“La capitale d’ Italia è Roma” decía hace algún tiempo Giorgia Meloni. Por supuesto que en un contexto político, bastante distante al de la gastronomía. Por cierto, en la Italia cuya cocina fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco, y cuyo plato más icónico y conocido en el mundo entero es la pizza, la capital y cuna es Nápoles... ¿Pero ustedes creen que la otrora cabeza del imperio más relevante de la Antiguedad en occidente se iba a quedar con los brazos cruzados? Exacto, la respuesta es no. Efectivamente, tras la Segunda Guerra Mundial -fines de la década de los 50 del siglo pasado- la legendaria tradición panadera romana dio con la respuesta al dominio napolitano, inventando una pizza distinta, propia...y romana. Nos referimos a la pizza tonda (redonda), la cual comenzó a brillar en los años 60 de la mano del auge económico de la reconstrucción y que hoy sigue siendo el referente de la pizza para cualquier romano que se aprecie de tal. Por lo mismo, creemos que si tienes la fortuna de visitar la ciudad, es uno de los platos que no te puedes perder, ya que es expresión pura de la romanidad. Para responder y diferenciarse a Nápoles, se elaboró una pizza diametralmente opuesta: frente a la masa blanda y esponjosa de la napolitana, una masa fina muy crujiente (de ahí que es conocida coloquialmente como la scrocchiarella). Esto se logra por un proceso de cocción en un horno a una temperatura entre los 250° C y 300° C, durante un poco más de 4 minutos, a una masa no tan hidratada como la napolitana (que por su parte se cocina a 450° C, pero sólo 90 segundos). La tradición más pura indica que se estira la masa con uslero (no con la mano como su prima del sur) y debe ser cocinada en un horno a leña, cuestión que por estos tiempos lo respeta solamente las pizzerías más tradicionales, ya que muchas utilizan horno eléctrico. Por nuestra parte, elegimos una institución de la pizza tonda romana, la Pizzería Formula 1. Ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo (Via degli Equi, 13, cerca de la estación Termini), y con una ambientación donde se expresa la pasión por el deporte tuerca (con preferencia a la Ferrari, naturalmente), desde 1978 tiene funcionando su horno a leña, ofreciendo un amplio menú de pizzas con los más variados ingredientes. Además ofrece, como buena pizzería italiana, varios antipasti también de la tradición romana, como supplí y los bocados de bacalao frito. Si quieres conocer este templo de la pizza tonda romana, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, en el cual disfrutamos de esta delicia propia de “la capitale d’ Italia”
Cuando escuchas la palabra Nápoles se te vienen a la cabeza dos cosas: lo primero, pizza; lo segundo, Maradona. Dejando de lado la pasión por el 10 argentino que profesan los napolitanos (y que se puede ver en cada rincón de la ciudad), no hay duda de que en la ciudad donde se inventó la pizza, esta comida es ama y señora de la oferta gastronómica. Pero Nápoles es mucho más desde el punto de vista culinario. Tiene una tradición, quizás un poco desconocida, de varios sándwiches que combinan los diversos productos que generosamente la tierra campana a entregado a sus habitantes, y que, de esta forma, los visitantes podemos disfrutar dentro de un pan. En estos últimos años, y de la mano del aumento exponencial del turismo en la ciudad, han surgido varias propuestas de locales de sándwiches. Lo más atractivo es la combinación de antiguas recetas con la innovación propia de la cocina moderna, dando como resultado verdaderas joyas culinarias dignas de probar y disfrutar. Además, Nápoles es una ciudad con muchos atractivos, a la cual, seguramente le puedes dedicar varios días, y estos panini pueden ser la solución perfecta para variar un menú cargado (y con justicia) a la reina pizza napoletana. A continuación, te dejaremos cuatro datos de sandwicherías napolitanas, todas ellas probadas como opciones de gran calidad si quieres comer algo bueno y rápido: - O’ Cuzzetiello (Rimini n°51): El cuzzetiello es un sándwich típico napolitano que se elabora en un pan llamado cafone, de trigo duro y típico de los sectores rurales de la región de Campania. De forma alargada, se parte por la mitad, se extrae la miga, y es en ese espacio donde se rellena. Este local ofrece una gran cantidad de rellenos, desde los más clásicos hasta algunos que parecen sacados de un Mc Donald’s. El más tradicional es el relleno con los polpette (albóndigas) de carne de vacuno y con el ragú napolitano (salsa de tomate cocida entre 4 y 8 horas). - Kebest (Gian Lorenzo Bernini