Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
Costa Rica tiene la particularidad de que un viaje de pocas horas puede cambiar completamente el paisaje. Eso fue lo que vivimos al salir desde San José rumbo a Jacó, uno de los principales destinos turísticos del Pacífico Central. El trayecto ya es parte de la experiencia: la carretera atraviesa montañas, abundante vegetación y pequeños pueblos, mostrando una faceta mucho más rural del país antes de llegar a la costa. Jacó, perteneciente al cantón de Garabito, comenzó a transformarse en destino turístico durante la segunda mitad del siglo XX. La apertura de la Costanera Sur, en 1978, fue fundamental para conectar esta zona con el Valle Central y facilitar la llegada de visitantes. Hoy, la ciudad gira en torno a su playa de aproximadamente cuatro kilómetros, pero también cuenta con una gran oferta de restaurantes, hoteles, tiendas, comercio y actividades relacionadas con el turismo. El calor y las primeras sorpresas Apenas llegamos al centro de Jacó notamos una diferencia importante respecto de San José: el calor. La humedad y las altas temperaturas de la costa hacen que la playa sea una invitación permanente a refrescarse en el océano. La calle principal, ubicada a pocos pasos de la arena, concentra buena parte del movimiento de la ciudad. Durante nuestra caminata, además, nos encontramos con algunas de las habitantes más curiosas de Jacó: iguanas que recorrían tranquilamente las calles, completamente acostumbradas a la presencia de visitantes. Sabores mexicanos frente al Pacífico Después de instalarnos en el hotel, nuestra primera parada gastronómica fue El Chicano Mexican Food. Aprovechamos una promoción de fajitas de los sábados y pedimos una de pollo grillado con verduras salteadas, tortillas de maíz, pico de gallo, porotos negros y guacamole. Todo acompañado de una refrescante limonada. Una buena alternativa para quienes quieran variar la gastronomía costarricense y disfrutar de sabores mexicanos durante su visita. Y con el calor de Jacó, el postre era prácticamente obligatorio. Fuimos hasta Pops, una tradicional cadena de heladerías costarricense que nació en 1968 y que hoy está presente en distintos puntos del país. Probamos un café helado, pero la gran estrella fue la Banana Hawaiana: tres bolas de helado acompañadas de plátano, frutas frescas y crema. Una combinación dulce y refrescante perfecta para un día de playa. La cocina costarricense en una soda Después de recorrer el centro y descansar en el Hotel Green, llegó la hora de la cena. A pocos pasos encontramos Jaco Sabor, un pequeño local con ese ambiente cercano y sencillo que caracteriza a las tradicionales sodas costarricenses. En Costa Rica, las sodas son pequeños restaurantes donde se pueden encontrar preparaciones caseras y tradicionales a precios generalmente accesibles. Aquí probamos un chifrijo, uno de los platos más populares del país, preparado con chicharrón, frijoles, pico de gallo, palta y acompañamientos crujientes. Nuestra versión además incluía distintos ajíes encurtidos. También pedimos un casado, uno de los grandes clásicos de la cocina costarricense, con arroz, frijoles negros, ensalada, plátanos fritos y carne de res encebollada. Ambos platos fueron una de las grandes sorpresas del viaje: abundantes, sabrosos y, especialmente, económicos en comparación con otros restaurantes que visitamos. Un desayuno antes de la aventura Al día siguiente nos esperaba una experiencia completamente diferente, pero primero había que recuperar energías. Desayunamos en Locals Grills, un restaurante con una marcada inspiración estadounidense, muy popular entre visitantes extranjeros. El lugar ofrece café con refill y distintos syrups para personalizarlo. Para comer escogimos The Great Panini, un omelette esponjoso con