Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Los periodistas de investigación Daniel Avendaño y Mauricio Palma (El secreto del submarino), vuelven a la carga con un tema del cual se habla mucho, pero se sabe poco. Nos referimos a la colaboración prestada por Chile al Reino Unido en el conflicto que tuvo el país insular con la Argentina de Galtieri y compañía, en el año 1982, por las islas Malvinas/Falklands en el Atlántico Sur. Este conflicto, que movilizó ayudas a ambas partes desde terceras potencias como EE.UU. y Perú, tenía un carácter de suma importancia para Chile, en un contexto de alta tensión con Argentina por la disputa por las islas Picton, Nueva y Lennox que fue jurídicamente resuelto por un fallo arbitral a favor de nuestro país, pero que el gobierno militar argentino desconoció declarándolo insanablemente nulo. Este hecho llevó al casi enfrentamiento entre los dos países del cono sur en diciembre de 1978, y para el año 1982, el conflicto seguía latente. La investigación de Avendaño y Palma tiene como fortalezas que intenta indagar no sólo en hechos particulares, muchos de hechos desconocidos, o de los cuales no se tienen muchas certezas, sino que va más allá, contextualizando la situación desde el punto de vista histórico para comprender mejor el actuar de las potencias involucradas. Este juego de espionaje, pactos no oficiales y de secretos militares que muchas veces ni el tiempo puede develar, es tratado con un rigor periodístico que presenta al lector muchas herramientas para poder conocer, comprender y formarse opinión sobre este tema que, como en todo conflicto bélico, no es cómodo. Te invitamos a ver la entrevista completa que tuvo En Palco con uno de los autores deEl Pacto Perfecto, Daniel Avendaño, en nuestro canal de Youtube.
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
La mayoría de las personas que viajan a Italia llegan a Roma . No sólo porque es la capital, una ciudad imperdible, y porque todos los caminos llegan a Roma, sino porque también es un buen punto de partida para iniciar viaje a otras ciudades del país. Y dentro de lo que es el contexto de transporte desde o hacia el aeropuerto, o bien, desde o hacia otras ciudades, juega un rol esencial la estación de trenes Termini . Este monumental edificio que cuenta con casi 30 andenes es, para muchos, un punto de referencia en un viaje a Italia, el cual probablemente te obligue a hacer tiempo (como si de una escala aérea se tratara). Y es en esta ocasión, o si simplemente estas conociendo Roma, que la ciudad eterna te ofrece su milenaria historia arquitectónica para que tus ojos se deleiten. Así, si tienes 1, 2 o más horas, a pocas cuadras de la colosal estación, puedes disfrutar de aquellos edificios llenos de arte que brotan por montones en la capital del cristianismo occidental: sus iglesias. Acá te ofrecemos 6 alternativas de visitas de importantes iglesias que se encuentran a pocos metros de la estación: Basílica de Santa Maria la Mayor: Una de las cuatro basílicas mayores de Roma (también conocidas como basílicas papales). Como su nombre lo indica, está dedicada al culto a la Virgen. Si bien el primer templo cristiano consagrado en este lugar por el papa Liberio (s. IV) se transformó de un templo paleocristiano a un templo con características barrocas. Su interior no sólo impresiona por sus dimensiones, sino además por su impresionante techo hecho de madera, pero revestido en oro. Además de sus deslumbrantes capillas, destacan el ícono de la Virgen Salus populi romani, que legendariamente se le atribuye al evangelista San Lucas. En su interior también se encuentra la tumba de Gian Lorenzo Bernini, el afamado artista y arquitecto, padre de la escultura barroca, quien se hiciera masivamente tras el libro y película Ángeles y Demonios. Además, en este templo descansan los restos de 8 papas, entre ellos el papa Francisco, hoy probablemente el centro de atracción de la mayoría de los turistas que visitan diariamente la basílica. Iglesia de Santa Pudenciana: Esta iglesia paleocristiana, a muy pocos metros detrás de la basílica de Santa María la Mayor, es un templo del siglo IV y uno de los más antiguos de Roma. De hecho, una de sus particularidades es que está edificada en un nivel inferior a la actual calle, debiéndose bajar unas escaleras para ingresar a ella (normalmente es todo lo contrario). Está dedicada a Pudenciana, hija del senador romano Pudente, quienes recibieron en su hogar al apóstol San Pedro durante varios años de su estadía en Roma. Entre sus obras más destacadas se encuentra su hermoso mosaico ubicado en el ábside, en el cual se observa a Jesús, sus apóstoles y a las hermanas Pudencia y Práxedes. Iglesia de Santa Práxedes: A pocos pasos desde Santa Maria Maggiore, caminando