n°40): A pocos pasos de la céntrica plaza Vanvitelli, locación céntrica del cerro Vomero (uno de los más pintorescos de Nápoles), se encuentra esta kebabería. Pero no te engañes, su oferta tiene poco que ver con los tradicionales kebabs turcos, más bien utilizan el concepto del pan (o pita), para incluir diversos sabores de platos típicos de la región, como también otros propios de la comida rápida norteamericana. Su gran particularidad es que cuenta con dos menús: uno Fat y uno Fit, este último con una cantidad de calorías mucho menor a lo normal en comida de este tipo, para cuidar la línea. - Mañatella (Emanuele de Deo n°64): Esta sandwichería, ubicada a pocos pasos del santuario a cielo abierto de Diego Armando Maradona, en los barrios españoles (una de las zonas más turísticas de la ciudad), ofrece un número limitado de sándwiches rellenos sólo con productos típicos del agro campano. Encontrarás excelentes combinaciones de productos frescos como quesos, jamones y verduras, todos ellos en un también fresco pan rosita, y todo esto por un precio realmente bajo comparativamente con otras ofertas. - Puok (Piazzetta Nilo n°9): Este innovador local de sándwiches tiene un menú pequeño, pero cada panino que ofrece es una obra de arte. Combinaciones estudiadas de excelentes ingredientes, de salsas, carnes y verduras, hacen de Puok uno de los locales relativamente nuevos más exitoso de la ciudad. Ofrecen desde la tan apetecida smash Burger hasta platos tradicionales, reformulados, por cierto, como la carne a la genovese, uno de los acompañamientos de pasta más tradicionales de la ciudad. Si quieres ver más de cerca la exquisita oferta de estos locales, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
El pistacho es un fruto seco originario del Oriente Medio que, como tantos alimentos nacidos de esas fértiles tierras, viajaron entre las mercaderías de comerciantes y aventureros por el Mediterráneo. Y, por cierto, prosperó su cultivo en lugares con climas cálidos, siendo Sicilia, la gran isla actualmente italiana, uno de los espacios propicios para su producción. Dentro de la isla de la Trinacria, hay un pueblo que destaca: su nombre, Bronte, cercano al impetuoso volcán Etna y perteneciente a la provincia de Catania. Este pistacho, también conocido como oro verde , tiene denominación de origen protegido (DOP), y si bien se comercializa en el resto de Italia y en otras latitudes en Europa, es en la cocina local de la isla donde más destaca su uso como ingrediente. Por su parte Catania, la capital provincial y ciudad reconocida por su excelente y nutrida oferta gastronómica, puede ser considerado el lugar ideal para encontrar, sin demasiado esfuerzo, muchas opciones que tengan al pistacho como su ingrediente estrella. En realidad, la característica de este saludable fruto seco de tener un sabor que combina lo dulce y lo salado, lo convierte en predilecto para postres dulces y para agregarlo a platos salados. Las opciones son muchas, y en Catania se pueden probar varias: en lo que a dulces se refiere, existe la crema de pistacho, la ricota dulce con pistacho, la granola de pistacho, etc.; en lo que ha salado se refiere, y que generalmente se combina bastante bien con carnes en sándwiches, encontramos el pesto de pistacho y la mayonesa con pistacho, entre otras. Por tanto, si tu destino es esta parte de Sicilia, es casi una obligación probar al menos algo que incorpore este fruto. En nuestro caso, en nuestra última visita a esta hermosa ciudad, logramos conocer un poco más sobre las formas con las cuales se ha incorporado el pistacho en la dieta. Acá algunos datos: Pasticceria Spinella (via Etnea 292/298), excelente lugar para probar todo tipo de dulces con crema de pistacho, recomendamos si vas en verano el semifreddo; Insigne Café (via Etnea 97), otro lugar para acompañar un rico café con algunas delicias típicas como el cannolo con pistacho o un rico gelato; N’acchianata (via Antonino di Sangiuliano 361), un clásico lugar de hamburguesas para llevar que cuenta con varias alternativas con pesto de pistacho (recomendamos la Pippo Viddi); y por último, Smashery Burgers (via Etnea 322), local que con su apuesta por las smash burgers (hamburguesas aplastadas) da rienda suelta a la innovación en sus sándwiches, y donde probamos una particular mayonesa con pistacho que estaba realmente deliciosa. ¿Quieres ver estas exquisiteces? Te invitamos entonces a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta disponible en el canal de Youtube, en el cual te mostramos nuestra aventura en busca del oro verde en Catania.
