Uno de los secuestros que causó mayor revuelo en los Estados Unidos a comienzos de los 2000 fue el de Elizabeth Smart, una niña de 14 años sustraída de su propio hogar por un extraño mientras dormía junto a su hermana menor, Mary Katherine. Esta historia, que por momentos parece increíble, no solo marcó la vida de la joven, sino que la transformó en una ferviente activista en apoyo a las víctimas de delitos sexuales. Brian David Mitchell, su captor, era un pedófilo con delirios mesiánicos que operaba junto a su esposa, una mujer sumisa que ejecutaba cada una de sus órdenes. Lamentablemente, Elizabeth permaneció secuestrada durante nueve meses, periodo en el que sufrió repetidos abusos y padeció los sermones delirantes del hombre, viviendo la mayor parte del tiempo en condiciones precarias en una montaña. Aunque la historia ya ha sido adaptada al formato de telefilm por el canal Lifetime, Netflix acaba de sumar a su catálogo un documental que utiliza testimonios, material de archivo y dramatizaciones. Esta producción refleja en primera persona no solo el calvario de Elizabeth, sino también el impacto en su familia y la labor policial tras el suceso. Mary Katherine, testigo presencial del rapto, declaró en múltiples ocasiones que la voz del secuestrador le resultaba familiar, aunque no lograba identificarlo. Esta afirmación, sumada a la pulcritud con la que se cometió el delito, llevó a la policía a sospechar del entorno cercano, situando al padre y a los hermanos de este en la primera línea de investigación, lo que generó un gran impacto en la opinión pública. Finalmente, tras varios meses, Mary Katherine logró recordar a quién pertenecía la voz, se trataba de un hombre sin hogar que había realizado trabajos menores en la casa tiempo atrás. Los Smart, mormones devotos, solían ayudar habitualmente a personas en situación de vulnerabilidad. “Kidnapped: Elizabeth Smart” es un relato real impactante y terrible que, a pesar de la tragedia, ofrece una luz de esperanza gracias a la resiliencia de Elizabeth y la persistencia inagotable de su familia. El documental ya se encuentra disponible en Netflix.
Hay películas que nacen de un plan minucioso, y otras que simplemente aparecen. “Ensayos y errores”, dirigida por Ignacio Rojas Vallejo, pertenece a la segunda categoría: un documental que comenzó como un experimento diario en la boutique de su madre, y terminó convirtiéndose en un retrato tan personal como universal sobre la perseverancia, la creatividad y el vínculo familiar. La película sigue a Ignacio, un joven cineasta desempleado que intenta filmar su primera obra mientras trabaja en la tienda de ropa de su madre. Entre clientas, vestidos y conversaciones cotidianas, el director registra con humor y ternura los tropiezos de la adultez, el miedo al fracaso y el amor por el cine, transformando la rutina en una búsqueda artística y emocional. “Partió con la necesidad de hacer algo parecido al cine” , cuenta Ignacio. “Estaba en la tienda, con mucho tiempo muerto, y pensé que podía aprovecharlo para filmar todos los días. Con el tiempo, ese ejercicio terminó convirtiéndose en una película, sin que la película supiera al principio que lo iba a ser”. Lo que nació como un juego terminó siendo una reflexión sobre la frustración y la constancia. “La gente no sabe lo frustrante que puede ser hacer una película,” dice el realizador. “Pero lo importante es no rendirse. Filmar me producía alegría; cuando no lo hacía, me sentía triste. Creo que eso es lo más bonito: descubrir que, a pesar de todo, el cine te hace bien”. Su madre, Paula Vallejo Reyes, coprotagonista de la película, recuerda con ternura el proceso: “Yo no sabía ni siquiera para qué estaba filmando. Y de pronto un día me dijo: ‘Mamá, voy a un festival, a la Cineteca Nacional’. Ver la película completa por primera vez fue una gran sorpresa. Sentí mucha alegría y agradecimiento de que lo hubiera logrado, pese a todas las dificultades”. La relación entre ambos atraviesa toda la película, marcada por el amor al cine y una complicidad que traspasa la pantalla. “Siempre nos recomendamos películas”, comenta