Tomamos un vuelo directo desde Santiago a Bariloche, vía Sky Airlines, de poco más de hora y media, para iniciar una nueva escapada de tres días. San Carlos de Bariloche es una importante ciudad de la Patagonia argentina, reconocida por sus hermosos paisajes naturales que dibujan lagos, bosques y montañas, además de su cálido centro cívico y sus chocolates. Desde el aeropuerto de Bariloche hasta la ciudad puedes tomar un taxi, rentar un auto o utilizar el método más económico: tomar un colectivo (micro) que te lleva por unos 6 dólares al centro de la ciudad, específicamente el número 72. Se puede pagar con tarjeta SUBE (la BIP argentina) o con tarjeta de crédito. El paradero queda en el estacionamiento del aeropuerto y cuenta con paradas determinadas. Una vez en el centro de la ciudad, el ambiente cargado de lugares para comer, tiendas de souvenirs, chocolaterías y su particular arquitectura cautivan. Hay bastante por recorrer, vitrinear, comer y comprar, pero ojo, los precios en la zona no son baratos, por lo que a veces conviene darse algunas vueltas más para encontrar mejores valores. Águila Mora Suites & Spa se convirtió en nuestro hogar durante los días que estuvimos allí. Con hermosas vistas al lago Nahuel Huapi, atención de primera, completo desayuno continental y amplias habitaciones, vale cada peso que se paga. Ubicado en el kilómetro 4 de la Avenida Bustillo, queda perfecto para moverse hacia distintos lugares de interés. Hicimos una excursión al Parque Nacional Nahuel Huapi, la que recomiendo realizar con ropa cómoda y zapatillas de trekking, además de llevar algo para beber y comer. Allí visitamos Puerto Pañuelo, un terminal de ferries en la península de Llao Llao que lleva a los pasajeros a distintas localidades turísticas, y disfrutamos las vistas del Mirador de Los Navegantes. Practicamos también una extensa caminata por el sendero del Parque Municipal Llao Llao, donde puedes disfrutar de sus hermosos bosques y paisajes naturales privilegiados. Además, es imperdible Villa Tacul y su entrada rodeada de bosques de alerces. Luego del extenso paseo por el parque nos dirigimos a una joya escondida, el Bed & Breakfast Bellevue, que también posee un íntimo salón de té de costos elevados, pero con vistas de ensueño al lago Moreno. Un momento ideal para hacer una pausa, probar tés de la zona, comer algún pastel de la casa y disfrutar del entorno con calma. Otro paseo imperdible es subir al Cerro Campanario, que se puede realizar a través de un sendero o por aerosillas, que fue nuestra opción. A pesar de que nos tocó lluvia y viento, la aventura estuvo increíble. Cuesta cerca de 20 dólares la subida y, una vez llegando, te toman una fotografía en el aire que luego, si quieres, puedes adquirir de forma digital -la envían por correo electrónico- o en formato físico. Una vez en la cima, la vista 360 es hermosa, puedes divisar el cerro Otto y Catedral, los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la Isla Victoria y mucho más. Hay una exquisita confitería con amplios ventanales y un binocular para apreciar mejor el paisaje; allí también puedes tomar un rico chocolate caliente, comer alfajores y enormes pedazos de pastel. Otro imperdible para visitar en una estadía corta es la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo e inaugurada en 1946. Un templo realmente hermoso que mezcla la elegancia del estilo europeo con materiales rústicos propios de la zona, creando un ambiente único y acogedor. En su altar se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, que proviene directamente desde Chiloé y corresponde a una réplica exacta de la Virgen que se encuentra en la Parroquia Santa María de Loreto de Achao. Para comer, opciones hay muchas y, sí, no siempre los precios son accesibles, pero en general la oferta gastronómica es muy buena. Para quienes son celíacos, es un verdadero paraíso, la mayoría de los locales cuentan con productos y platillos sin gluten con gran variedad. En cuanto a museos, hay varias opciones. En pleno centro cívico se encuentra el Museo de la Patagonia, cerca del monumento a Julio Argentino Roca, y dedicado a la historia de la zona. Para los fanáticos del chocolate, Havanna posee un museo con degustaciones y descuentos en su tienda. El Museo Malvinas e Islas del Sur en el borde cortero también ofrece material para los fanáticos de la historia. Para movilizarse dentro de la ciudad -si andas sin auto- están los taxis y Uber, pero también es fácil moverse en colectivos que se pagan con tarjeta SUBE o tarjeta de crédito, igual que el bus del aeropuerto. Eso sí, no circulan hasta muy tarde. Para conocer más de la comida y de esta visita a la preciosa San Carlos de Bariloche, mira nuestro nuevo episodio de En Palco Condimenta en nuestro canal de YouTube.
