Tom y Jerry: La Brújula Mágica marca el regreso de uno de los dúos más queridos de la animación, pero lo hace desde un lugar bastante inesperado. Esta vez, la eterna rivalidad entre el gato y el ratón no se limita a gags rápidos o persecuciones simples, sino que se inserta en una historia extensa, cargada de mitología china, folclore oriental y personajes que pueden resultar desconcertantes para el público occidental. La película comienza de manera familiar: Tom y Jerry peleando en un museo. En medio del caos, descubren la Brújula Mágica, un antiguo artefacto que los transporta a un reino inspirado en la China ancestral, específicamente a una ciudad dorada protegida por dos figuras desterradas del cielo: el Maestro Celestial, un dios caído, y el Maestro Fénix, un antiguo fénix convertido en gallina. Ambos fueron castigados tras perder la brújula, objeto clave para mantener el equilibrio entre los mundos. Cuando Tom llega a este lugar portando la brújula, es confundido con una deidad, recibiendo honores y respeto que, por supuesto, no sabe cómo manejar. Este malentendido no tarda en llamar la atención del villano principal: Mega Ratota, una rata maligna marcada por el resentimiento y un oscuro episodio de su pasado, que busca recuperar la brújula para vengarse y obtener poder. A primera vista, la historia resulta sumamente alocada y caótica. La película mezcla mitología, humor físico, acción épica y múltiples subtramas que no siempre se explican con claridad, lo que hace que en varios momentos sea difícil de seguir. Gran parte de esto se debe a que sus personajes secundarios -como Jade, Sonny, Ten Ten o Xander - están profundamente inspirados en la tradición mitológica china, por lo que sus motivaciones y simbolismos pueden pasar completamente desapercibidos para quienes no están familiarizados con ese universo cultural. Sin embargo, a medida que la trama avanza, la película va encontrando un ritmo propio. Aparecen secuencias de acción bien coreografiadas, momentos realmente divertidos y personajes que, aunque al inicio pueden resultar molestos o derechamente desagradables, terminan cerrando su arco de manera satisfactoria. En términos visuales, La Brújula Mágica destaca por su animación en 3D colorida, detallada y muy pulida, siendo una de las propuestas visualmente más ambiciosas dentro del universo de Tom y Jerry. También hay música, canciones y pausas narrativas que refuerzan una sensación clara: esta es una película pensada principalmente para el público chino, tanto en su humor como en su ritmo y forma de contar la historia. Por lo mismo, no es una cinta para todos. Para muchos espectadores puede resultar larga, confusa, lenta o poco atractiva, especialmente si esperan una comedia directa al estilo clásico del dúo. Aun así, vista en su contexto, se agradece el intento por expandir el universo de Tom y Jerry, llevándolos a un terreno distinto, más épico y culturalmente específico. Tom y Jerry: La Brújula Mágica es una película imperfecta, irregular y extraña, pero también curiosa y visualmente atractiva. Puede que no convenza a todos, pero ofrece algo poco habitual: ver a estos personajes clásicos reinventados en una propuesta distinta, que apuesta por la mitología, la aventura y un ritmo que se aleja de lo convencional. Y solo por eso, ya vale la pena echarle un vistazo en pantalla grande.
Tom y Jerry: La Brújula Mágica marca el regreso de uno de los dúos más queridos de la animación, pero lo hace desde un lugar bastante inesperado. Esta vez, la eterna rivalidad entre el gato y el ratón no se limita a gags rápidos o persecuciones simples, sino que se inserta en una historia extensa, cargada de mitología china, folclore oriental y personajes que pueden resultar desconcertantes para el público occidental. La película comienza de manera familiar: Tom y Jerry peleando en un museo. En medio del caos, descubren la Brújula Mágica, un antiguo artefacto que los transporta a un reino inspirado en la China ancestral, específicamente a una ciudad dorada protegida por dos figuras desterradas del cielo: el Maestro Celestial, un dios caído, y el Maestro Fénix, un antiguo fénix convertido en gallina. Ambos fueron castigados tras perder la brújula, objeto clave para mantener el equilibrio entre los mundos. Cuando Tom llega a este lugar portando la brújula, es confundido con una deidad, recibiendo honores y respeto que, por supuesto, no sabe cómo manejar. Este malentendido no tarda en llamar la atención del villano principal: Mega Ratota, una rata maligna marcada por el resentimiento y un oscuro episodio de su pasado, que busca recuperar la brújula para vengarse y obtener poder. A primera vista, la historia resulta sumamente alocada y caótica. La película mezcla mitología, humor físico, acción épica y múltiples subtramas que no siempre se explican con claridad, lo que hace que en varios momentos sea difícil de seguir. Gran parte de esto se debe a que sus personajes secundarios -como Jade, Sonny, Ten Ten o Xander - están profundamente inspirados en la tradición mitológica china, por lo que sus motivaciones y simbolismos pueden pasar completamente desapercibidos para quienes no están familiarizados con ese universo cultural. Sin embargo, a medida que la trama avanza, la película va encontrando un ritmo propio. Aparecen secuencias de acción bien coreografiadas, momentos realmente divertidos y personajes que, aunque al inicio pueden resultar molestos o derechamente desagradables, terminan cerrando su arco de manera satisfactoria. En términos visuales, La Brújula Mágica destaca por su animación en 3D colorida, detallada y muy pulida, siendo una de las propuestas visualmente más ambiciosas dentro del universo de Tom y Jerry. También hay música, canciones y pausas narrativas que refuerzan una sensación clara: esta es una película pensada principalmente para el público chino, tanto en su humor como en su ritmo y forma de contar la historia. Por lo mismo, no es una cinta para todos. Para muchos espectadores puede resultar larga, confusa, lenta o poco atractiva, especialmente si esperan una comedia directa al estilo clásico del dúo. Aun así, vista en su contexto, se agradece el intento por expandir el universo de Tom y Jerry, llevándolos a un terreno distinto, más épico y culturalmente específico. Tom y Jerry: La Brújula Mágica es una película imperfecta, irregular y extraña, pero también curiosa y visualmente atractiva. Puede que no convenza a todos, pero ofrece algo poco habitual: ver a estos personajes clásicos reinventados en una propuesta distinta, que apuesta por la mitología, la aventura y un ritmo que se aleja de lo convencional. Y solo por eso, ya vale la pena echarle un vistazo en pantalla grande.