cuatro ingredientes servido en pan ciabatta, con aceite de oliva y finas hierbas. Un desayuno contundente antes de nuestra próxima parada. Cocodrilos en el río Tárcoles A pocos kilómetros de Jacó se encuentra Tárcoles, localidad conocida principalmente por el río que lleva su mismo nombre y por la importante población de cocodrilos que habita en sus aguas. Nuestro objetivo era verlos de cerca, así que realizamos el Jungle Crocodile Safari, un recorrido en bote por el río. La experiencia permite observar a estos enormes animales en su hábitat natural, mientras los guías explican sus características, comportamiento y la fauna que habita en los alrededores. La cercanía impresiona. Ver un cocodrilo de varios metros desplazándose tranquilamente a pocos metros de la embarcación es una experiencia difícil de olvidar. Además de los cocodrilos, el recorrido permite observar distintas especies de aves y otros animales que habitan en este ecosistema. El tour se realiza en grupos pequeños y siguiendo medidas de seguridad, por lo que, pese a la adrenalina, es una experiencia muy recomendable para quienes quieran conocer una de las facetas más salvajes del Pacífico costarricense. Más allá de Jacó Jacó también puede utilizarse como punto de partida para descubrir otros atractivos cercanos. Uno de ellos es el Parque Nacional Carara, conocido por su biodiversidad y especialmente por la presencia de la lapa roja. También están Playa Herradura, con su bahía y marina; Playa Hermosa, uno de los destinos preferidos por los surfistas; y Punta Leona, famosa por sus playas y bosques tropicales. Para quienes quieran continuar explorando la naturaleza, el río Tárcoles ofrece distintas alternativas de navegación y observación de fauna. Una escapada que lo tiene todo Nuestra visita a Jacó fue breve, pero suficiente para descubrir que este destino es mucho más que una playa. En un mismo recorrido pasamos por carreteras rodeadas de vegetación, conocimos una ciudad turística llena de movimiento, probamos comida mexicana y platos tradicionales costarricenses, disfrutamos de un helado frente al calor tropical y terminamos navegando por un río rodeados de cocodrilos. Esa combinación es precisamente uno de los grandes atractivos de Jacó: la posibilidad de pasar de la comodidad de una ciudad turística a la naturaleza más salvaje en cuestión de minutos. Revisa más sobre nuestra visita a Jacó en un nuevo episodio de En Palco Condimenta en nuestro canal de Youtube.
Los fanáticos del cine tienen un nuevo panorama imperdible en Santiago. Ubicado en Patio Bellavista, Cinema Experience abrió oficialmente sus puertas con una propuesta que va mucho más allá de un restaurante tradicional: un recorrido inmersivo por algunas de las películas más emblemáticas de la historia del cine, acompañado de una variada oferta gastronómica pensada para públicos de todas las edades. En Televitos, en colaboración con En Palco, asistimos a su inauguración y recorrimos cada uno de sus espacios, comprobando que el nombre del lugar no es casualidad. Desde el ingreso, los visitantes se sumergen en un universo cinematográfico cuidadosamente diseñado por un equipo compuesto por cineastas, directores de arte y especialistas en efectos especiales, quienes trabajaron durante nueve meses para dar vida a este ambicioso proyecto. Uno de los primeros espacios que llama la atención es el bar inspirado en el mítico Hotel Overlook de El Resplandor, recreando la atmósfera del clásico de Stanley Kubrick. A pocos pasos aparece un colorido salón basado en Shrek, mientras que otra de las salas transporta directamente al universo de Piratas del Caribe. Sin embargo, uno de los sectores más impactantes es, sin duda, el dedicado a El Exorcista. La ambientación recrea escenas inolvidables del clásico del terror, con una