Las películas de justicieros podrían ser consideradas, a esta altura, casi como un subgénero en el mundo del cine: clásicos como El vengador anónimo (1974) con Charles Bronson; Taxi Driver (1976) con Robert de Niro; o las más recientes V de Vendetta (2005) o Taken/Búsqueda implacable (2008) son sólo una ínfima muestra de que hablar en el cine de un justiciero buscando venganza y corregir las injusticias de la sociedad es una fórmula más que probada. En este contexto, el director alemán Uwe Boll, considerado por algunos como uno de los directores más malos de la industria (una especie de Ed Wood contemporáneo), utilizó este argumento del justiciero para llevar adelante una crítica férrea al sistema político, social y judicial europeo. Junto a un también cuestionado Armie Hammer -no por razones artísticas, sino personales- nos muestran enCitizen Vigilante (2026) la historia de un ex militar estadounidense y propietario de un lucrativo negocio inmobiliario en Europa, Michael Sanders (Hammer) que se dedica a vengar a las víctimas de atroces delitos. Utilizando las redes sociales, Sanders explicita sus motivaciones y un pensamiento político crítico que, como bien ocurre en estos tiempos, se viraliza, y comienza a tener seguidores que agradecen su actuar. Claro está, sus métodos van desde el asesinato de criminales que han sido puestos en libertad hasta el de funcionarios corruptos, como lo son jueces que victimizan a los delincuentes y dejan en total desamparo a las reales víctimas. Esto es, especialmente en Europa, un tema en discusión. Sin ir más lejos, Boll se inspiró en casos reales de ataques sexuales a mujeres ocurridos en Alemania que, precisamente, terminaron con sus autores gozando de libertad. Todo lo anteriormente relatado, sumado a la crítica abierta a la inmigración masiva y a la extrema violencia con la que se elimina, en la ficción, a jueces y criminales, ha llevado a esta obra a ser considerada altamente polémica y que se prohíba en Alemania Ahora bien, pasando a lo netamente cinematográfico, Citizen Vigilante es una producción de bajo presupuesto, y fiel al estilo de su director, con varias falencias en el guión. Si bien el mensaje de crítica queda muy bien establecido, el desarrollo del protagonista, Michael Sanders, es muy superficial y podría haberse trabajado un poco más en profundidad. Además, hay un par de escenas totalmente innecesarias que sacan del foco de la trama, lo que provoca una incomprensible pausa en el relato. A pesar de estas falencias, la potencia del mensaje sobrevive y logra captar la atención durante la casi hora y media de duración de la obra. Pero más allá de cualquier consideración sobre la calidad de la producción y dirección, o sobre el mensaje directo y explícito que esta cinta propone, no se puede negar que Citizen Vigilante es una película de esas que no dejan indiferente a nadie. Puede que te guste o no, pero siempre tendrás algo que opinar sobre ella. Disponible en Apple TV y en Youtube.
Tras la investigación que llevó al libro “Mujeres en la Historia de Chile”, un más que recomendado recorrido por las vidas de eximias mujeres de nuestro país, la historiadora y académica María Gabriela Huidobro Salazar nos provee de una nueva lectura, esta vez, enfocada en el amor: “Clara y Mauricio. Una historia cultural del amor”. El hilo conductor es la historia de amor acaecida en las postrimerías de la primera mitad del siglo XIX entre el afamado pintor Juan Mauricio Rugendas y la joven aristócrata porteña Clara Álvarez Condarco. Huidobro nos ofrece las cartas que estos dos amantes, él, en ese momento un pintor y dibujante sin la fama que logró tras su muerte; y ella, una joven de la elite porteña con una educación que la transformó en una adelantada a su tiempo, se intercambiaron durante un tiempo en que, a pesar de su amor declarado, tuvieron que lidiar con la oposición de los padres de Clara. La de Clara y Mauricio es una historia de amor prohibido que nos devela la sociedad del Chile de la época, y en la que muchas veces los sentimientos y emociones no eran considerados como lo más relevante para formar una vida en común. Gabriela Huidobro nos va sumergiendo en este conflicto privado, pero no su investigación no se agota ahí. En paralelo, con una pluma amable y una narración cercana, nos lleva a conocer, a través de distintos ejemplos, como el amor ha sido visto y vivido en periodos pretéritos. En síntesis, una obra de historia de la cultura muy bien estructurada, escrita para ser leída por cualquier persona interesada en el tema, y con la cual podemos comprender mejor nuestro presente a través del conocimiento del pasado. Te invitamos a ver la conversación completa que En Palco tuvo con la autora de “Clara y Mauricio. Una historia cultural del amor”.