“La capitale d’ Italia è Roma” decía hace algún tiempo Giorgia Meloni. Por supuesto que en un contexto político, bastante distante al de la gastronomía. Por cierto, en la Italia cuya cocina fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco, y cuyo plato más icónico y conocido en el mundo entero es la pizza, la capital y cuna es Nápoles... ¿Pero ustedes creen que la otrora cabeza del imperio más relevante de la Antiguedad en occidente se iba a quedar con los brazos cruzados? Exacto, la respuesta es no. Efectivamente, tras la Segunda Guerra Mundial -fines de la década de los 50 del siglo pasado- la legendaria tradición panadera romana dio con la respuesta al dominio napolitano, inventando una pizza distinta, propia...y romana. Nos referimos a la pizza tonda (redonda), la cual comenzó a brillar en los años 60 de la mano del auge económico de la reconstrucción y que hoy sigue siendo el referente de la pizza para cualquier romano que se aprecie de tal. Por lo mismo, creemos que si tienes la fortuna de visitar la ciudad, es uno de los platos que no te puedes perder, ya que es expresión pura de la romanidad. Para responder y diferenciarse a Nápoles, se elaboró una pizza diametralmente opuesta: frente a la masa blanda y esponjosa de la napolitana, una masa fina muy crujiente (de ahí que es conocida coloquialmente como la scrocchiarella). Esto se logra por un proceso de cocción en un horno a una temperatura entre los 250° C y 300° C, durante un poco más de 4 minutos, a una masa no tan hidratada como la napolitana (que por su parte se cocina a 450° C, pero sólo 90 segundos). La tradición más pura indica que se estira la masa con uslero (no con la mano como su prima del sur) y debe ser cocinada en un horno a leña, cuestión que por estos tiempos lo respeta solamente las pizzerías más tradicionales, ya que muchas utilizan horno eléctrico. Por nuestra parte, elegimos una institución de la pizza tonda romana, la Pizzería Formula 1. Ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo (Via degli Equi, 13, cerca de la estación Termini), y con una ambientación donde se expresa la pasión por el deporte tuerca (con preferencia a la Ferrari, naturalmente), desde 1978 tiene funcionando su horno a leña, ofreciendo un amplio menú de pizzas con los más variados ingredientes. Además ofrece, como buena pizzería italiana, varios antipasti también de la tradición romana, como supplí y los bocados de bacalao frito. Si quieres conocer este templo de la pizza tonda romana, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, en el cual disfrutamos de esta delicia propia de “la capitale d’ Italia”
Cuando escuchas la palabra Nápoles se te vienen a la cabeza dos cosas: lo primero, pizza; lo segundo, Maradona. Dejando de lado la pasión por el 10 argentino que profesan los napolitanos (y que se puede ver en cada rincón de la ciudad), no hay duda de que en la ciudad donde se inventó la pizza, esta comida es ama y señora de la oferta gastronómica. Pero Nápoles es mucho más desde el punto de vista culinario. Tiene una tradición, quizás un poco desconocida, de varios sándwiches que combinan los diversos productos que generosamente la tierra campana a entregado a sus habitantes, y que, de esta forma, los visitantes podemos disfrutar dentro de un pan. En estos últimos años, y de la mano del aumento exponencial del turismo en la ciudad, han surgido varias propuestas de locales de sándwiches. Lo más atractivo es la combinación de antiguas recetas con la innovación propia de la cocina moderna, dando como resultado verdaderas joyas culinarias dignas de probar y disfrutar. Además, Nápoles es una ciudad con muchos atractivos, a la cual, seguramente le puedes dedicar varios días, y estos panini pueden ser la solución perfecta para variar un menú cargado (y con justicia) a la reina pizza napoletana. A continuación, te dejaremos cuatro datos de sandwicherías napolitanas, todas ellas probadas como opciones de gran calidad si quieres comer algo bueno y rápido: - O’ Cuzzetiello (Rimini n°51): El cuzzetiello es un sándwich típico napolitano que se elabora en un pan llamado cafone, de trigo duro y típico de los sectores rurales de la región de Campania. De forma alargada, se parte por la mitad, se extrae la miga, y es en ese espacio donde se rellena. Este local ofrece una gran cantidad de rellenos, desde los más clásicos hasta algunos que parecen sacados de un Mc Donald’s. El más tradicional es el relleno con los polpette (albóndigas) de carne de vacuno y con el ragú napolitano (salsa de tomate cocida entre 4 y 8 horas). - Kebest (Gian Lorenzo Bernini