“La Negociación” (Dead Man’s Wire) es una película basada en un caso policial ocurrido en Indianápolis en 1977, una historia que parece salida de la ficción y que Gus Van Sant convierte en un frenético thriller con una potente mirada social. Tony Kiritsis, interpretado brillantemente por Bill Skarsgård, secuestra a Richard Hall ( Dacre Montgomery), hijo del dueño de una compañía hipotecaria, M.L. Hall ( Al Pacino). Tony conoce a la familia desde hace algún tiempo y, aunque originalmente su intención era secuestrar al padre, este se encontraba unos días de vacaciones. Pero ¿qué motiva a Karitsis a cometer el delito? El protagonista se siente profundamente defraudado por el sistema y, en particular, por la compañía hipotecaria en la que invirtió su dinero. Según su versión, la empresa desperdició el capital que tenía destinado a soluciones inmobiliarias en negocios poco rentables, ignorando sus solicitudes. Con el secuestro busca recuperar su inversión, recibir una indemnización y, sobre todo, obtener una disculpa pública. Esta última parece ser, para Tony, la verdadera reparación que está buscando. Rápidamente, el secuestro se transforma en un espectáculo mediático. Tony lleva a Richard a la vista de todos hasta su departamento, con una escopeta amarrada a su cuello con un alambre; una joven periodista ( Myha'la Herrold) ve en el caso la oportunidad de conseguir la gran historia de su carrera; la policía parece no saber cómo manejar la situación; un famoso DJ radial ( Colman Domingo) termina involucrado en la mediación por ser el locutor radial favorito de Tony y el dueño de la compañía parece más preocupado por su dinero que por la vida de su propio hijo. Todo se convierte en un caos. La película, dirigida con gran precisión por Gus Van Sant, tiene un ritmo frenético que consigue mantener la atención prácticamente durante todo su metraje. Tanto el conflicto central como las distintas historias que se van cruzando resultan atractivas y están muy bien integradas al desarrollo de la trama. Visual y sonoramente, “La Negociación” parece transportarnos directamente a los thrillers policiales de los años 70, un recurso que no solo funciona a nivel estético, sino que además contribuye a darle personalidad a la película. Pero detrás del secuestro existe una evidente crítica social. La historia presenta a un hombre impulsivo e inestable que se siente víctima de un sistema financiero que, desde su perspectiva, está diseñado para beneficiar a unos pocos. Al mismo tiempo, muestra una policía indolente está sobrepasada y unos medios de comunicación dispuestos a hacer prácticamente cualquier cosa por conseguir una noticia, especialmente si mientras más escabrosa, mejor. Y es precisamente ahí donde la película resulta más inquietante, en lo humano y reconocible de sus personajes y situaciones. Tony es un hombre que ha llegado a un punto límite, pero su víctima, Richard, también se encuentra atrapado. De una manera mucho más contenida, es víctima de su propia posición, primero bajo el control de su padre y luego sometido a la presión de su secuestrador. “La Negociación” es una película cruda, entretenida y tremendamente actual, pese a estar ambientada en 1977. Un thriller que, detrás de un insólito caso policial, termina hablando de poder, dinero, medios de comunicación y personas que se sienten atrapadas por el sistema. En cines desde este 20 de agosto.
El solo hecho de que en el tráiler final deEl Día de la Revelación su director y productor, Steven Spielberg, aparezca en pantalla afirmando que esta no es una película de ficción, ya dice mucho sobre la propuesta que busca plantear. Una decisión atrevida en tiempos en que el Gobierno de Estados Unidos ha reconocido públicamente la existencia de fenómenos UAP (Unidentified Anomalous Phenomena), el nuevo término utilizado para referirse a los antiguos OVNIs. ¿Coincidencia? ¿Buen timing? Cada espectador sacará sus propias conclusiones. Lo cierto es que Spielberg entrega aquí su mejor trabajo en años. Una película ambiciosa, fascinante y llena de capas que probablemente requiera más de un visionado para apreciar todo lo que tiene que ofrecer. La historia, escrita por David Koepp, comienza de forma frenética y deliberadamente confusa. Sin embargo, poco a poco cada pieza encuentra su lugar. Las distintas líneas narrativas terminan convergiendo con precisión, revelando una historia mucho más grande de lo que parecía en un comienzo. David Kellner ( Josh O'Connor) es un experto en computación y ciberseguridad que trabaja para una importante empresa privada vinculada a una división del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Pronto descubre que la información que manejan no pertenece a una corporación ni a un gobierno, sino a toda la humanidad. Por ello decide unirse a un grupo de desertores que pretende revelar todas las pruebas audiovisuales existentes sobre la presencia de seres extraterrestres en la Tierra. Mientras intenta difundir la verdad, es perseguido por sus antiguos colegas, liderados por su jefe Noah Scanlon ( Colin Firth), quien busca impedir que salga a la luz un secreto oculto durante décadas y que ha permitido el uso indebido de conocimientos, tecnologías y tratamientos obtenidos de manera cuestionable. En una línea paralela encontramos a Margaret Fairchild ( Emily Blunt), una presentadora meteorológica de un canal local cuya vida cambia radicalmente tras un misterioso encuentro con un pájaro cardenal. A partir de ese momento comienza a experimentar fenómenos inexplicables, como hablar distintos