“La capitale d’ Italia è Roma” decía hace algún tiempo Giorgia Meloni. Por supuesto que en un contexto político, bastante distante al de la gastronomía. Por cierto, en la Italia cuya cocina fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco, y cuyo plato más icónico y conocido en el mundo entero es la pizza, la capital y cuna es Nápoles... ¿Pero ustedes creen que la otrora cabeza del imperio más relevante de la Antiguedad en occidente se iba a quedar con los brazos cruzados? Exacto, la respuesta es no. Efectivamente, tras la Segunda Guerra Mundial -fines de la década de los 50 del siglo pasado- la legendaria tradición panadera romana dio con la respuesta al dominio napolitano, inventando una pizza distinta, propia...y romana. Nos referimos a la pizza tonda (redonda), la cual comenzó a brillar en los años 60 de la mano del auge económico de la reconstrucción y que hoy sigue siendo el referente de la pizza para cualquier romano que se aprecie de tal. Por lo mismo, creemos que si tienes la fortuna de visitar la ciudad, es uno de los platos que no te puedes perder, ya que es expresión pura de la romanidad. Para responder y diferenciarse a Nápoles, se elaboró una pizza diametralmente opuesta: frente a la masa blanda y esponjosa de la napolitana, una masa fina muy crujiente (de ahí que es conocida coloquialmente como la scrocchiarella). Esto se logra por un proceso de cocción en un horno a una temperatura entre los 250° C y 300° C, durante un poco más de 4 minutos, a una masa no tan hidratada como la napolitana (que por su parte se cocina a 450° C, pero sólo 90 segundos). La tradición más pura indica que se estira la masa con uslero (no con la mano como su prima del sur) y debe ser cocinada en un horno a leña, cuestión que por estos tiempos lo respeta solamente las pizzerías más tradicionales, ya que muchas utilizan horno eléctrico. Por nuestra parte, elegimos una institución de la pizza tonda romana, la Pizzería Formula 1. Ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo (Via degli Equi, 13, cerca de la estación Termini), y con una ambientación donde se expresa la pasión por el deporte tuerca (con preferencia a la Ferrari, naturalmente), desde 1978 tiene funcionando su horno a leña, ofreciendo un amplio menú de pizzas con los más variados ingredientes. Además ofrece, como buena pizzería italiana, varios antipasti también de la tradición romana, como supplí y los bocados de bacalao frito. Si quieres conocer este templo de la pizza tonda romana, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, en el cual disfrutamos de esta delicia propia de “la capitale d’ Italia”
¿Te imaginas, en un día normal, encontrarte de frente con una estrella de Hollywood y que tras mantener una conversación te bese? Así es como inicia esta película de las postrimerías del siglo pasado, que a sus más de 25 años de existencia es considerada todo un clásico del género romántico. Ambientada en el pintoresco barrio londinense de Notting Hill, conocido antes de esta producción sólo por sus casas coloridas de estilo victoriano, esta historia de amor entre dos personas con vidas absolutamente distintas no tiene nada que ver con esa obsesión adolescente de fanatismo a un ídolo, sino más bien, el como las coincidencias de la vida puede juntar a dos personas adultas que, a pesar de las formas sociales que las distancian, encuentran el uno en el otro un sentimiento puro y genuino. Es así como se conocen William Thacker ( Hugh Grant), el dueño de una pequeña librería, un hombre normal con un grupo de amigos bien particular, y Anna Scott ( Julia Roberts), una famosa actriz de Hollywood, inserta en la vorágine de la fama y el acoso mediático. Es verdad, lo que acabas de leer puede sonar algo profundo para una novela romántica con varias dosis de humor, en especial por parte del singular Spike (Rhys Ifans), el compañero de casa de William (un papel secundario entrañable). Pero esa profundidad se la otorgan, a mi parecer, las actuaciones de Grant y Roberts, que, al menos en la pantalla, congeniaron de buena forma, mostrando sobre todo las debilidades y dudas de sus personajes frente al inicio de una relación inesperada y fuera de lo común para ambos. Además, por las particulares características de ambos, la relación pasa por varios vaivenes, desarrollando una historia entretenida que, por supuesto, tendrá un final feliz. Notting Hill es una excelente opción para ver en cualquier momento, más en un 14 de febrero, en especial para aquellos creyentes en que el amor puede derribar cualquier barrera. Y atentos los fanáticos que quieran verla en cine, porque desde el 12 de febrero, en algunas salas de Cinemark y de Cinépolis, la película regresó a la cartelera por tiempo limitado con motivo del mes del amor.
