La tradicional gastronomía italiana, tan vinculada a pizzas y pastas, también ha cedido a un nuevo reinado que se ha estado extiendo por todo el planeta, y que parece no tener freno. La penetración de la Smash Burger, la hamburguesa aplastada, no sólo está presente en nuestro país, sino que también se ha producido casi sin resistencia a culturas gastronómicas con una fuerte identidad como la italiana. Esta hamburguesa que nace en EE.UU. en tiempos de la gran depresión, con el fin de ahorrar carne y combustible, es hoy un fenómeno mundial, multiplicándose los locales especializados e incluso cadenas de hamburguesas de este tipo. La oferta ha crecido, evolucionando desde una típica smash Burger de comida al paso hasta versiones sofisticadas y gourmet producidas por creativos chefs. En Italia, país que por su cultura se toma en serio todo lo relacionado con la comida, ha sido terreno fértil para la proliferación de locales de smash burgers. Así como a inicios del siglo XX, los italianos conquistaron con su comida las calles de EE.UU., hoy es el país norteamericano el que desembarca en el país de la bota con esta propuesta…y debemos decir que los italianos no han defraudado. En un recorrido de norte a sur, pudimos comprobar in situ, de las excelentes propuestas de este popular sándwich. Ciudades como Ferrara, Bologna, Padua, Nápoles, Catania y la capital Roma, fueron las elegidas para comprobar el muy buen nivel de la smash italiana. ¿Te interesa conocer nuestra experiencia? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos cada una de las smash que probamos. Ya sabes, Italia ya no es sólo pizzas y pastas…
Aproximadamente entre los años 3000 a 1450 antes de Cristo, se desarrolló principalmente en la isla de Creta (actualmente Grecia) la primera gran cultura urbana europea, conocida como Civilización Minoica. Dominaron el mar Egeo, tuvieron gran contacto con la civilización egipcia e influenciaron profundamente a la cultura Micénica, cuyo centro era la Grecia continental, que terminó siendo su heredera cultural. Los minoicos se caracterizaron por la construcción de complejos arquitectónicos laberínticos, palacios, que eran el centro político, religioso, económico y social de estas sociedades antiguas, pero con un nivel alto de organización. Así como dentro de su perímetro se encontraban los aposentos del rey, también se encontraba una estructura comercial muy bien organizada que incluía el almacenaje de diversos productos en grandes vasijas. Desde el año 1900 de nuestra era cristiana, y gracias al trabajo encabezado por el arqueólogo británico Arthur Evans, podemos ver con nuestros ojos como vivían los minoicos en su principal palacio, el de Knossos, hoy a solo 5 kilómetros de la capital de Creta, Heraclión, desde donde salen autobuses cada media hora que te llevan al hoy sitio arqueológico, uno de los más importantes de toda Grecia. ¿Con qué te vas a encontrar? Con su particular arquitectura, coloridos frescos, grandes y particulares vasijas y una buena dosis de realidad espacial que sirve para comprender como estos seres humanos que vivieron hace miles de años se organizaron para desarrollarse y cubrir sus necesidades. Esta visita, un imperdible si viajas a Creta, una de las islas más grandes del Mediterráneo, no sólo puede, sino que de debe ser complementada con una visita al Museo Arqueológico de Heraclión, que está a pocos metros de donde te deja el autobús de regreso a la ciudad. Este museo que comenzó a funcionar en 1883, hoy está completamente renovado y ofrece al visitante amplios espacios para poder ver y aprender con los múltiples objetos en exposición. Este museo no sólo cuenta con objetos encontrados en Knossos, sino en los múltiples sitios encontrados en toda Creta. Este es el lugar ideal para comprender la cultura material minoica y su arte. Este último, en mi opinión, uno de los más bellos de la Antigüedad. Si quieres conocer nuestra experiencia en Knossos y en el museo, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Hay lugares que uno puede visitar en un día y sentir que viajó mucho más lejos. Pomaire es uno de ellos. Ubicado en la comuna de Melipilla, este tradicional pueblo es reconocido por su artesanía en greda, su gastronomía y por mantener vivas distintas costumbres que forman parte de la identidad campesina chilena. Nuestra aventura comenzó en el Terminal San Borja, donde tomamos un bus hacia Melipilla por aproximadamente $2.000. El recorrido nos deja en un cruce, donde hay que tomar otra micro que por unos $500 nos lleva directamente hasta Pomaire. Una vez ahí, solo queda caminar y dejarse