Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
Viajar a Tacna es un paseo bueno, bonito y barato. Desde Santiago se puede volar hasta Arica y luego optar por diferentes alternativas: arrendar un vehículo en el aeropuerto, tomar un taxi o una opción más económica -la que elegimos nosotros- trasladarnos al terminal de buses de la ciudad. En el sector internacional tomamos un microbús que cuesta alrededor de 4 mil CLP o S/ 20. Los buses salen con frecuencia; solo hay que recordar llevar carnet de identidad vigente o pasaporte. El viaje es bastante corto, dura menos de dos horas, aunque depende del tiempo que tomen los controles de pasos fronterizos, pero en general, el trámite es expedito. Tacna es una ciudad muy amable, con buen clima (desértico moderado), donde movilizarse resulta fácil ya sea caminando, en colectivos -cobran entre 5 y 7 soles, menos de 2 mil CLP- o en Uber. Para alojar, en esta ocasión optamos por el Hotel Platinium, ubicado en calle Blondell, relativamente cerca de la Catedral. La atención es cordial, las habitaciones son amplias y el desayuno completo. Más céntrico, también recomendamos el Hotel El Dorado, un poco más caro pero con piscina, igualmente una buena alternativa. ¿Dónde ir? En el centro de Tacna es obligatorio visitar el Paseo Cívico, un bandejón central muy bien cuidado que comienza con la imponente Catedral Nuestra Señora del Rosario, de estilo neorrenacentista. En la parte posterior del templo se encuentra la Plaza Juan Pablo II, un lugar de descanso y reunión con una importante estatua del recordado Papa, hoy santo. Regresando al Paseo Cívico, se levanta el Arco Parabólico en homenaje a los héroes de la Guerra del Pacífico. Allí se realizan ceremonias conmemorativas y se destacan las figuras del almirante Miguel Grau y del coronel Francisco Bolognesi, cuyas estatuas resguardan el monumento. Alrededor del paseo existe una amplia oferta comercial y gastronómica. Aquí recomendamos dos locales: Chifa Shanghai, un concurrido restaurante de comida fusión chino-peruana con más de 25 años de historia, que ofrece platos a la carta y menús a muy buen precio. La Heladería de la Abuela, imperdible para la hora del postre o el té, con helados, frappés, frozen, sándwiches y empanadas, todo en un ambiente acogedor y con excelente atención. El Museo Ferroviario Nacional es otro imperdible. Está en la antigua estación del ferrocarril Arica–Tacna y ofrece un viaje al pasado acompañado por un guía que explica con detalle aspectos históricos y técnicos de este medio de transporte y su importancia para ambos países. Abre de martes a sábado y realmente vale la pena conocerlo. También en el centro se encuentra el Museo Histórico Regional, operativo desde 1957 en el tercer piso de la Biblioteca Pública. Es pequeño pero gratuito, con dos salas: la primera dedicada a los libertadores del país y la segunda -la más interesante- enfocada en la Guerra del Pacífico. Un restaurante muy recomendado es La Glorieta, en la Av. Jorge Basadre Grohmann Oeste. No es el más barato, pero sigue siendo conveniente. El local es enorme, con espacios interiores y exteriores, y suele recibir a familias, amigos y parejas tanto locales como de turistas. Su carta es extensa e incluye pescados, mariscos, carnes, ceviches y otras delicias de la gastronomía peruana. A veces organizan shows en vivo y eventos. Para comer más liviano, con opciones veggie y jugos naturales muy ricos, recomendamos Kelita Fit en el Pasaje Vigil, que -por cierto- vale la pena ser visitado principalmente por ser una zona encantadora. ¿Dónde comprar? Para quienes disfrutan de las compras a buen precio, es imperdible la Feria 28 de Julio, un enorme galpón similar a un mercado persa chileno. Allí se encuentran productos de todo tipo: souvenirs, chocolates y dulces, cremas naturales, accesorios y sobre todo ropa -en genera- de buena calidad para todas las edades. Hay que ir con paciencia y saber buscar. Muy cerca se ubica el original Parque de Topiarios Animales, un área verde muy linda, ideal para niños y para tomar fotos con figuras hechas de plantas y flores. Otra buena alternativa es el Mercado Central, donde abundan los dulces y chucherías a buen precio. Es bastante concurrido y a veces desplazarse por los pasillos puede ser un reto, pero vale la pena. Además, cuenta con varios restaurantes y puestos de comida al paso que ofrecen sándwiches, desayunos y jugos naturales. Tacna tiene encanto más allá de la comida y las compras. Si se cuenta con más tiempo, hay atracciones más alejadas de la zona central que también merecen una visita. Para conocer un poco más, en especial de la gastronomía, revisa el nuevo capítulo de En Palco Condimenta en nuestro canal de YouTube.