Cuando escuchas la palabra Nápoles se te vienen a la cabeza dos cosas: lo primero, pizza; lo segundo, Maradona. Dejando de lado la pasión por el 10 argentino que profesan los napolitanos (y que se puede ver en cada rincón de la ciudad), no hay duda de que en la ciudad donde se inventó la pizza, esta comida es ama y señora de la oferta gastronómica. Pero Nápoles es mucho más desde el punto de vista culinario. Tiene una tradición, quizás un poco desconocida, de varios sándwiches que combinan los diversos productos que generosamente la tierra campana a entregado a sus habitantes, y que, de esta forma, los visitantes podemos disfrutar dentro de un pan. En estos últimos años, y de la mano del aumento exponencial del turismo en la ciudad, han surgido varias propuestas de locales de sándwiches. Lo más atractivo es la combinación de antiguas recetas con la innovación propia de la cocina moderna, dando como resultado verdaderas joyas culinarias dignas de probar y disfrutar. Además, Nápoles es una ciudad con muchos atractivos, a la cual, seguramente le puedes dedicar varios días, y estos panini pueden ser la solución perfecta para variar un menú cargado (y con justicia) a la reina pizza napoletana. A continuación, te dejaremos cuatro datos de sandwicherías napolitanas, todas ellas probadas como opciones de gran calidad si quieres comer algo bueno y rápido: - O’ Cuzzetiello (Rimini n°51): El cuzzetiello es un sándwich típico napolitano que se elabora en un pan llamado cafone, de trigo duro y típico de los sectores rurales de la región de Campania. De forma alargada, se parte por la mitad, se extrae la miga, y es en ese espacio donde se rellena. Este local ofrece una gran cantidad de rellenos, desde los más clásicos hasta algunos que parecen sacados de un Mc Donald’s. El más tradicional es el relleno con los polpette (albóndigas) de carne de vacuno y con el ragú napolitano (salsa de tomate cocida entre 4 y 8 horas). - Kebest (Gian Lorenzo Bernini n°40): A pocos pasos de la céntrica plaza Vanvitelli, locación céntrica del cerro Vomero (uno de los más pintorescos de Nápoles), se encuentra esta kebabería. Pero no te engañes, su oferta tiene poco que ver con los tradicionales kebabs turcos, más bien utilizan el concepto del pan (o pita), para incluir diversos sabores de platos típicos de la región, como también otros propios de la comida rápida norteamericana. Su gran particularidad es que cuenta con dos menús: uno Fat y uno Fit, este último con una cantidad de calorías mucho menor a lo normal en comida de este tipo, para cuidar la línea. - Mañatella (Emanuele de Deo n°64): Esta sandwichería, ubicada a pocos pasos del santuario a cielo abierto de Diego Armando Maradona, en los barrios españoles (una de las zonas más turísticas de la ciudad), ofrece un número limitado de sándwiches rellenos sólo con productos típicos del agro campano. Encontrarás excelentes combinaciones de productos frescos como quesos, jamones y verduras, todos ellos en un también fresco pan rosita, y todo esto por un precio realmente bajo comparativamente con otras ofertas. - Puok (Piazzetta Nilo n°9): Este innovador local de sándwiches tiene un menú pequeño, pero cada panino que ofrece es una obra de arte. Combinaciones estudiadas de excelentes ingredientes, de salsas, carnes y verduras, hacen de Puok uno de los locales relativamente nuevos más exitoso de la ciudad. Ofrecen desde la tan apetecida smash Burger hasta platos tradicionales, reformulados, por cierto, como la carne a la genovese, uno de los acompañamientos de pasta más tradicionales de la ciudad. Si quieres ver más de cerca la exquisita oferta de estos locales, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