Ignacio. “Por suerte nací en una familia muy cinéfila: mi mamá y mi papá siempre estaban viendo cine, y nunca me restringieron nada. Gracias a ese apoyo pude estudiar cine y dedicarme a esto”. En cuanto a influencias, Rojas se declara admirador de los clásicos: Hitchcock, Lubitsch y el cine mudo. “Ensayos y errores es contemporánea, pero estructuralmente clásica; tiene tres actos, un arco claro. Me interesa mucho esa mezcla”. Paula, por su parte, confiesa su amor por Drácula de Coppola y el cine romántico: “Me gustan las películas que dejan algo, que alimentan el alma”. El director ya trabaja en una segunda película, donde esta vez aparece su padre: “Va a ser como un díptico familiar. Quiero que ambas se vean como parte de un mismo universo personal, donde la familia y el cine se entrelazan”. Finalmente, Rojas hace un llamado al público y a las salas: “En Chile se están haciendo propuestas muy diversas y frescas. Ojalá las cadenas se atrevan a tener más cine chileno en cartelera. Así como la gente va a ver Marvel, también puede ir a ver nuestras películas”. Gracias a Miradoc Estrenos, Ensayos y errores se estará exhibiendo en salas lo largo de Chile. Conversamos con Ignacio Rojas Vallejo y Paula Vallejo Reyes sobre cómo una cámara, una tienda y una madre se convirtieron en el punto de partida de una de las películas más originales del documental chileno reciente. Mira la entrevista completa en nuestro canal de YouTube.
Hay documentales que buscan explicar y otros que buscan entender. Este pertenece al segundo grupo. Acosador Nocturno: Las Cintas de Richard Ramirez no es solo la historia de un asesino serial, es una inmersión en su mente enferma, en sus traumas y en los años que lo convirtieron en una figura de puro horror. La miniserie, dirigida por Tiller Russell, se estructura en dos episodios ágiles, intensos y muy bien montados, donde el ritmo nunca decae y el impacto crece minuto a minuto. La gran diferencia frente a otros documentales sobre el “Night Stalker” -como el de Netflix de 2021- está en su uso de audio real. A lo largo del metraje, escuchamos las cintas grabadas en prisión, donde Ramirez fue entrevistado. Su voz, pausada y a veces casi divertida, hiela la sangre: es el propio asesino narrando su historia, hablando de los abusos, de su fascinación con el mal y de los impulsos que lo llevaron a matar sin distinción de edad, género o condición. Este recurso convierte a Acosador Nocturno en una experiencia mucho más íntima y perturbadora. Ya no es solo un policía recordando el caso ni una voz en off reconstruyendo los hechos: es él. Es el monstruo hablando directamente al espectador. A eso se suma un excelente trabajo de archivo, con material de la época, fotografías inéditas y fragmentos noticiosos que muestran el pánico que vivió California durante 1984 y 1985. La serie también da espacio a los familiares de las víctimas, quienes aportan humanidad y dolor, recordándonos que detrás de cada crimen hay una vida rota y un vacío imposible de llenar. Lo más interesante es que el documental no busca glorificar al asesino ni convertirlo en leyenda pop. Al contrario, lo desnuda. Nos muestra a un hombre criado en la violencia, marcado por los abusos, por la droga y por una obsesión con la oscuridad. Es una radiografía del origen del mal, contada sin morbo pero con crudeza. Y lo mejor: son solo dos capítulos. Directo, conciso y eficaz, sin estirar la historia. Si ya viste Night Stalker: The Hunt for a Serial Killer en Netflix, esta nueva versión funciona como el complemento perfecto: el primero se enfoca en la investigación policial, mientras que el de HBO Max nos mete de lleno en la mente del asesino. Acosador Nocturno: Las Cintas de Richard Ramirez es, en definitiva, un documental que te deja mirando la pantalla incluso después de que termina. No solo por el horror de sus crímenes, sino por la incomodidad de escuchar al propio Richard Ramirez contar su historia con una calma escalofriante. Una obra tan breve como intensa, que vuelve a recordarnos que el verdadero terror no siempre viene de la ficción. Ya disponible en HBO Max.
