Hasta el fin del mundo es una película que combina drama y romance, coproducida por España y México, protagonizada por Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann. Sin duda, uno de los mayores atractivos de esta producción es que sus protagonistas fueron pareja en la vida real, lo que ha generado una serie de rumores en torno a su relación a raíz de este trabajo en conjunto. La cinta, que llegó hace pocas semanas a la plataforma Disney+, nos presenta a Manuel y Esmeralda, dos mexicanos que se conocen por casualidad en un tren, durante la España franquista. El viaje termina en un accidente ferroviario del que ambos logran sobrevivir, siendo trasladados a una suerte de sanatorio católico. Allí, para poder reencontrarse, deben mentir y hacerse pasar por hermanos. Manuel es un soñador y aspirante a escritor, mientras que Esmeralda es alegre, un alma libre. Ambos comparten un tiempo breve, pero intenso, hasta que sus caminos se separan cuando descubren que el accidente ferroviario es un asunto del que el Gobierno no quiere hablar. Así, ella termina convertida en presa política, mientras él es presionado para dejar de buscarla y regresar a México. Quince años después, la hermana de Esmeralda ubica a Manuel, justo cuando este se encuentra a pocas semanas de casarse, para contarle que Esmeralda está desahuciada y que sería bueno que volviera a verla. Una historia que transita entre un pasado y un presente marcados por el fatalismo, pero también por el amor y la ilusión, aunque parezca contradictorio. Sus personajes son carismáticos, aunque quizás necesitaban un mayor desarrollo. La narración entrelaza correctamente ambas épocas y, si bien la premisa resulta bastante interesante, faltó explorar con mayor profundidad ciertos aspectos dramáticos, especialmente considerando las temáticas que aborda, más allá del romance. Esta ópera prima de Emiliano Castro Vizcarra pudo dar mucho más, pero que finalmente cumple con quienes disfrutan de las historias sobre amores que parecen destinados a no ser.
Hasta el fin del mundo es una película que combina drama y romance, coproducida por España y México, protagonizada por Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann. Sin duda, uno de los mayores atractivos de esta producción es que sus protagonistas fueron pareja en la vida real, lo que ha generado una serie de rumores en torno a su relación a raíz de este trabajo en conjunto. La cinta, que llegó hace pocas semanas a la plataforma Disney+, nos presenta a Manuel y Esmeralda, dos mexicanos que se conocen por casualidad en un tren, durante la España franquista. El viaje termina en un accidente ferroviario del que ambos logran sobrevivir, siendo trasladados a una suerte de sanatorio católico. Allí, para poder reencontrarse, deben mentir y hacerse pasar por hermanos. Manuel es un soñador y aspirante a escritor, mientras que Esmeralda es alegre, un alma libre. Ambos comparten un tiempo breve, pero intenso, hasta que sus caminos se separan cuando descubren que el accidente ferroviario es un asunto del que el Gobierno no quiere hablar. Así, ella termina convertida en presa política, mientras él es presionado para dejar de buscarla y regresar a México. Quince años después, la hermana de Esmeralda ubica a Manuel, justo cuando este se encuentra a pocas semanas de casarse, para contarle que Esmeralda está desahuciada y que sería bueno que volviera a verla. Una historia que transita entre un pasado y un presente marcados por el fatalismo, pero también por el amor y la ilusión, aunque parezca contradictorio. Sus personajes son carismáticos, aunque quizás necesitaban un mayor desarrollo. La narración entrelaza correctamente ambas épocas y, si bien la premisa resulta bastante interesante, faltó explorar con mayor profundidad ciertos aspectos dramáticos, especialmente considerando las temáticas que aborda, más allá del romance. Esta ópera prima de Emiliano Castro Vizcarra pudo dar mucho más, pero que finalmente cumple con quienes disfrutan de las historias sobre amores que parecen destinados a no ser.