San José suele ser vista como una ciudad de paso. Un lugar donde muchos turistas aterrizan antes de partir rumbo a volcanes, playas paradisíacas o parques naturales. Pero bastaron un par de días recorriendo la capital de Costa Rica para descubrir una ciudad llena de cultura, sabores y ese espíritu relajado que los costarricenses resumen perfectamente con una frase: “Pura Vida” . Nuestra aventura comenzó saliendo desde Santiago de Chile rumbo a Costa Rica vía Copa Airlines, realizando una escala en Panamá antes de aterrizar, ya de noche, en el principal aeropuerto del país. Y apenas bajamos del avión, el ambiente ya se sentía distinto: un clima cálido, mucho movimiento y una energía bastante más tranquila que el ritmo acelerado de Santiago. Arrendar auto en Costa Rica: una muy buena decisión Como llegamos tarde y queríamos movernos con libertad durante el viaje, decidimos arrendar un vehículo directamente en la oficina de Budget. Y honestamente, terminó siendo una excelente decisión. El arriendo no resultó tan caro como imaginábamos y además nos dieron una alternativa bastante conveniente para evitar el enorme bloqueo en la tarjeta de crédito que suelen pedir este tipo de empresas. Para no dejar una garantía cercana a los 3 mil dólares, bastaba con contratar dos seguros adicionales para el vehículo. Considerando que claramente no tenía tres mil dólares disponibles en la tarjeta, la solución nos salvó completamente el viaje. Además, tener auto nos permitió recorrer San José con tranquilidad y posteriormente movernos hacia otros destinos de Costa Rica. Hospedaje cerca de Paseo Colón Con el vehículo listo, nos dirigimos a nuestro alojamiento: Altos de la Sabana Apart Hotel, ubicado a pasos de Paseo Colón, una de las avenidas más importantes y concurridas de San José. El hotel, administrado por personas colombianas, terminó siendo una grata sorpresa. Un lugar sencillo, económico y muy acogedor. La atención siempre fue extremadamente amable, las habitaciones eran cómodas y además contaba con estacionamiento reservado justo frente al hotel, algo muy útil para quienes viajan en auto. A pesar de algunas reseñas negativas que habíamos leído antes del viaje, nuestra experiencia fue muy positiva. Pero sin duda uno de los mejores momentos llegaba cada mañana. El desayuno típico costarricense: el famoso Gallo Pinto. En una pequeña terraza del primer piso, las señoras que atendían servían el clásico desayuno costarricense: el famoso Gallo Pinto. Y acá no había menú alternativo ni opciones para elegir. El desayuno era ese, y listo. Arroz, frijoles, huevos y acompañamientos simples, pero llenos de sabor. Para un chileno, desayunar arroz y frijoles puede sonar extraño al principio. Pero después de un par de mañanas, termina convirtiéndose en algo completamente adictivo. Es un desayuno contundente, sabroso y perfecto para comenzar el día con energía. Todo acompañado de café negro, café con leche o jugo de naranja. Recorrer el centro de San José Ya instalados en la ciudad, comenzamos a recorrer el centro histórico de San José, un lugar lleno de movimiento, comercio, edificios históricos y muchísima vida urbana. Uno de los principales puntos turísticos es la Plaza de la Cultura, ubicada en pleno corazón de la capital y rodeada por algunos de los edificios más emblemáticos del país. Ahí se encuentra el Teatro Nacional de Costa Rica, considerado una verdadera joya arquitectónica. Inaugurado a fines del siglo XIX, su diseño tiene una fuerte influencia europea y refleja el auge económico que vivió el país gracias a la exportación de café. Muy cerca también se encuentra el histórico edificio de Correos y Telégrafos, otro clásico del centro josefino, además de distintas iglesias, plazas peatonales y calles ideales para recorrer caminando. Otro panorama completamente recomendable es visitar la red de Museos del Banco Central de Costa Rica. El complejo incluye el impresionante Museo del Oro Precolombino, donde