Corría el año 1976, el año en que el terror bajó de los castillos góticos clásicos para colarse en los lugares que creíamos más seguros: las iglesias, los colegios, los idílicos campos de verano y las piezas de los niños. Desde grandes producciones de Hollywood que llegaron al Oscar hasta joyas independientes y de culto europeo que desafiaron la censura, 1976 redefinió las reglas del juego. A medio siglo de sus estrenos, repasamos las películas que demostraron que el verdadero horror no venía del más allá, sino de la represión, la fe distorsionada y la pérdida de la inocencia. CARRIE Dirigida por Brian De Palma y basada en la primera novela exitosa de Stephen King,Carrie se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine de terror. La historia sigue a Carrie White, una adolescente tímida y marginada, criada por una madre fanática religiosa y castigadora, que descubre en ella el poder de la telequinésis mientras sufre constantes humillaciones por parte de sus compañeros de colegio. Estrenada en noviembre de 1976, la película fue un éxito de crítica y público, obteniendo nominaciones al Oscar para Sissy Spacek y Piper Laurie. Destacó por combinar de manera efectiva el drama adolescente con el terror sobrenatural, además de presentar una de las secuencias más recordadas del género: el baile de graduación que termina en tragedia. Cinco décadas después,Carrie sigue siendo considerada una obra fundamental del terror moderno y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Stephen King. Con un sólido guion, interpretaciones memorables, una narrativa cargada de simbolismos y recursos audiovisuales utilizados con gran precisión, la película no solo se mantiene vigente, sino que también se alza como una de las obras más importantes del cine de los años setenta. Luego de dos remakes -uno para televisión y otro para cine- una secuela innecesaria y un musical que no logró convencer al público (a los que próximamente se sumará una miniserie), ninguna de estas producciones ha conseguido igualar la calidad y el impacto de la versión dirigida por Brian De Palma. Además, la película cuenta con un elenco juvenil de lujo, integrado por William Katt, Nancy Allen, Amy Irving y un entonces ascendente John Travolta. LA PROFECÍA (THE OMEN) Gregory Peck y Lee Remick protagonizaron una de las películas más inquietantes de su época, y que aún hoy sigue perturbando a muchos espectadores. Dirigida por Richard Donner,La Profecía convierte un drama familiar en una verdadera pesadilla. Estrenada de manera muy particular el 6 de junio de 1976. Robert Thorn (Peck), un diplomático británico, se traslada junto a su esposa Kathy (Remick) a Italia por motivos de trabajo. Cuando el bebé de ambos muere al nacer, a Robert le proponen evitarle ese dolor a su esposa reemplazándolo por un recién nacido huérfano. Él acepta sin conocer el verdadero origen del niño, a quien llaman Damien ( Harvey Stephens). Lo que en un comienzo parece una decisión que traerá felicidad a la familia pronto se transforma en un infierno, especialmente tras el impactante suicidio de la niñera durante la celebración del quinto cumpleaños de Damien. A partir de entonces, un sacerdote y un fotógrafo intentarán convencer a Robert de que el niño de apariencia angelical que vive en su casa es en realidad el Anticristo y que debe ser detenido antes de que se cumpla la profecía. Con una atmósfera oscura e inquietante, prácticamente sin recurrir a grandes efectos especiales ni excesos de sangre, la película logra construir una tensión constante. La inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith -ganadora del Oscar- las sólidas actuaciones y un guion bien construido la convirtieron en un clásico que sigue inquietando al público casi cinco décadas después. La franquicia cuenta con tres secuelas -dos cinematográficas de buena factura y una televisiva de poco impacto- además de un penoso remake de 2006 y una precuela estrenada en 2024, que consiguió conectar de forma efectiva con el clásico de 1976. ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? Una de las grandes obras del terror español es esta película dirigida por uno de los maestros del género, Narciso Ibáñez Serrador, basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans. Estrenada en España el 26 de abril de 1976. Tom ( Lewis Fiander) y Evelyn ( Prunella Ransome), quien está embarazada, buscan disfrutar de unas tranquilas y románticas vacaciones en la costa española antes de la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, al descubrir que el destino está repleto de turistas y ruido, deciden arrendar una pequeña embarcación para viajar a la ficticia isla de Almanzora, un lugar que Tom ya había visitado años atrás. Allí encuentran una localidad inquietantemente tranquila, donde prácticamente no hay adultos. Los niños parecen ser los dueños absolutos de la isla y, por alguna extraña fuerza -o quizás por una profunda rabia acumulada- han comenzado a acabar con los mayores de manera brutal. Con escenas sorprendentemente violentas y atrevidas para la época, protagonizadas por niños aparentemente normales, esta película resulta tan fascinante como perturbadora. Además de generar tensión, invita a reflexionar sobre qué podría provocar tanto odio en los más pequeños y qué tan mal lo están haciendo los adultos para desencadenar una reacción de este tipo. Todo ocurre, además, a plena luz del día, sin necesidad de elementos sobrenaturales evidentes y en medio de paisajes paradisíacos que contrastan con el horror de la historia. Aunque tuvo un desafortunado remake mexicano en 2012,¿Quién puede matar a un niño? -un título tan provocador como su propuesta- sigue siendo una obra de culto y, para muchos, la máxima creación de Chicho Ibáñez Serrador. ALICE, SWEET ALICE (COMMUNION/EL ROSTRO DE LA MUERTE) En este slasher de bajo presupuesto hizo su debut cinematográfico Brooke Shields, quien hasta entonces era conocida principalmente como modelo infantil. Ignorada durante su estreno comercial en Estados Unidos en 1977, la película corrió algo más de suerte en Europa, aunque su estatus de culto comenzó a consolidarse recién a principios de los años ochenta, aprovechando la popularidad que Shields alcanzó gracias al éxito de La laguna azul. Inspirado por Don't Look Now, el director Alfred Sole luchó durante años para sacar adelante esta producción, considerada hoy una obra de culto. Se trata de una historia con un fuerte contenido religioso que aborda temas como el fanatismo, la hipocresía de algunos creyentes, la represión religiosa y la difusa frontera entre el bien y el mal. Ambientada en los años sesenta, la trama se centra en Alice, una niña de 12 años interpretada por Paula E. Sheppard, quien tenía 19 años durante el rodaje. Celosa, problemática y bastante inquietante, vive junto a su hermana menor Karen (Shields) y su madre, Catherine ( Linda Miller). El día de la primera comunión de Karen, la niña es brutalmente asesinada en la iglesia por una misteriosa figura vestida con un impermeable amarillo y una bizarra máscara traslúcida de sonrisa permanente. Debido a la actitud hostil de Alice y a que comienza a apropiarse de las pertenencias de su hermana fallecida, todas las sospechas recaen inmediatamente sobre ella. A medida que avanza la historia, el asesino del impermeable amarillo continúa atacando a distintos miembros de la familia y a varios de los excéntricos vecinos que la rodean. Con iconografía religiosa por doquier, planos anómalos y personajes grotescos con mucho que ocultar,Alice, Sweet Alice es una película perturbadora, incómoda y adelantada a su tiempo, que sigue manteniendo intacta gran parte de su capacidad para inquietar al espectador. LA CASA DE LAS VENTANAS QUE RÍEN (LA CASA DALLE FINESTRE CHE RIDONO) Pupi Avati dirige este inquietante giallo rural -estrenado en agosto de 1976- en el que un restaurador llamado Stefano ( Lino Capolicchio) llega a un pequeño pueblo de la campiña italiana para trabajar en la restauración de un fresco sobre el martirio de San Sebastián, pintado años atrás por un extraño artista llamado Buono Legnani, quien se suicidó dos décadas antes. Pronto, Stefano comienza a notar un perturbador nivel de realismo en la obra y una serie de detalles extraños a su alrededor. Al mismo tiempo, algunos lugareños que intentan advertirle que abandone su trabajo mueren de manera horrible. Existe un sangriento secreto oculto tras la pintura de San Sebastián, relacionado tanto con la familia del artista como con una aislada casa cuyas ventanas exhiben sonrisas macabras. Todo el pueblo conoce la verdad, pero prefiere guardar silencio y mantener su extraña normalidad, empujando al restaurador cada vez más cerca del peligro. Se trata de una historia donde la religión juega un papel fundamental y donde la obra de arte se convierte en la clave de todo. También funciona como una crítica a la tendencia de muchas comunidades a callar frente al horror con tal de preservar una aparente armonía. Este desconcertante clásico del terror italiano, cargado de simbolismos y atmósferas inquietantes, posee uno de los desenlaces más retorcidos e inolvidables del cine de género europeo.