Matera, una de las ciudades más antiguas del mundo, ubicada en la región italiana de Basilicata, es hoy considerada una auténtica joya turística. Es que su apariencia de ciudad antigua (estilo Jerusalén), su ubicación en las rocas (de ahí nacen sus sassi), y sus más de 100 iglesias rupestres atraen a personas de todo el mundo. Quizás no tiene las luces y cámaras de una Roma o una Venecia, pero es un lugar mágico que, por cierto, recomiendo visitar, y del cual ya hablé en un artículo pasado. Pero estos nuevos bríos de esta particular ciudad son un fenómeno relativamente nuevo. Hasta el año 1952, Matera era conocida como “la vergüenza de Italia”; un lugar casi desconocido y desconectado del resto del país, que, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, ya se había puesto en marcha para retomar el camino de la industrialización y el progreso. Matera, en cambio, seguía sumida en las más primitivas condiciones preindustriales, destacando en esta estructura premoderna, que parecía mantener congelado el tiempo, sus casas cuevas (en italiano casa grotta). Estas viviendas excavadas en la roca (muchas veces con las propias manos), además de no ser de grandes dimensiones, presentaban una serie de problemas en términos de bienestar e higiene. En otros, carecían de ventilación, energía eléctrica, servicios sanitarios y agua potable. Además de la cama, una mesa y la cocina, se debían guardar las herramientas de trabajo, el o los animales y la comida de estos. En el caso de los animales, ya se pueden imaginar el olor con el que estas familias debían convivir en este espacio reducido. En nuestro caso, la experiencia de ver in situ una de estas casas cuevas la vivimos en la Storica Casa Grotta di Vico Solitario (Vico Solitario n°11), ubicada en el Sasso Caveoso, una muy bien amueblada y decorada habitación, que permite sumergirse e imaginar la dura vida de los antiguos habitantes de la ciudad. La entrada a este lugar permite, además, recorrer el lugar donde almacenaban nieve (vital para el consumo y comercio de agua), la Grotta Naturale (cueva que era utilizada para que los vecinos se reunieran, y en la que hoy se exponen videos explicativos), y la iglesia rupestre de Sant’ Agostino al Casalnuovo. También visitamos un local comercial de productos típicos de la zona llamado La Grotta della Petrarola (Via Bruno Buozzi n°36), el que, como su nombre lo indica, está ubicado en antiguas cuevas. Si bien en su interior están expuestos los productos que se venden, el negocio ha mantenido una decoración típica evocando las antiguas viviendas, exponiendo artículos y objetos que se utilizaron en estas típicas viviendas bajo la roca hasta el inicio de la segunda mitad del siglo XX. Recomendado no sólo por la experiencia, sino también por los excelentes productos como vinos, charcutería y pastas de la zona. Te invitamos, por supuesto, a ver imágenes de estos lugares que parecen sacados de una película ambientada en el siglo XVIII, pero que dan cuenta de cómo vivieron personas hace sólo 70 años, en nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Grecia destaca por su excelente gastronomía que, generalmente, pelea en los primeros lugares de los rankings que intentan medir cual es la mejor del mundo. Su ubicación geográfica favorece, por cierto, a la producción de productos de altísima calidad, lo cual, sumado a tantos siglos de historia y de contacto con otros pueblos, hacen de la comida griega una de las más apetecidas. En este contexto, la carne es uno de los alimentos que destaca: debidamente sazonados con toda la experiencia de oriente, pero con un sello y estilo propio, comer carne en Grecia es casi un deber. Es por ello por lo que, en el país heleno, y por supuesto, en su