impresionante escultura de Regan suspendida sobre su cama en el techo, acompañada por los padres Merrin y Karras, logrando una atmósfera tan inquietante como fiel a la película. Para los amantes de la magia también existe un espacio inspirado en Harry Potter, repleto de referencias y objetos decorativos que evocan el mundo de Hogwarts. La experiencia continúa en una terraza ambientada en ¿Qué pasó ayer? (The Hangover), donde el espíritu de Las Vegas se hace presente con un Elvis Presley animatrónico y numerosos detalles que remiten a la popular comedia. Pero probablemente el rincón más sorprendente para los fanáticos del terror sea el pasillo-museo dedicado al género. Allí se exhiben esculturas y réplicas artesanales inspiradas en algunos de los personajes más icónicos del cine de horror: la máscara de Jason Voorhees, la garra de Freddy Krueger, el televisor de El Aro, elementos de Saw, IT, Carrie, Annabelle, La Bruja de Blair, Chucky, La Masacre de Texas, Christine y muchas otras producciones que han marcado generaciones. Todas las piezas fueron elaboradas a mano por artistas especializados, dando forma a una ambientación que parece salida directamente de una película. Durante la inauguración conversamos con Álvaro Baesler, gerente de Marketing del Grupo La Virgen, quien explicó que Cinema Experience representa la apuesta más ambiciosa de la compañía hasta la fecha. Este restaurante estuvo construyéndose durante nueve meses, de la mano de cineastas profesionales, especialistas en efectos especiales, directores de arte y directores de cine. Es un proyecto que se armó con mucho cariño y esperamos que la gente lo disfrute, señaló. Baesler explicó que la selección de las distintas temáticas respondió a un objetivo muy claro: representar distintas generaciones del cine.La idea era construir el popurrí de películas que más representaran la historia del cine. Por eso tenemos espacios inspirados en películas muy actuales y otros dedicados a clásicos como El Exorcista, buscando que cualquier persona encuentre algo que le resulte familiar. En cuanto a la propuesta gastronómica, Cinema Experience ofrece una carta amplia y transversal, con pizzas, hamburguesas, tablas para compartir, ensaladas, platos de fondo, opciones infantiles y una variada selección de cócteles y preparaciones tipo bar.La idea era crear una carta que funcionara tanto para familias que vienen a almorzar como para grupos de amigos que quieran compartir un trago o algo para picar, explicó el ejecutivo. Pensando además en el constante flujo de turistas que visitan Patio Bellavista, el restaurante contará con material de atención en español, inglés y portugués, con el objetivo de transformarse también en un atractivo para quienes llegan desde el extranjero. Pero la experiencia no termina en la escenografía. Durante el recorrido, distintos actores caracterizados dan vida a reconocidos personajes del cine, interactuando con el público y sorprendiendo a los visitantes. Entre ellos aparecen El Joker, Harley Quinn, el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas, Jack Sparrow, una pirata que lo persigue por las distintas salas e incluso magas inspiradas en el universo de Harry Potter, aportando un componente teatral que hace aún más inmersiva la visita. Cinema Experience abre sus puertas todos los días desde las 13:00 horas, invitando al público a descubrir un lugar donde el cine no solo se observa, sino que también se recorre, se fotografía y se vive. Con escenarios cuidadosamente construidos, personajes que deambulan por sus salones y una propuesta gastronómica pensada para todo tipo de público, este nuevo espacio busca convertirse en un punto de encuentro obligado para cinéfilos, familias y turistas que quieran disfrutar de una experiencia diferente en pleno corazón de Santiago.