Bolonia o Bologna, la ciudad del norte de Italia, es, para muchos, la capital gastronómica del país de la bota. Es en esta ciudad donde han nacido, o popularizado, platos típicos de la cocina italiana, que luego han inundado las cartas de tantos restaurantes italianos por el mundo. Es por ello que, quien visita la ciudad está casi obligado a pasar por alguna trattoria u osteria y deleitarse con los bendecidos productos que la Emilia Romagna ofrece. Pero Bologna es una ciudad universitaria (su universidad data de 1088), y también recibe a cientos de miles de turistas cada año, atraídos por su gastronomía y por sus particulares edificios y calles. Por tanto, los conceptos de comida callejera, comida rápida, comida para llevar, comida más barata, etc. son más que necesarios. El punto es, ¿Cómo compatibilizar esta necesidad práctica con una tradición gastronómica tan bien reputada? Y Bologna ha dado con la respuesta correcta…y con creces. La oferta de la llamada Street food es enorme, de calidad, y aprovechando los exquisitos recursos con los que cuenta la gastronomía regional. Esto, combinado muchas veces con la innovación, ha llevado incluso a la invención de propuestas cada vez más osadas y que bien podrían ser consideradas incluso gourmet por los paladares más exigentes. Es así como a través de unos pancitos típicos, llamados tigelle, puedes probar productos tan típicos que van desde quesos, cecinas o salsas típicas; puedes probar sándwiches de ensueño con la famosa mortadella de Bologna o el popular Ragú, este último que impropiamente llamamos salsa boloñesa; o comer platos típicos de la ciudad, como su cotoletta alla bolognese o la archiconocida lasagna, en versiones revisitadas y aptas para disfrutarlos en una plaza. Las opciones son casi ilimitadas, y son, por cierto, opciones de altísima calidad para quienes visitan la ciudad y que, por razones de dinero o tiempo, prefieran este tipo de comida. Te invitamos a ver en Youtube el episodio de En Palco Condimenta, en el cual hicimos un tour por algunos de estos sitios de comida callejera, para que puedas conocer mejor sobre algunas de estas deliciosas propuestas que Bologna tiene para ofrecer.
Para los amantes de la historia medieval y el drama épico, ya se encuentra disponible para Latinoamérica la miniserie de 8 capítulos “Rey y Conquistador” , por Universal+. Ambientada en los inicios del siglo XI, esta producción de la BBC nos introduce en el proceso que termina con Guillermo de Normandía , más conocido como Guillermo “el conquistador” , en el trono de Inglaterra. Protagonizada por James Horton y Nikolaj Coster-Waldau , “Rey y Conquistador” nos sumerge en una trama compleja de alianzas, traiciones y ambiciones que terminaron en la célebre y cruenta Batalla de Hastings que acaeció en 1066. La historia se va desarrollando, a veces, de manera muy lenta, en especial al inicio, y cuesta, como espectador, relacionarse con los personajes, esto último fue algo que la serie Vikingos hacía a la perfección. Probablemente la búsqueda de la exactitud histórica conspire contra un ritmo más ágil. Al mismo tiempo, “Rey y Conquistador” es un material que tiene como principal valor el realismo en el relato de este destacado momento histórico, y que, además, se ve beneficiado por una muy buena producción en todos los ámbitos que te transporta, sin duda, a esos duros años.