capital Atenas, te vas a encontrar con mucha oferta de locales especializados. El negocio típico donde podrás probar carne es el psitopolío (ψητοπωλείο). Es un local de carnes a la parrilla, el cual puede presentarse en un formato restaurante (similares a una parrillada como las conocemos) o bien como un local no tan grande, donde la parrilla horizontal y las verticales (donde se asan las carnes del tradicional gyro) están a la vista de las personas. En este último caso, si bien cuentan con mesas, la venta se centra bastante en la comida take away. Además del recién nombrado gyro, el cual se asa verticalmente y cortado en trozos pequeños y se sirve en un pan pita o al plato, también puedes encontrar la carne servida en el tradicional souvlaki (también conocido sobre todo en Atenas como kalamaki). En buen chileno, es un anticucho, que, al igual que la carne del gyro, puede ser de cerdo, pollo o cordero. Este, por supuesto, se asa horizontalmente, y puede ser servido al plato con los palitos, o bien en un pan pita, como sándwich. Quizás menos conocido en el exterior, pero muy solicitadas y recomendadas, son otros cortes como las costillas (Païdakia), las hamburguesas griegas (bifteki), los chorizos (loukánico) y la versión de los Balcanes de nuestros tradicionales chunchules: el kokoretsi. Aunque se diferencian en el intestino que se usa (cordero o cabra en vez del de vacuno); en la sazón (se utiliza una no despreciable cantidad de especias); y en el uso de vísceras como mollejas, pulmones y/o riñones. Si no estás abierto a probar sabores, en Atenas también puedes encontrar locales de hamburguesas estilo norteamericano, otra forma, menos atrevida, por cierto, de comer buena carne en la ciudad cuna de la democracia. ¿Quieres conocer algunas de estas apetitosas opciones? Te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, donde te mostraremos nuestra experiencia.
Ubicada a solo una hora y media aproximadamente en vuelo directo desde Santiago, San Carlos de Bariloche se alza como uno de los destinos turísticos más atractivos de la Patagonia . Con paisajes de ensueño, lagos imponentes y una infraestructura pensada para el viajero, esta ciudad recibe cada año a miles de visitantes, especialmente europeos y estadounidenses, muchos de ellos adultos y adultos mayores que buscan descanso, naturaleza y buena gastronomía. Pero si hay algo que define a Bariloche, es su inconfundible identidad dulce. Conocida como la capital nacional del chocolate, esta tradición se remonta a la llegada de inmigrantes italianos, quienes introdujeron las primeras recetas que con el tiempo dieron forma a una de las industrias más emblemáticas del sur argentino. Cada año, durante Semana Santa, la ciudad celebra la Fiesta Nacional del Chocolate, instancia que reúne a locales y turistas en torno a esta delicia. Entre sus principales atractivos destaca la elaboración de la barra de chocolate más larga del mundo -que supera los 200 metros- además de espacios como la Casa del Conejo y diversas actividades para vivir en familia. En nuestro caso, visitamos la ciudad semanas antes, lo que nos permitió disfrutar de las chocolaterías decoradas y con productos alusivos, pero con mayor tranquilidad. Recorrer el centro de Bariloche -calle Mitre- es adentrarse en una verdadera ruta del chocolate. La oferta es amplia y variada, con locales icónicos como Del Turista, Abuela Goye, Havanna -que además cuenta con su museo del chocolate- y El Reino del Chocolate. Sin embargo, en esta visita nos enfocamos en dos de las más reconocidas: Mamushka y Rapa Nui. Mamushka destaca desde el primer momento por su estética encantadora. Su fachada, decorada con muñecas rusas en movimiento, invita a entrar a un espacio que combina