Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
La mayoría de las personas que viajan a Italia llegan a Roma . No sólo porque es la capital, una ciudad imperdible, y porque todos los caminos llegan a Roma, sino porque también es un buen punto de partida para iniciar viaje a otras ciudades del país. Y dentro de lo que es el contexto de transporte desde o hacia el aeropuerto, o bien, desde o hacia otras ciudades, juega un rol esencial la estación de trenes Termini . Este monumental edificio que cuenta con casi 30 andenes es, para muchos, un punto de referencia en un viaje a Italia, el cual probablemente te obligue a hacer tiempo (como si de una escala aérea se tratara). Y es en esta ocasión, o si simplemente estas conociendo Roma, que la ciudad eterna te ofrece su milenaria historia arquitectónica para que tus ojos se deleiten. Así, si tienes 1, 2 o más horas, a pocas cuadras de la colosal estación, puedes disfrutar de aquellos edificios llenos de arte que brotan por montones en la capital del cristianismo occidental: sus iglesias. Acá te ofrecemos 6 alternativas de visitas de importantes iglesias que se encuentran a pocos metros de la estación: Basílica de Santa Maria la Mayor: Una de las cuatro basílicas mayores de Roma (también conocidas como basílicas papales). Como su nombre lo indica, está dedicada al culto a la Virgen. Si bien el primer templo cristiano consagrado en este lugar por el papa Liberio (s. IV) se transformó de un templo paleocristiano a un templo con características barrocas. Su interior no sólo impresiona por sus dimensiones, sino además por su impresionante techo hecho de madera, pero revestido en oro. Además de sus deslumbrantes capillas, destacan el ícono de la Virgen Salus populi romani, que legendariamente se le atribuye al evangelista San Lucas. En su interior también se encuentra la tumba de Gian Lorenzo Bernini, el afamado artista y arquitecto, padre de la escultura barroca, quien se hiciera masivamente tras el libro y película Ángeles y Demonios. Además, en este templo descansan los restos de 8 papas, entre ellos el papa Francisco, hoy probablemente el centro de atracción de la mayoría de los turistas que visitan diariamente la basílica. Iglesia de Santa Pudenciana: Esta iglesia paleocristiana, a muy pocos metros detrás de la basílica de Santa María la Mayor, es un templo del siglo IV y uno de los más antiguos de Roma. De hecho, una de sus particularidades es que está edificada en un nivel inferior a la actual calle, debiéndose bajar unas escaleras para ingresar a ella (normalmente es todo lo contrario). Está dedicada a Pudenciana, hija del senador romano Pudente, quienes recibieron en su hogar al apóstol San Pedro durante varios años de su estadía en Roma. Entre sus obras más destacadas se encuentra su hermoso mosaico ubicado en el ábside, en el cual se observa a Jesús, sus apóstoles y a las hermanas Pudencia y Práxedes. Iglesia de Santa Práxedes: A pocos pasos desde Santa Maria Maggiore, caminando por via Merulana, se encuentra casi escondida esta pequeña basílica, edificio que data del siglo IX, y que tenía por misión albergar los restos mortales de Santa Práxedes y su hermana Santa Pudenciana. Además, bajo este edificio se trasladaron los cuerpos de un poco más de 2.000 mártires de la Iglesia, los cuales se ubicaban en catacumbas. Impresionan sus hermosos mosaicos y una reliquia de la Pasión: un segmento del pilar en el cual Jesús fue flagelado antes de la crucifixión. Basílica de los Santos Silvestro y Martino en Monti: Ubicada en uno de los barrios históricos de Roma, Monti, pero a escasos metros de la ya nombrada via Merulana, esta basílica barroca esconde bajo sus pies la primitiva basílica paleocristiana del siglo IV, la cual se puede visitar bajando unas pequeñas escaleras. Este edificio que hoy se encuentra en el subsuelo fue, inicialmente, un edificio civil romano del siglo II llamado Titulus Equitii, dando entonces más valor a la visita. Basílica de San Juan de Letrán: Si sigues caminan por la via Merulana, al final te vas a encontrar con San Juan de Letrán, otra basílica mayor. Es la catedral de Roma, es decir, acá está el asiento (cátedra) del Obispo de Roma: el papa. Como tal, es la primera de las iglesias del mundo (también se le conoce como madre de todas las iglesias). Si bien fue una basílica paleocristiana, y albergó en su palacio por mucho tiempo a los papas, hasta que estos emigraron a Avignon (hoy gobiernan desde el Vaticano), hoy está convertida en un edificio barroco, tras las transformaciones que estuvieron al mando de Francesco Borromini. Destaca su hermoso ciborio gótico, las colosales estatuas de los apóstoles, al