El escritor Andrés Valenzuela, tras escribir obras como “Fragata Cochrane” y “Las mujeres de la Guerra del Pacífico”, da un salto en el tiempo hacia el periodo de la independencia nacional, para centrarse en los últimos días de uno de sus próceres: Manuel Rodríguez Erdoíza. Rodríguez, es quizás uno de los personajes de la época más populares, pero al mismo tiempo, más desconocido. Hasta el día de hoy sus peripecias en suelo nacional poniendo en jaque a las autoridades realistas, en la llamada guerra de zapa, han contribuido a construir un mito, más que una historia plagada de datos certeros. Pero si hay un vacío aún más pronunciado en la vida del “guerrillero” este es el de sus últimos días, y en especial, los hechos que rondaron su muerte. Y es en esta postrimera etapa que Valenzuela nos entrega la visión de un Rodríguez más íntimo, más humano. Acongojado por su situación frente a la realidad, en la cual era considerado indeseable por el poder que ejercía O’ Higgins y San Martín bajo el manto de la Logia Lautarina, la muerte de los hermanos Carrera y, finalmente por su cautiverio en el cuartel de San Pablo, el personaje sabe que lo que se está jugando es su propia vida. La pluma de Andrés Valenzuela nos embarca por este duro proceso interno, lleno de contradicciones y miedos, sin ánimo de decretar alguna verdad histórica, sino más bien entregándonos las herramientas necesarias para ponernos en el lugar del personaje, y descubrir individualmente certezas o generar más de alguna razonable. En síntesis, un relato ágil, entretenido, y que es una buena punta de lanza para entrar en este tema, que hasta en la academia hoy es controversial. Conversamos con Andrés Valenzuela, material que puedes ver a continuación en nuestro canal de Youtube.
Las películas de justicieros podrían ser consideradas, a esta altura, casi como un subgénero en el mundo del cine: clásicos como El vengador anónimo (1974) con Charles Bronson; Taxi Driver (1976) con Robert de Niro; o las más recientes V de Vendetta (2005) o Taken/Búsqueda implacable (2008) son sólo una ínfima muestra de que hablar en el cine de un justiciero buscando venganza y corregir las injusticias de la sociedad es una fórmula más que probada. En este contexto, el director alemán Uwe Boll, considerado por algunos como uno de los directores más malos de la industria (una especie de Ed Wood contemporáneo), utilizó este argumento del justiciero para llevar adelante una crítica férrea al sistema político, social y judicial europeo. Junto a un también cuestionado Armie Hammer -no por razones artísticas, sino personales- nos muestran enCitizen Vigilante (2026) la historia de un ex militar estadounidense y propietario de un lucrativo negocio inmobiliario en Europa, Michael Sanders (Hammer) que se dedica a vengar a las víctimas de atroces delitos. Utilizando las redes sociales, Sanders explicita sus motivaciones y un pensamiento político crítico que, como bien ocurre en estos tiempos, se viraliza, y comienza a tener seguidores que agradecen su actuar. Claro está, sus métodos van desde el asesinato de criminales que han sido puestos en libertad hasta el de funcionarios corruptos, como lo son jueces que victimizan a los delincuentes y dejan en total desamparo a las reales víctimas. Esto es, especialmente en Europa, un tema en discusión. Sin ir más lejos, Boll se inspiró en casos reales de ataques sexuales a mujeres ocurridos en Alemania que, precisamente, terminaron con sus autores gozando de libertad. Todo lo anteriormente relatado, sumado a la crítica abierta a la inmigración masiva y a la extrema violencia con la que se elimina, en la ficción, a jueces y criminales, ha llevado a esta obra a ser considerada altamente polémica y que se prohíba en Alemania Ahora bien, pasando a lo netamente cinematográfico, Citizen Vigilante es una producción de bajo presupuesto, y fiel al estilo de su director, con varias falencias en el guión. Si bien el mensaje de crítica queda muy bien establecido, el desarrollo del protagonista, Michael Sanders, es muy superficial y podría haberse trabajado un poco más en profundidad. Además, hay un par de escenas totalmente innecesarias que sacan del foco de la trama, lo que provoca una incomprensible pausa en el relato. A pesar de estas falencias, la potencia del mensaje sobrevive y logra captar la atención durante la casi hora y media de duración de la obra. Pero más allá de cualquier consideración sobre la calidad de la producción y dirección, o sobre el mensaje directo y explícito que esta cinta propone, no se puede negar que Citizen Vigilante es una película de esas que no dejan indiferente a nadie. Puede que te guste o no, pero siempre tendrás algo que opinar sobre ella. Disponible en Apple TV y en Youtube.