La isla de Creta es la ínsula más grande de toda Grecia. Cierra la concentración de islas griegas del mar Egeo por su costa norte, y por el sur, se abre hacia el norte de África, más precisamente a las costas de Libia y Egipto. Cuna de la civilización minoica, aquella del mítico Minotauro y el palacio de Knossos (del cual hablaremos en otra oportunidad), Creta fue ocupada por muchos pueblos tras la caída de esta rica civilización: entre ellos se encuentran los antiguos griegos, romanos, bizantinos, árabes, venecianos y turcos. Hoy se puede conocer bastante de su historia, tanto la más antigua, como la del estado griego moderno, al cual se incorporó en 1913, y cuya capital Heraclión, antiguamente llamada Candia, pasa a tener su nombre actual en 1898. Esta ciudad puerto es la quinta ciudad griega con más habitantes (aprox. 170.000) y si bien su mayor atractivo turístico es el palacio de Knossos, que se encuentra a sólo media hora hacia el sur del centro de la ciudad, ésta, de por sí, es una escapada que bien vale la pena hacer. Cuenta con un casco histórico rico en arquitectura, en donde sobresalen edificios y fuentes de la época veneciana (por ejemplo el edificio de la Logia); muchas calles peatonales atestadas de locales para comer la rica y particular gastronomía que ofrece Creta, comercio y un ambiente relajado y seguro; las infaltables y monumentales iglesias ortodoxas griegas que impactan por su solemnidad y su arte bizantino y neobizantino; y su cercanía a la costa, donde se puede pasear por su hermosa marina y visitar su imponente fortaleza veneciana llamada Castello a Mare, y que los griegos llaman Κούλες. Como se darán cuenta, Heraclión es una mezcla perfecta de una atractiva costa, mucha historia y buenísima oferta gastronómica, todo ideal para el turista que puede encontrar todos estos elementos en un solo lugar. ¿Quieres conocer un poco más de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta, en el cual no sólo te mostramos la belleza de sus calles, sino también un par de lugares donde se come bastante bien.
Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
Viajar a Tacna es un paseo bueno, bonito y barato. Desde Santiago se puede volar hasta Arica y luego optar por diferentes alternativas: arrendar un vehículo en el aeropuerto, tomar un taxi o una opción más económica -la que elegimos nosotros- trasladarnos al terminal de buses de la ciudad. En el sector internacional tomamos un microbús que cuesta alrededor de 4 mil CLP o S/ 20. Los buses salen con frecuencia; solo hay que recordar llevar carnet de identidad vigente o pasaporte. El viaje es bastante corto, dura menos de dos horas, aunque depende del tiempo que tomen los controles de pasos fronterizos, pero en general, el trámite es expedito. Tacna es una ciudad muy amable, con buen clima (desértico moderado), donde movilizarse resulta fácil ya sea caminando, en colectivos -cobran entre 5 y 7 soles, menos de 2 mil CLP- o en Uber. Para alojar, en esta ocasión optamos por el Hotel Platinium, ubicado en calle Blondell, relativamente cerca de la Catedral. La atención es cordial, las habitaciones son amplias y el desayuno completo. Más céntrico, también recomendamos el Hotel El Dorado, un poco más caro pero con piscina, igualmente una buena alternativa. ¿Dónde ir? En el centro de Tacna es obligatorio visitar el Paseo Cívico, un bandejón central muy bien cuidado que comienza con la imponente Catedral Nuestra Señora del Rosario, de estilo neorrenacentista. En la parte posterior del templo se encuentra la Plaza Juan Pablo II, un lugar de descanso y reunión con una importante estatua del recordado Papa, hoy santo. Regresando al Paseo Cívico, se levanta el Arco Parabólico en homenaje a los héroes de la Guerra del Pacífico. Allí se realizan ceremonias conmemorativas y se destacan las figuras del almirante Miguel Grau y del coronel Francisco Bolognesi, cuyas estatuas resguardan el monumento. Alrededor del paseo existe una amplia oferta comercial y gastronómica. Aquí recomendamos dos locales: Chifa Shanghai, un concurrido restaurante de comida fusión chino-peruana con más de 25 años de historia, que ofrece platos a la carta y menús a muy buen precio. La Heladería de la Abuela, imperdible para la hora del postre o el té, con helados, frappés, frozen, sándwiches y empanadas, todo en un ambiente acogedor y con excelente atención. El Museo Ferroviario Nacional es otro imperdible. Está en la antigua