igual que frescos y mosaicos. Basílica de Santa Maria de los Ángeles y de los Mártires: De regreso a Termini, y saliendo a su frontis, hacia la Piazza dei Cinquecento, llegarás a la Piazza della Repubblica en escasos minutos. En este punto no puedes perderte la belleza de la fuente de las Náyades, que data de entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es aquí donde llegamos a otro templo con mucha historia: Santa María de los Ángeles y de los Mártires, construido en las ruinas del, alguna vez, imponente edificio romano de las Termas de Diocleciano. Construida en el siglo XVI, esta basílica tiene, entre sus particularidades, un gigantesco órgano que le fue regalado por los romanos al papa Juan Pablo II, en ocasión del Jubileo del año 2000; la Línea Clementina, una meridiana solar inaugurada en 1702; y una sala con información del edificio, las termas y un busto del emperador Diocleciano, quien irónicamente en vida fue un reconocido anticristiano, promotor de la llamada “Gran Persecución” a inicios del siglo IV. Si quieres ver nuestra experiencia en este mini tour por los alrededores de la estación de Termini, te invitamos a ver el siguiente episodio de En Palco Condimenta.
Piedras angulares de la comida mediterránea son, sin duda, los pescados y mariscos. En el Mare Nostrum, como le decían al Mar Mediterráneo los antiguos romanos, los productos del mar de calidad abundan, siendo parte importante de la dieta de los seres humanos desde tiempos pretéritos. Y en Sicilia, la isla más grande de este ponto, y más precisamente para los sicilianos, la gastronomía del mar es uno de los elementos más destacados de su variada oferta, y es por ello que nos decidimos recorrer parte de sus 25.833 kilómetros cuadrados con la intención de probar sus bondades. Iniciamos este pequeño tour en las alturas de Erice, uno de los pueblos medievales más bellos de Italia, que, con sus 750 metros sobre el nivel de mar, también ofrece los platos típicos de la cocina siciliana. Y en esta ocasión probamos la mezcla perfecta entre la tradicional pasta con uno de los mariscos por excelencia; ¿el plato? Spaghetti alle vongole , es decir, con almejas. Con fuerte sabor del mar, aceite de oliva y pequeñas almejitas, este plato que generalmente se asocia a Nápoles, tiene su versión original en Sicilia. Es realmente un imperdible que nosotros probamos en Postale 17 (Piazza Antonino Grammatico), traspasando la icónica Porta Trapani. Nos trasladamos sólo unos pocos kilómetros hacia el mar, al puerto de Trapani, capital de la región homónima, al que lo baña la costa oeste de Sicilia. En este caso optamos por probar comida del mar de una manera más relajada, más street food, y encontramos el lugar preciso: Sapurito (Via Turreta n°13), un pequeño local con algunas mesas afuera, que ofrece comida siciliana auténtica con un enfoque de comida callejera. El resultado fue plenamente satisfactorio: probamos un panino con camarones , mayonesa con lima y tomates que estaba muy bueno; y un plato que está entre los top 3 de los más tradicionales en la isla, el pez espada a la parrilla . Correctamente presentado, este filete del popular pez es una de las grandes delicias que nadie puede perderse si visitas este rincón del mundo. Finalmente cruzamos Sicilia de oeste a este, para llegar a la provincia de Messina, a la ciudad costera de Milazzo. Esta particular ciudad que geográficamente es una península cuenta con una oferta gastronómica variada en lo que a gastronomía del mar se refiere. Pero esta vez quisimos ir más allá, y decidimos entrar a un restaurante de comida de autor para obtener una experiencia distinta. Y vaya que lo logramos. El lugar elegido, y que recomiendo a ojos cerrados, es Crudo Mordi il Mare (Via Cumbo Borgia n° 17), proyecto de una talentosa chef y un sommelier que da vida a experiencias sensoriales únicas a través de pescados y mariscos, que acompañados de otros productos italianos, son un deleite para la vista, el olfato y, por supuesto, del gusto. La oferta es diversa, original, única. Desde un “helado Magnum” de pez espada , pasando por una variedad de tártaras, hasta tradicionales arancini con sepia y camarones, o cannoli con productos del mar son algunas de las propuestas de Crudo. El punto más alto, son sus sándwiches. El que te recomiendo: el de atún crudo acompañado de mayonesa con albahaca, tomatitos, cebollín, ‘nduja calabrese y una burrata. Por supuesto acompañado de alguno de los tantos tragos que la carta ofrece. Te invitamos a ver nuestra experiencia completa en En Palco Condimenta, donde podrás apreciar mejor estos deliciosos platos. Disponible en nuestro canal de Youtube.