llevar. Recorrimos sus calles, visitamos locales de artesanía, restaurantes y distintos puestos donde la greda es la gran protagonista. Chanchitos, ollas, fuentes y todo tipo de figuras muestran un oficio que tiene profundas raíces en la historia de la localidad y que continúa pasando de generación en generación. La Plaza de Pomaire también estaba llena de vida, con numerosos ciclistas que aprovechaban los alrededores para salir a pedalear y disfrutar del paisaje. ¡Hora de comer! Y si hay algo que no puede faltar en una visita a Pomaire es la comida. Nosotros llegamos hasta La Normita, el único tenedor libre de la localidad, donde por $14.990 se puede comer durante dos horas una gran variedad de preparaciones. Las bebidas son aparte. La oferta es enorme: pequeñas empanadas de pino y pasteles de choclo para comenzar, carne mechada, pollo, costillar de cerdo, pollo crispy, papas fritas, puré, arroz, zapallo italiano, pastelera de choclo, ensaladas y consomé. Y para terminar, arroz con leche, flan, pastelitos, helados de máquina y mote con huesillo. Una buena alternativa para probar un poco de todo y disfrutar de la gastronomía chilena sin tener que elegir solamente un plato. El chanchito más famoso de Pomaire Después del almuerzo nos fuimos a conocer uno de los atractivos más particulares del pueblo: el famoso chanchito de greda de tres metros, ubicado en Los Paltos 323. Creado por Don César, se puede visitar por solo $500 y, además de fotografiarse junto a él, es posible conocer otras enormes creaciones del artesano, como una bota, un caballo y una empanada. Y hablando de comida, durante el recorrido también aprovechamos de probar algunos clásicos de la gastronomía callejera de Pomaire: tortillas de rescoldo con y sin chicharrones, empanadas de alcayota, alfajores y merengues con manjar. Una empanada de un kilo Pero nos faltaba el gran desafío: probar la famosa empanada de kilo de Pomaire. Hay varias alternativas para encontrarla y nosotros elegimos La Tinaja Pomairina, restaurante que además recibió el premio a la mejor empanada de Pomaire y Melipilla 2026.La empanada es realmente contundente, con un abundante pino que combina carne y pollo. Es tan grande que perfectamente se siente como comerse dos empanadas de una sola vez. Mucho más que artesanía Pomaire también tiene otros rincones que vale la pena conocer, como La Puntilla, donde se encuentra un pequeño conjunto patrimonial con una iglesia y una plazuela, además de los talleres de artesanos y los alrededores rurales que permiten apreciar el paisaje de la zona. Al final, eso es quizás lo más bonito de Pomaire: sus tradiciones no están solamente para ser fotografiadas. La greda sigue trabajándose, las tortillas continúan cocinándose, las empanadas siguen siendo protagonistas y la gastronomía campesina permanece presente en sus calles. Una escapada sencilla, económica y llena de sabores, artesanía y cultura chilena. Te invitamos a acompañarnos en nuestro recorrido por Pomaire y conocer todos estos lugares en el capítulo completo de En Palco, disponible en nuestro canal de YouTube.
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.
La tradicional gastronomía italiana, tan vinculada a pizzas y pastas, también ha cedido a un nuevo reinado que se ha estado extiendo por todo el planeta, y que parece no tener freno. La penetración de la Smash Burger, la hamburguesa aplastada, no sólo está presente en nuestro país, sino que también se ha producido casi sin resistencia a culturas gastronómicas con una fuerte identidad como la italiana. Esta hamburguesa que nace en EE.UU. en tiempos de la gran depresión, con el fin de ahorrar carne y combustible, es hoy un fenómeno mundial, multiplicándose los locales especializados e incluso cadenas de hamburguesas de este tipo. La oferta ha crecido, evolucionando desde una típica smash Burger de comida al paso hasta versiones sofisticadas y gourmet producidas por creativos chefs. En Italia, país que por su cultura se toma en serio todo lo relacionado con la comida, ha sido terreno fértil para la proliferación de locales de smash burgers. Así como a inicios del siglo XX, los italianos conquistaron con su comida las calles de EE.UU., hoy es el país norteamericano el que desembarca en el país de la bota con esta propuesta…y debemos decir que los italianos no han defraudado. En un recorrido de norte a sur, pudimos comprobar in situ, de las excelentes propuestas de este popular sándwich. Ciudades como Ferrara, Bologna, Padua, Nápoles, Catania y la capital Roma, fueron las elegidas para comprobar el muy buen nivel de la smash italiana. ¿Te interesa conocer nuestra experiencia? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos cada una de las smash que probamos. Ya sabes, Italia ya no es sólo pizzas y pastas…