por via Merulana, se encuentra casi escondida esta pequeña basílica, edificio que data del siglo IX, y que tenía por misión albergar los restos mortales de Santa Práxedes y su hermana Santa Pudenciana. Además, bajo este edificio se trasladaron los cuerpos de un poco más de 2.000 mártires de la Iglesia, los cuales se ubicaban en catacumbas. Impresionan sus hermosos mosaicos y una reliquia de la Pasión: un segmento del pilar en el cual Jesús fue flagelado antes de la crucifixión. Basílica de los Santos Silvestro y Martino en Monti: Ubicada en uno de los barrios históricos de Roma, Monti, pero a escasos metros de la ya nombrada via Merulana, esta basílica barroca esconde bajo sus pies la primitiva basílica paleocristiana del siglo IV, la cual se puede visitar bajando unas pequeñas escaleras. Este edificio que hoy se encuentra en el subsuelo fue, inicialmente, un edificio civil romano del siglo II llamado Titulus Equitii, dando entonces más valor a la visita. Basílica de San Juan de Letrán: Si sigues caminan por la via Merulana, al final te vas a encontrar con San Juan de Letrán, otra basílica mayor. Es la catedral de Roma, es decir, acá está el asiento (cátedra) del Obispo de Roma: el papa. Como tal, es la primera de las iglesias del mundo (también se le conoce como madre de todas las iglesias). Si bien fue una basílica paleocristiana, y albergó en su palacio por mucho tiempo a los papas, hasta que estos emigraron a Avignon (hoy gobiernan desde el Vaticano), hoy está convertida en un edificio barroco, tras las transformaciones que estuvieron al mando de Francesco Borromini. Destaca su hermoso ciborio gótico, las colosales estatuas de los apóstoles, al igual que frescos y mosaicos. Basílica de Santa Maria de los Ángeles y de los Mártires: De regreso a Termini, y saliendo a su frontis, hacia la Piazza dei Cinquecento, llegarás a la Piazza della Repubblica en escasos minutos. En este punto no puedes perderte la belleza de la fuente de las Náyades, que data de entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es aquí donde llegamos a otro templo con mucha historia: Santa María de los Ángeles y de los Mártires, construido en las ruinas del, alguna vez, imponente edificio romano de las Termas de Diocleciano. Construida en el siglo XVI, esta basílica tiene, entre sus particularidades, un gigantesco órgano que le fue regalado por los romanos al papa Juan Pablo II, en ocasión del Jubileo del año 2000; la Línea Clementina, una meridiana solar inaugurada en 1702; y una sala con información del edificio, las termas y un busto del emperador Diocleciano, quien irónicamente en vida fue un reconocido anticristiano, promotor de la llamada “Gran Persecución” a inicios del siglo IV. Si quieres ver nuestra experiencia en este mini tour por los alrededores de la estación de Termini, te invitamos a ver el siguiente episodio de En Palco Condimenta.
Hugo Riquelme (Terror en Cerro Moreno, El Triángulo de Cerro Moreno) nos ofrece un nuevo libro que aborda momentos claves de la vida de Margot Duhalde, la primera piloto de guerra de nuestro país, la cual participó activamente en la Segunda Guerra Mundial. Una verdadera leyenda de la aviación nacional que, a pesar de los años, sigue en el recuerdo del país. Su historia de perseverancia y tenacidad la llevaron desde muy temprana edad a cumplir su sueño de volar, en una sociedad que no veía con buenos ojos que una mujer se dedicara a la aviación. Su participación en el conflicto mundial la elevó a ser considerada una pionera también en Europa, donde se destacó finalmente, tras varias contrariedades, cumpliendo arriesgadas misiones que sirvieron al esfuerzo de guerra. Riquelme, por cierto, destaca las aventuras y peripecias de esta mujer fuera de lo común, en una novela histórica que, como el mismo autor nos señaló, escribió con bastante rigurosidad histórica, dejando el más mínimo espacio a la ficción, con el fin de retratar más allá de la leyenda, a un ser humano que mantuvo, a pesar de las dificultades, su decisión y convicción para cumplir lo que más deseaba: volar. El escritor nos ofrece una Margot auténtica, con voluntad, pero también con temores. Centrado contextualmente en su participación en la Segunda Guerra Mundial, de manera oportuna nos lleva también a los inicios de Margot, al campo, a su niñez, y a su vida familiar que se vio convulsionada una vez que la joven se convenció que su objetivo era surcar los cielos. En síntesis, un libro entretenido que nos lleva adecuadamente por las alegrías y los sinsabores, por los triunfos y las penas de una mujer que, por sus particularidades y logros, es considerada un ejemplo que trasciende a la aviación. Te invitamos a ver la entrevista completa con Hugo Riquelme, en nuestro canal de Youtube.
Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Los periodistas de investigación Daniel Avendaño y Mauricio Palma (El secreto del submarino), vuelven a la carga con un tema del cual se habla mucho, pero se sabe poco. Nos referimos a la colaboración prestada por Chile al Reino Unido en el conflicto que tuvo el país insular con la Argentina de Galtieri y compañía, en el año 1982, por las islas Malvinas/Falklands en el Atlántico Sur. Este conflicto, que movilizó ayudas a ambas partes desde terceras potencias como EE.UU. y Perú, tenía un carácter de suma importancia para Chile, en un contexto de alta tensión con Argentina por la disputa por las islas Picton, Nueva y Lennox que fue jurídicamente resuelto por un fallo arbitral a favor de nuestro país, pero que el gobierno militar argentino desconoció declarándolo insanablemente nulo. Este hecho llevó al casi enfrentamiento entre los dos países del cono sur en diciembre de 1978, y para el año 1982, el conflicto seguía latente. La investigación de Avendaño y Palma tiene como fortalezas que intenta indagar no sólo en hechos particulares, muchos de hechos desconocidos, o de los cuales no se tienen muchas certezas, sino que va más allá, contextualizando la situación desde el punto de vista histórico para comprender mejor el actuar de las potencias involucradas. Este juego de espionaje, pactos no oficiales y de secretos militares que muchas veces ni el tiempo puede develar, es tratado con un rigor periodístico que presenta al lector muchas herramientas para poder conocer, comprender y formarse opinión sobre este tema que, como en todo conflicto bélico, no es cómodo. Te invitamos a ver la entrevista completa que tuvo En Palco con uno de los autores deEl Pacto Perfecto, Daniel Avendaño, en nuestro canal de Youtube.
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
La mayoría de las personas que viajan a Italia llegan a Roma . No sólo porque es la capital, una ciudad imperdible, y porque todos los caminos llegan a Roma, sino porque también es un buen punto de partida para iniciar viaje a otras ciudades del país. Y dentro de lo que es el contexto de transporte desde o hacia el aeropuerto, o bien, desde o hacia otras ciudades, juega un rol esencial la estación de trenes Termini . Este monumental edificio que cuenta con casi 30 andenes es, para muchos, un punto de referencia en un viaje a Italia, el cual probablemente te obligue a hacer tiempo (como si de una escala aérea se tratara). Y es en esta ocasión, o si simplemente estas conociendo Roma, que la ciudad eterna te ofrece su milenaria historia arquitectónica para que tus ojos se deleiten. Así, si tienes 1, 2 o más horas, a pocas cuadras de la colosal estación, puedes disfrutar de aquellos edificios llenos de arte que brotan por montones en la capital del cristianismo occidental: sus iglesias. Acá te ofrecemos 6 alternativas de visitas de importantes iglesias que se encuentran a pocos metros de la estación: Basílica de Santa Maria la Mayor: Una de las cuatro basílicas mayores de Roma (también conocidas como basílicas papales). Como su nombre lo indica, está dedicada al culto a la Virgen. Si bien el primer templo cristiano consagrado en este lugar por el papa Liberio (s. IV) se transformó de un templo paleocristiano a un templo con características barrocas. Su interior no sólo impresiona por sus dimensiones, sino además por su impresionante techo hecho de madera, pero revestido en oro. Además de sus deslumbrantes capillas, destacan el ícono de la Virgen Salus populi romani, que legendariamente se le atribuye al evangelista San Lucas. En su interior también se encuentra la tumba de Gian Lorenzo Bernini, el afamado artista y arquitecto, padre de la escultura barroca, quien se hiciera masivamente tras el libro y película Ángeles y Demonios. Además, en este templo descansan los restos de 8 papas, entre ellos el papa Francisco, hoy probablemente el centro de atracción de la mayoría de los turistas que visitan diariamente la basílica. Iglesia de Santa Pudenciana: Esta iglesia paleocristiana, a muy pocos metros detrás de la basílica de Santa María la Mayor, es un templo del siglo IV y uno de los más antiguos de Roma. De hecho, una de sus particularidades es que está edificada en un nivel inferior a la actual calle, debiéndose bajar unas escaleras para ingresar a ella (normalmente es todo lo contrario). Está dedicada a Pudenciana, hija del senador romano Pudente, quienes recibieron en su hogar al apóstol San Pedro durante varios años de su estadía en Roma. Entre sus obras más destacadas se encuentra su hermoso mosaico ubicado en el ábside, en el cual se observa a Jesús, sus apóstoles y a las hermanas Pudencia y Práxedes. Iglesia de Santa Práxedes: A pocos pasos desde Santa Maria Maggiore, caminando