Normalmente al visitar una isla, lo más atractivo es conocer sus ciudades costeras, pero nunca está demás echar un vistazo al interior, el cual generalmente esconde lugares mágicos, con quizás un poco menos de buen marketing que una ciudad con hermosas playas. En el caso de Sicilia, la isla del sur de Italia, y la más grande del mar Mediterráneo, puedes encontrar varios rincones interiores que bien vale la pena visitar, pero hay uno que, por su riqueza arquitectónica supera al resto: el Val di Noto . El Valle del Noto es una enorme extensión de territorio ubicada al noreste de Sicilia, que concentra una serie de ciudades que cuentan con espectaculares edificios que arquitectónicamente responden al barroco tardío. ¿El motivo? La región sufrió varios terremotos, siendo el de 1693 tan devastador, que prácticamente se tuvieron que levantar casi desde cero muchas ciudades, replanteándose en los códigos que planteaba el barroco de la época. Ciudades con estas características son muchas, pero hay una de ellas que, además, cuenta con el título de ser la capital del chocolate, por lo que la hace doblemente interesante de visitar. Su nombre: Módica. A sólo media hora en automóvil desde la capital provincial Ragusa, esta pequeña ciudad, de sólo 55.000 habitantes, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2002, cuenta con dos edificios históricos que reflejan lo mejor del estilo artístico que dominó buena parte de Europa durante los siglos XVII e inicios del XVIII. Ambos son templos cristianos católicos que se enmarcan en la corriente tardía del barroco, en empresas de reconstrucción de las estructuras medievales que colapsaron con el antes citado terremoto de 1693. Nos referimos a la Iglesia de San Pedro, ubicada en la zona baja de la ciudad, en su calle principal, el Corso Umberto I; y a la catedral de San Jorge, ubicada en la zona alta de Módica. Los dos imponentes edificios cobijan obras de arte dignas de cualquier museo. En el caso del duomo de San Jorge, también se puede subir a su torre campanario, la cual mide 62 metros de altura, lugar desde donde se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. El segundo, y quizás para muchos el principal motivo para visitar Módica es su chocolate. Fue en la época en la que el Reino de Sicilia estuvo bajo dominio español post descubrimiento de América, que estos llevaron a Módica el método artesanal para fabricar chocolate que utilizaban los Aztecas, los cuales, a su vez, seguían la tradición de los Mayas. Si bien la receta en Módica agrega azúcar al chocolate (se sabe que en América no se combinaba el cacao con el azúcar), el método de elaboración es similar: Se muele el cacao y se une al azúcar mediante un proceso de elaboración en frío. Este proceso permite que los cristales de azúcar permanezcan intactos en lugar de disolverse. Esta particularidad hace a este chocolate único en sabor y en textura. Hoy es el único chocolate en el mundo con Indicación Geográfica Protegida (IGP). ¿Dónde encontrarlo? En Módica, en todos lados, en especial en la ya señalada calle Umberto I, en donde se encuentran las más prestigiosas chocolaterías de la ciudad. Si quieres conocer más de esta hermosa ciudad y, por supuesto, de su chocolate, te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta en el canal de Youtube.
Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
Costa Rica tiene la particularidad de que un viaje de pocas horas puede cambiar completamente el paisaje. Eso fue lo que vivimos al salir desde San José rumbo a Jacó, uno de los principales destinos turísticos del Pacífico Central. El trayecto ya es parte de la experiencia: la carretera atraviesa montañas, abundante vegetación y pequeños pueblos, mostrando una faceta mucho más rural del país antes de llegar a la costa. Jacó, perteneciente al cantón de Garabito, comenzó a transformarse en destino turístico durante la segunda mitad del siglo XX. La apertura de la Costanera Sur, en 1978, fue fundamental para conectar esta zona con el Valle Central y facilitar la llegada de visitantes. Hoy, la ciudad gira en torno a su playa de aproximadamente cuatro kilómetros, pero también cuenta con una gran oferta de restaurantes, hoteles, tiendas, comercio y actividades relacionadas con el turismo. El calor y las primeras sorpresas Apenas llegamos al centro de Jacó notamos una diferencia importante respecto de San José: el calor. La humedad y las altas temperaturas de la costa hacen que la playa sea una invitación permanente a refrescarse en el océano. La calle principal, ubicada a pocos pasos de la arena, concentra buena parte del movimiento de la ciudad. Durante nuestra caminata, además, nos encontramos con algunas de las habitantes más curiosas de Jacó: iguanas que recorrían tranquilamente las calles, completamente