se exhiben cientos de piezas de oro creadas por culturas indígenas antes de la llegada de los españoles. Figuras de animales, máscaras y objetos ceremoniales que permiten conocer una parte importantísima de la historia precolombina del país. Además, el recinto también alberga el Museo de Numismática, dedicado a la historia monetaria costarricense, y durante nuestra visita pudimos recorrer una interesante exposición itinerante del artista Giorgio Timms. La entrada es pagada, pero realmente vale la pena. Además, cuentan con lockers para guardar mochilas y pertenencias durante el recorrido, lo que hace mucho más cómoda la experiencia. Otros lugares para visitar en San José Aunque muchas veces queda opacada por otros destinos turísticos de Costa Rica, San José tiene varios lugares interesantes para recorrer con calma. Uno de ellos es el tradicional Mercado Central, ideal para probar comida típica, comprar recuerdos y observar el movimiento cotidiano de la ciudad. También destacan lugares como el Parque Nacional, el Parque Morazán y especialmente el Parque La Sabana, considerado el gran pulmón verde de la capital, perfecto para caminar, descansar o simplemente observar la vida diaria de los costarricenses. Para quienes disfrutan de los museos y la cultura, también vale la pena visitar el Museo Nacional de Costa Rica y el Museo de Arte Costarricense, ambos muy recomendables para complementar una visita de un par de días en la ciudad. Comida rápida, sandwiches y un increíble almuerzo en Escazú En cuanto a comida, San José tiene opciones prácticamente para todos los gustos. Al hospedarnos cerca de Paseo Colón, terminamos probando bastante comida rápida durante algunos trayectos. Además de cadenas conocidas en Chile como KFC, descubrimos Quiznos, una cadena de sandwiches muy similar a Subway, pero con opciones calientes realmente deliciosas. También ofrecen distintos acompañamientos como papas fritas, yucas fritas o cheese sticks, lo que permite ir variando bastante los combos. Pero probablemente una de las mejores experiencias gastronómicas del viaje llegó en Escazú, una de las zonas más modernas y exclusivas de San José. Ahí visitamos El Novillo Alegre, un restaurante argentino especializado en carnes y con varias sucursales en Costa Rica. El lugar tiene un ambiente elegante pero relajado, ideal para una buena comida después de varios días recorriendo la ciudad. En mi caso, probé un espectacular bife chorizo de 200 gramos acompañado de arroz, frijoles y una ensalada surtida. Todo por 15.990 colones. Y para cerrar la experiencia, un increíble panqueque de manzana con helado que fácilmente terminó convirtiéndose en uno de los mejores postres del viaje. Ese costaba 6.990 colones y sinceramente valía completamente la pena. ¿Es caro viajar a San José? Eso sí, hay algo importante que considerar antes de viajar: Costa Rica no es precisamente un destino barato, especialmente para el bolsillo chileno. Comer fuera, arrendar vehículos y algunos servicios turísticos tienen precios bastante elevados comparados con Chile. Sin embargo, algo muy cómodo es que prácticamente en todos lados aceptan dólares, y la conversión suele ser bastante transparente, sin diferencias abusivas ni cargos extra. Mucho más que una ciudad de paso Muchos turistas utilizan San José solamente como punto de conexión para visitar otros destinos del país, como Cartago, el Volcán Irazú, los tours para ver animales exóticos o las playas de Jacó (lugares que también tuvimos la oportunidad de recorrer posteriormente), pero lo cierto es que la capital tiene muchísimo encanto propio. Es una ciudad agradable para caminar, llena de cultura, historia y personas increíblemente amables. Y algo que realmente termina marcando la experiencia es esa energía relajada y cercana del famoso “Pura Vida”, una frase que los costarricenses usan constantemente y que, después de unos días ahí, uno termina entendiendo perfectamente. Quizás San José no tenga la fama internacional de otros destinos de Costa Rica, pero justamente ahí está parte de su encanto: una ciudad auténtica, cercana y llena de pequeños descubrimientos. Porque San José no solamente se visita. También se disfruta. Y próximamente estaremos contando nuestra experiencia recorriendo Cartago, el Volcán Irazú y las playas de Jacó, en una nueva bitácora de viaje por Costa Rica. Para conocer más revisa el nuevo capítulo de En Palco Condimenta en nuestro canal de Youtube.
Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.
San José suele ser vista como una ciudad de paso. Un lugar donde muchos turistas aterrizan antes de partir rumbo a volcanes, playas paradisíacas o parques naturales. Pero bastaron un par de días recorriendo la capital de Costa Rica para descubrir una ciudad llena de cultura, sabores y ese espíritu relajado que los costarricenses resumen perfectamente con una frase: “Pura Vida” . Nuestra aventura comenzó saliendo desde Santiago de Chile rumbo a Costa Rica vía Copa Airlines, realizando una escala en Panamá antes de aterrizar, ya de noche, en el principal aeropuerto del país. Y apenas bajamos del avión, el ambiente ya se sentía distinto: un clima cálido, mucho movimiento y una energía bastante más tranquila que el ritmo acelerado de Santiago. Arrendar auto en Costa Rica: una muy buena decisión Como llegamos tarde y queríamos movernos con libertad durante el viaje, decidimos arrendar un vehículo directamente en la oficina de Budget. Y honestamente, terminó siendo una excelente decisión. El arriendo no resultó tan caro como imaginábamos y además nos dieron una alternativa bastante conveniente para evitar el enorme bloqueo en la tarjeta de crédito que suelen pedir este tipo de empresas. Para no dejar una garantía cercana a los 3 mil dólares, bastaba con contratar dos seguros adicionales para el vehículo. Considerando que claramente no tenía tres mil dólares disponibles en la tarjeta, la solución nos salvó completamente el viaje. Además, tener auto nos permitió recorrer San José con tranquilidad y posteriormente movernos hacia otros destinos de Costa Rica. Hospedaje cerca de Paseo Colón Con el vehículo listo, nos dirigimos a nuestro alojamiento: Altos de la Sabana Apart Hotel, ubicado a pasos de Paseo Colón, una de las avenidas más importantes y concurridas de San José. El hotel, administrado por personas colombianas, terminó siendo una grata sorpresa. Un lugar sencillo, económico y muy acogedor. La atención siempre fue extremadamente amable, las habitaciones eran cómodas y además contaba con estacionamiento reservado justo frente al hotel, algo muy útil para quienes viajan en auto. A pesar de algunas reseñas negativas que habíamos leído antes del viaje, nuestra experiencia fue muy positiva. Pero sin duda uno de los mejores momentos llegaba cada mañana. El desayuno típico costarricense: el famoso Gallo Pinto. En una pequeña terraza del primer piso, las señoras que atendían servían el clásico desayuno costarricense: el famoso Gallo Pinto. Y acá no había menú alternativo ni opciones para elegir. El desayuno era ese, y listo. Arroz, frijoles, huevos y acompañamientos simples, pero llenos de sabor. Para un chileno, desayunar arroz y frijoles puede sonar extraño al principio. Pero después de un par de mañanas, termina convirtiéndose en algo completamente adictivo. Es un desayuno contundente, sabroso y perfecto para comenzar el día con energía. Todo acompañado de café negro, café con leche o jugo de naranja. Recorrer el centro de San José Ya instalados en la ciudad, comenzamos a recorrer el centro histórico de San José, un lugar lleno de movimiento, comercio, edificios históricos y muchísima vida urbana. Uno de los principales puntos turísticos es la Plaza de la Cultura, ubicada en pleno corazón de la capital y rodeada por algunos de los edificios más emblemáticos del país. Ahí se encuentra el Teatro Nacional de Costa Rica, considerado una