Aproximadamente entre los años 3000 a 1450 antes de Cristo, se desarrolló principalmente en la isla de Creta (actualmente Grecia) la primera gran cultura urbana europea, conocida como Civilización Minoica. Dominaron el mar Egeo, tuvieron gran contacto con la civilización egipcia e influenciaron profundamente a la cultura Micénica, cuyo centro era la Grecia continental, que terminó siendo su heredera cultural. Los minoicos se caracterizaron por la construcción de complejos arquitectónicos laberínticos, palacios, que eran el centro político, religioso, económico y social de estas sociedades antiguas, pero con un nivel alto de organización. Así como dentro de su perímetro se encontraban los aposentos del rey, también se encontraba una estructura comercial muy bien organizada que incluía el almacenaje de diversos productos en grandes vasijas. Desde el año 1900 de nuestra era cristiana, y gracias al trabajo encabezado por el arqueólogo británico Arthur Evans, podemos ver con nuestros ojos como vivían los minoicos en su principal palacio, el de Knossos, hoy a solo 5 kilómetros de la capital de Creta, Heraclión, desde donde salen autobuses cada media hora que te llevan al hoy sitio arqueológico, uno de los más importantes de toda Grecia. ¿Con qué te vas a encontrar? Con su particular arquitectura, coloridos frescos, grandes y particulares vasijas y una buena dosis de realidad espacial que sirve para comprender como estos seres humanos que vivieron hace miles de años se organizaron para desarrollarse y cubrir sus necesidades. Esta visita, un imperdible si viajas a Creta, una de las islas más grandes del Mediterráneo, no sólo puede, sino que de debe ser complementada con una visita al Museo Arqueológico de Heraclión, que está a pocos metros de donde te deja el autobús de regreso a la ciudad. Este museo que comenzó a funcionar en 1883, hoy está completamente renovado y ofrece al visitante amplios espacios para poder ver y aprender con los múltiples objetos en exposición. Este museo no sólo cuenta con objetos encontrados en Knossos, sino en los múltiples sitios encontrados en toda Creta. Este es el lugar ideal para comprender la cultura material minoica y su arte. Este último, en mi opinión, uno de los más bellos de la Antigüedad. Si quieres conocer nuestra experiencia en Knossos y en el museo, te invitamos a ver nuestro episodio de En Palco Condimenta.
Sicilia no deja de sorprender. Además de sus principales ciudades, Palermo y Catania, o sus lugares de encanto como Taormina, Milazzo o Cefalú, existe en su costa oeste una provincia que bien vale la pena conocer y disfrutar. Nos referimos a la provincia de Trapani, cuya capital es precisamente la que le da el nombre, y es la ciudad que visitamos y de la que te vamos a contar parte de lo que tiene que ofrecer al turista. Esta ciudad, de un poco más de 70.000 habitantes, hoy es un puerto que conecta a Sicilia con las paradisiacas islas Égadas, archipiélago en la que destaca la isla de Favignana, muy atractiva y concurrida en época estival. Pero su estratégica ubicación, su particular forma peninsular y su industria de la sal, han sido atractivas desde épocas remotas: por acá pasaron cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, normandos y españoles. Por tanto, esta es una ciudad que por historia no se queda. Pasear por su casco histórico con callejones estrechos de estilo árabe, y observar imponentes edificios barrocos es un atractivo que se complementa con su hermoso paseo marítimo ubicado en la costa norte de la ciudad, el conocido como Mura di Tramontana, proyectado sobre los muros borbónicos que alguna vez defendieron la ciudad y que son el lugar ideal para observar los más hermosos atardeceres con vistas al poniente. Bajo el paseo, playas con aguas cálidas y limpias. Al final del paseo, se llega a la histórica Torre de Ligny, hoy convertida en museo, pero que cumplió en el pasado funciones de fortaleza, de faro, de observación, y más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, puesto de artillería antiaérea. En esta punta se juntan los mares Tirreno, por el norte, y Mediterráneo, por el sur, siendo el punto más occidental de toda la isla de Sicilia. Pero tanto un día en la playa, como un atardecer caminando por sus calles o por el paseo marítimo da hambre. Y en este punto, Trapani no defrauda. La oferta gastronómica es amplia y de excelente. No olvidamos que estamos en Sicilia, tierra rica en