chocolatería, confitería y heladería en locales separados. Sus productos son de alta calidad, con una amplia variedad de chocolates, alfajores y turrones. Si bien sus precios son elevados, cuentan con promociones y, sin duda, cada producto vale lo que cuesta. Por su parte, Rapa Nui ofrece una experiencia más amplia. Además de su chocolatería y confitería, cuenta incluso con una pista de hielo, lo que la convierte en un panorama completo. Su oferta no se limita al chocolate: también incluye licores de marca propia, especias, mermeladas y conservas gourmet. Al igual que Mamushka, sus precios son altos, pero la calidad es consistente y reconocida. Rapa Nui también cuenta con un pequeño local en el aeropuerto de Bariloche, para comprar de último minuto. Un imperdible dentro de esta ruta es probar el clásico chocolate caliente en alguna de sus confiterías, una experiencia que resume perfectamente el espíritu acogedor de Bariloche. Y por supuesto, viajar a esta ciudad y no llevar chocolates como souvenir es simplemente impensado. Si quieres conocer más sobre esta experiencia y descubrir en detalle estos lugares, te invitamos a ver el nuevo capítulo de En Palco Condimenta, disponible en nuestro canal de YouTube.
Corrían los primeros años del nuevo siglo, y surgió una nueva forma (algunos dicen reinterpretación, otros, evolución) de la famosa y tradicional pizza napolitana . Esto ya no se trata de crear otro tipo de pizza distinta a la original napolitana, como podría ser una pizza romana, sino de transformarla sin perder su esencia. Repasemos, la pizza napolitana verace, es decir, la tradicional, se caracteriza por una masa fina, suave, con un borde (cornicione) alto e inflado, cocida en un horno a leña por escaso tiempo a una temperatura entre 450° y 500°. Todas estas características se mantienen en esta nueva creación de la cocina napolitana, pero se intensifican con la intención de obtener una masa más hidratada, más digerible, incluso más suave y ligera que la tradicional. ¿El resultado? Una pizza que se caracteriza por una masa similar a una nube; con un borde más alto, pero a la vez más aireado; y generalmente con apuestas de ingredientes menos tradicionales y más finos (como reemplazar la salsa de tomate por pastas de distintas verduras, por ejemplo), lográndose una pizza que perfectamente podemos llamar gourmet. Y si bien, con los años, cada vez más nacen pizzerías que ofrecen esta pizza contemporánea, hay una que se ha convertido en cadena, y que ha expandido esta novedosa comida por gran parte de Italia e, incluso, por otros países europeos y asiáticos. Nos referimos a la pizzería del pizzaiolo Vincenzo Capuano, uno de los líderes de esta verdadera revolución dentro de la tradición, quien siendo nieto e hijo de maestros pizzeros, ha dado con una receta en donde la hidratación, el uso de una harina fuerte, y la utilización de ingredientes gourmet campanos, han sido claves para formar un verdadero imperio que se expande día a día. ¿La experiencia? Sencillamente una de las mejores. Comer esta pizza es realmente una experiencia nueva y distinta. La suavidad de la masa llega a sorprender; su borde, que a pesar de que se ve mucho más grande de lo normal, es tan aireado y rico que es un placer comérselo; y los ingredientes, de inmediato se nota su buena calidad. Comer pizza napolitana en Nápoles es un imperativo, que duda cabe, pero comer también una pizza contemporánea te llevará a otras latitudes del placer culinario. Nosotros, en esta ocasión, visitamos la sucursal de la ciudad siciliana de Catania. Buena atención, lugar cómodo y una pizza sensacional. Compartimos nuestra experiencia completa en el nuevo episodio de En Palco Condimenta disponible en el canal de Youtube.
