El mundo de la actuación despide a uno de sus talentos más camaleónicos este mes de agosto. Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, el británico Tim Curry demostró que no había género que se le resistiera. Su legado es un viaje fascinante a través de personajes que marcaron a distintas generaciones y que demuestran una versatilidad actoral incomparable. La transgresión hecha culto en The Rocky Horror Picture Show (1975) El salto definitivo a la inmortalidad de Curry llegó en la década de los 70, una época dorada para las rarezas cinematográficas. Su magnética interpretación del Dr. Frank-N-Furter, un excéntrico científico de la galaxia Transylvania, no solo rompió esquemas, sino que fundó un fenómeno cultural sin precedentes. Con su corsé, tacones y una presencia escénica arrolladora, el histrión dotó al personaje de una bizarra sensualidad y un carisma difícil de olvidar. La película se convirtió en la joya definitiva del cine de culto y las funciones de trasnoche, creando una comunidad de devotos que, hasta el día de hoy, la ven una y otra vez. Frank-N-Furter demostró que Curry podía dominar la pantalla con puro poder teatral transgresor. El rey de la comedia física en Clue (1985) Si en The Rocky Horror Picture Show demostró su magnetismo, en Clue -película basada en el popular juego de mesa- exhibió su maravilloso ritmo cómico. En el papel de Wadsworth, el estricto, exaltado y enigmático mayordomo de la mansión del Sr. Boddy, el actor es el motor que empuja toda la cinta, marcando el tono en cada escena. A medida que la trama de asesinatos y misterio se enreda, la actuación de Curry se vuelve cada vez más frenética. El clímax de la cinta -donde Wadsworth recrea físicamente todos los crímenes ocurridos en la mansión corriendo de una habitación a otra, sudando y hablando a mil por hora- es una de las mayores muestras de comedia física en la historia del cine moderno. Es un papel que requiere una energía inagotable, y él lo ejecutó con una precisión milimétrica. El origen de nuestras pesadillas en It (1990) En los años 90, Tim Curry asumió el que sería el rol más aterrador de su carrera: el payaso Pennywise en la miniserie adaptación de la novela de Stephen King del mismo nombre. Bajo capas de maquillaje y prótesis, el artista logró proyectar una maldad pura que traspasaba la pantalla. Lo que hizo a su Pennywise tan icónico no fue solo su aspecto siniestro, sino el contraste macabro de su voz rasposa, sus bromas inocentes, los matices a la hora de enfrentar cada diálogo y su sonrisa torcida de dientes filudos antes de atacar. Traumatizó a toda una generación y estableció un estándar para los villanos del terror en la televisión y también en el cine. Demostró que no necesitaba depender del gore, su sola presencia, aguardando en una alcantarilla, fue suficiente para helar la sangre. Curiosamente el actor odiaba los payasos, por lo que -cuenta la leyenda- él pedía que taparan los espejos en su presencia, mientras estuviera caracterizado, para no verse. Además de estas películas, también brindó interpretaciones magistrales en otras importantes producciones cinematográficas comoLeyenda, donde fue el imponente Darkness; dio vida al antipático conserje del hotel enMi pobre angelito 2, y fue el malvado Cardenal Richelieu enLos tres mosqueteros de 1993, entre tantos otros personajes. En teatro, su trabajo en montajes de Broadway aún es recordado, como es el caso de los musicales Hair y Amadeus. Lamentablemente, en 2012, Tim Curry sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó con una importante discapacidad, alejándolo de la actuación física y limitando su trabajo a proyectos como actor de voz y apariciones en convenciones de fanáticos. Tim será recordado como un artista total, capaz de hacernos bailar, reír a carcajadas y escondernos detrás del sofá, todo con el mismo talento desbordante.
El mundo de la actuación despide a uno de sus talentos más camaleónicos este mes de agosto. Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, el británico Tim Curry demostró que no había género que se le resistiera. Su legado es un viaje fascinante a través de personajes que marcaron a distintas generaciones y que demuestran una versatilidad actoral incomparable. La transgresión hecha culto en The Rocky Horror Picture Show (1975) El salto definitivo a la inmortalidad de Curry llegó en la década de los 70, una época dorada para las rarezas cinematográficas. Su magnética interpretación del Dr. Frank-N-Furter, un excéntrico científico de la galaxia Transylvania, no solo rompió esquemas, sino que fundó un fenómeno cultural sin precedentes. Con su corsé, tacones y una presencia escénica arrolladora, el histrión dotó al personaje de una bizarra sensualidad y un carisma difícil de olvidar. La película se convirtió en la joya definitiva del cine de culto y las funciones de trasnoche, creando una comunidad de devotos que, hasta el día de hoy, la ven una y otra vez. Frank-N-Furter demostró que Curry podía dominar la pantalla con puro poder teatral transgresor. El rey de la comedia física en Clue (1985) Si en The Rocky Horror Picture Show demostró su magnetismo, en Clue -película basada en el popular juego de mesa- exhibió su maravilloso ritmo cómico. En el papel de Wadsworth, el estricto, exaltado y enigmático mayordomo de la mansión del Sr. Boddy, el actor es el motor que empuja toda la cinta, marcando el tono en cada escena. A medida que la trama de asesinatos y misterio se enreda, la actuación de Curry se vuelve cada vez más frenética. El clímax de la cinta -donde Wadsworth recrea físicamente todos los crímenes ocurridos en la mansión corriendo de una habitación a otra, sudando y hablando a mil por hora- es una de las mayores muestras de comedia física en la historia del cine moderno. Es un papel que requiere una energía inagotable, y él lo ejecutó con una precisión milimétrica. El origen de nuestras pesadillas en It (1990) En los años 90, Tim Curry asumió el que sería el rol más aterrador de su carrera: el payaso Pennywise en la miniserie adaptación de la novela de Stephen King del mismo nombre. Bajo capas de maquillaje y prótesis, el artista logró proyectar una maldad pura que traspasaba la pantalla. Lo que hizo a su Pennywise tan icónico no fue solo su aspecto siniestro, sino el contraste macabro de su voz rasposa, sus bromas inocentes, los matices a la hora de enfrentar cada diálogo y su sonrisa torcida de dientes filudos antes de atacar. Traumatizó a toda una generación y estableció un estándar para los villanos del terror en la televisión y también en el cine. Demostró que no necesitaba depender del gore, su sola presencia, aguardando en una alcantarilla, fue suficiente para helar la sangre. Curiosamente el actor odiaba los payasos, por lo que -cuenta la leyenda- él pedía que taparan los espejos en su presencia, mientras estuviera caracterizado, para no verse. Además de estas películas, también brindó interpretaciones magistrales en otras importantes producciones cinematográficas comoLeyenda, donde fue el imponente Darkness; dio vida al antipático conserje del hotel enMi pobre angelito 2, y fue el malvado Cardenal Richelieu enLos tres mosqueteros de 1993, entre tantos otros personajes. En teatro, su trabajo en montajes de Broadway aún es recordado, como es el caso de los musicales Hair y Amadeus. Lamentablemente, en 2012, Tim Curry sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó con una importante discapacidad, alejándolo de la actuación física y limitando su trabajo a proyectos como actor de voz y apariciones en convenciones de fanáticos. Tim será recordado como un artista total, capaz de hacernos bailar, reír a carcajadas y escondernos detrás del sofá, todo con el mismo talento desbordante.