idiomas, conocer los dolores y secretos de quienes la rodean y desarrollar la convicción de que debe encontrar a David (a quien no conoce) y ayudarlo a cumplir su misión. Pero más allá de su trama, El Día de la Revelación funciona como una reflexión sobre la humanidad misma. Spielberg utiliza la ciencia ficción para hablar de la soledad, de nuestro lugar en el universo, de la necesidad de unirnos como especie y de la importancia de enfrentar el miedo ante lo desconocido. Es una obra donde la ciencia y la espiritualidad parecen encontrarse en un mismo punto, construyendo una mezcla fascinante de verdad, fe y misticismo. Resulta inevitable recordar Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Si en 1977 Spielberg nos sugería que había algo más allá en los cielos y que solo unos pocos podían verlo, ahora parece afirmar que están aquí, y que han estado aquí desde hace muchas décadas. Técnicamente, la película es impecable. La fotografía, los efectos visuales y especialmente la música contribuyen a crear una experiencia inmersiva y profundamente emotiva. La banda sonora vuelve a estar a cargo de John Williams, quien a sus 95 años demuestra una vez más por qué es una leyenda viva. Las actuaciones también elevan el resultado final. Emily Blunt construye con sensibilidad el viaje de una mujer que pasa de la superficialidad televisiva a convertirse en una pieza clave dentro de un cambio mucho más grande que ella misma. Josh O'Connor aporta vulnerabilidad y convicción a un personaje dispuesto a sacrificarlo todo por una verdad superior. Por su parte, Colin Firth y Colman Domingo funcionan como fuerzas opuestas dentro del relato, uno representa el conflicto y el control; el otro, la comprensión y la esperanza. El Día de la Revelación llega a los cines chilenos este 11 de junio y se convierte en mucho más que un espectacular thriller de ciencia ficción. Es una experiencia emocionante, profundamente humana y cargada de significado. Una obra que invita a reflexionar y cuya interpretación probablemente será distinta para cada espectador. La pregunta final queda instalada: ¿estamos realmente preparados para conocer la verdad?
“La Negociación” (Dead Man’s Wire) es una película basada en un caso policial ocurrido en Indianápolis en 1977, una historia que parece salida de la ficción y que Gus Van Sant convierte en un frenético thriller con una potente mirada social. Tony Kiritsis, interpretado brillantemente por Bill Skarsgård, secuestra a Richard Hall ( Dacre Montgomery), hijo del dueño de una compañía hipotecaria, M.L. Hall ( Al Pacino). Tony conoce a la familia desde hace algún tiempo y, aunque originalmente su intención era secuestrar al padre, este se encontraba unos días de vacaciones. Pero ¿qué motiva a Karitsis a cometer el delito? El protagonista se siente profundamente defraudado por el sistema y, en particular, por la compañía hipotecaria en la que invirtió su dinero. Según su versión, la empresa desperdició el capital que tenía destinado a soluciones inmobiliarias en negocios poco rentables, ignorando sus solicitudes. Con el secuestro busca recuperar su inversión, recibir una indemnización y, sobre todo, obtener una disculpa pública. Esta última parece ser, para Tony, la verdadera reparación que está buscando. Rápidamente, el secuestro se transforma en un espectáculo mediático. Tony lleva a Richard a la vista de todos hasta su departamento, con una escopeta amarrada a su cuello con un alambre; una joven periodista ( Myha'la Herrold) ve en el caso la oportunidad de conseguir la gran historia de su carrera; la policía parece no saber cómo manejar la situación; un famoso DJ radial ( Colman Domingo) termina involucrado en la mediación por ser el locutor radial favorito de Tony y el dueño de la compañía parece más preocupado por su dinero que por la vida de su propio hijo. Todo se convierte en un caos. La película, dirigida con gran precisión por Gus Van Sant, tiene un ritmo frenético que consigue mantener la atención prácticamente durante todo su metraje. Tanto el conflicto central como las distintas historias que se van cruzando resultan atractivas y están muy bien integradas al desarrollo de la trama. Visual y sonoramente, “La Negociación” parece transportarnos directamente a los thrillers policiales de los años 70, un recurso que no solo funciona a nivel estético, sino que además contribuye a darle personalidad a la película. Pero detrás del secuestro existe una evidente crítica social. La historia presenta a un hombre impulsivo e inestable que se siente víctima de un sistema financiero que, desde su perspectiva, está diseñado para beneficiar a unos pocos. Al mismo tiempo, muestra una policía indolente está sobrepasada y unos medios de comunicación dispuestos a hacer prácticamente cualquier cosa por conseguir una noticia, especialmente si mientras más escabrosa, mejor. Y es precisamente ahí donde la película resulta más inquietante, en lo humano y reconocible de sus personajes y situaciones. Tony es un hombre que ha llegado a un punto límite, pero su víctima, Richard, también se encuentra atrapado. De una manera mucho más contenida, es víctima de su propia posición, primero bajo el control de su padre y luego sometido a la presión de su secuestrador. “La Negociación” es una película cruda, entretenida y tremendamente actual, pese a estar ambientada en 1977. Un thriller que, detrás de un insólito caso policial, termina hablando de poder, dinero, medios de comunicación y personas que se sienten atrapadas por el sistema. En cines desde este 20 de agosto.