productos de la tierra y del mar, y que ha elaborado una pastelería milenaria buenísima. Además de un cannolo, un plato de pez espada a la parrilla o una arancina, también es famosa por su cuscús alla trapanesa, herencia viva del legado árabe que fue muy relevante en esta zona de la isla. Por último, en esta ciudad puedes encontrar su particular pizza, la pizza rianata, con una masa particular y con múltiples ingredientes que la convierten en una pieza única. Finalmente, esta ciudad está muy bien ubicada no solamente para visitar las islas Égadas y sus famosas salinas, sino también es vecina de Erice, uno de los pueblos medievales más hermosos de toda Italia; y de la ciudad de Marsala, que además de también contar con salinas, es mundialmente conocida por su vino. Ambos sitios pueden ser visitados desde Trapani por el día. Te invitamos a conocer más de esta hermosa ciudad en el nuevo episodio de En Palco Condimenta
Hay lugares que uno puede visitar en un día y sentir que viajó mucho más lejos. Pomaire es uno de ellos. Ubicado en la comuna de Melipilla, este tradicional pueblo es reconocido por su artesanía en greda, su gastronomía y por mantener vivas distintas costumbres que forman parte de la identidad campesina chilena. Nuestra aventura comenzó en el Terminal San Borja, donde tomamos un bus hacia Melipilla por aproximadamente $2.000. El recorrido nos deja en un cruce, donde hay que tomar otra micro que por unos $500 nos lleva directamente hasta Pomaire. Una vez ahí, solo queda caminar y dejarse llevar. Recorrimos sus calles, visitamos locales de artesanía, restaurantes y distintos puestos donde la greda es la gran protagonista. Chanchitos, ollas, fuentes y todo tipo de figuras muestran un oficio que tiene profundas raíces en la historia de la localidad y que continúa pasando de generación en generación. La Plaza de Pomaire también estaba llena de vida, con numerosos ciclistas que aprovechaban los alrededores para salir a pedalear y disfrutar del paisaje. ¡Hora de comer! Y si hay algo que no puede faltar en una visita a Pomaire es la comida. Nosotros llegamos hasta La Normita, el único tenedor libre de la localidad, donde por $14.990 se puede comer durante dos horas una gran variedad de preparaciones. Las bebidas son aparte. La oferta es enorme: pequeñas empanadas de pino y pasteles de choclo para comenzar, carne mechada, pollo, costillar de cerdo, pollo crispy, papas fritas, puré, arroz, zapallo italiano, pastelera de choclo, ensaladas y consomé. Y para terminar, arroz con leche, flan, pastelitos, helados de máquina y mote con huesillo. Una buena alternativa para probar un poco de todo y disfrutar de la gastronomía chilena sin tener que elegir solamente un plato. El chanchito más famoso de Pomaire Después del almuerzo nos fuimos a conocer uno de los atractivos más particulares del pueblo: el famoso chanchito de greda de tres metros, ubicado en Los Paltos 323. Creado por Don César, se puede visitar por solo $500 y, además de fotografiarse junto a él, es posible conocer otras enormes creaciones del artesano, como una bota, un caballo y una empanada. Y hablando de comida, durante el recorrido también aprovechamos de probar algunos clásicos de la gastronomía callejera de Pomaire: tortillas de rescoldo con y sin chicharrones, empanadas de alcayota, alfajores y merengues con manjar. Una empanada de un kilo Pero nos faltaba el gran desafío: probar la famosa empanada de kilo de Pomaire. Hay varias alternativas para encontrarla y nosotros elegimos La Tinaja Pomairina, restaurante que además recibió el premio a la mejor empanada de Pomaire y Melipilla 2026.La empanada es realmente contundente, con un abundante pino que combina carne y pollo. Es tan grande que perfectamente se siente como comerse dos empanadas de una sola vez. Mucho más que artesanía Pomaire también tiene otros rincones que vale la pena conocer, como La Puntilla, donde se encuentra un pequeño conjunto patrimonial con una iglesia y una plazuela, además de los talleres de artesanos y los alrededores rurales que permiten apreciar el paisaje de la zona. Al final, eso es quizás lo más bonito de Pomaire: sus tradiciones no están solamente para ser fotografiadas. La greda sigue trabajándose, las tortillas continúan cocinándose, las empanadas siguen siendo protagonistas y la gastronomía campesina permanece presente en sus calles. Una escapada sencilla, económica y llena de sabores, artesanía y cultura chilena. Te invitamos a acompañarnos en nuestro recorrido por Pomaire y conocer todos estos lugares en el capítulo completo de En Palco, disponible en nuestro canal de YouTube.
