Ya quedaron atrás los días en los que, en EE.UU., el llamado filete estilo Hamburgo, que había llegado al país norteamericano con los inmigrantes alemanes, pasó a ser servido entre dos rebanadas de pan. Hablamos de fines del siglo XIX, momento en que el ingenio de algún chef llevó a esta carne picada a convertirse en un sándwich que, a la postre, se convertiría en uno de los más populares del mundo. Incluso podríamos señalar que también es historia el boom que se produjo por la hamburguesa de la mano de las cadenas de comida rápida, en pleno siglo XX, que, si bien continúan siendo de predilección de las masas, ha encontrado, sobre todo en este siglo XXI, una tendencia a la masificación de la hamburguesa de autor, de la hamburguesa gourmet. Testigos somos todos de la proliferación, en nuestro país, de varias propuestas gastronómicas de hamburguesas de todo tipo, en los cuales se mezclan productos de alta calidad con carnes de excelencia. Habiendo probado tantas, y entendiendo que cada creación es un mundo particular de sabores y texturas, nos animamos en nuestra última visita a Italia a realizar algo así como un “tour” de hamburguesas, en esta búsqueda por conocer sabores novedosos en el país en el que su gastronomía es considerada patrimonio de la humanidad. Dentro de las opciones, y dadas sus características, elegimos la sureña isla de Sicilia. Es, por cierto, la región más grande de Italia, y reconocida por contar con una producción de los más diversos productos, animales y vegetales, que garantizan el cumplimiento del objetivo: probar sabores nuevos. El sitio elegido fue la ciudad de Milazzo, provincia de Messina, al noreste de la isla. Ahí fuimos a distintas hamburgueserías/sandwicherías con interpretaciones distintas de esta popular comida. Y estas interpretaciones partían desde el tipo de pan, el tipo de carne y los más diversos ingredientes que acompañan a la carne. Los panes, desde uno más típico para uno de nuestros queridos completos, pasando por el tradicional pan de hamburguesas, hasta uno crujiente y de miga suave. ¿Los ingredientes? De lo más variado, tanto en quesos, charcutería y vegetales. Todo fresco y muchos de ellos muy singulares, que combinados te transportaban a lugares desconocidos. En este punto, Sicilia es un lugar bendecido y también un ejemplo de conservación de las tradiciones artesanales en lo que a alimentos se refiere. Por último, lo más importante: la carne. Y en este punto, cabe señalar que no sólo cuentan con una carne de vacuno y de cerdo local de altísimo nivel, sino también de animales que, para nosotros en Chile, podríamos nombrar como “no tradicionales”. Me refiero a la carne de caballo, la carne de asno y la carne de búfalo. La primera es muy común, especialmente en la zona este de Sicilia. Comer carne de caballo es casi una obligación si quieres sumergirte en la comida siciliana. La producción carne de asno (burro) en la isla ha aumentado con el paso del tiempo, incorporando una nueva opción en el catálogo. La producción de carne de búfalo, siempre de la mano de los quesos provenientes de este animal originario de la India y del sudeste asiático, también ha estado creciendo en estas latitudes. En síntesis, varias experiencias culinarias en unos pocos días, que llevaron nuestra comprensión de este popular sándwich a niveles impensados, experiencias que compartimos con ustedes en el nuevo episodio de En Palco Condimenta.