Tras la investigación que llevó al libro “Mujeres en la Historia de Chile”, un más que recomendado recorrido por las vidas de eximias mujeres de nuestro país, la historiadora y académica María Gabriela Huidobro Salazar nos provee de una nueva lectura, esta vez, enfocada en el amor: “Clara y Mauricio. Una historia cultural del amor”. El hilo conductor es la historia de amor acaecida en las postrimerías de la primera mitad del siglo XIX entre el afamado pintor Juan Mauricio Rugendas y la joven aristócrata porteña Clara Álvarez Condarco. Huidobro nos ofrece las cartas que estos dos amantes, él, en ese momento un pintor y dibujante sin la fama que logró tras su muerte; y ella, una joven de la elite porteña con una educación que la transformó en una adelantada a su tiempo, se intercambiaron durante un tiempo en que, a pesar de su amor declarado, tuvieron que lidiar con la oposición de los padres de Clara. La de Clara y Mauricio es una historia de amor prohibido que nos devela la sociedad del Chile de la época, y en la que muchas veces los sentimientos y emociones no eran considerados como lo más relevante para formar una vida en común. Gabriela Huidobro nos va sumergiendo en este conflicto privado, pero no su investigación no se agota ahí. En paralelo, con una pluma amable y una narración cercana, nos lleva a conocer, a través de distintos ejemplos, como el amor ha sido visto y vivido en periodos pretéritos. En síntesis, una obra de historia de la cultura muy bien estructurada, escrita para ser leída por cualquier persona interesada en el tema, y con la cual podemos comprender mejor nuestro presente a través del conocimiento del pasado. Te invitamos a ver la conversación completa que En Palco tuvo con la autora de “Clara y Mauricio. Una historia cultural del amor”.
Bolonia o Bologna, la ciudad del norte de Italia, es, para muchos, la capital gastronómica del país de la bota. Es en esta ciudad donde han nacido, o popularizado, platos típicos de la cocina italiana, que luego han inundado las cartas de tantos restaurantes italianos por el mundo. Es por ello que, quien visita la ciudad está casi obligado a pasar por alguna trattoria u osteria y deleitarse con los bendecidos productos que la Emilia Romagna ofrece. Pero Bologna es una ciudad universitaria (su universidad data de 1088), y también recibe a cientos de miles de turistas cada año, atraídos por su gastronomía y por sus particulares edificios y calles. Por tanto, los conceptos de comida callejera, comida rápida, comida para llevar, comida más barata, etc. son más que necesarios. El punto es, ¿Cómo compatibilizar esta necesidad práctica con una tradición gastronómica tan bien reputada? Y Bologna ha dado con la respuesta correcta…y con creces. La oferta de la llamada Street food es enorme, de calidad, y aprovechando los exquisitos recursos con los que cuenta la gastronomía regional. Esto, combinado muchas veces con la innovación, ha llevado incluso a la invención de propuestas cada vez más osadas y que bien podrían ser consideradas incluso gourmet por los paladares más exigentes. Es así como a través de unos pancitos típicos, llamados tigelle, puedes probar productos tan típicos que van desde quesos, cecinas o salsas típicas; puedes probar sándwiches de ensueño con la famosa mortadella de Bologna o el popular Ragú, este último que impropiamente llamamos salsa boloñesa; o comer platos típicos de la ciudad, como su cotoletta alla bolognese o la archiconocida lasagna, en versiones revisitadas y aptas para disfrutarlos en una plaza. Las opciones son casi ilimitadas, y son, por cierto, opciones de altísima calidad para quienes visitan la ciudad y que, por razones de dinero o tiempo, prefieran este tipo de comida. Te invitamos a ver en Youtube el episodio de En Palco Condimenta, en el cual hicimos un tour por algunos de estos sitios de comida callejera, para que puedas conocer mejor sobre algunas de estas deliciosas propuestas que Bologna tiene para ofrecer.