Normalmente al visitar una isla, lo más atractivo es conocer sus ciudades costeras, pero nunca está demás echar un vistazo al interior, el cual generalmente esconde lugares mágicos, con quizás un poco menos de buen marketing que una ciudad con hermosas playas. En el caso de Sicilia, la isla del sur de Italia, y la más grande del mar Mediterráneo, puedes encontrar varios rincones interiores que bien vale la pena visitar, pero hay uno que, por su riqueza arquitectónica supera al resto: el Val di Noto . El Valle del Noto es una enorme extensión de territorio ubicada al noreste de Sicilia, que concentra una serie de ciudades que cuentan con espectaculares edificios que arquitectónicamente responden al barroco tardío. ¿El motivo? La región sufrió varios terremotos, siendo el de 1693 tan devastador, que prácticamente se tuvieron que levantar casi desde cero muchas ciudades, replanteándose en los códigos que planteaba el barroco de la época. Ciudades con estas características son muchas, pero hay una de ellas que, además, cuenta con el título de ser la capital del chocolate, por lo que la hace doblemente interesante de visitar. Su nombre: Módica. A sólo media hora en automóvil desde la capital provincial Ragusa, esta pequeña ciudad, de sólo 55.000 habitantes, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2002, cuenta con dos edificios históricos que reflejan lo mejor del estilo artístico que dominó buena parte de Europa durante los siglos XVII e inicios del XVIII. Ambos son templos cristianos católicos que se enmarcan en la corriente tardía del barroco, en empresas de reconstrucción de las estructuras medievales que colapsaron con el antes citado terremoto de 1693. Nos referimos a la Iglesia de San Pedro, ubicada en la zona baja de la ciudad, en su calle principal, el Corso Umberto I; y a la catedral de San Jorge, ubicada en la zona alta de Módica. Los dos imponentes edificios cobijan obras de arte dignas de cualquier museo. En el caso del duomo de San Jorge, también se puede subir a su torre campanario, la cual mide 62 metros de altura, lugar desde donde se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. El segundo, y quizás para muchos el principal motivo para visitar Módica es su chocolate. Fue en la época en la que el Reino de Sicilia estuvo bajo dominio español post descubrimiento de América, que estos llevaron a Módica el método artesanal para fabricar chocolate que utilizaban los Aztecas, los cuales, a su vez, seguían la tradición de los Mayas. Si bien la receta en Módica agrega azúcar al chocolate (se sabe que en América no se combinaba el cacao con el azúcar), el método de elaboración es similar: Se muele el cacao y se une al azúcar mediante un proceso de elaboración en frío. Este proceso permite que los cristales de azúcar permanezcan intactos en lugar de disolverse. Esta particularidad hace a este chocolate único en sabor y en textura. Hoy es el único chocolate en el mundo con Indicación Geográfica Protegida (IGP). ¿Dónde encontrarlo? En Módica, en todos lados, en especial en la ya señalada calle Umberto I, en donde se encuentran las más prestigiosas chocolaterías de la ciudad. Si quieres conocer más de esta hermosa ciudad y, por supuesto, de su chocolate, te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta en el canal de Youtube.
Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
La mayoría de las personas que viajan a Italia llegan a Roma . No sólo porque es la capital, una ciudad imperdible, y porque todos los caminos llegan a Roma, sino porque también es un buen punto de partida para iniciar viaje a otras ciudades del país. Y dentro de lo que es el contexto de transporte desde o hacia el aeropuerto, o bien, desde o hacia otras ciudades, juega un rol esencial la estación de trenes Termini . Este monumental edificio que cuenta con casi 30 andenes es, para muchos, un punto de referencia en un viaje a Italia, el cual probablemente te obligue a hacer tiempo (como si de una escala aérea se tratara). Y es en esta ocasión, o si simplemente estas conociendo Roma, que la ciudad eterna te ofrece su milenaria historia arquitectónica para que tus ojos se deleiten. Así, si tienes 1, 2 o más horas, a pocas cuadras de la colosal estación, puedes disfrutar de aquellos edificios llenos de arte que brotan por montones en la capital del cristianismo occidental: sus iglesias. Acá te ofrecemos 6 alternativas de visitas de importantes iglesias que se encuentran a pocos metros de la estación: Basílica de Santa Maria la Mayor: Una de las cuatro basílicas mayores de Roma (también conocidas como basílicas papales). Como su nombre lo indica, está dedicada al culto a la Virgen. Si bien el primer templo cristiano consagrado en este lugar por el papa Liberio (s. IV) se transformó de un templo paleocristiano a un templo con características barrocas. Su interior no sólo impresiona por sus dimensiones, sino además por su impresionante techo hecho de madera, pero revestido en oro. Además de sus deslumbrantes capillas, destacan el ícono de la Virgen Salus populi romani, que legendariamente se le atribuye al evangelista San Lucas. En su interior también se encuentra la tumba de Gian Lorenzo Bernini, el afamado artista y arquitecto, padre de la escultura barroca, quien se hiciera masivamente tras el libro y película Ángeles y Demonios. Además, en este templo descansan los restos de 8 papas, entre ellos el papa Francisco, hoy probablemente el centro de atracción de la mayoría de los turistas que visitan diariamente la basílica. Iglesia de Santa Pudenciana: Esta iglesia paleocristiana, a muy pocos metros detrás de la basílica de Santa María la Mayor, es un templo del siglo IV y uno de los más antiguos de Roma. De hecho, una de sus particularidades es que está edificada en un nivel inferior a la actual calle, debiéndose bajar unas escaleras para ingresar a ella (normalmente es todo lo contrario). Está dedicada a Pudenciana, hija del senador romano Pudente, quienes recibieron en su hogar al apóstol San Pedro durante varios años de su estadía en Roma. Entre sus obras más destacadas se encuentra su hermoso mosaico ubicado en el ábside, en el cual se observa a Jesús, sus apóstoles y a las hermanas Pudencia y Práxedes. Iglesia de Santa Práxedes: A pocos pasos desde Santa Maria Maggiore, caminando por via Merulana, se encuentra casi escondida esta pequeña basílica, edificio que data del siglo IX, y que tenía por misión albergar los restos mortales de Santa Práxedes y su hermana Santa Pudenciana. Además, bajo este edificio se trasladaron los cuerpos de un poco más de 2.000 mártires de la Iglesia, los cuales se ubicaban en catacumbas. Impresionan sus hermosos mosaicos y una reliquia de la Pasión: un segmento del pilar en el cual Jesús fue flagelado antes de la crucifixión. Basílica de los Santos Silvestro y Martino en Monti: Ubicada en uno de los barrios históricos de Roma, Monti, pero a escasos metros de la ya nombrada via Merulana, esta basílica barroca esconde bajo sus pies la primitiva basílica paleocristiana del siglo IV, la cual se puede visitar bajando unas pequeñas escaleras. Este edificio que hoy se encuentra en el subsuelo fue, inicialmente, un edificio civil romano del siglo II llamado Titulus Equitii, dando entonces más valor a la visita. Basílica de San Juan de Letrán: Si sigues caminan por la via Merulana, al final te vas a encontrar con San Juan de Letrán, otra basílica mayor. Es la catedral de Roma, es decir, acá está el asiento (cátedra) del Obispo de Roma: el papa. Como tal, es la primera de las iglesias del mundo (también se le conoce como madre de todas las iglesias). Si bien fue una basílica paleocristiana, y albergó en su palacio por mucho tiempo a los papas, hasta que estos emigraron a Avignon (hoy gobiernan desde el Vaticano), hoy está convertida en un edificio barroco, tras las transformaciones que estuvieron al mando de Francesco Borromini. Destaca su hermoso ciborio gótico, las colosales estatuas de los apóstoles, al