Tomamos un vuelo directo desde Santiago a Bariloche, vía Sky Airlines, de poco más de hora y media, para iniciar una nueva escapada de tres días. San Carlos de Bariloche es una importante ciudad de la Patagonia argentina, reconocida por sus hermosos paisajes naturales que dibujan lagos, bosques y montañas, además de su cálido centro cívico y sus chocolates. Desde el aeropuerto de Bariloche hasta la ciudad puedes tomar un taxi, rentar un auto o utilizar el método más económico: tomar un colectivo (micro) que te lleva por unos 6 dólares al centro de la ciudad, específicamente el número 72. Se puede pagar con tarjeta SUBE (la BIP argentina) o con tarjeta de crédito. El paradero queda en el estacionamiento del aeropuerto y cuenta con paradas determinadas. Una vez en el centro de la ciudad, el ambiente cargado de lugares para comer, tiendas de souvenirs, chocolaterías y su particular arquitectura cautivan. Hay bastante por recorrer, vitrinear, comer y comprar, pero ojo, los precios en la zona no son baratos, por lo que a veces conviene darse algunas vueltas más para encontrar mejores valores. Águila Mora Suites & Spa se convirtió en nuestro hogar durante los días que estuvimos allí. Con hermosas vistas al lago Nahuel Huapi, atención de primera, completo desayuno continental y amplias habitaciones, vale cada peso que se paga. Ubicado en el kilómetro 4 de la Avenida Bustillo, queda perfecto para moverse hacia distintos lugares de interés. Hicimos una excursión al Parque Nacional Nahuel Huapi, la que recomiendo realizar con ropa cómoda y zapatillas de trekking, además de llevar algo para beber y comer. Allí visitamos Puerto Pañuelo, un terminal de ferries en la península de Llao Llao que lleva a los pasajeros a distintas localidades turísticas, y disfrutamos las vistas del Mirador de Los Navegantes. Practicamos también una extensa caminata por el sendero del Parque Municipal Llao Llao, donde puedes disfrutar de sus hermosos bosques y paisajes naturales privilegiados. Además, es imperdible Villa Tacul y su entrada rodeada de bosques de alerces. Luego del extenso paseo por el parque nos dirigimos a una joya escondida, el Bed & Breakfast Bellevue, que también posee un íntimo salón de té de costos elevados, pero con vistas de ensueño al lago Moreno. Un momento ideal para hacer una pausa, probar tés de la zona, comer algún pastel de la casa y disfrutar del entorno con calma. Otro paseo imperdible es subir al Cerro Campanario, que se puede realizar a través de un sendero o por aerosillas, que fue nuestra opción. A pesar de que nos tocó lluvia y viento, la aventura estuvo increíble. Cuesta cerca de 20 dólares la subida y, una vez llegando, te toman una fotografía en el aire que luego, si quieres, puedes adquirir de forma digital -la envían por correo electrónico- o en formato físico. Una vez en la cima, la vista 360 es hermosa, puedes divisar el cerro Otto y Catedral, los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la Isla Victoria y mucho más. Hay una exquisita confitería con amplios ventanales y un binocular para apreciar mejor el paisaje; allí también puedes tomar un rico chocolate caliente, comer alfajores y enormes pedazos de pastel. Otro imperdible para visitar en una estadía corta es la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo e inaugurada en 1946. Un templo realmente hermoso que mezcla la elegancia del estilo europeo con materiales rústicos propios de la zona, creando un ambiente único y acogedor. En su altar se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, que proviene directamente desde Chiloé y corresponde a una réplica exacta de la Virgen que se encuentra en la Parroquia Santa María de Loreto de Achao. Para comer, opciones hay muchas y, sí, no siempre los precios son accesibles, pero en general la oferta gastronómica es muy buena. Para quienes son celíacos, es un verdadero paraíso, la mayoría de los locales cuentan con productos y platillos sin gluten con gran variedad. En cuanto a museos, hay varias opciones. En pleno centro cívico se encuentra el Museo de la Patagonia, cerca del monumento a Julio Argentino Roca, y dedicado a la historia de la zona. Para los fanáticos del chocolate, Havanna posee un museo con degustaciones y descuentos en su tienda. El Museo Malvinas e Islas del Sur en el borde cortero también ofrece material para los fanáticos de la historia. Para movilizarse dentro de la ciudad -si andas sin auto- están los taxis y Uber, pero también es fácil moverse en colectivos que se pagan con tarjeta SUBE o tarjeta de crédito, igual que el bus del aeropuerto. Eso sí, no circulan hasta muy tarde. Para conocer más de la comida y de esta visita a la preciosa San Carlos de Bariloche, mira nuestro nuevo episodio de En Palco Condimenta en nuestro canal de YouTube.
