Uno de los secuestros que causó mayor revuelo en los Estados Unidos a comienzos de los 2000 fue el de Elizabeth Smart, una niña de 14 años sustraída de su propio hogar por un extraño mientras dormía junto a su hermana menor, Mary Katherine. Esta historia, que por momentos parece increíble, no solo marcó la vida de la joven, sino que la transformó en una ferviente activista en apoyo a las víctimas de delitos sexuales. Brian David Mitchell, su captor, era un pedófilo con delirios mesiánicos que operaba junto a su esposa, una mujer sumisa que ejecutaba cada una de sus órdenes. Lamentablemente, Elizabeth permaneció secuestrada durante nueve meses, periodo en el que sufrió repetidos abusos y padeció los sermones delirantes del hombre, viviendo la mayor parte del tiempo en condiciones precarias en una montaña. Aunque la historia ya ha sido adaptada al formato de telefilm por el canal Lifetime, Netflix acaba de sumar a su catálogo un documental que utiliza testimonios, material de archivo y dramatizaciones. Esta producción refleja en primera persona no solo el calvario de Elizabeth, sino también el impacto en su familia y la labor policial tras el suceso. Mary Katherine, testigo presencial del rapto, declaró en múltiples ocasiones que la voz del secuestrador le resultaba familiar, aunque no lograba identificarlo. Esta afirmación, sumada a la pulcritud con la que se cometió el delito, llevó a la policía a sospechar del entorno cercano, situando al padre y a los hermanos de este en la primera línea de investigación, lo que generó un gran impacto en la opinión pública. Finalmente, tras varios meses, Mary Katherine logró recordar a quién pertenecía la voz, se trataba de un hombre sin hogar que había realizado trabajos menores en la casa tiempo atrás. Los Smart, mormones devotos, solían ayudar habitualmente a personas en situación de vulnerabilidad. “Kidnapped: Elizabeth Smart” es un relato real impactante y terrible que, a pesar de la tragedia, ofrece una luz de esperanza gracias a la resiliencia de Elizabeth y la persistencia inagotable de su familia. El documental ya se encuentra disponible en Netflix.
A pocos días de su estreno, la miniserie “Él y Ella” en Netflix, basada en la novela de Alice Feeney, ha cautivado al público. Y no es casualidad, la trama no da tregua, con personajes imperfectos y complejos, donde por una u otra razón nadie dice del todo la verdad. Todo ocurre en el pequeño pueblo de Dahlonega, en el estado de Georgia, donde se investiga el asesinato de una mujer encontrada en un bosque. El detective a cargo del caso es Jack Harper, acompañado por su curiosa y joven compañera Priya. En paralelo, la exconductora de noticias Anna Andrews regresa sorpresivamente al canal de televisión que había abandonado un año atrás en Atlanta, tras la muerte de su pequeña hija. Anna busca retomar su antigua labor, pero su puesto ahora está ocupado por otra mujer. Al recibir una negativa de su jefe, decide pedir trabajo como reportera en terreno y cubrir el crimen ocurrido en Dahlonega, después de todo, ese es su pueblo natal. Para añadir aún más tensión a la historia, Anna y Jack conocen a la víctima y además son esposos, aunque llevan tiempo separados desde la muerte de su bebé, momento en que Anna decidió desaparecer por completo. La serie construye una historia policial y dramática, cargada de intrigas, donde cada protagonista tiene su propia versión de los hechos. El peso de las acciones pasadas repercute con fuerza en el presente, y la mentira -o aquello que se calla- se convierte en uno de los elementos más dañinos, complejizando tanto la resolución del crimen -que termina siendo un gatillante para sacar a la luz hechos del pasado- como los dolores y traumas personales. En la construcción de la serie nada está al azar. La narrativa es precisa, todo comunica y obliga al espectador a replantearse constantemente sus propias hipótesis. Los flashbacks cumplen un rol clave, muchas veces resultan altamente explicativos y ayudan a entender mejor ciertas situaciones, aunque sin anticipar del todo lo que está por venir. Protagonizada por Tessa Thompson y Jon Bernthal como la conflictuada pareja central, ambos entregan interpretaciones sólidas y convincentes. Los personajes secundarios también juegan un rol fundamental en el desarrollo de la historia, donde nada está hecho al azar y resulta difícil adelantarse completamente a los acontecimientos -a menos que se haya leído el libro- especialmente frente a su sorpresivo giro final.
Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.
El primer mes de 2026 llega cargado de novedades en las principales plataformas de streaming, con estrenos que van desde adaptaciones literarias y series de época, hasta documentales impactantes y cine de acción. NETFLIX La película “Gente que conocemos en vacaciones”, basada en la exitosa novela de Emily Henry, se estrena el 9 de enero. La miniserie británica “Agatha Christie: Las siete esferas” debuta el 15 de enero. A lo largo de tres episodios, la historia comienza en una fastuosa fiesta campestre donde una broma que sale mal termina en una muerte. Lady Eileen “Bundle” Brent será la encargada de investigar qué ocurrió realmente. El 16 de enero, Matt Damon y Ben Affleck vuelven a compartir pantalla en “El Botín”. La confianza de un grupo de policías de Miami comienza a resquebrajarse tras descubrir millones de dólares en efectivo en un escondite olvidado. A medida que fuerzas externas se enteran de la incautación, nadie sabe en quién confiar. El documental “Secuestros: Elizabeth Smart” llega a la plataforma el 21 de enero, relatando la desgarradora historia real de una joven de 14 años que fue secuestrada desde su hogar y mantenida cautiva durante nueve meses por un matrimonio. La esperada cuarta temporada de “Bridgerton” se estrena el 29 de enero. DISNEY+ La segunda parte de la temporada 37 de Los Simpsons debuta el 14 de enero, con un nuevo episodio cada miércoles. El éxito cinematográfico argentino “Homo Argentum” , amado por algunos y cuestionado por otros, llega a Disney+ el 16 de enero. Protagonizada por Guillermo Francella, la cinta se compone de 16 historias breves que retratan la idiosincrasia argentina. PRIME VIDEO Tras un breve y discreto paso por los cines chilenos, el 2 de enero se suma al catálogo la película española “Sigue Mi Voz”, basada en la novela de Ariana Godoy. La serie colombiana “Las de siempre” estrena el 13 de enero. La producción sigue a cuatro amigas que, después de los 40, se reinventan en busca de nuevas oportunidades, especialmente en el amor. Protagonizada por Verónica Orozco, Juliana Galvis, Viña Machado y Diana Wiswel. La coproducción chileno-argentina “Papá X Dos” , que debutó hace algunos meses en cines, llega a Prime Video el 16 de enero, con Benjamín Vicuña, Celeste Cid y Lukas Akoskin. La comedia de acción “Equipo Demolición”, protagonizada por Jason Momoa y Dave Bautista, se estrena el 28 de enero. Jonny y James son dos hermanos distanciados que deben unir fuerzas en Hawái para investigar la muerte de su padre. HBO MAX La aclamada serie médica “The Pitt” presenta su segunda temporada el 8 de enero. En la sección Del cine a Max, se estrena el 9 de enero la película de terror “El Payaso del Maizal”, dirigida por Eli Craig. Quinn y su padre se mudan en busca de una nueva vida, pero pronto descubren que su nuevo pueblo esconde una oscura amenaza tras un incendio en una fábrica de sirope de maíz, el payaso Frendo, imagen de la empresa, se materializa para acabar con algunos de los habitantes del lugar. La cinta romántica de acción “Cómplices del Engaño” (2023), protagonizada por Glenn Powell y Adria Arjona, también se suma al catálogo el dái 9 del mes. Finalmente, “El Caballero de los Siete Reinos”, nueva producción basada en la obra de George R. R. Martin, estrena el 18 de enero. La historia se sitúa un siglo antes de los hechos de Juego de Tronos, cuando los Targaryen aún gobernaban el Trono de Hierro. UNIVERSAL + El día 8 del mes estrena la octava temporada de la serieFBI, del universo de Dick Wolf. La serie que cumple 150 episodios al aire está protagonizada por Missy Peregrym, Zeeko Zaki, Jeremy Sisto, Alana De La Garza, John Boyd y Juliana Aidén Martínez. Una nueva serie -también de Dick Wolf- llega a la plataforma el 14 de enero, se trata deLaw & Order Toronto: Criminal Intent. Los Sargentos Detectives Henry Graff (Aden Young) y Frankie Bateman (Kathleen Munroe) investigan homicidios de alto perfil en la ciudad más grande de Canadá. The Rainmaker es un drama legal basado en la obra de John Grisham. Protagonizada por Milo Callaghan, Lana Parrilla, Madison Iseman y John Slattery. Debuta el 30 de enero en la plataforma.