igual que frescos y mosaicos. Basílica de Santa Maria de los Ángeles y de los Mártires: De regreso a Termini, y saliendo a su frontis, hacia la Piazza dei Cinquecento, llegarás a la Piazza della Repubblica en escasos minutos. En este punto no puedes perderte la belleza de la fuente de las Náyades, que data de entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Es aquí donde llegamos a otro templo con mucha historia: Santa María de los Ángeles y de los Mártires, construido en las ruinas del, alguna vez, imponente edificio romano de las Termas de Diocleciano. Construida en el siglo XVI, esta basílica tiene, entre sus particularidades, un gigantesco órgano que le fue regalado por los romanos al papa Juan Pablo II, en ocasión del Jubileo del año 2000; la Línea Clementina, una meridiana solar inaugurada en 1702; y una sala con información del edificio, las termas y un busto del emperador Diocleciano, quien irónicamente en vida fue un reconocido anticristiano, promotor de la llamada “Gran Persecución” a inicios del siglo IV. Si quieres ver nuestra experiencia en este mini tour por los alrededores de la estación de Termini, te invitamos a ver el siguiente episodio de En Palco Condimenta.
Piedras angulares de la comida mediterránea son, sin duda, los pescados y mariscos. En el Mare Nostrum, como le decían al Mar Mediterráneo los antiguos romanos, los productos del mar de calidad abundan, siendo parte importante de la dieta de los seres humanos desde tiempos pretéritos. Y en Sicilia, la isla más grande de este ponto, y más precisamente para los sicilianos, la gastronomía del mar es uno de los elementos más destacados de su variada oferta, y es por ello que nos decidimos recorrer parte de sus 25.833 kilómetros cuadrados con la intención de probar sus bondades. Iniciamos este pequeño tour en las alturas de Erice, uno de los pueblos medievales más bellos de Italia, que, con sus 750 metros sobre el nivel de mar, también ofrece los platos típicos de la cocina siciliana. Y en esta ocasión probamos la mezcla perfecta entre la tradicional pasta con uno de los mariscos por excelencia; ¿el plato? Spaghetti alle vongole , es decir, con almejas. Con fuerte sabor del mar, aceite de oliva y pequeñas almejitas, este plato que generalmente se asocia a Nápoles, tiene su versión original en Sicilia. Es realmente un imperdible que nosotros probamos en Postale 17 (Piazza Antonino Grammatico), traspasando la icónica Porta Trapani. Nos trasladamos sólo unos pocos kilómetros hacia el mar, al puerto de Trapani, capital de la región homónima, al que lo baña la costa oeste de Sicilia. En este caso optamos por probar comida del mar de una manera más relajada, más street food, y encontramos el lugar preciso: Sapurito (Via Turreta n°13), un pequeño local con algunas mesas afuera, que ofrece comida siciliana auténtica con un enfoque de comida callejera. El resultado fue plenamente satisfactorio: probamos un panino con camarones , mayonesa con lima y tomates que estaba muy bueno; y un plato que está entre los top 3 de los más tradicionales en la isla, el pez espada a la parrilla . Correctamente presentado, este filete del popular pez es una de las grandes delicias que nadie puede perderse si visitas este rincón del mundo. Finalmente cruzamos Sicilia de oeste a este, para llegar a la provincia de Messina, a la ciudad costera de Milazzo. Esta particular ciudad que geográficamente es una península cuenta con una oferta gastronómica variada en lo que a gastronomía del mar se refiere. Pero esta vez quisimos ir más allá, y decidimos entrar a un restaurante de comida de autor para obtener una experiencia distinta. Y vaya que lo logramos. El lugar elegido, y que recomiendo a ojos cerrados, es Crudo Mordi il Mare (Via Cumbo Borgia n° 17), proyecto de una talentosa chef y un sommelier que da vida a experiencias sensoriales únicas a través de pescados y mariscos, que acompañados de otros productos italianos, son un deleite para la vista, el olfato y, por supuesto, del gusto. La oferta es diversa, original, única. Desde un “helado Magnum” de pez espada , pasando por una variedad de tártaras, hasta tradicionales arancini con sepia y camarones, o cannoli con productos del mar son algunas de las propuestas de Crudo. El punto más alto, son sus sándwiches. El que te recomiendo: el de atún crudo acompañado de mayonesa con albahaca, tomatitos, cebollín, ‘nduja calabrese y una burrata. Por supuesto acompañado de alguno de los tantos tragos que la carta ofrece. Te invitamos a ver nuestra experiencia completa en En Palco Condimenta, donde podrás apreciar mejor estos deliciosos platos. Disponible en nuestro canal de Youtube.