acostumbradas a la presencia de visitantes. Sabores mexicanos frente al Pacífico Después de instalarnos en el hotel, nuestra primera parada gastronómica fue El Chicano Mexican Food. Aprovechamos una promoción de fajitas de los sábados y pedimos una de pollo grillado con verduras salteadas, tortillas de maíz, pico de gallo, porotos negros y guacamole. Todo acompañado de una refrescante limonada. Una buena alternativa para quienes quieran variar la gastronomía costarricense y disfrutar de sabores mexicanos durante su visita. Y con el calor de Jacó, el postre era prácticamente obligatorio. Fuimos hasta Pops, una tradicional cadena de heladerías costarricense que nació en 1968 y que hoy está presente en distintos puntos del país. Probamos un café helado, pero la gran estrella fue la Banana Hawaiana: tres bolas de helado acompañadas de plátano, frutas frescas y crema. Una combinación dulce y refrescante perfecta para un día de playa. La cocina costarricense en una soda Después de recorrer el centro y descansar en el Hotel Green, llegó la hora de la cena. A pocos pasos encontramos Jaco Sabor, un pequeño local con ese ambiente cercano y sencillo que caracteriza a las tradicionales sodas costarricenses. En Costa Rica, las sodas son pequeños restaurantes donde se pueden encontrar preparaciones caseras y tradicionales a precios generalmente accesibles. Aquí probamos un chifrijo, uno de los platos más populares del país, preparado con chicharrón, frijoles, pico de gallo, palta y acompañamientos crujientes. Nuestra versión además incluía distintos ajíes encurtidos. También pedimos un casado, uno de los grandes clásicos de la cocina costarricense, con arroz, frijoles negros, ensalada, plátanos fritos y carne de res encebollada. Ambos platos fueron una de las grandes sorpresas del viaje: abundantes, sabrosos y, especialmente, económicos en comparación con otros restaurantes que visitamos. Un desayuno antes de la aventura Al día siguiente nos esperaba una experiencia completamente diferente, pero primero había que recuperar energías. Desayunamos en Locals Grills, un restaurante con una marcada inspiración estadounidense, muy popular entre visitantes extranjeros. El lugar ofrece café con refill y distintos syrups para personalizarlo. Para comer escogimos The Great Panini, un omelette esponjoso con cuatro ingredientes servido en pan ciabatta, con aceite de oliva y finas hierbas. Un desayuno contundente antes de nuestra próxima parada. Cocodrilos en el río Tárcoles A pocos kilómetros de Jacó se encuentra Tárcoles, localidad conocida principalmente por el río que lleva su mismo nombre y por la importante población de cocodrilos que habita en sus aguas. Nuestro objetivo era verlos de cerca, así que realizamos el Jungle Crocodile Safari, un recorrido en bote por el río. La experiencia permite observar a estos enormes animales en su hábitat natural, mientras los guías explican sus características, comportamiento y la fauna que habita en los alrededores. La cercanía impresiona. Ver un cocodrilo de varios metros desplazándose tranquilamente a pocos metros de la embarcación es una experiencia difícil de olvidar. Además de los cocodrilos, el recorrido permite observar distintas especies de aves y otros animales que habitan en este ecosistema. El tour se realiza en grupos pequeños y siguiendo medidas de seguridad, por lo que, pese a la adrenalina, es una experiencia muy recomendable para quienes quieran conocer una de las facetas más salvajes del Pacífico costarricense. Más allá de Jacó Jacó también puede utilizarse como punto de partida para descubrir otros atractivos cercanos. Uno de ellos es el Parque Nacional Carara, conocido por su biodiversidad y especialmente por la presencia de la lapa roja. También están Playa Herradura, con su bahía y marina; Playa Hermosa, uno de los destinos preferidos por los surfistas; y Punta Leona, famosa por sus playas y bosques tropicales. Para quienes quieran continuar explorando la naturaleza, el río Tárcoles ofrece distintas alternativas de navegación y observación de fauna. Una escapada que lo tiene todo Nuestra visita a Jacó fue breve, pero suficiente para descubrir que este destino es mucho más que una playa. En un mismo recorrido pasamos por carreteras rodeadas de vegetación, conocimos una ciudad turística llena de movimiento, probamos comida mexicana y platos tradicionales costarricenses, disfrutamos de un helado frente al calor tropical y terminamos navegando por un río rodeados de cocodrilos. Esa combinación es precisamente uno de los grandes atractivos de Jacó: la posibilidad de pasar de la comodidad de una ciudad turística a la naturaleza más salvaje en cuestión de minutos. Revisa más sobre nuestra visita a Jacó en un nuevo episodio de En Palco Condimenta en nuestro canal de Youtube.