Corría el año 1976, el año en que el terror bajó de los castillos góticos clásicos para colarse en los lugares que creíamos más seguros: las iglesias, los colegios, los idílicos campos de verano y las piezas de los niños. Desde grandes producciones de Hollywood que llegaron al Oscar hasta joyas independientes y de culto europeo que desafiaron la censura, 1976 redefinió las reglas del juego. A medio siglo de sus estrenos, repasamos las películas que demostraron que el verdadero horror no venía del más allá, sino de la represión, la fe distorsionada y la pérdida de la inocencia. CARRIE Dirigida por Brian De Palma y basada en la primera novela exitosa de Stephen King,Carrie se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine de terror. La historia sigue a Carrie White, una adolescente tímida y marginada, criada por una madre fanática religiosa y castigadora, que descubre en ella el poder de la telequinésis mientras sufre constantes humillaciones por parte de sus compañeros de colegio. Estrenada en noviembre de 1976, la película fue un éxito de crítica y público, obteniendo nominaciones al Oscar para Sissy Spacek y Piper Laurie. Destacó por combinar de manera efectiva el drama adolescente con el terror sobrenatural, además de presentar una de las secuencias más recordadas del género: el baile de graduación que termina en tragedia. Cinco décadas después,Carrie sigue siendo considerada una obra fundamental del terror moderno y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Stephen King. Con un sólido guion, interpretaciones memorables, una narrativa cargada de simbolismos y recursos audiovisuales utilizados con gran precisión, la película no solo se mantiene vigente, sino que también se alza como una de las obras más importantes del cine de los años setenta. Luego de dos remakes -uno para televisión y otro para cine- una secuela innecesaria y un musical que no logró convencer al público (a los que próximamente se sumará una miniserie), ninguna de estas producciones ha conseguido igualar la calidad y el impacto de la versión dirigida por Brian De Palma. Además, la película cuenta con un elenco juvenil de lujo, integrado por William Katt, Nancy Allen, Amy Irving y un entonces ascendente John Travolta. LA PROFECÍA (THE OMEN) Gregory Peck y Lee Remick protagonizaron una de las películas más inquietantes de su época, y que aún hoy sigue perturbando a muchos espectadores. Dirigida por Richard Donner,La Profecía convierte un drama familiar en una verdadera pesadilla. Estrenada de manera muy particular el 6 de junio de 1976. Robert Thorn (Peck), un diplomático británico, se traslada junto a su esposa Kathy (Remick) a Italia por motivos de trabajo. Cuando el bebé de ambos muere al nacer, a Robert le proponen evitarle ese dolor a su esposa reemplazándolo por un recién nacido huérfano. Él acepta sin conocer el verdadero origen del niño, a quien llaman Damien ( Harvey Stephens). Lo que en un comienzo parece una decisión que traerá felicidad a la familia pronto se transforma en un infierno, especialmente tras el impactante suicidio de la niñera durante la celebración del quinto cumpleaños de Damien. A partir de entonces, un sacerdote y un fotógrafo intentarán convencer a Robert de que el niño de apariencia angelical que vive en su casa es en realidad el Anticristo y que debe ser detenido antes de que se cumpla la profecía. Con una atmósfera oscura e inquietante, prácticamente sin recurrir a grandes efectos especiales ni excesos de sangre, la película logra construir una tensión constante. La inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith -ganadora del Oscar- las sólidas actuaciones y un guion bien construido la convirtieron en un clásico que sigue inquietando al público casi cinco décadas después. La franquicia cuenta con tres secuelas -dos cinematográficas de buena factura y una televisiva de poco impacto- además de un penoso remake de 2006 y una precuela estrenada en 2024, que consiguió conectar de forma efectiva con el clásico de 1976. ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? Una de las grandes obras del terror español es esta película dirigida por uno de los maestros del género, Narciso Ibáñez Serrador, basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans. Estrenada en España el 26 de abril de 1976. Tom ( Lewis Fiander) y Evelyn ( Prunella Ransome), quien está embarazada, buscan disfrutar de unas tranquilas y románticas vacaciones en la costa española antes de la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, al descubrir que el destino está repleto de turistas y ruido, deciden arrendar una pequeña embarcación para viajar a la ficticia isla de Almanzora, un lugar que Tom ya había visitado años atrás. Allí encuentran una localidad inquietantemente tranquila, donde prácticamente no hay adultos. Los niños parecen ser los dueños absolutos de la isla y, por alguna extraña fuerza -o quizás por una profunda rabia acumulada- han comenzado a acabar con los mayores de manera brutal. Con escenas sorprendentemente violentas y atrevidas para la época, protagonizadas por niños aparentemente normales, esta película resulta tan fascinante como perturbadora. Además de generar tensión, invita a reflexionar sobre qué podría provocar tanto odio en los más pequeños y qué tan mal lo están haciendo los adultos para desencadenar una reacción de este tipo. Todo ocurre, además, a plena luz del día, sin necesidad de elementos sobrenaturales evidentes y en medio de paisajes paradisíacos que contrastan con el horror de la historia. Aunque tuvo un desafortunado remake mexicano en 2012,¿Quién puede matar a un niño? -un título tan provocador como su propuesta- sigue siendo una obra de culto y, para muchos, la máxima creación de Chicho Ibáñez Serrador. ALICE, SWEET ALICE (COMMUNION/EL ROSTRO DE LA MUERTE) En este slasher de bajo presupuesto hizo su debut cinematográfico Brooke Shields, quien hasta entonces era conocida principalmente como modelo infantil. Ignorada durante su estreno comercial en Estados Unidos en 1977, la película corrió algo más de suerte en Europa, aunque su estatus de culto comenzó a consolidarse recién a principios de los años ochenta, aprovechando la popularidad que Shields alcanzó gracias al éxito de La laguna azul. Inspirado por Don't Look Now, el director Alfred Sole luchó durante años para sacar adelante esta producción, considerada hoy una obra de culto. Se trata de una historia con un fuerte contenido religioso que aborda temas como el fanatismo, la hipocresía de algunos creyentes, la represión religiosa y la difusa frontera entre el bien y el mal. Ambientada en los años sesenta, la trama se centra en Alice, una niña de 12 años interpretada por Paula E. Sheppard, quien tenía 19 años durante el rodaje. Celosa, problemática y bastante inquietante, vive junto a su hermana menor Karen (Shields) y su madre, Catherine ( Linda Miller). El día de la primera comunión de Karen, la niña es brutalmente asesinada en la iglesia por una misteriosa figura vestida con un impermeable amarillo y una bizarra máscara traslúcida de sonrisa permanente. Debido a la actitud hostil de Alice y a que comienza a apropiarse de las pertenencias de su hermana fallecida, todas las sospechas recaen inmediatamente sobre ella. A medida que avanza la historia, el asesino del impermeable amarillo continúa atacando a distintos miembros de la familia y a varios de los excéntricos vecinos que la rodean. Con iconografía religiosa por doquier, planos anómalos y personajes grotescos con mucho que ocultar,Alice, Sweet Alice es una película perturbadora, incómoda y adelantada a su tiempo, que sigue manteniendo intacta gran parte de su capacidad para inquietar al espectador. LA CASA DE LAS VENTANAS QUE RÍEN (LA CASA DALLE FINESTRE CHE RIDONO) Pupi Avati dirige este inquietante giallo rural -estrenado en agosto de 1976- en el que un restaurador llamado Stefano ( Lino Capolicchio) llega a un pequeño pueblo de la campiña italiana para trabajar en la restauración de un fresco sobre el martirio de San Sebastián, pintado años atrás por un extraño artista llamado Buono Legnani, quien se suicidó dos décadas antes. Pronto, Stefano comienza a notar un perturbador nivel de realismo en la obra y una serie de detalles extraños a su alrededor. Al mismo tiempo, algunos lugareños que intentan advertirle que abandone su trabajo mueren de manera horrible. Existe un sangriento secreto oculto tras la pintura de San Sebastián, relacionado tanto con la familia del artista como con una aislada casa cuyas ventanas exhiben sonrisas macabras. Todo el pueblo conoce la verdad, pero prefiere guardar silencio y mantener su extraña normalidad, empujando al restaurador cada vez más cerca del peligro. Se trata de una historia donde la religión juega un papel fundamental y donde la obra de arte se convierte en la clave de todo. También funciona como una crítica a la tendencia de muchas comunidades a callar frente al horror con tal de preservar una aparente armonía. Este desconcertante clásico del terror italiano, cargado de simbolismos y atmósferas inquietantes, posee uno de los desenlaces más retorcidos e inolvidables del cine de género europeo.