Matera, una de las ciudades más antiguas del mundo, ubicada en la región italiana de Basilicata, es hoy considerada una auténtica joya turística. Es que su apariencia de ciudad antigua (estilo Jerusalén), su ubicación en las rocas (de ahí nacen sus sassi), y sus más de 100 iglesias rupestres atraen a personas de todo el mundo. Quizás no tiene las luces y cámaras de una Roma o una Venecia, pero es un lugar mágico que, por cierto, recomiendo visitar, y del cual ya hablé en un artículo pasado. Pero estos nuevos bríos de esta particular ciudad son un fenómeno relativamente nuevo. Hasta el año 1952, Matera era conocida como “la vergüenza de Italia”; un lugar casi desconocido y desconectado del resto del país, que, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, ya se había puesto en marcha para retomar el camino de la industrialización y el progreso. Matera, en cambio, seguía sumida en las más primitivas condiciones preindustriales, destacando en esta estructura premoderna, que parecía mantener congelado el tiempo, sus casas cuevas (en italiano casa grotta). Estas viviendas excavadas en la roca (muchas veces con las propias manos), además de no ser de grandes dimensiones, presentaban una serie de problemas en términos de bienestar e higiene. En otros, carecían de ventilación, energía eléctrica, servicios sanitarios y agua potable. Además de la cama, una mesa y la cocina, se debían guardar las herramientas de trabajo, el o los animales y la comida de estos. En el caso de los animales, ya se pueden imaginar el olor con el que estas familias debían convivir en este espacio reducido. En nuestro caso, la experiencia de ver in situ una de estas casas cuevas la vivimos en la Storica Casa Grotta di Vico Solitario (Vico Solitario n°11), ubicada en el Sasso Caveoso, una muy bien amueblada y decorada habitación, que permite sumergirse e imaginar la dura vida de los antiguos habitantes de la ciudad. La entrada a este lugar permite, además, recorrer el lugar donde almacenaban nieve (vital para el consumo y comercio de agua), la Grotta Naturale (cueva que era utilizada para que los vecinos se reunieran, y en la que hoy se exponen videos explicativos), y la iglesia rupestre de Sant’ Agostino al Casalnuovo. También visitamos un local comercial de productos típicos de la zona llamado La Grotta della Petrarola (Via Bruno Buozzi n°36), el que, como su nombre lo indica, está ubicado en antiguas cuevas. Si bien en su interior están expuestos los productos que se venden, el negocio ha mantenido una decoración típica evocando las antiguas viviendas, exponiendo artículos y objetos que se utilizaron en estas típicas viviendas bajo la roca hasta el inicio de la segunda mitad del siglo XX. Recomendado no sólo por la experiencia, sino también por los excelentes productos como vinos, charcutería y pastas de la zona. Te invitamos, por supuesto, a ver imágenes de estos lugares que parecen sacados de una película ambientada en el siglo XVIII, pero que dan cuenta de cómo vivieron personas hace sólo 70 años, en nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Grecia destaca por su excelente gastronomía que, generalmente, pelea en los primeros lugares de los rankings que intentan medir cual es la mejor del mundo. Su ubicación geográfica favorece, por cierto, a la producción de productos de altísima calidad, lo cual, sumado a tantos siglos de historia y de contacto con otros pueblos, hacen de la comida griega una de las más apetecidas. En este contexto, la carne es uno de los alimentos que destaca: debidamente sazonados con toda la experiencia de oriente, pero con un sello y estilo propio, comer carne en Grecia es casi un deber. Es por ello por lo que, en el país heleno, y por supuesto, en su