El solo hecho de que en el tráiler final deEl Día de la Revelación su director y productor, Steven Spielberg, aparezca en pantalla afirmando que esta no es una película de ficción, ya dice mucho sobre la propuesta que busca plantear. Una decisión atrevida en tiempos en que el Gobierno de Estados Unidos ha reconocido públicamente la existencia de fenómenos UAP (Unidentified Anomalous Phenomena), el nuevo término utilizado para referirse a los antiguos OVNIs. ¿Coincidencia? ¿Buen timing? Cada espectador sacará sus propias conclusiones. Lo cierto es que Spielberg entrega aquí su mejor trabajo en años. Una película ambiciosa, fascinante y llena de capas que probablemente requiera más de un visionado para apreciar todo lo que tiene que ofrecer. La historia, escrita por David Koepp, comienza de forma frenética y deliberadamente confusa. Sin embargo, poco a poco cada pieza encuentra su lugar. Las distintas líneas narrativas terminan convergiendo con precisión, revelando una historia mucho más grande de lo que parecía en un comienzo. David Kellner ( Josh O'Connor) es un experto en computación y ciberseguridad que trabaja para una importante empresa privada vinculada a una división del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Pronto descubre que la información que manejan no pertenece a una corporación ni a un gobierno, sino a toda la humanidad. Por ello decide unirse a un grupo de desertores que pretende revelar todas las pruebas audiovisuales existentes sobre la presencia de seres extraterrestres en la Tierra. Mientras intenta difundir la verdad, es perseguido por sus antiguos colegas, liderados por su jefe Noah Scanlon ( Colin Firth), quien busca impedir que salga a la luz un secreto oculto durante décadas y que ha permitido el uso indebido de conocimientos, tecnologías y tratamientos obtenidos de manera cuestionable. En una línea paralela encontramos a Margaret Fairchild ( Emily Blunt), una presentadora meteorológica de un canal local cuya vida cambia radicalmente tras un misterioso encuentro con un pájaro cardenal. A partir de ese momento comienza a experimentar fenómenos inexplicables, como hablar distintos idiomas, conocer los dolores y secretos de quienes la rodean y desarrollar la convicción de que debe encontrar a David (a quien no conoce) y ayudarlo a cumplir su misión. Pero más allá de su trama, El Día de la Revelación funciona como una reflexión sobre la humanidad misma. Spielberg utiliza la ciencia ficción para hablar de la soledad, de nuestro lugar en el universo, de la necesidad de unirnos como especie y de la importancia de enfrentar el miedo ante lo desconocido. Es una obra donde la ciencia y la espiritualidad parecen encontrarse en un mismo punto, construyendo una mezcla fascinante de verdad, fe y misticismo. Resulta inevitable recordar Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Si en 1977 Spielberg nos sugería que había algo más allá en los cielos y que solo unos pocos podían verlo, ahora parece afirmar que están aquí, y que han estado aquí desde hace muchas décadas. Técnicamente, la película es impecable. La fotografía, los efectos visuales y especialmente la música contribuyen a crear una experiencia inmersiva y profundamente emotiva. La banda sonora vuelve a estar a cargo de John Williams, quien a sus 95 años demuestra una vez más por qué es una leyenda viva. Las actuaciones también elevan el resultado final. Emily Blunt construye con sensibilidad el viaje de una mujer que pasa de la superficialidad televisiva a convertirse en una pieza clave dentro de un cambio mucho más grande que ella misma. Josh O'Connor aporta vulnerabilidad y convicción a un personaje dispuesto a sacrificarlo todo por una verdad superior. Por su parte, Colin Firth y Colman Domingo funcionan como fuerzas opuestas dentro del relato, uno representa el conflicto y el control; el otro, la comprensión y la esperanza. El Día de la Revelación llega a los cines chilenos este 11 de junio y se convierte en mucho más que un espectacular thriller de ciencia ficción. Es una experiencia emocionante, profundamente humana y cargada de significado. Una obra que invita a reflexionar y cuya interpretación probablemente será distinta para cada espectador. La pregunta final queda instalada: ¿estamos realmente preparados para conocer la verdad?