En un mundo cada vez más caótico, competitivo e individualista, donde hay que medir exageradamente las palabras y las acciones para no herir sensibilidades, una importante fábrica española de quesos es absorbida por una compañía francesa de comida para mascotas que busca expandir sus horizontes. Los empleados son informados de la noticia durante un paseo de fin de semana organizado para realizar actividades de team building en el mismo pueblito donde nació la empresa. Pero esa no es la única sorpresa, también se enteran de que no todos podrán conservar sus puestos y que, quienes permanezcan, podrán recibir un aumento salarial. De pronto, el trabajo de años queda a merced de la encargada implacable y déspota encargada de la quesería, que ni siquiera sabe cómo se llaman sus empleados, y de cómo estos se desempeñen en las absurdas competencias que les han preparado. Como era de esperar, la rivalidad no tarda en desatarse y las amistades de años, junto con las alianzas que parecían inquebrantables, comienzan a resquebrajarse. Una jefa de área aparentemente perfecta, que acaba de regresar de su posnatal de mellizos; un empleado que lleva décadas en la fábrica, está viciado y se cree intocable; la tímida y servicial asistente de la encargada; un trabajador con proyección que aspira a una jefatura y que seduce a un empleado novato; además de los grupos de las mamis, las chismosas y quienes no hacen demasiado, conforman este variopinto y cada vez más descabellado “equipo”. Gracias, equipo ofrece una crítica descarnada -y, al mismo tiempo, divertida- del mundo laboral actual, donde todo puede cambiar en un segundo y las relaciones humanas sinceras parecen haber sido reemplazadas, en gran medida, por el interés personal. En este escenario, los trabajadores dejan de ser personas para convertirse en un número más dentro de una organización. También refuerza una idea que a veces puede parecer soñadora: el trabajo es solo trabajo. No tiene por qué convertirse en nuestra vida ni ser nuestra familia, mucho menos en los tiempos que corren. En su primera parte, la trama recuerda bastante a la película chilena “Paseo de Oficina” (2012), de Roberto Artiagoitía, “El Rumpy”. Sin embargo, la cinta nacional apuesta por un tono más cercano a la comedia pura, con una mirada menos descarnada y una resolución más ligera y optimista. Los trabajadores de un supermercado se unen para no ser despedidos en un paseo de un solo día, donde un consultor del nuevo dueño está presente. Esta sátira sobre el mundo laboral está dirigida por Diego Núñez Irigoyen y protagonizada por Maribel Verdú, Alexandra Jiménez, Pedro Casablanc, Raúl Tejón, Blanca Martínez, entre otros. En términos generales, “Gracias, Equipo” es una buena película que nos invita a vernos reflejados y a reflexionar sobre nuestra propia vida laboral, e incluso a reconocer algunos de nuestros propios vicios. Aunque tiene un par de momentos en los que el ritmo decae y el interés se resiente, logra recuperarse y entregar un final satisfactorio. Disponible en la plataforma de Netflix desde el 11 de septiembre.
La cuarta entrega de las aventuras del personaje animado español Tadeo Jones llegó a las salas de cine chilenas con “Tadeo Jones y La Lámpara Maravillosa”, una historia entretenida e ingeniosa, tanto para niños como para adultos. Tadeo y Sara ahora son padres de una adorable pequeñita llamada Olimpia, pero a Momia no le hace ninguna gracia la existencia de la bebé, porque se siente desplazado de la vida de su amigo. Además, la pareja le confirma que quieren vivir solos esta nueva etapa de su familia, sin él ni Ramona, su compañera momia proveniente del antiguo Egipto. Paralelamente a esta situación doméstica, todos ellos se encuentran de viaje de placer en Londres, mientras Sara, junto a un robot arqueólogo que sus jefes le han impuesto utilizar, se encuentra en la búsqueda de un particular objeto: la lámpara maravillosa de Aladino, que ha pasado de mano en mano luego de ser robada por Alí Babá. Pero ella no es la única que va tras este preciado objeto histórico, capaz de conceder tres deseos. Cuando finalmente nuestros protagonistas dan con la lámpara, en el lugar menos pensado, Momia, cegado por su molestia, decide tomar el preciado objeto y pedir volver a la mítica ciudad de Paititi, en el Perú del siglo XVI, donde vivió y fue momificado al morir, por haber formado parte de la guardia real. Por miedo a que esto pueda cambiar el futuro, todos emprenden un viaje en el tiempo, en el que deberán recuperar la lámpara, zafar de los malvados que quieren apoderarse de ella, evitar que el Momia del pasado sea rechazado por la realeza de Paititi y, con ello, cambiar el futuro. Pero también deberán reencontrarse como los amigos y la familia que son. Esta suerte de homenaje y parodia animada de Indiana Jones es ágil, inteligente y posee una buena técnica de animación. Además, está cargada de momentos pensados para los más adultos, con toques de humor, ironía y una pizca de crítica social. La película habla de los lazos afectivos, del trabajo en equipo y del uso de las nuevas tecnologías, pero, sobre todo, de la importancia de adaptarnos a las nuevas situaciones. Todo esto se representa a través de simpáticos personajes, que además están bien desarrollados. “Tadeo Jones y La Lámpara Maravillosa” invita a pasar un buen momento en familia.