Los fanáticos del cine tienen un nuevo panorama imperdible en Santiago. Ubicado en Patio Bellavista, Cinema Experience abrió oficialmente sus puertas con una propuesta que va mucho más allá de un restaurante tradicional: un recorrido inmersivo por algunas de las películas más emblemáticas de la historia del cine, acompañado de una variada oferta gastronómica pensada para públicos de todas las edades. En Televitos, en colaboración con En Palco, asistimos a su inauguración y recorrimos cada uno de sus espacios, comprobando que el nombre del lugar no es casualidad. Desde el ingreso, los visitantes se sumergen en un universo cinematográfico cuidadosamente diseñado por un equipo compuesto por cineastas, directores de arte y especialistas en efectos especiales, quienes trabajaron durante nueve meses para dar vida a este ambicioso proyecto. Uno de los primeros espacios que llama la atención es el bar inspirado en el mítico Hotel Overlook de El Resplandor, recreando la atmósfera del clásico de Stanley Kubrick. A pocos pasos aparece un colorido salón basado en Shrek, mientras que otra de las salas transporta directamente al universo de Piratas del Caribe. Sin embargo, uno de los sectores más impactantes es, sin duda, el dedicado a El Exorcista. La ambientación recrea escenas inolvidables del clásico del terror, con una impresionante escultura de Regan suspendida sobre su cama en el techo, acompañada por los padres Merrin y Karras, logrando una atmósfera tan inquietante como fiel a la película. Para los amantes de la magia también existe un espacio inspirado en Harry Potter, repleto de referencias y objetos decorativos que evocan el mundo de Hogwarts. La experiencia continúa en una terraza ambientada en ¿Qué pasó ayer? (The Hangover), donde el espíritu de Las Vegas se hace presente con un Elvis Presley animatrónico y numerosos detalles que remiten a la popular comedia. Pero probablemente el rincón más sorprendente para los fanáticos del terror sea el pasillo-museo dedicado al género. Allí se exhiben esculturas y réplicas artesanales inspiradas en algunos de los personajes más icónicos del cine de horror: la máscara de Jason Voorhees, la garra de Freddy Krueger, el televisor de El Aro, elementos de Saw, IT, Carrie, Annabelle, La Bruja de Blair, Chucky, La Masacre de Texas, Christine y muchas otras producciones que han marcado generaciones. Todas las piezas fueron elaboradas a mano por artistas especializados, dando forma a una ambientación que parece salida directamente de una película. Durante la inauguración conversamos con Álvaro Baesler, gerente de Marketing del Grupo La Virgen, quien explicó que Cinema Experience representa la apuesta más ambiciosa de la compañía hasta la fecha. Este restaurante estuvo construyéndose durante nueve meses, de la mano de cineastas profesionales, especialistas en efectos especiales, directores de arte y directores de cine. Es un proyecto que se armó con mucho cariño y esperamos que la gente lo disfrute, señaló. Baesler explicó que la selección de las distintas temáticas respondió a un objetivo muy claro: representar distintas generaciones del cine.La idea era construir el popurrí de películas que más representaran la historia del cine. Por eso tenemos espacios inspirados en películas muy actuales y otros dedicados a clásicos como El Exorcista, buscando que cualquier persona encuentre algo que le resulte familiar. En cuanto a la propuesta gastronómica, Cinema Experience ofrece una carta amplia y transversal, con pizzas, hamburguesas, tablas para compartir, ensaladas, platos de fondo, opciones infantiles y una variada selección de cócteles y preparaciones tipo bar.La idea era crear una carta que funcionara tanto para familias que vienen a almorzar como para grupos de amigos que quieran compartir un trago o algo para picar, explicó el ejecutivo. Pensando además en el constante flujo de turistas que visitan Patio Bellavista, el restaurante contará con material de atención en español, inglés y portugués, con el objetivo de transformarse también en un atractivo para quienes llegan desde el extranjero. Pero la experiencia no termina en la escenografía. Durante el recorrido, distintos actores caracterizados dan vida a reconocidos personajes del cine, interactuando con el público y sorprendiendo a los visitantes. Entre ellos aparecen El Joker, Harley Quinn, el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas, Jack Sparrow, una pirata que lo persigue por las distintas salas e incluso magas inspiradas en el universo de Harry Potter, aportando un componente teatral que hace aún más inmersiva la visita. Cinema Experience abre sus puertas todos los días desde las 13:00 horas, invitando al público a descubrir un lugar donde el cine no solo se observa, sino que también se recorre, se fotografía y se vive. Con escenarios cuidadosamente construidos, personajes que deambulan por sus salones y una propuesta gastronómica pensada para todo tipo de público, este nuevo espacio busca convertirse en un punto de encuentro obligado para cinéfilos, familias y turistas que quieran disfrutar de una experiencia diferente en pleno corazón de Santiago.
