterías, centros comerciales, supermercados y heladerías. Una de ellas, ‘Ci Siamo’, ubicada en la calle Barros Borgoño, tiene pasteles, rollos de canela, café y, por supuesto, helados de exquisitos sabores para los amantes de este insuperable postre. 

¿Cómo llegar a Reñaca desde el centro de Viña? Fácil, si no conoces mucho la ciudad, puedes tomar una micro en la calle ‘Libertad’ que vaya en dirección a Concón y/o Reñaca, el pasaje cuesta $450 aproximadamente, y se demora 15 minutos. (En un día normal, porque en verano el taco puede ser eterno).

Playa Cochoa

Pero si buscas un poco más de tranquilidad y exclusividad, puedes caminar por la costanera de Reñaca hasta el final, y llegarás a Cochoa, una pequeña y preciosa playa que se ubica en las afueras, cerca de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Valparaíso, en dirección a Concón. Es famosa por sus aguas bajas que permiten a los turistas bañarse (en Reñaca está prohibido) y por tener excelentes restaurantes especializados en pescados, mariscos frescos y deliciosas empanadas. Nosotros comimos en el ‘Restaurant D’Lamari’, un local frente a la playa, que tiene una cantidad enorme de empanadas, principalmente con productos del mar. Es rico, no tan caro y hay buena atención. Recomendado.

La playa de Cochoa tiene la particularidad de que su arena es oscura. Además, por la noche, los enormes edificios que rodean la bahía y las dunas, se iluminan creando un juego de luces que vale la pena disfrutar. 

Como dato, entre las playas Cochoa y Reñaca, se ubica el mirador ‘Lobería’, que ofrece una linda vista a los lobos marinos.


VALPARAÍSO

Pero si no te gusta tanto la farándula y prefieres los barrios antiguos, pintorescos y repletos de historia, quizás tu mejor opción sea ir al otro extremo de la costa, y conocer algunos de los puntos más famosos de Valparaíso.

Cerros Alegre y Concepción

Parte integral del origen del puerto, los cerros Alegre y Concepción tienen una historia profunda originaria desde la Colonia que se ha convertido en patrimonio arquitectónico y social del barrio. Ambos pertenecen a la categoría de ‘zona típica’.

El núcleo urbano de Cerro Alegre y Cerro Concepción conserva su trazado inicial sin modificaciones. Su pasado aristocrático del siglo XIX ha dejado hermosas casas de varios pisos con cuidada decoración. Hoy puedes subir en auto, en bicicleta o a pie, y perderte por las ondulantes calles de ambos cerros en las que se mezclan antiguas casonas con viviendas más sencillas y coloridas, grafitis en las paredes (algunos artísticos, otro lamentablemente no tanto), tiendas independientes de diseño e incluso antiguas panaderías y restaurantes. En este lugar los vecinos y los turistas comparten su vida de manera asombrosamente normal.


Una vez arriba, se puede aprovechar de tomar fotografías de la bahía, además de visitar dos edificios considerados Monumento Histórico: La iglesia Anglicana de San Pablo y el Palacio Barburizza, actual Museo Municipal de Bellas Artes, los que junto con la renovación de antiguas casonas convertidas en hoteles o restaurantes le dan una particularidad pintoresca al barrio.

Uno de los puntos favoritos de los turistas que pasean son los tres bellos paseos peatonales con vista al mar: el yugoslavo, sitio del museo de Bellas Artes; el Gervasoni, con la casa museo del caricaturista Lukas, y el Atkinson, donde se pueden ver artistas callejeros pintando y vendiendo souvenirs.

Si te cansas de subir tantas escaleras y deambular por las sinuosas calles de estos hermosos cerros, la famosa heladería artesanal y café ‘Amor Porteño’ tiene exquisitos sabores para calmar la sed y el calor.

La oferta gastronómica, en especial de Cerro Alegre, es amplia. Aunque por ser un lugar muy concurrido, no siempre los precios son bajos, así que una buena opción es visitar alguno de los clásicos restaurantes del plan. En nuestro caso, almorzamos en el restaurante ‘Menzel’ ubicado en calle Las Heras. Décadas de tradición en sus cada uno de sus platillos caseros, contundentes y de exquisito sabor.

Lamentablemente Valparaíso está bastante descuidado en los últimos años -a pesar de ser patrimonio de la humanidad de UNESCO-  pero aún así tiene hermosos lugares que vale la pena recorrer.



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