El thriller psicológico y el body horror se dan la mano enInsaciable, cinta australiana dirigida por Natalie Erika James, protagonizada por Midori Francis, Danielle Macdonald y Madeleine Madden. Esta producción busca adentrarse en los rincones más oscuros de la dismorfia corporal, las profundas inseguridades y la implacable tiranía de los cánones de belleza. Y si bien estamos ante una temática tan contingente como interesante, la película termina siendo víctima de sus propias falencias narrativas. La historia sigue a Hana (Francis), una estudiante de medicina que lidia con el sobrepeso, la ansiedad constante y severos atracones de comida. Su deseo desesperado por ser delgada se cruza con su atracción hacia una amiga, una carismática entrenadora e influencer fitness a la que ansía agradar. Pero todo cambia al reencontrarse con una vieja conocida que, tras superar el sobrepeso y lucir ahora como modelo, le regala una costosa y misteriosa píldora milagrosa para adelgazar, a modo de prueba. Sin embargo, no es su amiga quien le revela la oscura verdad detrás de este producto. Intrigada por el compuesto y aprovechando su acceso al laboratorio de la universidad, Hana investiga la cápsula por su cuenta, descubriendo el perturbador secreto: está hecha a base de cenizas humanas. Al darse cuenta de que el tratamiento completo costaría demasiado para ella, la joven estudiante encuentra una morbosa solución. Extrae y calcina las costillas de un cadáver de su facultad donado para disección (una mujer con obesidad a la que los estudiantes apodaronBerta), fabricando así su propio mediamento. A partir de ahí, la vertiginosa pérdida de peso viene con un costo altísimo. El medicamento desencadena en ella paranoia y terroríficas alucinaciones donde el fantasma de Berta comienza a acecharla. Lo más perturbador es que el único escape a estas apariciones son atracones de comida fuera de lo normal, despertando un apetito voraz que, al ser saciado, silencia temporalmente al mal. Una buena idea con una pobre ejecución. La reflexión sobre las exigencias estéticas y el castigo al propio cuerpo conforman una gran premisa. Sin embargo, la película se sostiene sobre un guion débil y poco consistente que desaprovecha la riqueza psicológica de su propio conflicto. A nivel técnico, la película también tropieza de forma notoria. El maquillaje utilizado en Hana para hacerla lucir con mayor peso está muy poco logrado; el resultado se ve falso, restándole credibilidad a la protagonista y sacando al espectador de la ilusión cinematográfica de inmediato. A pesar de sus notorias fallas, no todo está perdido para un público de nicho. Insaciable regala momentos bastante grotescos que seguramente dejarán satisfechos a los amantes del body horror. Insaciable en salas de cine del país desde el 3 de septiembre.
El thriller psicológico y el body horror se dan la mano enInsaciable, cinta australiana dirigida por Natalie Erika James, protagonizada por Midori Francis, Danielle Macdonald y Madeleine Madden. Esta producción busca adentrarse en los rincones más oscuros de la dismorfia corporal, las profundas inseguridades y la implacable tiranía de los cánones de belleza. Y si bien estamos ante una temática tan contingente como interesante, la película termina siendo víctima de sus propias falencias narrativas. La historia sigue a Hana (Francis), una estudiante de medicina que lidia con el sobrepeso, la ansiedad constante y severos atracones de comida. Su deseo desesperado por ser delgada se cruza con su atracción hacia una amiga, una carismática entrenadora e influencer fitness a la que ansía agradar. Pero todo cambia al reencontrarse con una vieja conocida que, tras superar el sobrepeso y lucir ahora como modelo, le regala una costosa y misteriosa píldora milagrosa para adelgazar, a modo de prueba. Sin embargo, no es su amiga quien le revela la oscura verdad detrás de este producto. Intrigada por el compuesto y aprovechando su acceso al laboratorio de la universidad, Hana investiga la cápsula por su cuenta, descubriendo el perturbador secreto: está hecha a base de cenizas humanas. Al darse cuenta de que el tratamiento completo costaría demasiado para ella, la joven estudiante encuentra una morbosa solución. Extrae y calcina las costillas de un cadáver de su facultad donado para disección (una mujer con obesidad a la que los estudiantes apodaronBerta), fabricando así su propio mediamento. A partir de ahí, la vertiginosa pérdida de peso viene con un costo altísimo. El medicamento desencadena en ella paranoia y terroríficas alucinaciones donde el fantasma de Berta comienza a acecharla. Lo más perturbador es que el único escape a estas apariciones son atracones de comida fuera de lo normal, despertando un apetito voraz que, al ser saciado, silencia temporalmente al mal. Una buena idea con una pobre ejecución. La reflexión sobre las exigencias estéticas y el castigo al propio cuerpo conforman una gran premisa. Sin embargo, la película se sostiene sobre un guion débil y poco consistente que desaprovecha la riqueza psicológica de su propio conflicto. A nivel técnico, la película también tropieza de forma notoria. El maquillaje utilizado en Hana para hacerla lucir con mayor peso está muy poco logrado; el resultado se ve falso, restándole credibilidad a la protagonista y sacando al espectador de la ilusión cinematográfica de inmediato. A pesar de sus notorias fallas, no todo está perdido para un público de nicho. Insaciable regala momentos bastante grotescos que seguramente dejarán satisfechos a los amantes del body horror. Insaciable en salas de cine del país desde el 3 de septiembre.