n°40): A pocos pasos de la céntrica plaza Vanvitelli, locación céntrica del cerro Vomero (uno de los más pintorescos de Nápoles), se encuentra esta kebabería. Pero no te engañes, su oferta tiene poco que ver con los tradicionales kebabs turcos, más bien utilizan el concepto del pan (o pita), para incluir diversos sabores de platos típicos de la región, como también otros propios de la comida rápida norteamericana. Su gran particularidad es que cuenta con dos menús: uno Fat y uno Fit, este último con una cantidad de calorías mucho menor a lo normal en comida de este tipo, para cuidar la línea. - Mañatella (Emanuele de Deo n°64): Esta sandwichería, ubicada a pocos pasos del santuario a cielo abierto de Diego Armando Maradona, en los barrios españoles (una de las zonas más turísticas de la ciudad), ofrece un número limitado de sándwiches rellenos sólo con productos típicos del agro campano. Encontrarás excelentes combinaciones de productos frescos como quesos, jamones y verduras, todos ellos en un también fresco pan rosita, y todo esto por un precio realmente bajo comparativamente con otras ofertas. - Puok (Piazzetta Nilo n°9): Este innovador local de sándwiches tiene un menú pequeño, pero cada panino que ofrece es una obra de arte. Combinaciones estudiadas de excelentes ingredientes, de salsas, carnes y verduras, hacen de Puok uno de los locales relativamente nuevos más exitoso de la ciudad. Ofrecen desde la tan apetecida smash Burger hasta platos tradicionales, reformulados, por cierto, como la carne a la genovese, uno de los acompañamientos de pasta más tradicionales de la ciudad. Si quieres ver más de cerca la exquisita oferta de estos locales, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
El pistacho es un fruto seco originario del Oriente Medio que, como tantos alimentos nacidos de esas fértiles tierras, viajaron entre las mercaderías de comerciantes y aventureros por el Mediterráneo. Y, por cierto, prosperó su cultivo en lugares con climas cálidos, siendo Sicilia, la gran isla actualmente italiana, uno de los espacios propicios para su producción. Dentro de la isla de la Trinacria, hay un pueblo que destaca: su nombre, Bronte, cercano al impetuoso volcán Etna y perteneciente a la provincia de Catania. Este pistacho, también conocido como oro verde , tiene denominación de origen protegido (DOP), y si bien se comercializa en el resto de Italia y en otras latitudes en Europa, es en la cocina local de la isla donde más destaca su uso como ingrediente. Por su parte Catania, la capital provincial y ciudad reconocida por su excelente y nutrida oferta gastronómica, puede ser considerado el lugar ideal para encontrar, sin demasiado esfuerzo, muchas opciones que tengan al pistacho como su ingrediente estrella. En realidad, la característica de este saludable fruto seco de tener un sabor que combina lo dulce y lo salado, lo convierte en predilecto para postres dulces y para agregarlo a platos salados. Las opciones son muchas, y en Catania se pueden probar varias: en lo que a dulces se refiere, existe la crema de pistacho, la ricota dulce con pistacho, la granola de pistacho, etc.; en lo que ha salado se refiere, y que generalmente se combina bastante bien con carnes en sándwiches, encontramos el pesto de pistacho y la mayonesa con pistacho, entre otras. Por tanto, si tu destino es esta parte de Sicilia, es casi una obligación probar al menos algo que incorpore este fruto. En nuestro caso, en nuestra última visita a esta hermosa ciudad, logramos conocer un poco más sobre las formas con las cuales se ha incorporado el pistacho en la dieta. Acá algunos datos: Pasticceria Spinella (via Etnea 292/298), excelente lugar para probar todo tipo de dulces con crema de pistacho, recomendamos si vas en verano el semifreddo; Insigne Café (via Etnea 97), otro lugar para acompañar un rico café con algunas delicias típicas como el cannolo con pistacho o un rico gelato; N’acchianata (via Antonino di Sangiuliano 361), un clásico lugar de hamburguesas para llevar que cuenta con varias alternativas con pesto de pistacho (recomendamos la Pippo Viddi); y por último, Smashery Burgers (via Etnea 322), local que con su apuesta por las smash burgers (hamburguesas aplastadas) da rienda suelta a la innovación en sus sándwiches, y donde probamos una particular mayonesa con pistacho que estaba realmente deliciosa. ¿Quieres ver estas exquisiteces? Te invitamos entonces a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta disponible en el canal de Youtube, en el cual te mostramos nuestra aventura en busca del oro verde en Catania.