A dos años de la muerte de Matthew Perry, Universal+ estrenó en Latinoamérica el documental “Matthew Perry: A Hollywood Tragedy”, dirigido por Robert Palumbo, que profundiza principalmente en los últimos días del recordado actor de Friends, y en las trágicas circunstancias que rodearon su trágica muerte por una sobredosis de ketamina el 28 de octubre de 2023. El documental incluye testimonios de figuras cercanas como la actriz Morgan Fairchild, su madre en la ficción, además de autoridades judiciales, detectives y colegas del mundo del entretenimiento. A través de material de archivo inédito y entrevistas, la producción reconstruye de forma paralela su vida personal, éxitos y caídas profesionales y su muerte, tiempo después de lanzar su autobiografía. Su infancia marcada por el alcoholismo y las adicciones luego de la separación de sus padres, su internación de emergencia en 2018, el impacto que tuvo interpretar a Chandler Bing en Friends, y el dolor de sus compañeros de elenco, quienes tras su muerte expresaron estar devastados en un comunicado conjunto, son parte de los aspectos de este especial. Pero se le dedica una importante atención a la investigación judicial que determinó la responsabilidad de cuatro personas por suministrarle importantes cantidades de ketamina -para combatir supuestamente la depresión- al actor, entre ellas su asistente personal y dos médicos. Además de Friends, Perry participó en películas como Fools Rush In, Mi Vecino el Asesino y 17 Otra Vez, y participó en las series The West Wing, The Good Wife, entre otras. “Matthew Perry: A Hollywood Tragedy” está disponible en los canales Universal Premiere, Universal Cinema, Universal Crime, Universal Comedy y Universal Reality de Universal+.
BTK es una sigla en inglés para 'Bind, Torture, Kill' (atar, torturar, matar), y así se autodenominó uno de los asesinos más inquietantes de las últimas décadas en Estados Unidos: Dennis Rader. Este psicópata, condenado por diez asesinatos -algunos de ellos con tortura y violación- y sospechoso en otros dos casos aún sin resolver, estuvo activo entre 1974 y 1991, con periodos prolongados sin operar por estar ocupado con su vida familiar. Durante esos años supo mantener una doble vida: era un buen marido y padre ejemplar, miembro de la iglesia luterana de Wichita y hasta líder vecinal. Sin embargo, detrás de esa fachada se ocultaba un asesino metódico y ególatra que disfrutaba del control y del sufrimiento ajeno. Su modus operandi y el envío de cartas a la policía y la prensa para atribuirse los crímenes lo hicieron comparable al Asesino del Zodiaco, con quien compartía la necesidad de reconocimiento público. El nuevo documental de Netflix,Mi padre, el asesino BTK, se enfoca principalmente en el perfil humano de Rader, cómo logró encajar en la sociedad, cómo era como esposo y, sobre todo, como padre mientas mataba y violaba cruelmente a víctimas elegidas casi al azar. A través del testimonio de Kerri Rawson, su hija, la producción muestra el devastador impacto familiar de descubrir que su propio padre era un psicópata, haciéndoles cuestionar toda su existencia. De manera indirecta, Kerri fue clave en su captura en 2005. Cuando el caso ya se daba por cerrado, Rader cometió un error fatal, envió una carta a un medio de comunicación preguntando si les podía mandar un disquete con pruebas, preguntando ingenuamente si podía ser rastreado. Gracias a esa evidencia y a una muestra genética del archivo médico universitario de su hija, la policía finalmente logró identificarlo. “Mi padre, el asesino BTK” es una interesante producción que lo perfila psicológicamente, y que también nos presenta como su entorno quedó en shock al enterarse de la verdad. El retrato a un hombre dominado por el narcisismo y el sadismo que logró sostener una vida paralela por décadas, que incluso fue retratado en la popular serie La Ley y el Orden: UVE.