verdadera joya arquitectónica. Inaugurado a fines del siglo XIX, su diseño tiene una fuerte influencia europea y refleja el auge económico que vivió el país gracias a la exportación de café. Muy cerca también se encuentra el histórico edificio de Correos y Telégrafos, otro clásico del centro josefino, además de distintas iglesias, plazas peatonales y calles ideales para recorrer caminando. Otro panorama completamente recomendable es visitar la red de Museos del Banco Central de Costa Rica. El complejo incluye el impresionante Museo del Oro Precolombino, donde se exhiben cientos de piezas de oro creadas por culturas indígenas antes de la llegada de los españoles. Figuras de animales, máscaras y objetos ceremoniales que permiten conocer una parte importantísima de la historia precolombina del país. Además, el recinto también alberga el Museo de Numismática, dedicado a la historia monetaria costarricense, y durante nuestra visita pudimos recorrer una interesante exposición itinerante del artista Giorgio Timms. La entrada es pagada, pero realmente vale la pena. Además, cuentan con lockers para guardar mochilas y pertenencias durante el recorrido, lo que hace mucho más cómoda la experiencia. Otros lugares para visitar en San José Aunque muchas veces queda opacada por otros destinos turísticos de Costa Rica, San José tiene varios lugares interesantes para recorrer con calma. Uno de ellos es el tradicional Mercado Central, ideal para probar comida típica, comprar recuerdos y observar el movimiento cotidiano de la ciudad. También destacan lugares como el Parque Nacional, el Parque Morazán y especialmente el Parque La Sabana, considerado el gran pulmón verde de la capital, perfecto para caminar, descansar o simplemente observar la vida diaria de los costarricenses. Para quienes disfrutan de los museos y la cultura, también vale la pena visitar el Museo Nacional de Costa Rica y el Museo de Arte Costarricense, ambos muy recomendables para complementar una visita de un par de días en la ciudad. Comida rápida, sandwiches y un increíble almuerzo en Escazú En cuanto a comida, San José tiene opciones prácticamente para todos los gustos. Al hospedarnos cerca de Paseo Colón, terminamos probando bastante comida rápida durante algunos trayectos. Además de cadenas conocidas en Chile como KFC, descubrimos Quiznos, una cadena de sandwiches muy similar a Subway, pero con opciones calientes realmente deliciosas. También ofrecen distintos acompañamientos como papas fritas, yucas fritas o cheese sticks, lo que permite ir variando bastante los combos. Pero probablemente una de las mejores experiencias gastronómicas del viaje llegó en Escazú, una de las zonas más modernas y exclusivas de San José. Ahí visitamos El Novillo Alegre, un restaurante argentino especializado en carnes y con varias sucursales en Costa Rica. El lugar tiene un ambiente elegante pero relajado, ideal para una buena comida después de varios días recorriendo la ciudad. En mi caso, probé un espectacular bife chorizo de 200 gramos acompañado de arroz, frijoles y una ensalada surtida. Todo por 15.990 colones. Y para cerrar la experiencia, un increíble panqueque de manzana con helado que fácilmente terminó convirtiéndose en uno de los mejores postres del viaje. Ese costaba 6.990 colones y sinceramente valía completamente la pena. ¿Es caro viajar a San José? Eso sí, hay algo importante que considerar antes de viajar: Costa Rica no es precisamente un destino barato, especialmente para el bolsillo chileno. Comer fuera, arrendar vehículos y algunos servicios turísticos tienen precios bastante elevados comparados con Chile. Sin embargo, algo muy cómodo es que prácticamente en todos lados aceptan dólares, y la conversión suele ser bastante transparente, sin diferencias abusivas ni cargos extra. Mucho más que una ciudad de paso Muchos turistas utilizan San José solamente como punto de conexión para visitar otros destinos del país, como Cartago, el