Ta Khon: The Cursed Mask dirigida por Puwadon Naosopa, fue la encargada de abrir en Santiago el Festival de Cine Tailandés 2026, iniciativa organizada por la Embajada de Tailandia para acercar al público chileno una muestra de la producción cinematográfica contemporánea del país. La cinta es una de las cuatro producciones seleccionadas para esta edición, junto a Gohan, Morte Cucina y el documental HEALS. Y vaya manera de comenzar. Sin saber prácticamente nada de la película antes de verla, lo primero que sorprende de Ta Khon es su intensidad. El cine tailandés tiene una particular manera de llevar las emociones y el terror al límite, y esta película no es precisamente tímida a la hora de hacerlo. La historia se desarrolla en una zona rural del noreste de Tailandia, donde una familia comienza a enfrentarse a una serie de acontecimientos inexplicables relacionados con una antigua creencia local. Después de la muerte del padre en circunstancias extrañas, Joy, el hijo mayor, deberá enfrentarse junto a su abuela y hermana pequeña a una supuesta maldición que, según las creencias del lugar, estaría relacionada con la construcción de un altar en terrenos sagrados. Todo esto ocurre en el contexto del Phi Ta Khon, una tradicional festividad de la localidad de Dan Sai, en la provincia de Loei, conocida por sus particulares máscaras, procesiones y elementos vinculados al mundo espiritual. La celebración combina tradiciones budistas, creencias populares y folclore local, convirtiéndose en un escenario perfecto para una película de terror. Pero la cinta no se limita a utilizar esta tradición como simple decoración. La película construye buena parte de su misterio alrededor de la pregunta fundamental: ¿estamos realmente frente a una maldición sobrenatural o existe una explicación para todo lo que está ocurriendo? Joy comienza a investigar los acontecimientos que afectan a su familia y, en el camino, se suman una periodista y su camarógrafo, quienes llegan al lugar para cubrir el festival. La investigación comienza entonces a abrir nuevas pistas y a conectar las muertes, las tradiciones locales y los secretos familiares. Es justamente ahí donde la película cambia de forma. Lo que comienza como una historia de terror sobrenatural va incorporando elementos de thriller y misterio, mientras el espectador empieza a cuestionar aquello que está viendo. La película juega constantemente con nuestra percepción y con la perspectiva de Joy, haciendo que nunca tengamos completa certeza de si estamos frente a una presencia sobrenatural, una manifestación de sus propios temores o algo mucho más concreto. Con algunos sustos particularmente efectivos —y extremadamente ruidosos—, buenas interpretaciones y una historia que mezcla folclore, misterio, humor y la importancia de mantenerse unidos frente a la adversidad, Ta Khon: The Cursed Mask fue una grata sorpresa. Una película intensa, entretenida y capaz de jugar con nuestras propias percepciones, que además permite acercarnos a una tradición cultural probablemente desconocida para buena parte del público chileno. Y si esta fue la primera muestra del festival, definitivamente quedan ganas de descubrir qué más tiene preparado el cine tailandés. El Festival continúa El Festival de Cine Tailandés 2026 continúa con tres propuestas que muestran la diversidad del cine contemporáneo del país. Este viernes 14 de agosto a las 19:00 horas, en Cineplanet Costanera Center, será el turno de Gohan, un emotivo drama sobre un perro callejero que transforma la vida de tres familias a lo largo de diez años. La programación continuará el viernes 21 de agosto a las 19:00 horas, en Sala K de la Universidad Mayor, con Morte Cucina, thriller que mezcla gastronomía, misterio y humor negro; mientras que el sábado 22 de agosto a las 19:30 horas, en el mismo recinto, se presentará HEALS, documental dedicado a la trayectoria de Pangina Heals, una de las figuras drag más reconocidas de Asia. Ambas funciones son con entrada liberada y requieren inscripción previa.
Ta Khon: The Cursed Mask dirigida por Puwadon Naosopa, fue la encargada de abrir en Santiago el Festival de Cine Tailandés 2026, iniciativa organizada por la Embajada de Tailandia para acercar al público chileno una muestra de la producción cinematográfica contemporánea del país. La cinta es una de las cuatro producciones seleccionadas para esta edición, junto a Gohan, Morte Cucina y el documental HEALS. Y vaya manera de comenzar. Sin saber prácticamente nada de la película antes de verla, lo primero que sorprende de Ta Khon es su intensidad. El cine tailandés tiene una particular manera de llevar las emociones y el terror al límite, y esta película no es precisamente tímida a la hora de hacerlo. La historia se desarrolla en una zona rural del noreste de Tailandia, donde una familia comienza a enfrentarse a una serie de acontecimientos inexplicables relacionados con una antigua creencia local. Después de la muerte del padre en circunstancias extrañas, Joy, el hijo mayor, deberá enfrentarse junto a su abuela y hermana pequeña a una supuesta maldición que, según las creencias del lugar, estaría relacionada con la construcción de un altar en terrenos sagrados. Todo esto ocurre en el contexto del Phi Ta Khon, una tradicional festividad de la localidad de Dan Sai, en la provincia de Loei, conocida por sus particulares máscaras, procesiones y elementos vinculados al mundo espiritual. La celebración combina tradiciones budistas, creencias populares y folclore local, convirtiéndose en un escenario perfecto para una película de terror. Pero la cinta no se limita a utilizar esta tradición como simple decoración. La película construye buena parte de su misterio alrededor de la pregunta fundamental: ¿estamos realmente frente a una maldición sobrenatural o existe una explicación para todo lo que está ocurriendo? Joy comienza a investigar los acontecimientos que afectan a su familia y, en el camino, se suman una periodista y su camarógrafo, quienes llegan al lugar para cubrir el festival. La investigación comienza entonces a abrir nuevas pistas y a conectar las muertes, las tradiciones locales y los secretos familiares. Es justamente ahí donde la película cambia de forma. Lo que comienza como una historia de terror sobrenatural va incorporando elementos de thriller y misterio, mientras el espectador empieza a cuestionar aquello que está viendo. La película juega constantemente con nuestra percepción y con la perspectiva de Joy, haciendo que nunca tengamos completa certeza de si estamos frente a una presencia sobrenatural, una manifestación de sus propios temores o algo mucho más concreto. Con algunos sustos particularmente efectivos —y extremadamente ruidosos—, buenas interpretaciones y una historia que mezcla folclore, misterio, humor y la importancia de mantenerse unidos frente a la adversidad, Ta Khon: The Cursed Mask fue una grata sorpresa. Una película intensa, entretenida y capaz de jugar con nuestras propias percepciones, que además permite acercarnos a una tradición cultural probablemente desconocida para buena parte del público chileno. Y si esta fue la primera muestra del festival, definitivamente quedan ganas de descubrir qué más tiene preparado el cine tailandés. El Festival continúa El Festival de Cine Tailandés 2026 continúa con tres propuestas que muestran la diversidad del cine contemporáneo del país. Este viernes 14 de agosto a las 19:00 horas, en Cineplanet Costanera Center, será el turno de Gohan, un emotivo drama sobre un perro callejero que transforma la vida de tres familias a lo largo de diez años. La programación continuará el viernes 21 de agosto a las 19:00 horas, en Sala K de la Universidad Mayor, con Morte Cucina, thriller que mezcla gastronomía, misterio y humor negro; mientras que el sábado 22 de agosto a las 19:30 horas, en el mismo recinto, se presentará HEALS, documental dedicado a la trayectoria de Pangina Heals, una de las figuras drag más reconocidas de Asia. Ambas funciones son con entrada liberada y requieren inscripción previa.