Train Dreams, la nueva película de Clint Bentley, es una experiencia profundamente conmovedora. Una de esas cintas que parecen susurradas, contadas al oído, como un recuerdo que se niega a desaparecer. Visualmente deslumbrante y narrada como si se tratara de un cuento antiguo, la película recorre la vida completa de Robert Grainier, un jornalero del Oeste americano en los albores del siglo XX, interpretado con una sensibilidad extraordinaria por Joel Edgerton. Basada en la novela corta de Denis Johnson, la película adopta una estructura poco habitual en el cine contemporáneo: un narrador omnisciente guía el relato, observando la existencia de Robert con distancia y melancolía, como si ya supiera que todo lo que vemos está condenado a perderse en el tiempo. Desde su infancia marcada por la soledad y el abandono -sin conocer jamás a sus padres- hasta su adultez como leñador, Train Dreams construye el retrato de un hombre silencioso, casi invisible, atravesado por una época brutal. En su adultez, Robert conoce a su esposa (una delicada Felicity Jones), con quien forma una familia y levanta una cabaña en medio de la nada. Durante un breve periodo, la película se permite un idilio rural de una belleza conmovedora: la vida sencilla, el amor, la naturaleza como refugio. Pero el trabajo como jornalero en la tala de árboles lo expone a la cara más áspera del Oeste: muertes accidentales, racismo, condiciones extremas y una violencia latente que nunca desaparece del todo. En ese mundo hostil, Robert forja amistades, especialmente con Arn Peeples, un compañero leñador sabio y reflexivo, interpretado con enorme humanidad por William H. Macy. Arn se convierte en una figura clave, una suerte de mentor silencioso, hasta que su muerte absurda -producto del golpe de una rama- subraya uno de los temas centrales del film: en este mundo, la muerte llega sin aviso y sin épica. Aunque Robert logra pequeños momentos de felicidad junto a su familia, una tragedia lo marcará para siempre. Un incendio forestal provoca la desaparición de su esposa y su hija, un hecho que lo atormentará el resto de su vida y lo empujará a una existencia casi ermitaña. A partir de ahí, Train Dreams se transforma en un relato profundamente crepuscular: Robert envejece mientras el mundo avanza sin pedir permiso. Aparecen los ferrocarriles modernos, las carreteras, los aviones, la televisión. Él, en cambio, permanece anclado a un tiempo que se extingue. La fotografía de Adolpho Veloso, en un formato de pantalla cuadrado y muy similar a la del cine de Terrence Malick (El Árbol de la Vida), refuerza esta sensación de pasado detenido, evocando películas clásicas y westerns antiguos. La naturaleza domina cada plano, hermosa e implacable, recordándonos que el Oeste -aunque moribundo- sigue siendo un territorio donde la violencia y las armas forman parte del paisaje. Train Dreams es una película silenciosa, profundamente humana y devastadoramente bella. Un canto fúnebre a un tipo de hombre y a una forma de vida condenada a desaparecer. Joel Edgerton, actor injustamente infravalorado, entrega aquí una de las mejores actuaciones de su carrera: contenida, física, emocionalmente demoledora. Ojalá su trabajo sea reconocido. En definitiva, una de mis películas favoritas del año. Una joya que, lamentablemente, solo pudo verse a través de Netflix y no llegó a salas chilenas, perdiendo así la experiencia cinematográfica que una obra de esta belleza merece.