Uno de los secuestros que causó mayor revuelo en los Estados Unidos a comienzos de los 2000 fue el de Elizabeth Smart, una niña de 14 años sustraída de su propio hogar por un extraño mientras dormía junto a su hermana menor, Mary Katherine. Esta historia, que por momentos parece increíble, no solo marcó la vida de la joven, sino que la transformó en una ferviente activista en apoyo a las víctimas de delitos sexuales. Brian David Mitchell, su captor, era un pedófilo con delirios mesiánicos que operaba junto a su esposa, una mujer sumisa que ejecutaba cada una de sus órdenes. Lamentablemente, Elizabeth permaneció secuestrada durante nueve meses, periodo en el que sufrió repetidos abusos y padeció los sermones delirantes del hombre, viviendo la mayor parte del tiempo en condiciones precarias en una montaña. Aunque la historia ya ha sido adaptada al formato de telefilm por el canal Lifetime, Netflix acaba de sumar a su catálogo un documental que utiliza testimonios, material de archivo y dramatizaciones. Esta producción refleja en primera persona no solo el calvario de Elizabeth, sino también el impacto en su familia y la labor policial tras el suceso. Mary Katherine, testigo presencial del rapto, declaró en múltiples ocasiones que la voz del secuestrador le resultaba familiar, aunque no lograba identificarlo. Esta afirmación, sumada a la pulcritud con la que se cometió el delito, llevó a la policía a sospechar del entorno cercano, situando al padre y a los hermanos de este en la primera línea de investigación, lo que generó un gran impacto en la opinión pública. Finalmente, tras varios meses, Mary Katherine logró recordar a quién pertenecía la voz, se trataba de un hombre sin hogar que había realizado trabajos menores en la casa tiempo atrás. Los Smart, mormones devotos, solían ayudar habitualmente a personas en situación de vulnerabilidad. “Kidnapped: Elizabeth Smart” es un relato real impactante y terrible que, a pesar de la tragedia, ofrece una luz de esperanza gracias a la resiliencia de Elizabeth y la persistencia inagotable de su familia. El documental ya se encuentra disponible en Netflix.
Hay películas que nacen de un plan minucioso, y otras que simplemente aparecen. “Ensayos y errores”, dirigida por Ignacio Rojas Vallejo, pertenece a la segunda categoría: un documental que comenzó como un experimento diario en la boutique de su madre, y terminó convirtiéndose en un retrato tan personal como universal sobre la perseverancia, la creatividad y el vínculo familiar. La película sigue a Ignacio, un joven cineasta desempleado que intenta filmar su primera obra mientras trabaja en la tienda de ropa de su madre. Entre clientas, vestidos y conversaciones cotidianas, el director registra con humor y ternura los tropiezos de la adultez, el miedo al fracaso y el amor por el cine, transformando la rutina en una búsqueda artística y emocional. “Partió con la necesidad de hacer algo parecido al cine” , cuenta Ignacio. “Estaba en la tienda, con mucho tiempo muerto, y pensé que podía aprovecharlo para filmar todos los días. Con el tiempo, ese ejercicio terminó convirtiéndose en una película, sin que la película supiera al principio que lo iba a ser”. Lo que nació como un juego terminó siendo una reflexión sobre la frustración y la constancia. “La gente no sabe lo frustrante que puede ser hacer una película,” dice el realizador. “Pero lo importante es no rendirse. Filmar me producía alegría; cuando no lo hacía, me sentía triste. Creo que eso es lo más bonito: descubrir que, a pesar de todo, el cine te hace bien”. Su madre, Paula Vallejo Reyes, coprotagonista de la película, recuerda con ternura el proceso: “Yo no sabía ni siquiera para qué estaba filmando. Y de pronto un día me dijo: ‘Mamá, voy a un festival, a la Cineteca Nacional’. Ver la película completa por primera vez fue una gran sorpresa. Sentí mucha alegría y agradecimiento de que lo hubiera logrado, pese a todas las dificultades”. La relación entre ambos atraviesa toda la película, marcada por el amor al cine y una complicidad que traspasa la pantalla. “Siempre nos recomendamos películas”, comenta