capital Atenas, te vas a encontrar con mucha oferta de locales especializados. El negocio típico donde podrás probar carne es el psitopolío (ψητοπωλείο). Es un local de carnes a la parrilla, el cual puede presentarse en un formato restaurante (similares a una parrillada como las conocemos) o bien como un local no tan grande, donde la parrilla horizontal y las verticales (donde se asan las carnes del tradicional gyro) están a la vista de las personas. En este último caso, si bien cuentan con mesas, la venta se centra bastante en la comida take away. Además del recién nombrado gyro, el cual se asa verticalmente y cortado en trozos pequeños y se sirve en un pan pita o al plato, también puedes encontrar la carne servida en el tradicional souvlaki (también conocido sobre todo en Atenas como kalamaki). En buen chileno, es un anticucho, que, al igual que la carne del gyro, puede ser de cerdo, pollo o cordero. Este, por supuesto, se asa horizontalmente, y puede ser servido al plato con los palitos, o bien en un pan pita, como sándwich. Quizás menos conocido en el exterior, pero muy solicitadas y recomendadas, son otros cortes como las costillas (Païdakia), las hamburguesas griegas (bifteki), los chorizos (loukánico) y la versión de los Balcanes de nuestros tradicionales chunchules: el kokoretsi. Aunque se diferencian en el intestino que se usa (cordero o cabra en vez del de vacuno); en la sazón (se utiliza una no despreciable cantidad de especias); y en el uso de vísceras como mollejas, pulmones y/o riñones. Si no estás abierto a probar sabores, en Atenas también puedes encontrar locales de hamburguesas estilo norteamericano, otra forma, menos atrevida, por cierto, de comer buena carne en la ciudad cuna de la democracia. ¿Quieres conocer algunas de estas apetitosas opciones? Te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta, donde te mostraremos nuestra experiencia.
Ubicada a solo una hora y media aproximadamente en vuelo directo desde Santiago, San Carlos de Bariloche se alza como uno de los destinos turísticos más atractivos de la Patagonia . Con paisajes de ensueño, lagos imponentes y una infraestructura pensada para el viajero, esta ciudad recibe cada año a miles de visitantes, especialmente europeos y estadounidenses, muchos de ellos adultos y adultos mayores que buscan descanso, naturaleza y buena gastronomía. Pero si hay algo que define a Bariloche, es su inconfundible identidad dulce. Conocida como la capital nacional del chocolate, esta tradición se remonta a la llegada de inmigrantes italianos, quienes introdujeron las primeras recetas que con el tiempo dieron forma a una de las industrias más emblemáticas del sur argentino. Cada año, durante Semana Santa, la ciudad celebra la Fiesta Nacional del Chocolate, instancia que reúne a locales y turistas en torno a esta delicia. Entre sus principales atractivos destaca la elaboración de la barra de chocolate más larga del mundo -que supera los 200 metros- además de espacios como la Casa del Conejo y diversas actividades para vivir en familia. En nuestro caso, visitamos la ciudad semanas antes, lo que nos permitió disfrutar de las chocolaterías decoradas y con productos alusivos, pero con mayor tranquilidad. Recorrer el centro de Bariloche -calle Mitre- es adentrarse en una verdadera ruta del chocolate. La oferta es amplia y variada, con locales icónicos como Del Turista, Abuela Goye, Havanna -que además cuenta con su museo del chocolate- y El Reino del Chocolate. Sin embargo, en esta visita nos enfocamos en dos de las más reconocidas: Mamushka y Rapa Nui. Mamushka destaca desde el primer momento por su estética encantadora. Su fachada, decorada con muñecas rusas en movimiento, invita a entrar a un espacio que combina