La enfermedad celíaca, una afección autoinmune que afecta seriamente a quien la padece si consume gluten (que generalmente se encuentra en el trigo, la cebada, la avena y el centeno) es bastante desconocida para la mayoría de la población. Un poco más lo es la intolerancia a la lactosa, ya que hay una mayor cantidad de personas que la padecen. Pero en términos generales, poco y nada se sabe en concreto, salvo que ya hayas tenido que visitar a un médico y te la haya diagnosticado, y que, por tanto, debas adecuar tu dieta no consumiendo gluten y/o lactosa. En nuestro último viaje a Milazzo, la ciudad peninsular ubicada en el noreste de la isla de Sicilia, bañada por las aguas del Mar Tirreno, encontramos un local pequeño, que a simple vista parecía otra de las tantas pastelerías que, como buena ciudad italiana, tiene esta urbe, pero que anunciaba ya en su logo que sus productos son 100% libres de gluten y de lactosa. De inmediato, con el olfato buscando experiencias culinarias novedosas, nos interesamos en ir a probar su oferta y resolver si era cierto o no el mito que la comida para celíacos y/o para aquellos que no pueden consumir lactosa es casi comida para enfermos; fome, sin gusto y, al ser “especial”, cara. Ingresamos a EsSenza, y nos percatamos de que no es solamente una pastelería (entendiendo que venden galletas y pastelitos), sino también vendían el bendecido Gelato Italiano con un cono sin gluten, y productos artesanales típicos de panadería, como pizza y pan, entre otros. Por supuesto, tanto dulce como salado, ofrecen las exquisiteces propias de la isla: arancini, cassata siciliana y el popular cannolo. Probamos, por supuesto, el gelato y las galletas. ¿Alguna diferencia? Prácticamente ninguna. Siguiendo por lo dulce, también probamos una mini tarta con frutas, que si bien la masa tenía un sabor distinto a las que comúnmente habíamos probado, estaba deliciosa. Pero lo que más me sorprendió, y para bien, fue un berlín frito relleno de ricota dulce (el relleno, junto a la crema de pistacho, típico de Sicilia). La masa era, quizás, hasta más rica y sabrosa que la de cualquier berlín hecho con harina de trigo. Esponjosa, suave, dio cuenta del amor y el profesionalismo con que en EsSenza se trabaja y se elaboran sus productos. En cuanto a lo dulce, pedimos 2 trozos de pizza (masa sin gluten y queso sin lactosa), y realmente las disfruté muchísimo. No vamos acá a cuestionar la calidad del tomate en Italia, pero sí resaltar lo bien hecha que estaba la masa, la que a pesar de no ser hecha con harina de trigo, tenía un sabor espectacular. Ahora bien, desde un punto de vista no menos importante, los precios eran similares a los de cualquier pastelería-heladería-panadería de la ciudad, lo que lógicamente es un alivio para los bolsillos de quienes sólo pueden comer este tipo de comida, y un aliciente para que cualquier persona compre en este negocio (cuestión que vi con mis ojos: no paraba de entrar gente a comprar). Aunque el mayor estímulo, y de eso doy fe con mi experiencia, son los sabores; pueden variar un poco, y es lógico, pero todo lo que comí en EsSenza estaba exquisito. Como reflexión final, creo que este tipo de modelo de negocio bien podría replicarse en Chile. Precios normales y justos, buena atención y, sobre todo, productos artesanales variados de excelente calidad y para todo tipo de paladares. Sería la combinación perfecta para que cualquier persona comprara esta comida, y sería un gran aporte a tantas personas que no tienen otra alternativa. Revisa en nuestro canal de Youtube el nuevo episodio de En Palco Condimenta probando las bondades de EsSenza.
Ya quedaron atrás los días en los que, en EE.UU., el llamado filete estilo Hamburgo, que había llegado al país norteamericano con los inmigrantes alemanes, pasó a ser servido entre dos rebanadas de pan. Hablamos de fines del siglo XIX, momento en que el ingenio de algún chef llevó a esta carne picada a convertirse en un sándwich que, a la postre, se convertiría en uno de los más populares del mundo. Incluso podríamos señalar que también es historia el boom que se produjo por la hamburguesa de la mano de las cadenas de comida rápida, en pleno siglo XX, que, si bien continúan siendo de predilección de las masas, ha encontrado, sobre todo en este siglo XXI, una tendencia a la masificación de la hamburguesa de autor, de la hamburguesa gourmet. Testigos somos todos de la proliferación, en nuestro país, de varias propuestas gastronómicas de hamburguesas de todo tipo, en los cuales se mezclan productos de alta calidad con carnes de excelencia. Habiendo probado tantas, y entendiendo que cada creación es un mundo particular de sabores y texturas, nos animamos en nuestra última visita a Italia a realizar algo así como un “tour” de hamburguesas, en esta búsqueda por conocer sabores novedosos en el país en el que su gastronomía es considerada patrimonio de la humanidad. Dentro de las opciones, y dadas sus características, elegimos la sureña isla de Sicilia. Es, por cierto, la región más grande de Italia, y reconocida por contar con una producción de los más diversos productos, animales y vegetales, que garantizan el cumplimiento del objetivo: probar sabores nuevos. El sitio elegido fue la ciudad de Milazzo, provincia de Messina, al noreste de la isla. Ahí fuimos a distintas hamburgueserías/sandwicherías con interpretaciones distintas de esta popular comida. Y estas interpretaciones partían desde el tipo de pan, el tipo de carne y los más diversos ingredientes que acompañan a la carne. Los panes, desde uno más típico para uno de nuestros queridos completos, pasando por el tradicional pan de hamburguesas, hasta uno crujiente y de miga suave. ¿Los ingredientes? De lo más variado, tanto en quesos, charcutería y vegetales. Todo fresco y muchos de ellos muy singulares, que combinados te transportaban a lugares desconocidos. En este punto, Sicilia es un lugar bendecido y también un ejemplo de conservación de las tradiciones artesanales en lo que a alimentos se refiere. Por último, lo más importante: la carne. Y en este punto, cabe señalar que no sólo cuentan con una carne de vacuno y de cerdo local de altísimo nivel, sino también de animales que, para nosotros en Chile, podríamos nombrar como “no tradicionales”. Me refiero a la carne de caballo, la carne de asno y la carne de búfalo. La primera es muy común, especialmente en la zona este de Sicilia. Comer carne de caballo es casi una obligación si quieres sumergirte en la comida siciliana. La producción carne de asno (burro) en la isla ha aumentado con el paso del tiempo, incorporando una nueva opción en el catálogo. La producción de carne de búfalo, siempre de la mano de los quesos provenientes de este animal originario de la India y del sudeste asiático, también ha estado creciendo en estas latitudes. En síntesis, varias experiencias culinarias en unos pocos días, que llevaron nuestra comprensión de este popular sándwich a niveles impensados, experiencias que compartimos con ustedes en el nuevo episodio de En Palco Condimenta.