Ignacio. “Por suerte nací en una familia muy cinéfila: mi mamá y mi papá siempre estaban viendo cine, y nunca me restringieron nada. Gracias a ese apoyo pude estudiar cine y dedicarme a esto”. En cuanto a influencias, Rojas se declara admirador de los clásicos: Hitchcock, Lubitsch y el cine mudo. “Ensayos y errores es contemporánea, pero estructuralmente clásica; tiene tres actos, un arco claro. Me interesa mucho esa mezcla”. Paula, por su parte, confiesa su amor por Drácula de Coppola y el cine romántico: “Me gustan las películas que dejan algo, que alimentan el alma”. El director ya trabaja en una segunda película, donde esta vez aparece su padre: “Va a ser como un díptico familiar. Quiero que ambas se vean como parte de un mismo universo personal, donde la familia y el cine se entrelazan”. Finalmente, Rojas hace un llamado al público y a las salas: “En Chile se están haciendo propuestas muy diversas y frescas. Ojalá las cadenas se atrevan a tener más cine chileno en cartelera. Así como la gente va a ver Marvel, también puede ir a ver nuestras películas”. Gracias a Miradoc Estrenos, Ensayos y errores se estará exhibiendo en salas lo largo de Chile. Conversamos con Ignacio Rojas Vallejo y Paula Vallejo Reyes sobre cómo una cámara, una tienda y una madre se convirtieron en el punto de partida de una de las películas más originales del documental chileno reciente. Mira la entrevista completa en nuestro canal de YouTube.
Hay documentales que buscan explicar y otros que buscan entender. Este pertenece al segundo grupo. Acosador Nocturno: Las Cintas de Richard Ramirez no es solo la historia de un asesino serial, es una inmersión en su mente enferma, en sus traumas y en los años que lo convirtieron en una figura de puro horror. La miniserie, dirigida por Tiller Russell, se estructura en dos episodios ágiles, intensos y muy bien montados, donde el ritmo nunca decae y el impacto crece minuto a minuto. La gran diferencia frente a otros documentales sobre el “Night Stalker” -como el de Netflix de 2021- está en su uso de audio real. A lo largo del metraje, escuchamos las cintas grabadas en prisión, donde Ramirez fue entrevistado. Su voz, pausada y a veces casi divertida, hiela la sangre: es el propio asesino narrando su historia, hablando de los abusos, de su fascinación con el mal y de los impulsos que lo llevaron a matar sin distinción de edad, género o condición. Este recurso convierte a Acosador Nocturno en una experiencia mucho más íntima y perturbadora. Ya no es solo un policía recordando el caso ni una voz en off reconstruyendo los hechos: es él. Es el monstruo hablando directamente al espectador. A eso se suma un excelente trabajo de archivo, con material de la época, fotografías inéditas y fragmentos noticiosos que muestran el pánico que vivió California durante 1984 y 1985. La serie también da espacio a los familiares de las víctimas, quienes aportan humanidad y dolor, recordándonos que detrás de cada crimen hay una vida rota y un vacío imposible de llenar. Lo más interesante es que el documental no busca glorificar al asesino ni convertirlo en leyenda pop. Al contrario, lo desnuda. Nos muestra a un hombre criado en la violencia, marcado por los abusos, por la droga y por una obsesión con la oscuridad. Es una radiografía del origen del mal, contada sin morbo pero con crudeza. Y lo mejor: son solo dos capítulos. Directo, conciso y eficaz, sin estirar la historia. Si ya viste Night Stalker: The Hunt for a Serial Killer en Netflix, esta nueva versión funciona como el complemento perfecto: el primero se enfoca en la investigación policial, mientras que el de HBO Max nos mete de lleno en la mente del asesino. Acosador Nocturno: Las Cintas de Richard Ramirez es, en definitiva, un documental que te deja mirando la pantalla incluso después de que termina. No solo por el horror de sus crímenes, sino por la incomodidad de escuchar al propio Richard Ramirez contar su historia con una calma escalofriante. Una obra tan breve como intensa, que vuelve a recordarnos que el verdadero terror no siempre viene de la ficción. Ya disponible en HBO Max.