chocolatería, confitería y heladería en locales separados. Sus productos son de alta calidad, con una amplia variedad de chocolates, alfajores y turrones. Si bien sus precios son elevados, cuentan con promociones y, sin duda, cada producto vale lo que cuesta. Por su parte, Rapa Nui ofrece una experiencia más amplia. Además de su chocolatería y confitería, cuenta incluso con una pista de hielo, lo que la convierte en un panorama completo. Su oferta no se limita al chocolate: también incluye licores de marca propia, especias, mermeladas y conservas gourmet. Al igual que Mamushka, sus precios son altos, pero la calidad es consistente y reconocida. Rapa Nui también cuenta con un pequeño local en el aeropuerto de Bariloche, para comprar de último minuto. Un imperdible dentro de esta ruta es probar el clásico chocolate caliente en alguna de sus confiterías, una experiencia que resume perfectamente el espíritu acogedor de Bariloche. Y por supuesto, viajar a esta ciudad y no llevar chocolates como souvenir es simplemente impensado. Si quieres conocer más sobre esta experiencia y descubrir en detalle estos lugares, te invitamos a ver el nuevo capítulo de En Palco Condimenta, disponible en nuestro canal de YouTube.
Corrían los primeros años del nuevo siglo, y surgió una nueva forma (algunos dicen reinterpretación, otros, evolución) de la famosa y tradicional pizza napolitana . Esto ya no se trata de crear otro tipo de pizza distinta a la original napolitana, como podría ser una pizza romana, sino de transformarla sin perder su esencia. Repasemos, la pizza napolitana verace, es decir, la tradicional, se caracteriza por una masa fina, suave, con un borde (cornicione) alto e inflado, cocida en un horno a leña por escaso tiempo a una temperatura entre 450° y 500°. Todas estas características se mantienen en esta nueva creación de la cocina napolitana, pero se intensifican con la intención de obtener una masa más hidratada, más digerible, incluso más suave y ligera que la tradicional. ¿El resultado? Una pizza que se caracteriza por una masa similar a una nube; con un borde más alto, pero a la vez más aireado; y generalmente con apuestas de ingredientes menos tradicionales y más finos (como reemplazar la salsa de tomate por pastas de distintas verduras, por ejemplo), lográndose una pizza que perfectamente podemos llamar gourmet. Y si bien, con los años, cada vez más nacen pizzerías que ofrecen esta pizza contemporánea, hay una que se ha convertido en cadena, y que ha expandido esta novedosa comida por gran parte de Italia e, incluso, por otros países europeos y asiáticos. Nos referimos a la pizzería del pizzaiolo Vincenzo Capuano, uno de los líderes de esta verdadera revolución dentro de la tradición, quien siendo nieto e hijo de maestros pizzeros, ha dado con una receta en donde la hidratación, el uso de una harina fuerte, y la utilización de ingredientes gourmet campanos, han sido claves para formar un verdadero imperio que se expande día a día. ¿La experiencia? Sencillamente una de las mejores. Comer esta pizza es realmente una experiencia nueva y distinta. La suavidad de la masa llega a sorprender; su borde, que a pesar de que se ve mucho más grande de lo normal, es tan aireado y rico que es un placer comérselo; y los ingredientes, de inmediato se nota su buena calidad. Comer pizza napolitana en Nápoles es un imperativo, que duda cabe, pero comer también una pizza contemporánea te llevará a otras latitudes del placer culinario. Nosotros, en esta ocasión, visitamos la sucursal de la ciudad siciliana de Catania. Buena atención, lugar cómodo y una pizza sensacional. Compartimos nuestra experiencia completa en el nuevo episodio de En Palco Condimenta disponible en el canal de Youtube.