Uno de los secuestros que causó mayor revuelo en los Estados Unidos a comienzos de los 2000 fue el de Elizabeth Smart, una niña de 14 años sustraída de su propio hogar por un extraño mientras dormía junto a su hermana menor, Mary Katherine. Esta historia, que por momentos parece increíble, no solo marcó la vida de la joven, sino que la transformó en una ferviente activista en apoyo a las víctimas de delitos sexuales. Brian David Mitchell, su captor, era un pedófilo con delirios mesiánicos que operaba junto a su esposa, una mujer sumisa que ejecutaba cada una de sus órdenes. Lamentablemente, Elizabeth permaneció secuestrada durante nueve meses, periodo en el que sufrió repetidos abusos y padeció los sermones delirantes del hombre, viviendo la mayor parte del tiempo en condiciones precarias en una montaña. Aunque la historia ya ha sido adaptada al formato de telefilm por el canal Lifetime, Netflix acaba de sumar a su catálogo un documental que utiliza testimonios, material de archivo y dramatizaciones. Esta producción refleja en primera persona no solo el calvario de Elizabeth, sino también el impacto en su familia y la labor policial tras el suceso. Mary Katherine, testigo presencial del rapto, declaró en múltiples ocasiones que la voz del secuestrador le resultaba familiar, aunque no lograba identificarlo. Esta afirmación, sumada a la pulcritud con la que se cometió el delito, llevó a la policía a sospechar del entorno cercano, situando al padre y a los hermanos de este en la primera línea de investigación, lo que generó un gran impacto en la opinión pública. Finalmente, tras varios meses, Mary Katherine logró recordar a quién pertenecía la voz, se trataba de un hombre sin hogar que había realizado trabajos menores en la casa tiempo atrás. Los Smart, mormones devotos, solían ayudar habitualmente a personas en situación de vulnerabilidad. “Kidnapped: Elizabeth Smart” es un relato real impactante y terrible que, a pesar de la tragedia, ofrece una luz de esperanza gracias a la resiliencia de Elizabeth y la persistencia inagotable de su familia. El documental ya se encuentra disponible en Netflix.
A pocos días de su estreno, la miniserie “Él y Ella” en Netflix, basada en la novela de Alice Feeney, ha cautivado al público. Y no es casualidad, la trama no da tregua, con personajes imperfectos y complejos, donde por una u otra razón nadie dice del todo la verdad. Todo ocurre en el pequeño pueblo de Dahlonega, en el estado de Georgia, donde se investiga el asesinato de una mujer encontrada en un bosque. El detective a cargo del caso es Jack Harper, acompañado por su curiosa y joven compañera Priya. En paralelo, la exconductora de noticias Anna Andrews regresa sorpresivamente al canal de televisión que había abandonado un año atrás en Atlanta, tras la muerte de su pequeña hija. Anna busca retomar su antigua labor, pero su puesto ahora está ocupado por otra mujer. Al recibir una negativa de su jefe, decide pedir trabajo como reportera en terreno y cubrir el crimen ocurrido en Dahlonega, después de todo, ese es su pueblo natal. Para añadir aún más tensión a la historia, Anna y Jack conocen a la víctima y además son esposos, aunque llevan tiempo separados desde la muerte de su bebé, momento en que Anna decidió desaparecer por completo. La serie construye una historia policial y dramática, cargada de intrigas, donde cada protagonista tiene su propia versión de los hechos. El peso de las acciones pasadas repercute con fuerza en el presente, y la mentira -o aquello que se calla- se convierte en uno de los elementos más dañinos, complejizando tanto la resolución del crimen -que termina siendo un gatillante para sacar a la luz hechos del pasado- como los dolores y traumas personales. En la construcción de la serie nada está al azar. La narrativa es precisa, todo comunica y obliga al espectador a replantearse constantemente sus propias hipótesis. Los flashbacks cumplen un rol clave, muchas veces resultan altamente explicativos y ayudan a entender mejor ciertas situaciones, aunque sin anticipar del todo lo que está por venir. Protagonizada por Tessa Thompson y Jon Bernthal como la conflictuada pareja central, ambos entregan interpretaciones sólidas y convincentes. Los personajes secundarios también juegan un rol fundamental en el desarrollo de la historia, donde nada está hecho al azar y resulta difícil adelantarse completamente a los acontecimientos -a menos que se haya leído el libro- especialmente frente a su sorpresivo giro final.
