Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.
Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.