Volcán Irazú, los tours para ver animales exóticos o las playas de Jacó (lugares que también tuvimos la oportunidad de recorrer posteriormente), pero lo cierto es que la capital tiene muchísimo encanto propio. Es una ciudad agradable para caminar, llena de cultura, historia y personas increíblemente amables. Y algo que realmente termina marcando la experiencia es esa energía relajada y cercana del famoso “Pura Vida”, una frase que los costarricenses usan constantemente y que, después de unos días ahí, uno termina entendiendo perfectamente. Quizás San José no tenga la fama internacional de otros destinos de Costa Rica, pero justamente ahí está parte de su encanto: una ciudad auténtica, cercana y llena de pequeños descubrimientos. Porque San José no solamente se visita. También se disfruta. Y próximamente estaremos contando nuestra experiencia recorriendo Cartago, el Volcán Irazú y las playas de Jacó, en una nueva bitácora de viaje por Costa Rica. Para conocer más revisa el nuevo capítulo de En Palco Condimenta en nuestro canal de Youtube.
Pichilemu es uno de los balnearios favoritos de los chilenos. Un lugar hermoso y tranquilo que cada verano se llena de turistas que llegan a disfrutar de sus múltiples bondades. Además de ser reconocida como la capital chilena del surf, recibe a deportistas de distintas partes del mundo que buscan desafiar sus imponentes olas. Ubicada a poco más de tres horas en auto o bus desde Santiago, nosotros viajamos hasta Pichilemu para una escapada en temporada baja, con el objetivo de recorrer con calma algunos de sus lugares más emblemáticos y, por supuesto, probar su exquisita gastronomía, en el marco de un nuevo episodio de En Palco Condimenta. El pasaje en buses Transantin tuvo un valor de poco más de 16 mil pesos (en temporada alta los precios pueden aumentar), con salida desde el terminal San Borja en Santiago. El viaje es cómodo y no se hace tedioso. Una vez en Pichilemu, bajamos en el Terminal Infiernillo, desde donde es posible caminar a pie hasta el centro de la ciudad. Nuestra estadía fue en Pichilemu Domos, ubicado en Camino a Cahuil 2870. Si bien no se encuentra en pleno centro, el lugar está bien conectado, en el exterior pasan colectivos que trasladan a los principales atractivos por precios bastante accesibles. El recinto ofrece cómodas y bien equipadas cabañas y domos, que incluyen un desayuno rico y variado, entregado en una canastita a la hora que acuerdes durante la mañana. En general, Pichilemu Domos destaca por su buena relación precio-calidad, un servicio atento destinado para el buen descanso y la comodidad. En el centro de la ciudad los panoramas abundan, así como también los restaurantes especializados en pescados y mariscos. Uno de los imperdibles es el Centro Cultural Agustín Ross, un hermoso castillo construido a comienzos del siglo XX por el político Agustín Ross Edwards, que alberga interesantes exposiciones permanentes e itinerantes. A un costado se encuentra el Parque Ross, con una privilegiada vista a la costanera, áreas verdes muy bien cuidadas y rincones ideales para descansar o tomar lindas fotografías. La amplia Plaza Arturo Prat es otro punto ideal para pasear, sentarse y adquirir recuerdos de la zona. Desde allí, caminando algunos minutos, se puede llegar a la antigua estación de trenes -hoy convertida en museo- bordeando la Laguna Petrel, un humedal urbano que destaca por su rica flora silvestre y su valor natural. Una caminata imperdible es por la arena oscura y fina de la Playa Principal de Pichilemu. En su borde costero se concentran puestos de artesanía, restaurantes, locales de empanadas y diversas opciones para disfrutar de la gastronomía local frente al mar. Un poco más alejadas del centro se encuentran las salinas de Cáhuil y Barrancas, donde es posible conocer el proceso de extracción de la sal y adquirir este mineral en versiones tradicionales y gourmet. También se pueden encontrar souvenirs elaborados