Normalmente al visitar una isla, lo más atractivo es conocer sus ciudades costeras, pero nunca está demás echar un vistazo al interior, el cual generalmente esconde lugares mágicos, con quizás un poco menos de buen marketing que una ciudad con hermosas playas. En el caso de Sicilia, la isla del sur de Italia, y la más grande del mar Mediterráneo, puedes encontrar varios rincones interiores que bien vale la pena visitar, pero hay uno que, por su riqueza arquitectónica supera al resto: el Val di Noto . El Valle del Noto es una enorme extensión de territorio ubicada al noreste de Sicilia, que concentra una serie de ciudades que cuentan con espectaculares edificios que arquitectónicamente responden al barroco tardío. ¿El motivo? La región sufrió varios terremotos, siendo el de 1693 tan devastador, que prácticamente se tuvieron que levantar casi desde cero muchas ciudades, replanteándose en los códigos que planteaba el barroco de la época. Ciudades con estas características son muchas, pero hay una de ellas que, además, cuenta con el título de ser la capital del chocolate, por lo que la hace doblemente interesante de visitar. Su nombre: Módica. A sólo media hora en automóvil desde la capital provincial Ragusa, esta pequeña ciudad, de sólo 55.000 habitantes, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2002, cuenta con dos edificios históricos que reflejan lo mejor del estilo artístico que dominó buena parte de Europa durante los siglos XVII e inicios del XVIII. Ambos son templos cristianos católicos que se enmarcan en la corriente tardía del barroco, en empresas de reconstrucción de las estructuras medievales que colapsaron con el antes citado terremoto de 1693. Nos referimos a la Iglesia de San Pedro, ubicada en la zona baja de la ciudad, en su calle principal, el Corso Umberto I; y a la catedral de San Jorge, ubicada en la zona alta de Módica. Los dos imponentes edificios cobijan obras de arte dignas de cualquier museo. En el caso del duomo de San Jorge, también se puede subir a su torre campanario, la cual mide 62 metros de altura, lugar desde donde se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. El segundo, y quizás para muchos el principal motivo para visitar Módica es su chocolate. Fue en la época en la que el Reino de Sicilia estuvo bajo dominio español post descubrimiento de América, que estos llevaron a Módica el método artesanal para fabricar chocolate que utilizaban los Aztecas, los cuales, a su vez, seguían la tradición de los Mayas. Si bien la receta en Módica agrega azúcar al chocolate (se sabe que en América no se combinaba el cacao con el azúcar), el método de elaboración es similar: Se muele el cacao y se une al azúcar mediante un proceso de elaboración en frío. Este proceso permite que los cristales de azúcar permanezcan intactos en lugar de disolverse. Esta particularidad hace a este chocolate único en sabor y en textura. Hoy es el único chocolate en el mundo con Indicación Geográfica Protegida (IGP). ¿Dónde encontrarlo? En Módica, en todos lados, en especial en la ya señalada calle Umberto I, en donde se encuentran las más prestigiosas chocolaterías de la ciudad. Si quieres conocer más de esta hermosa ciudad y, por supuesto, de su chocolate, te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta en el canal de Youtube.