por via Merulana, se encuentra casi escondida esta pequeña basílica, edificio que data del siglo IX, y que tenía por misión albergar los restos mortales de Santa Práxedes y su hermana Santa Pudenciana. Además, bajo este edificio se trasladaron los cuerpos de un poco más de 2.000 mártires de la Iglesia, los cuales se ubicaban en catacumbas. Impresionan sus hermosos mosaicos y una reliquia de la Pasión: un segmento del pilar en el cual Jesús fue flagelado antes de la crucifixión. Basílica de los Santos Silvestro y Martino en Monti: Ubicada en uno de los barrios históricos de Roma, Monti, pero a escasos metros de la ya nombrada via Merulana, esta basílica barroca esconde bajo sus pies la primitiva basílica paleocristiana del siglo IV, la cual se puede visitar bajando unas pequeñas escaleras. Este edificio que hoy se encuentra en el subsuelo fue, inicialmente, un edificio civil romano del siglo II llamado Titulus Equitii, dando entonces más valor a la visita. Basílica de San Juan de Letrán: Si sigues caminan por la via Merulana, al final te vas a encontrar con San Juan de Letrán, otra basílica mayor. Es la catedral de Roma, es decir, acá está el asiento (cátedra) del Obispo de Roma: el papa. Como tal, es la primera de las iglesias del mundo (también se le conoce como madre de todas las iglesias). Si bien fue una basílica paleocristiana, y albergó en su palacio por mucho tiempo a los papas, hasta que estos emigraron a Avignon (hoy gobiernan desde el Vaticano), hoy está convertida en un edificio barroco, tras las transformaciones que estuvieron al mando de Francesco Borromini. Destaca su hermoso ciborio gótico, las colosales estatuas de los apóstoles, al igual que frescos y mosaicos. Basílica de Santa Maria de los Ángeles y de los Mártires: De regreso a Termini, y saliendo a su frontis, hacia la Piazza dei Cinquecento, llegarás a la Piazza della Repubblica en escasos minutos. En este punto no puedes perderte la belleza de la fuente de las Náyades, que data de entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es aquí donde llegamos a otro templo con mucha historia: Santa María de los Ángeles y de los Mártires, construido en las ruinas del, alguna vez, imponente edificio romano de las Termas de Diocleciano. Construida en el siglo XVI, esta basílica tiene, entre sus particularidades, un gigantesco órgano que le fue regalado por los romanos al papa Juan Pablo II, en ocasión del Jubileo del año 2000; la Línea Clementina, una meridiana solar inaugurada en 1702; y una sala con información del edificio, las termas y un busto del emperador Diocleciano, quien irónicamente en vida fue un reconocido anticristiano, promotor de la llamada “Gran Persecución” a inicios del siglo IV. Si quieres ver nuestra experiencia en este mini tour por los alrededores de la estación de Termini, te invitamos a ver el siguiente episodio de En Palco Condimenta.
Hugo Riquelme (Terror en Cerro Moreno, El Triángulo de Cerro Moreno) nos ofrece un nuevo libro que aborda momentos claves de la vida de Margot Duhalde, la primera piloto de guerra de nuestro país, la cual participó activamente en la Segunda Guerra Mundial. Una verdadera leyenda de la aviación nacional que, a pesar de los años, sigue en el recuerdo del país. Su historia de perseverancia y tenacidad la llevaron desde muy temprana edad a cumplir su sueño de volar, en una sociedad que no veía con buenos ojos que una mujer se dedicara a la aviación. Su participación en el conflicto mundial la elevó a ser considerada una pionera también en Europa, donde se destacó finalmente, tras varias contrariedades, cumpliendo arriesgadas misiones que sirvieron al esfuerzo de guerra. Riquelme, por cierto, destaca las aventuras y peripecias de esta mujer fuera de lo común, en una novela histórica que, como el mismo autor nos señaló, escribió con bastante rigurosidad histórica, dejando el más mínimo espacio a la ficción, con el fin de retratar más allá de la leyenda, a un ser humano que mantuvo, a pesar de las dificultades, su decisión y convicción para cumplir lo que más deseaba: volar. El escritor nos ofrece una Margot auténtica, con voluntad, pero también con temores. Centrado contextualmente en su participación en la Segunda Guerra Mundial, de manera oportuna nos lleva también a los inicios de Margot, al campo, a su niñez, y a su vida familiar que se vio convulsionada una vez que la joven se convenció que su objetivo era surcar los cielos. En síntesis, un libro entretenido que nos lleva adecuadamente por las alegrías y los sinsabores, por los triunfos y las penas de una mujer que, por sus particularidades y logros, es considerada un ejemplo que trasciende a la aviación. Te invitamos a ver la entrevista completa con Hugo Riquelme, en nuestro canal de Youtube.