con sal y disfrutar de un entorno natural privilegiado. En el sector de Barrancas destaca además el columpio gigante El Ensueño , ideal para obtener postales inolvidables del viaje. Otra localidad cercana que vale la pena visitar es Los Ciruelos, donde se ubica la Parroquia San Andrés, un espacio de recogimiento y reflexión dedicado a San Andrés Apóstol. Durante los fines de semana, también se puede visitar el Museo del Niño Rural, que exhibe antiguos objetos y piezas artísticas realizadas por alumnos de la escuela del sector y vecinos de la zona. El entorno se complementa con áreas verdes para descansar y puestos donde disfrutar de un tradicional mote con huesillo. Por último, fuimos a conocer Punta de Lobos, una playa reconocida por tener algunas de las mejores olas de la zona, razón por la cual muchos la consideran el paraíso de los surfistas. Su nombre proviene de los lobos marinos que habitan el sector y que pueden observarse principalmente en sus roqueríos, junto a diversas especies de aves marinas. Los paisajes que regala esta playa, especialmente desde su mirador, son realmente impactantes. Eso sí, es importante considerar que no es apta para el baño. En nuestro canal de YouTube no te pierdas todos los detalles de esta escapada en un nuevo episodio de En Palco Condimenta, donde te mostramos parte de estos recorridos y, especialmente, la destacada oferta gastronómica de Pichilemu.
Para muchos, Chania (también conocida como La Canea en español), es de esas ciudades infravaloradas dentro del universo de lugares hermosos que las costas del Mediterráneo ofrecen a turistas y curiosos por conocer el mundo y nuevas culturas. Y pueden que tengan razón, ya que la segunda ciudad más grande la isla de Creta -por detrás de la capital Heraklion- nada menos que cuna de la relevante civilización minoica, no está presente en un lugar de privilegio en las exuberantes listas de ciudades turísticas, que incluso en la misma Grecia prefieren a lugares reventados de visitantes, como Mikonos y Santorini. Pero, y tras visitarla por primera vez (que espero no sea la última), a Chania la considero un sitio que cuenta con todo para ser digna de unas vacaciones. En primer lugar, cuenta con espacios y construcciones que dan cuenta de la presencia de diversas culturas tan importantes como la ya mencionada minoica, griega clásica, romana, árabe andalusí, veneciana, otomana y, por supuesto, la local, la civilización griega moderna. Edificios, templos y ruinas arqueológicas nos muestran parte del legado que hoy la ciudad muestra con orgullo. Quizás uno de los ejemplos más notorios es la iglesia de San Nicolás, que fue construida como una iglesia católica romana, posteriormente se transformó en mezquita en tiempos de los turcos otomanos, para ya más recientemente, y tras la incorporación de la isla de Creta al Estado Griego Moderno, pasar nuevamente a ser consagrada como templo cristiano, pero esta vez ortodoxa griega. Hoy emergen de sus costados un típico campanario cristiano y un minarete propio de la arquitectura musulmana. Pero Chania tiene mucho más: una oferta gastronómica abundante, con platos típicos griegos y locales, por supuesto, como buena isla, cargada a pescados y mariscos. También es importante su cercanía a varias playas de ensueño, las cuales se encuentran a pocos minutos del centro de la ciudad. Dejamos para el final el espacio más característico de la ciudad: su puerto veneciano, un lugar hermoso en sí mismo, en el que a pesar de estar siempre con mucha gente disfrutando en sus muchas cafeterías y restaurantes, se puede respirar la conexión con un pasado esplendoroso siempre ligado al mar. Es, sin duda, este puerto encabezado por su histórico faro, el momento cúlmine de una visita a la ciudad…un imperdible. ¿No te quieres perder imágenes de esta hermosa ciudad? Te invitamos a ver el episodio de En Palco Condimenta, donde también podrás ver algo de su exquisita gastronomía típica.