A dos años de la muerte de Matthew Perry, Universal+ estrenó en Latinoamérica el documental “Matthew Perry: A Hollywood Tragedy”, dirigido por Robert Palumbo, que profundiza principalmente en los últimos días del recordado actor de Friends, y en las trágicas circunstancias que rodearon su trágica muerte por una sobredosis de ketamina el 28 de octubre de 2023. El documental incluye testimonios de figuras cercanas como la actriz Morgan Fairchild, su madre en la ficción, además de autoridades judiciales, detectives y colegas del mundo del entretenimiento. A través de material de archivo inédito y entrevistas, la producción reconstruye de forma paralela su vida personal, éxitos y caídas profesionales y su muerte, tiempo después de lanzar su autobiografía. Su infancia marcada por el alcoholismo y las adicciones luego de la separación de sus padres, su internación de emergencia en 2018, el impacto que tuvo interpretar a Chandler Bing en Friends, y el dolor de sus compañeros de elenco, quienes tras su muerte expresaron estar devastados en un comunicado conjunto, son parte de los aspectos de este especial. Pero se le dedica una importante atención a la investigación judicial que determinó la responsabilidad de cuatro personas por suministrarle importantes cantidades de ketamina -para combatir supuestamente la depresión- al actor, entre ellas su asistente personal y dos médicos. Además de Friends, Perry participó en películas como Fools Rush In, Mi Vecino el Asesino y 17 Otra Vez, y participó en las series The West Wing, The Good Wife, entre otras. “Matthew Perry: A Hollywood Tragedy” está disponible en los canales Universal Premiere, Universal Cinema, Universal Crime, Universal Comedy y Universal Reality de Universal+.
BTK es una sigla en inglés para 'Bind, Torture, Kill' (atar, torturar, matar), y así se autodenominó uno de los asesinos más inquietantes de las últimas décadas en Estados Unidos: Dennis Rader. Este psicópata, condenado por diez asesinatos -algunos de ellos con tortura y violación- y sospechoso en otros dos casos aún sin resolver, estuvo activo entre 1974 y 1991, con periodos prolongados sin operar por estar ocupado con su vida familiar. Durante esos años supo mantener una doble vida: era un buen marido y padre ejemplar, miembro de la iglesia luterana de Wichita y hasta líder vecinal. Sin embargo, detrás de esa fachada se ocultaba un asesino metódico y ególatra que disfrutaba del control y del sufrimiento ajeno. Su modus operandi y el envío de cartas a la policía y la prensa para atribuirse los crímenes lo hicieron comparable al Asesino del Zodiaco, con quien compartía la necesidad de reconocimiento público. El nuevo documental de Netflix,Mi padre, el asesino BTK, se enfoca principalmente en el perfil humano de Rader, cómo logró encajar en la sociedad, cómo era como esposo y, sobre todo, como padre mientas mataba y violaba cruelmente a víctimas elegidas casi al azar. A través del testimonio de Kerri Rawson, su hija, la producción muestra el devastador impacto familiar de descubrir que su propio padre era un psicópata, haciéndoles cuestionar toda su existencia. De manera indirecta, Kerri fue clave en su captura en 2005. Cuando el caso ya se daba por cerrado, Rader cometió un error fatal, envió una carta a un medio de comunicación preguntando si les podía mandar un disquete con pruebas, preguntando ingenuamente si podía ser rastreado. Gracias a esa evidencia y a una muestra genética del archivo médico universitario de su hija, la policía finalmente logró identificarlo. “Mi padre, el asesino BTK” es una interesante producción que lo perfila psicológicamente, y que también nos presenta como su entorno quedó en shock al enterarse de la verdad. El retrato a un hombre dominado por el narcisismo y el sadismo que logró sostener una vida paralela por décadas, que incluso fue retratado en la popular serie La Ley y el Orden: UVE.