La enfermedad celíaca, una afección autoinmune que afecta seriamente a quien la padece si consume gluten (que generalmente se encuentra en el trigo, la cebada, la avena y el centeno) es bastante desconocida para la mayoría de la población. Un poco más lo es la intolerancia a la lactosa, ya que hay una mayor cantidad de personas que la padecen. Pero en términos generales, poco y nada se sabe en concreto, salvo que ya hayas tenido que visitar a un médico y te la haya diagnosticado, y que, por tanto, debas adecuar tu dieta no consumiendo gluten y/o lactosa. En nuestro último viaje a Milazzo, la ciudad peninsular ubicada en el noreste de la isla de Sicilia, bañada por las aguas del Mar Tirreno, encontramos un local pequeño, que a simple vista parecía otra de las tantas pastelerías que, como buena ciudad italiana, tiene esta urbe, pero que anunciaba ya en su logo que sus productos son 100% libres de gluten y de lactosa. De inmediato, con el olfato buscando experiencias culinarias novedosas, nos interesamos en ir a probar su oferta y resolver si era cierto o no el mito que la comida para celíacos y/o para aquellos que no pueden consumir lactosa es casi comida para enfermos; fome, sin gusto y, al ser “especial”, cara. Ingresamos a EsSenza, y nos percatamos de que no es solamente una pastelería (entendiendo que venden galletas y pastelitos), sino también vendían el bendecido Gelato Italiano con un cono sin gluten, y productos artesanales típicos de panadería, como pizza y pan, entre otros. Por supuesto, tanto dulce como salado, ofrecen las exquisiteces propias de la isla: arancini, cassata siciliana y el popular cannolo. Probamos, por supuesto, el gelato y las galletas. ¿Alguna diferencia? Prácticamente ninguna. Siguiendo por lo dulce, también probamos una mini tarta con frutas, que si bien la masa tenía un sabor distinto a las que comúnmente habíamos probado, estaba deliciosa. Pero lo que más me sorprendió, y para bien, fue un berlín frito relleno de ricota dulce (el relleno, junto a la crema de pistacho, típico de Sicilia). La masa era, quizás, hasta más rica y sabrosa que la de cualquier berlín hecho con harina de trigo. Esponjosa, suave, dio cuenta del amor y el profesionalismo con que en EsSenza se trabaja y se elaboran sus productos. En cuanto a lo dulce, pedimos 2 trozos de pizza (masa sin gluten y queso sin lactosa), y realmente las disfruté muchísimo. No vamos acá a cuestionar la calidad del tomate en Italia, pero sí resaltar lo bien hecha que estaba la masa, la que a pesar de no ser hecha con harina de trigo, tenía un sabor espectacular. Ahora bien, desde un punto de vista no menos importante, los precios eran similares a los de cualquier pastelería-heladería-panadería de la ciudad, lo que lógicamente es un alivio para los bolsillos de quienes sólo pueden comer este tipo de comida, y un aliciente para que cualquier persona compre en este negocio (cuestión que vi con mis ojos: no paraba de entrar gente a comprar). Aunque el mayor estímulo, y de eso doy fe con mi experiencia, son los sabores; pueden variar un poco, y es lógico, pero todo lo que comí en EsSenza estaba exquisito. Como reflexión final, creo que este tipo de modelo de negocio bien podría replicarse en Chile. Precios normales y justos, buena atención y, sobre todo, productos artesanales variados de excelente calidad y para todo tipo de paladares. Sería la combinación perfecta para que cualquier persona comprara esta comida, y sería un gran aporte a tantas personas que no tienen otra alternativa. Revisa en nuestro canal de Youtube el nuevo episodio de En Palco Condimenta probando las bondades de EsSenza.