Italia es sinónimo de pizza , y muchos caen en la tentación de afirmar la existencia de la “pizza italiana”. Pero en un país con tantos años de historia, con un fuerte sentido de localismo, su plato más identitario tiene, a su vez, distintas identidades en los diversos rincones del país. Y no me estoy refiriendo a los ingredientes que se le agregan sobre la masa, sino precisamente de esta, del cómo se elabora para sostener la popular comida que nació en el puerto de Nápoles en el siglo XVIII, y que hoy está presente en cada uno de los países existente en el globo terráqueo. Frente a este hecho, decidimos viajar de norte a sur por el país de la bota para conocer 4 tipos de pizzas, que como verán a continuación, tienen sus propias características que las distinguen completamente una de la otra, pasando a ser un sello cultural distintivo de los lugares donde nacieron y en que hoy se ofrecen. En el norte hay una pizza que, si bien nace en la región de la Toscana, se ha popularizado sobre todo en la Liguria, aunque también se puede encontrar en otras regiones del septentrión itálico. Nos referimos a la pizza al padellino, es decir, una pizza hecha en un sartén. Quisimos conocer su versión original, y para ello visitamos en la ciudad de Ferrara, en la región de la Emilia Romagna, la pizzería Orsucci de 1936. Esta verdadera institución de la pizza conserva la tradición original de la Toscana, región de donde proviene esta familia que ya lleva 4 generaciones deleitando con sus pizzas. Acá también se ofrece la llamada farinata, una tarta salada hecha en sartenes metálicos con harina de garbanzos, agua, aceite y sal. Para los que conocen las pizzas porteñas argentinas, sabrán que allende los Andes se ofrece pizza con “fainá”, la hermana sudamericana de esta farinata, lo que confirma el traspaso cultural de los inmigrantes italianos que llegaron al extremo sur de nuestro continente, los cuales, en su mayoría, provenían del norte de Italia. En el centro del país, más precisamente en su capital, Roma, nació una pizza que buscaba “independizarse” de la original pizza napolitana. Es por ello que, tras la Segunda Guerra Mundial, los panaderos y pizzeros de la “ciudad eterna” crearon la pizza tonda romana, una pizza redonda, delgada, crocante, que no se estira con la mano sino con uslero. Para comer una de estas pizzas típicas y hecha en horno a leña te recomendamos la Pizzeria Formula 1, ubicada en el universitario barrio de San Lorenzo, quizás no tan turístico como otros, pero auténticamente romano. No podíamos dejar fuera de este tour la primera pizza, la que alimentaba al pueblo de la ciudad puerto de Nápoles. Es la pizza napolitana, la original, la que se replica en todo el país porque para muchos es LA pizza. De masa suave, hidratada, simple y a la vez bendecida con los exquisitos ingredientes que provee la región de la Campania (tomates, quesos), es reconocida como patrimonio de la humanidad. Una pizza con tanta historia tiene hoy variantes. Si quieres una auténtica pizza napolitana, te recomendamos la Pizzeria Carmnella (via Marino Cristoforo n°22). Si quieres probar su histórica versión Ruota di Carro, esa gigante que se sale del plato, te recomendamos la Pizzeria Trianón (via Pietro Colletta n°42). Si quieres probar la evolución de esta pizza, en una versión más sofisticada, la recomendación es la Pizzeria 10 de Diego Vitagliano (via Santa Lucia n° 78). Finalmente, viajamos al extremo sur, al lado oeste de la isla de Sicilia, a Trapani, el puerto que une a las idílicas islas Egadas. Es en esta ciudad donde nació, también tras la Segunda Guerra Mundial (época de escasez), una pizza hecha, a diferencia de las anteriores, con sémola o harina de trigo duro, con una masa alta y con una cantidad considerable de ingredientes. Se trata de la pizza Rianata, que, entre otros, tiene anchoas, ajo, trozos de tomates (no salsa), orégano y perejil. Una verdadera institución gastronómica de esta localidad ameritaba probarla en un lugar legendario. Fuimos a la Pizzeria Stefy, considerada por muchos la mejor de la ciudad, y probamos esta peculiar pizza, que atrapa tanto tu sentido del gusto como el del olfato. Una experiencia única que hace valer la pena el viaje. Te invitamos a ver este tour completo en el siguiente En Palco Condimenta.