En un mundo cada vez más caótico, competitivo e individualista, donde hay que medir exageradamente las palabras y las acciones para no herir sensibilidades, una importante fábrica española de quesos es absorbida por una compañía francesa de comida para mascotas que busca expandir sus horizontes. Los empleados son informados de la noticia durante un paseo de fin de semana organizado para realizar actividades de team building en el mismo pueblito donde nació la empresa. Pero esa no es la única sorpresa, también se enteran de que no todos podrán conservar sus puestos y que, quienes permanezcan, podrán recibir un aumento salarial. De pronto, el trabajo de años queda a merced de la encargada implacable y déspota encargada de la quesería, que ni siquiera sabe cómo se llaman sus empleados, y de cómo estos se desempeñen en las absurdas competencias que les han preparado. Como era de esperar, la rivalidad no tarda en desatarse y las amistades de años, junto con las alianzas que parecían inquebrantables, comienzan a resquebrajarse. Una jefa de área aparentemente perfecta, que acaba de regresar de su posnatal de mellizos; un empleado que lleva décadas en la fábrica, está viciado y se cree intocable; la tímida y servicial asistente de la encargada; un trabajador con proyección que aspira a una jefatura y que seduce a un empleado novato; además de los grupos de las mamis, las chismosas y quienes no hacen demasiado, conforman este variopinto y cada vez más descabellado “equipo”. Gracias, equipo ofrece una crítica descarnada -y, al mismo tiempo, divertida- del mundo laboral actual, donde todo puede cambiar en un segundo y las relaciones humanas sinceras parecen haber sido reemplazadas, en gran medida, por el interés personal. En este escenario, los trabajadores dejan de ser personas para convertirse en un número más dentro de una organización. También refuerza una idea que a veces puede parecer soñadora: el trabajo es solo trabajo. No tiene por qué convertirse en nuestra vida ni ser nuestra familia, mucho menos en los tiempos que corren. En su primera parte, la trama recuerda bastante a la película chilena “Paseo de Oficina” (2012), de Roberto Artiagoitía, “El Rumpy”. Sin embargo, la cinta nacional apuesta por un tono más cercano a la comedia pura, con una mirada menos descarnada y una resolución más ligera y optimista. Los trabajadores de un supermercado se unen para no ser despedidos en un paseo de un solo día, donde un consultor del nuevo dueño está presente. Esta sátira sobre el mundo laboral está dirigida por Diego Núñez Irigoyen y protagonizada por Maribel Verdú, Alexandra Jiménez, Pedro Casablanc, Raúl Tejón, Blanca Martínez, entre otros. En términos generales, “Gracias, Equipo” es una buena película que nos invita a vernos reflejados y a reflexionar sobre nuestra propia vida laboral, e incluso a reconocer algunos de nuestros propios vicios. Aunque tiene un par de momentos en los que el ritmo decae y el interés se resiente, logra recuperarse y entregar un final satisfactorio. Disponible en la plataforma de Netflix desde el 11 de septiembre.
La cuarta entrega de las aventuras del personaje animado español Tadeo Jones llegó a las salas de cine chilenas con “Tadeo Jones y La Lámpara Maravillosa”, una historia entretenida e ingeniosa, tanto para niños como para adultos. Tadeo y Sara ahora son padres de una adorable pequeñita llamada Olimpia, pero a Momia no le hace ninguna gracia la existencia de la bebé, porque se siente desplazado de la vida de su amigo. Además, la pareja le confirma que quieren vivir solos esta nueva etapa de su familia, sin él ni Ramona, su compañera momia proveniente del antiguo Egipto. Paralelamente a esta situación doméstica, todos ellos se encuentran de viaje de placer en Londres, mientras Sara, junto a un robot arqueólogo que sus jefes le han impuesto utilizar, se encuentra en la búsqueda de un particular objeto: la lámpara maravillosa de Aladino, que ha pasado de mano en mano luego de ser robada por Alí Babá. Pero ella no es la única que va tras este preciado objeto histórico, capaz de conceder tres deseos. Cuando finalmente nuestros protagonistas dan con la lámpara, en el lugar menos pensado, Momia, cegado por su molestia, decide tomar el preciado objeto y pedir volver a la mítica ciudad de Paititi, en el Perú del siglo XVI, donde vivió y fue momificado al morir, por haber formado parte de la guardia real. Por miedo a que esto pueda cambiar el futuro, todos emprenden un viaje en el tiempo, en el que deberán recuperar la lámpara, zafar de los malvados que quieren apoderarse de ella, evitar que el Momia del pasado sea rechazado por la realeza de Paititi y, con ello, cambiar el futuro. Pero también deberán reencontrarse como los amigos y la familia que son. Esta suerte de homenaje y parodia animada de Indiana Jones es ágil, inteligente y posee una buena técnica de animación. Además, está cargada de momentos pensados para los más adultos, con toques de humor, ironía y una pizca de crítica social. La película habla de los lazos afectivos, del trabajo en equipo y del uso de las nuevas tecnologías, pero, sobre todo, de la importancia de adaptarnos a las nuevas situaciones. Todo esto se representa a través de simpáticos personajes, que además están bien desarrollados. “Tadeo Jones y La Lámpara Maravillosa” invita a pasar un buen momento en familia.