En 1995, mientras los medios de comunicación convertían la historia de la machi Marcelina en un espectáculo marcado por los prejuicios, su vida quedaba atravesada por una injusta acusación criminal. Décadas después, la cineasta Cons Gallardo Vásquez realiza el documentalLa búsqueda del otro para mostrar la versión de la protagonista. En este recorrido, la investigación se transforma en una reflexión íntima sobre la identidad, las raíces y la pertenencia. La cinta aborda la diversidad dentro de la comunidad mapuche, tema poco explorado en el séptimo arte. En los primeros minutos del largometraje queda claro que machi Marcelina, autoridad ancestral mapuche, nació biológicamente como hombre, pero que se identifica como mujer. Esto no le trajo problemas con su pueblo. De hecho, era ampliamente reconocida por sus saberes de hierbas medicinales. Personas de distintas ciudades acudían a ella para que los sanara. Todo cambió cuando su hermana le llevó a un hombre que estaba muy enfermo. Lamentablemente, el paciente falleció antes de que la machi le diera un diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, fue acusada de asesinato y posteriormente encarcelada en las celdas para hombres. Allí, le quitaron su vestimenta. Como si esto fuera poco, la prensa contó la noticia con mucho sensacionalismo. En los titulares escribieron en tono despectivo machi-macho haciendo alusión a ella. Días más tarde, fue liberada, porque la autopsia arrojó que el hombre murió de un infarto. De esta forma, se comprobó su inocencia. Cuando Cons Gallardo Vásquez leyó esta historia en los diarios de la época quedó tan impactada que viajó al sur de Chile a buscar a la protagonista y no descansó hasta encontrarla. Desde el día en que se conocieron, comenzaron a compartir momentos cotidianos como tomar mate, preparar el almuerzo e ir a la playa. Estos espacios, alejados de la urgencia por obtener respuestas, les permitieron construir un vínculo de confianza. La machi Marcelina es de pocas palabras. No se explaya mucho sobre ese episodio oscuro de su vida, pero lo que dice es suficiente para entender que la situación le afectó a tal punto que, después de quedar en libertad, se fue a vivir con otra comunidad mapuche. Cons es coprotagonista del documental. Ella narra el viaje que emprende. Esta no era la idea inicial. Pero decidió aparecer en pantalla, porque la machi Marcelina no hablaba a la cámara, sino que la miraba a ella. De este modo, la película deja de ser el registro de una observadora externa y abre espacio para conocer las experiencias de ambas mujeres. En una de sus conversaciones, la realizadora le cuenta a la machi que tiene una relación con una mujer desde hace nueve años y que hace poco descubrió que tiene tres medios hermanos. Diálogos como este abren una nueva dimensión en el relato: mientras intenta reconstruir la historia de Marcelina, la cineasta también comienza a indagar en sus propios vínculos e identidad. Así, lo que comienza como una investigación se convierte también poco a poco en una búsqueda personal para Cons. Se nota que el equipo realizador fue muy respetuoso durante la filmación. En ningún momento presionan a la machi Marcelina para que les cuente su historia; al contrario, se dan el tiempo de conocerla y de ganar su confianza. Luego, dejan que se exprese con libertad sobre el suceso ocurrido en 1995. También se aprecia que fueron muy respetuosos con la cultura mapuche. Incluso en algunas escenas participaron en ritos, aunque no pertenecen al pueblo. Varias preguntas sobre la historia de la protagonista quedan sin responder. Sin embargo, el desenlace, marcado por un giro inesperado, permite comprender por qué algunas interrogantes no se abordan. La búsqueda del otro propone una mirada íntima sobre la identidad y la necesidad de acercarnos a los demás sin ideas preconcebidas. Una película que vale la pena ver.
En 1995, mientras los medios de comunicación convertían la historia de la machi Marcelina en un espectáculo marcado por los prejuicios, su vida quedaba atravesada por una injusta acusación criminal. Décadas después, la cineasta Cons Gallardo Vásquez realiza el documentalLa búsqueda del otro para mostrar la versión de la protagonista. En este recorrido, la investigación se transforma en una reflexión íntima sobre la identidad, las raíces y la pertenencia. La cinta aborda la diversidad dentro de la comunidad mapuche, tema poco explorado en el séptimo arte. En los primeros minutos del largometraje queda claro que machi Marcelina, autoridad ancestral mapuche, nació biológicamente como hombre, pero que se identifica como mujer. Esto no le trajo problemas con su pueblo. De hecho, era ampliamente reconocida por sus saberes de hierbas medicinales. Personas de distintas ciudades acudían a ella para que los sanara. Todo cambió cuando su hermana le llevó a un hombre que estaba muy enfermo. Lamentablemente, el paciente falleció antes de que la machi le diera un diagnóstico y tratamiento. Sin embargo, fue acusada de asesinato y posteriormente encarcelada en las celdas para hombres. Allí, le quitaron su vestimenta. Como si esto fuera poco, la prensa contó la noticia con mucho sensacionalismo. En los titulares escribieron en tono despectivo machi-macho haciendo alusión a ella. Días más tarde, fue liberada, porque la autopsia arrojó que el hombre murió de un infarto. De esta forma, se comprobó su inocencia. Cuando Cons Gallardo Vásquez leyó esta historia en los diarios de la época quedó tan impactada que viajó al sur de Chile a buscar a la protagonista y no descansó hasta encontrarla. Desde el día en que se conocieron, comenzaron a compartir momentos cotidianos como tomar mate, preparar el almuerzo e ir a la playa. Estos espacios, alejados de la urgencia por obtener respuestas, les permitieron construir un vínculo de confianza. La machi Marcelina es de pocas palabras. No se explaya mucho sobre ese episodio oscuro de su vida, pero lo que dice es suficiente para entender que la situación le afectó a tal punto que, después de quedar en libertad, se fue a vivir con otra comunidad mapuche. Cons es coprotagonista del documental. Ella narra el viaje que emprende. Esta no era la idea inicial. Pero decidió aparecer en pantalla, porque la machi Marcelina no hablaba a la cámara, sino que la miraba a ella. De este modo, la película deja de ser el registro de una observadora externa y abre espacio para conocer las experiencias de ambas mujeres. En una de sus conversaciones, la realizadora le cuenta a la machi que tiene una relación con una mujer desde hace nueve años y que hace poco descubrió que tiene tres medios hermanos. Diálogos como este abren una nueva dimensión en el relato: mientras intenta reconstruir la historia de Marcelina, la cineasta también comienza a indagar en sus propios vínculos e identidad. Así, lo que comienza como una investigación se convierte también poco a poco en una búsqueda personal para Cons. Se nota que el equipo realizador fue muy respetuoso durante la filmación. En ningún momento presionan a la machi Marcelina para que les cuente su historia; al contrario, se dan el tiempo de conocerla y de ganar su confianza. Luego, dejan que se exprese con libertad sobre el suceso ocurrido en 1995. También se aprecia que fueron muy respetuosos con la cultura mapuche. Incluso en algunas escenas participaron en ritos, aunque no pertenecen al pueblo. Varias preguntas sobre la historia de la protagonista quedan sin responder. Sin embargo, el desenlace, marcado por un giro inesperado, permite comprender por qué algunas interrogantes no se abordan. La búsqueda del otro propone una mirada íntima sobre la identidad y la necesidad de acercarnos a los demás sin ideas preconcebidas. Una película que vale la pena ver.