“La capitale d’ Italia è Roma” decía hace algún tiempo Giorgia Meloni. Por supuesto que en un contexto político, bastante distante al de la gastronomía. Por cierto, en la Italia cuya cocina fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco, y cuyo plato más icónico y conocido en el mundo entero es la pizza, la capital y cuna es Nápoles... ¿Pero ustedes creen que la otrora cabeza del imperio más relevante de la Antiguedad en occidente se iba a quedar con los brazos cruzados? Exacto, la respuesta es no. Efectivamente, tras la Segunda Guerra Mundial -fines de la década de los 50 del siglo pasado- la legendaria tradición panadera romana dio con la respuesta al dominio napolitano, inventando una pizza distinta, propia...y romana. Nos referimos a la pizza tonda (redonda), la cual comenzó a brillar en los años 60 de la mano del auge económico de la reconstrucción y que hoy sigue siendo el referente de la pizza para cualquier romano que se aprecie de tal. Por lo mismo, creemos que si tienes la fortuna de visitar la ciudad, es uno de los platos que no te puedes perder, ya que es expresión pura de la romanidad. Para responder y diferenciarse a Nápoles, se elaboró una pizza diametralmente opuesta: frente a la masa blanda y esponjosa de la napolitana, una masa fina muy crujiente (de ahí que es conocida coloquialmente como la scrocchiarella). Esto se logra por un proceso de cocción en un horno a una temperatura entre los 250° C y 300° C, durante un poco más de 4 minutos, a una masa no tan hidratada como la napolitana (que por su parte se cocina a 450° C, pero sólo 90 segundos). La tradición más pura indica que se estira la masa con uslero (no con la mano como su prima del sur) y debe ser cocinada en un horno a leña, cuestión que por estos tiempos lo respeta solamente las pizzerías más tradicionales, ya que muchas utilizan horno eléctrico. Por nuestra parte, elegimos una institución de la pizza tonda romana, la Pizzería Formula 1. Ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo (Via degli Equi, 13, cerca de la estación Termini), y con una ambientación donde se expresa la pasión por el deporte tuerca (con preferencia a la Ferrari, naturalmente), desde 1978 tiene funcionando su horno a leña, ofreciendo un amplio menú de pizzas con los más variados ingredientes. Además ofrece, como buena pizzería italiana, varios antipasti también de la tradición romana, como supplí y los bocados de bacalao frito. Si quieres conocer este templo de la pizza tonda romana, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, en el cual disfrutamos de esta delicia propia de “la capitale d’ Italia”
¿Te imaginas, en un día normal, encontrarte de frente con una estrella de Hollywood y que tras mantener una conversación te bese? Así es como inicia esta película de las postrimerías del siglo pasado, que a sus más de 25 años de existencia es considerada todo un clásico del género romántico. Ambientada en el pintoresco barrio londinense de Notting Hill, conocido antes de esta producción sólo por sus casas coloridas de estilo victoriano, esta historia de amor entre dos personas con vidas absolutamente distintas no tiene nada que ver con esa obsesión adolescente de fanatismo a un ídolo, sino más bien, el como las coincidencias de la vida puede juntar a dos personas adultas que, a pesar de las formas sociales que las distancian, encuentran el uno en el otro un sentimiento puro y genuino. Es así como se conocen William Thacker ( Hugh Grant), el dueño de una pequeña librería, un hombre normal con un grupo de amigos bien particular, y Anna Scott ( Julia Roberts), una famosa actriz de Hollywood, inserta en la vorágine de la fama y el acoso mediático. Es verdad, lo que acabas de leer puede sonar algo profundo para una novela romántica con varias dosis de humor, en especial por parte del singular Spike (Rhys Ifans), el compañero de casa de William (un papel secundario entrañable). Pero esa profundidad se la otorgan, a mi parecer, las actuaciones de Grant y Roberts, que, al menos en la pantalla, congeniaron de buena forma, mostrando sobre todo las debilidades y dudas de sus personajes frente al inicio de una relación inesperada y fuera de lo común para ambos. Además, por las particulares características de ambos, la relación pasa por varios vaivenes, desarrollando una historia entretenida que, por supuesto, tendrá un final feliz. Notting Hill es una excelente opción para ver en cualquier momento, más en un 14 de febrero, en especial para aquellos creyentes en que el amor puede derribar cualquier barrera. Y atentos los fanáticos que quieran verla en cine, porque desde el 12 de febrero, en algunas salas de Cinemark y de Cinépolis, la película regresó a la cartelera por tiempo limitado con motivo del mes del amor.