Normalmente al visitar una isla, lo más atractivo es conocer sus ciudades costeras, pero nunca está demás echar un vistazo al interior, el cual generalmente esconde lugares mágicos, con quizás un poco menos de buen marketing que una ciudad con hermosas playas. En el caso de Sicilia, la isla del sur de Italia, y la más grande del mar Mediterráneo, puedes encontrar varios rincones interiores que bien vale la pena visitar, pero hay uno que, por su riqueza arquitectónica supera al resto: el Val di Noto . El Valle del Noto es una enorme extensión de territorio ubicada al noreste de Sicilia, que concentra una serie de ciudades que cuentan con espectaculares edificios que arquitectónicamente responden al barroco tardío. ¿El motivo? La región sufrió varios terremotos, siendo el de 1693 tan devastador, que prácticamente se tuvieron que levantar casi desde cero muchas ciudades, replanteándose en los códigos que planteaba el barroco de la época. Ciudades con estas características son muchas, pero hay una de ellas que, además, cuenta con el título de ser la capital del chocolate, por lo que la hace doblemente interesante de visitar. Su nombre: Módica. A sólo media hora en automóvil desde la capital provincial Ragusa, esta pequeña ciudad, de sólo 55.000 habitantes, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2002, cuenta con dos edificios históricos que reflejan lo mejor del estilo artístico que dominó buena parte de Europa durante los siglos XVII e inicios del XVIII. Ambos son templos cristianos católicos que se enmarcan en la corriente tardía del barroco, en empresas de reconstrucción de las estructuras medievales que colapsaron con el antes citado terremoto de 1693. Nos referimos a la Iglesia de San Pedro, ubicada en la zona baja de la ciudad, en su calle principal, el Corso Umberto I; y a la catedral de San Jorge, ubicada en la zona alta de Módica. Los dos imponentes edificios cobijan obras de arte dignas de cualquier museo. En el caso del duomo de San Jorge, también se puede subir a su torre campanario, la cual mide 62 metros de altura, lugar desde donde se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. El segundo, y quizás para muchos el principal motivo para visitar Módica es su chocolate. Fue en la época en la que el Reino de Sicilia estuvo bajo dominio español post descubrimiento de América, que estos llevaron a Módica el método artesanal para fabricar chocolate que utilizaban los Aztecas, los cuales, a su vez, seguían la tradición de los Mayas. Si bien la receta en Módica agrega azúcar al chocolate (se sabe que en América no se combinaba el cacao con el azúcar), el método de elaboración es similar: Se muele el cacao y se une al azúcar mediante un proceso de elaboración en frío. Este proceso permite que los cristales de azúcar permanezcan intactos en lugar de disolverse. Esta particularidad hace a este chocolate único en sabor y en textura. Hoy es el único chocolate en el mundo con Indicación Geográfica Protegida (IGP). ¿Dónde encontrarlo? En Módica, en todos lados, en especial en la ya señalada calle Umberto I, en donde se encuentran las más prestigiosas chocolaterías de la ciudad. Si quieres conocer más de esta hermosa ciudad y, por supuesto, de su chocolate, te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta en el canal de Youtube.