Desde el 12 de diciembre se encuentra disponible en Netflix la miniserie “Ciudad de Sombras”, ambientada en la Barcelona del año 2010. La exitosa serie catalana, dirigida por Jorge Torregrossa, es una adaptación de la primera novela de Aro Saínz de la Maza sobre su personaje Milo Malart, un policía muy talentoso, pero que carga con una vida personal tormentosa. En sus seis capítulos, una pareja de policías conformada por el ya citado Milo Malart ( Isak Férriz) y Rebeca Garrido ( Verónica Echegui) intentan resolver un particular crimen, caracterizado por su extrema crueldad, cuya víctima es un poderoso empresario de la ciudad condal, y conectado misteriosamente con el legado arquitectónico del legendario Antoni Gaudí. La investigación no sólo se ve entrampada por el irresponsable actuar de la prensa, la corrupción policial y la sagaz planificación de quien está detrás del asesinato, sino también, por los fantasmas del pasado que inundan las mentes de la pareja de policías. Y es en este punto donde me quiero detener, ya que considero que el desarrollo de los personajes principales, gracias al guion y las actuaciones, es la gran fortaleza de esta producción. Ciudad de Sombras no es la típica simple búsqueda de un asesino, sino que la psicología y pasado de los personajes cumple un rol importante, agregando una vía paralela en la historia, enriqueciéndola y, quizás, pasando a ser más interesante que la caza misma del (o los) criminales. Una buena opción para entretenerse este verano, donde la producción de calidad y la potencia actoral están garantizados.
El primer mes de 2026 llega cargado de novedades en las principales plataformas de streaming, con estrenos que van desde adaptaciones literarias y series de época, hasta documentales impactantes y cine de acción. NETFLIX La película “Gente que conocemos en vacaciones”, basada en la exitosa novela de Emily Henry, se estrena el 9 de enero. La miniserie británica “Agatha Christie: Las siete esferas” debuta el 15 de enero. A lo largo de tres episodios, la historia comienza en una fastuosa fiesta campestre donde una broma que sale mal termina en una muerte. Lady Eileen “Bundle” Brent será la encargada de investigar qué ocurrió realmente. El 16 de enero, Matt Damon y Ben Affleck vuelven a compartir pantalla en “El Botín”. La confianza de un grupo de policías de Miami comienza a resquebrajarse tras descubrir millones de dólares en efectivo en un escondite olvidado. A medida que fuerzas externas se enteran de la incautación, nadie sabe en quién confiar. El documental “Secuestros: Elizabeth Smart” llega a la plataforma el 21 de enero, relatando la desgarradora historia real de una joven de 14 años que fue secuestrada desde su hogar y mantenida cautiva durante nueve meses por un matrimonio. La esperada cuarta temporada de “Bridgerton” se estrena el 29 de enero. DISNEY+ La segunda parte de la temporada 37 de Los Simpsons debuta el 14 de enero, con un nuevo episodio cada miércoles. El éxito cinematográfico argentino “Homo Argentum” , amado por algunos y cuestionado por otros, llega a Disney+ el 16 de enero. Protagonizada por Guillermo Francella, la cinta se compone de 16 historias breves que retratan la idiosincrasia argentina. PRIME VIDEO Tras un breve y discreto paso por los cines chilenos, el 2 de enero se suma al catálogo la película española “Sigue Mi Voz”, basada en la novela de Ariana Godoy. La serie colombiana “Las de siempre” estrena el 13 de enero. La producción sigue a cuatro amigas que, después de los 40, se reinventan en busca de nuevas oportunidades, especialmente en el amor. Protagonizada por Verónica Orozco, Juliana Galvis, Viña Machado y Diana Wiswel. La coproducción chileno-argentina “Papá X Dos” , que debutó hace algunos meses en cines, llega a Prime Video el 16 de enero, con Benjamín Vicuña, Celeste Cid y Lukas Akoskin. La comedia de acción “Equipo Demolición”, protagonizada por Jason Momoa y Dave Bautista, se estrena el 28 de enero. Jonny y James son dos hermanos distanciados que deben unir fuerzas en Hawái para investigar la muerte de su padre. HBO MAX La aclamada serie médica “The Pitt” presenta su segunda temporada el 8 de enero. En la sección Del cine a Max, se estrena el 9 de enero la película de terror “El Payaso del Maizal”, dirigida por Eli Craig. Quinn y su padre se mudan en busca de una nueva vida, pero pronto descubren que su nuevo pueblo esconde una oscura amenaza tras un incendio en una fábrica de sirope de maíz, el payaso Frendo, imagen de la empresa, se materializa para acabar con algunos de los habitantes del lugar. La cinta romántica de acción “Cómplices del Engaño” (2023), protagonizada por Glenn Powell y Adria Arjona, también se suma al catálogo el dái 9 del mes. Finalmente, “El Caballero de los Siete Reinos”, nueva producción basada en la obra de George R. R. Martin, estrena el 18 de enero. La historia se sitúa un siglo antes de los hechos de Juego de Tronos, cuando los Targaryen aún gobernaban el Trono de Hierro. UNIVERSAL + El día 8 del mes estrena la octava temporada de la serieFBI, del universo de Dick Wolf. La serie que cumple 150 episodios al aire está protagonizada por Missy Peregrym, Zeeko Zaki, Jeremy Sisto, Alana De La Garza, John Boyd y Juliana Aidén Martínez. Una nueva serie -también de Dick Wolf- llega a la plataforma el 14 de enero, se trata deLaw & Order Toronto: Criminal Intent. Los Sargentos Detectives Henry Graff (Aden Young) y Frankie Bateman (Kathleen Munroe) investigan homicidios de alto perfil en la ciudad más grande de Canadá. The Rainmaker es un drama legal basado en la obra de John Grisham. Protagonizada por Milo Callaghan, Lana Parrilla, Madison Iseman y John Slattery. Debuta el 30 de enero en la plataforma.