Cuando escuchas la palabra Nápoles se te vienen a la cabeza dos cosas: lo primero, pizza; lo segundo, Maradona. Dejando de lado la pasión por el 10 argentino que profesan los napolitanos (y que se puede ver en cada rincón de la ciudad), no hay duda de que en la ciudad donde se inventó la pizza, esta comida es ama y señora de la oferta gastronómica. Pero Nápoles es mucho más desde el punto de vista culinario. Tiene una tradición, quizás un poco desconocida, de varios sándwiches que combinan los diversos productos que generosamente la tierra campana a entregado a sus habitantes, y que, de esta forma, los visitantes podemos disfrutar dentro de un pan. En estos últimos años, y de la mano del aumento exponencial del turismo en la ciudad, han surgido varias propuestas de locales de sándwiches. Lo más atractivo es la combinación de antiguas recetas con la innovación propia de la cocina moderna, dando como resultado verdaderas joyas culinarias dignas de probar y disfrutar. Además, Nápoles es una ciudad con muchos atractivos, a la cual, seguramente le puedes dedicar varios días, y estos panini pueden ser la solución perfecta para variar un menú cargado (y con justicia) a la reina pizza napoletana. A continuación, te dejaremos cuatro datos de sandwicherías napolitanas, todas ellas probadas como opciones de gran calidad si quieres comer algo bueno y rápido: - O’ Cuzzetiello (Rimini n°51): El cuzzetiello es un sándwich típico napolitano que se elabora en un pan llamado cafone, de trigo duro y típico de los sectores rurales de la región de Campania. De forma alargada, se parte por la mitad, se extrae la miga, y es en ese espacio donde se rellena. Este local ofrece una gran cantidad de rellenos, desde los más clásicos hasta algunos que parecen sacados de un Mc Donald’s. El más tradicional es el relleno con los polpette (albóndigas) de carne de vacuno y con el ragú napolitano (salsa de tomate cocida entre 4 y 8 horas). - Kebest (Gian Lorenzo Bernini n°40): A pocos pasos de la céntrica plaza Vanvitelli, locación céntrica del cerro Vomero (uno de los más pintorescos de Nápoles), se encuentra esta kebabería. Pero no te engañes, su oferta tiene poco que ver con los tradicionales kebabs turcos, más bien utilizan el concepto del pan (o pita), para incluir diversos sabores de platos típicos de la región, como también otros propios de la comida rápida norteamericana. Su gran particularidad es que cuenta con dos menús: uno Fat y uno Fit, este último con una cantidad de calorías mucho menor a lo normal en comida de este tipo, para cuidar la línea. - Mañatella (Emanuele de Deo n°64): Esta sandwichería, ubicada a pocos pasos del santuario a cielo abierto de Diego Armando Maradona, en los barrios españoles (una de las zonas más turísticas de la ciudad), ofrece un número limitado de sándwiches rellenos sólo con productos típicos del agro campano. Encontrarás excelentes combinaciones de productos frescos como quesos, jamones y verduras, todos ellos en un también fresco pan rosita, y todo esto por un precio realmente bajo comparativamente con otras ofertas. - Puok (Piazzetta Nilo n°9): Este innovador local de sándwiches tiene un menú pequeño, pero cada panino que ofrece es una obra de arte. Combinaciones estudiadas de excelentes ingredientes, de salsas, carnes y verduras, hacen de Puok uno de los locales relativamente nuevos más exitoso de la ciudad. Ofrecen desde la tan apetecida smash Burger hasta platos tradicionales, reformulados, por cierto, como la carne a la genovese, uno de los acompañamientos de pasta más tradicionales de la ciudad. Si quieres ver más de cerca la exquisita oferta de estos locales, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.