Para los amantes de la historia medieval y el drama épico, ya se encuentra disponible para Latinoamérica la miniserie de 8 capítulos “Rey y Conquistador” , por Universal+. Ambientada en los inicios del siglo XI, esta producción de la BBC nos introduce en el proceso que termina con Guillermo de Normandía , más conocido como Guillermo “el conquistador” , en el trono de Inglaterra. Protagonizada por James Horton y Nikolaj Coster-Waldau , “Rey y Conquistador” nos sumerge en una trama compleja de alianzas, traiciones y ambiciones que terminaron en la célebre y cruenta Batalla de Hastings que acaeció en 1066. La historia se va desarrollando, a veces, de manera muy lenta, en especial al inicio, y cuesta, como espectador, relacionarse con los personajes, esto último fue algo que la serie Vikingos hacía a la perfección. Probablemente la búsqueda de la exactitud histórica conspire contra un ritmo más ágil. Al mismo tiempo, “Rey y Conquistador” es un material que tiene como principal valor el realismo en el relato de este destacado momento histórico, y que, además, se ve beneficiado por una muy buena producción en todos los ámbitos que te transporta, sin duda, a esos duros años.
El escritor Andrés Valenzuela, tras escribir obras como “Fragata Cochrane” y “Las mujeres de la Guerra del Pacífico”, da un salto en el tiempo hacia el periodo de la independencia nacional, para centrarse en los últimos días de uno de sus próceres: Manuel Rodríguez Erdoíza. Rodríguez, es quizás uno de los personajes de la época más populares, pero al mismo tiempo, más desconocido. Hasta el día de hoy sus peripecias en suelo nacional poniendo en jaque a las autoridades realistas, en la llamada guerra de zapa, han contribuido a construir un mito, más que una historia plagada de datos certeros. Pero si hay un vacío aún más pronunciado en la vida del “guerrillero” este es el de sus últimos días, y en especial, los hechos que rondaron su muerte. Y es en esta postrimera etapa que Valenzuela nos entrega la visión de un Rodríguez más íntimo, más humano. Acongojado por su situación frente a la realidad, en la cual era considerado indeseable por el poder que ejercía O’ Higgins y San Martín bajo el manto de la Logia Lautarina, la muerte de los hermanos Carrera y, finalmente por su cautiverio en el cuartel de San Pablo, el personaje sabe que lo que se está jugando es su propia vida. La pluma de Andrés Valenzuela nos embarca por este duro proceso interno, lleno de contradicciones y miedos, sin ánimo de decretar alguna verdad histórica, sino más bien entregándonos las herramientas necesarias para ponernos en el lugar del personaje, y descubrir individualmente certezas o generar más de alguna razonable. En síntesis, un relato ágil, entretenido, y que es una buena punta de lanza para entrar en este tema, que hasta en la academia hoy es controversial. Conversamos con Andrés Valenzuela, material que puedes ver a continuación en nuestro canal de Youtube.