Ubicada a solo una hora y media aproximadamente en vuelo directo desde Santiago, San Carlos de Bariloche se alza como uno de los destinos turísticos más atractivos de la Patagonia . Con paisajes de ensueño, lagos imponentes y una infraestructura pensada para el viajero, esta ciudad recibe cada año a miles de visitantes, especialmente europeos y estadounidenses, muchos de ellos adultos y adultos mayores que buscan descanso, naturaleza y buena gastronomía. Pero si hay algo que define a Bariloche, es su inconfundible identidad dulce. Conocida como la capital nacional del chocolate, esta tradición se remonta a la llegada de inmigrantes italianos, quienes introdujeron las primeras recetas que con el tiempo dieron forma a una de las industrias más emblemáticas del sur argentino. Cada año, durante Semana Santa, la ciudad celebra la Fiesta Nacional del Chocolate, instancia que reúne a locales y turistas en torno a esta delicia. Entre sus principales atractivos destaca la elaboración de la barra de chocolate más larga del mundo -que supera los 200 metros- además de espacios como la Casa del Conejo y diversas actividades para vivir en familia. En nuestro caso, visitamos la ciudad semanas antes, lo que nos permitió disfrutar de las chocolaterías decoradas y con productos alusivos, pero con mayor tranquilidad. Recorrer el centro de Bariloche -calle Mitre- es adentrarse en una verdadera ruta del chocolate. La oferta es amplia y variada, con locales icónicos como Del Turista, Abuela Goye, Havanna -que además cuenta con su museo del chocolate- y El Reino del Chocolate. Sin embargo, en esta visita nos enfocamos en dos de las más reconocidas: Mamushka y Rapa Nui. Mamushka destaca desde el primer momento por su estética encantadora. Su fachada, decorada con muñecas rusas en movimiento, invita a entrar a un espacio que combina chocolatería, confitería y heladería en locales separados. Sus productos son de alta calidad, con una amplia variedad de chocolates, alfajores y turrones. Si bien sus precios son elevados, cuentan con promociones y, sin duda, cada producto vale lo que cuesta. Por su parte, Rapa Nui ofrece una experiencia más amplia. Además de su chocolatería y confitería, cuenta incluso con una pista de hielo, lo que la convierte en un panorama completo. Su oferta no se limita al chocolate: también incluye licores de marca propia, especias, mermeladas y conservas gourmet. Al igual que Mamushka, sus precios son altos, pero la calidad es consistente y reconocida. Rapa Nui también cuenta con un pequeño local en el aeropuerto de Bariloche, para comprar de último minuto. Un imperdible dentro de esta ruta es probar el clásico chocolate caliente en alguna de sus confiterías, una experiencia que resume perfectamente el espíritu acogedor de Bariloche. Y por supuesto, viajar a esta ciudad y no llevar chocolates como souvenir es simplemente impensado. Si quieres conocer más sobre esta experiencia y descubrir en detalle estos lugares, te invitamos a ver el nuevo capítulo de En Palco Condimenta, disponible en nuestro canal de YouTube.
Ubicada a solo una hora y media aproximadamente en vuelo directo desde Santiago, San Carlos de Bariloche se alza como uno de los destinos turísticos más atractivos de la Patagonia . Con paisajes de ensueño, lagos imponentes y una infraestructura pensada para el viajero, esta ciudad recibe cada año a miles de visitantes, especialmente europeos y estadounidenses, muchos de ellos adultos y adultos mayores que buscan descanso, naturaleza y buena gastronomía. Pero si hay algo que define a Bariloche, es su inconfundible identidad dulce. Conocida como la capital nacional del chocolate, esta tradición se remonta a la llegada de inmigrantes italianos, quienes introdujeron las primeras recetas que con el tiempo dieron forma a una de las industrias más emblemáticas del sur argentino. Cada año, durante Semana Santa, la ciudad celebra la Fiesta Nacional del Chocolate, instancia que reúne a locales y turistas en torno a esta delicia. Entre sus principales atractivos destaca la elaboración de la barra de chocolate más larga del mundo -que supera los 200 metros- además de espacios como la Casa del Conejo y diversas actividades para vivir en familia. En nuestro caso, visitamos la ciudad semanas antes, lo que nos permitió disfrutar de las chocolaterías decoradas y con productos alusivos, pero con mayor tranquilidad. Recorrer el centro de Bariloche -calle Mitre- es adentrarse en una verdadera ruta del chocolate. La oferta es amplia y variada, con locales icónicos como Del Turista, Abuela Goye, Havanna -que además cuenta con su museo del chocolate- y El Reino del Chocolate. Sin embargo, en esta visita nos enfocamos en dos de las más reconocidas: Mamushka y Rapa Nui. Mamushka destaca desde el primer momento por su estética encantadora. Su fachada, decorada con muñecas rusas en movimiento, invita a entrar a un espacio que combina chocolatería, confitería y heladería en locales separados. Sus productos son de alta calidad, con una amplia variedad de chocolates, alfajores y turrones. Si bien sus precios son elevados, cuentan con promociones y, sin duda, cada producto vale lo que cuesta. Por su parte, Rapa Nui ofrece una experiencia más amplia. Además de su chocolatería y confitería, cuenta incluso con una pista de hielo, lo que la convierte en un panorama completo. Su oferta no se limita al chocolate: también incluye licores de marca propia, especias, mermeladas y conservas gourmet. Al igual que Mamushka, sus precios son altos, pero la calidad es consistente y reconocida. Rapa Nui también cuenta con un pequeño local en el aeropuerto de Bariloche, para comprar de último minuto. Un imperdible dentro de esta ruta es probar el clásico chocolate caliente en alguna de sus confiterías, una experiencia que resume perfectamente el espíritu acogedor de Bariloche. Y por supuesto, viajar a esta ciudad y no llevar chocolates como souvenir es simplemente impensado. Si quieres conocer más sobre esta experiencia y descubrir en detalle estos lugares, te invitamos a ver el nuevo capítulo de En Palco Condimenta, disponible en nuestro canal de YouTube.