estación del ferrocarril Arica–Tacna y ofrece un viaje al pasado acompañado por un guía que explica con detalle aspectos históricos y técnicos de este medio de transporte y su importancia para ambos países. Abre de martes a sábado y realmente vale la pena conocerlo. También en el centro se encuentra el Museo Histórico Regional, operativo desde 1957 en el tercer piso de la Biblioteca Pública. Es pequeño pero gratuito, con dos salas: la primera dedicada a los libertadores del país y la segunda -la más interesante- enfocada en la Guerra del Pacífico. Un restaurante muy recomendado es La Glorieta, en la Av. Jorge Basadre Grohmann Oeste. No es el más barato, pero sigue siendo conveniente. El local es enorme, con espacios interiores y exteriores, y suele recibir a familias, amigos y parejas tanto locales como de turistas. Su carta es extensa e incluye pescados, mariscos, carnes, ceviches y otras delicias de la gastronomía peruana. A veces organizan shows en vivo y eventos. Para comer más liviano, con opciones veggie y jugos naturales muy ricos, recomendamos Kelita Fit en el Pasaje Vigil, que -por cierto- vale la pena ser visitado principalmente por ser una zona encantadora. ¿Dónde comprar? Para quienes disfrutan de las compras a buen precio, es imperdible la Feria 28 de Julio, un enorme galpón similar a un mercado persa chileno. Allí se encuentran productos de todo tipo: souvenirs, chocolates y dulces, cremas naturales, accesorios y sobre todo ropa -en genera- de buena calidad para todas las edades. Hay que ir con paciencia y saber buscar. Muy cerca se ubica el original Parque de Topiarios Animales, un área verde muy linda, ideal para niños y para tomar fotos con figuras hechas de plantas y flores. Otra buena alternativa es el Mercado Central, donde abundan los dulces y chucherías a buen precio. Es bastante concurrido y a veces desplazarse por los pasillos puede ser un reto, pero vale la pena. Además, cuenta con varios restaurantes y puestos de comida al paso que ofrecen sándwiches, desayunos y jugos naturales. Tacna tiene encanto más allá de la comida y las compras. Si se cuenta con más tiempo, hay atracciones más alejadas de la zona central que también merecen una visita. Para conocer un poco más, en especial de la gastronomía, revisa el nuevo capítulo de En Palco Condimenta en nuestro canal de YouTube.
La isla de Creta es la ínsula más grande de toda Grecia. Cierra la concentración de islas griegas del mar Egeo por su costa norte, y por el sur, se abre hacia el norte de África, más precisamente a las costas de Libia y Egipto. Cuna de la civilización minoica, aquella del mítico Minotauro y el palacio de Knossos (del cual hablaremos en otra oportunidad), Creta fue ocupada por muchos pueblos tras la caída de esta rica civilización: entre ellos se encuentran los antiguos griegos, romanos, bizantinos, árabes, venecianos y turcos. Hoy se puede conocer bastante de su historia, tanto la más antigua, como la del estado griego moderno, al cual se incorporó en 1913, y cuya capital Heraclión, antiguamente llamada Candia, pasa a tener su nombre actual en 1898. Esta ciudad puerto es la quinta ciudad griega con más habitantes (aprox. 170.000) y si bien su mayor atractivo turístico es el palacio de Knossos, que se encuentra a sólo media hora hacia el sur del centro de la ciudad, ésta, de por sí, es una escapada que bien vale la pena hacer. Cuenta con un casco histórico rico en arquitectura, en donde sobresalen edificios y fuentes de la época veneciana (por ejemplo el edificio de la Logia); muchas calles peatonales atestadas de locales para comer la rica y particular gastronomía que ofrece Creta, comercio y un ambiente relajado y seguro; las infaltables y monumentales iglesias ortodoxas griegas que impactan por su solemnidad y su arte bizantino y neobizantino; y su cercanía a la costa, donde se puede pasear por su hermosa marina y visitar su imponente fortaleza veneciana llamada Castello a Mare, y que los griegos llaman Κούλες. Como se darán cuenta, Heraclión es una mezcla perfecta de una atractiva costa, mucha historia y buenísima oferta gastronómica, todo ideal para el turista que puede encontrar todos estos elementos en un solo lugar. ¿Quieres conocer un poco más de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el nuevo episodio de En Palco Condimenta, en el cual no sólo te mostramos la belleza de sus calles, sino también un par de lugares donde se come bastante bien.