Train Dreams, la nueva película de Clint Bentley, es una experiencia profundamente conmovedora. Una de esas cintas que parecen susurradas, contadas al oído, como un recuerdo que se niega a desaparecer. Visualmente deslumbrante y narrada como si se tratara de un cuento antiguo, la película recorre la vida completa de Robert Grainier, un jornalero del Oeste americano en los albores del siglo XX, interpretado con una sensibilidad extraordinaria por Joel Edgerton. Basada en la novela corta de Denis Johnson, la película adopta una estructura poco habitual en el cine contemporáneo: un narrador omnisciente guía el relato, observando la existencia de Robert con distancia y melancolía, como si ya supiera que todo lo que vemos está condenado a perderse en el tiempo. Desde su infancia marcada por la soledad y el abandono -sin conocer jamás a sus padres- hasta su adultez como leñador, Train Dreams construye el retrato de un hombre silencioso, casi invisible, atravesado por una época brutal. En su adultez, Robert conoce a su esposa (una delicada Felicity Jones), con quien forma una familia y levanta una cabaña en medio de la nada. Durante un breve periodo, la película se permite un idilio rural de una belleza conmovedora: la vida sencilla, el amor, la naturaleza como refugio. Pero el trabajo como jornalero en la tala de árboles lo expone a la cara más áspera del Oeste: muertes accidentales, racismo, condiciones extremas y una violencia latente que nunca desaparece del todo. En ese mundo hostil, Robert forja amistades, especialmente con Arn Peeples, un compañero leñador sabio y reflexivo, interpretado con enorme humanidad por William H. Macy. Arn se convierte en una figura clave, una suerte de mentor silencioso, hasta que su muerte absurda -producto del golpe de una rama- subraya uno de los temas centrales del film: en este mundo, la muerte llega sin aviso y sin épica. Aunque Robert logra pequeños momentos de felicidad junto a su familia, una tragedia lo marcará para siempre. Un incendio forestal provoca la desaparición de su esposa y su hija, un hecho que lo atormentará el resto de su vida y lo empujará a una existencia casi ermitaña. A partir de ahí, Train Dreams se transforma en un relato profundamente crepuscular: Robert envejece mientras el mundo avanza sin pedir permiso. Aparecen los ferrocarriles modernos, las carreteras, los aviones, la televisión. Él, en cambio, permanece anclado a un tiempo que se extingue. La fotografía de Adolpho Veloso, en un formato de pantalla cuadrado y muy similar a la del cine de Terrence Malick (El Árbol de la Vida), refuerza esta sensación de pasado detenido, evocando películas clásicas y westerns antiguos. La naturaleza domina cada plano, hermosa e implacable, recordándonos que el Oeste -aunque moribundo- sigue siendo un territorio donde la violencia y las armas forman parte del paisaje. Train Dreams es una película silenciosa, profundamente humana y devastadoramente bella. Un canto fúnebre a un tipo de hombre y a una forma de vida condenada a desaparecer. Joel Edgerton, actor injustamente infravalorado, entrega aquí una de las mejores actuaciones de su carrera: contenida, física, emocionalmente demoledora. Ojalá su trabajo sea reconocido. En definitiva, una de mis películas favoritas del año. Una joya que, lamentablemente, solo pudo verse a través de Netflix y no llegó a salas chilenas, perdiendo así la experiencia cinematográfica que una obra de esta belleza merece.