La mañana de este lunes 22 de junio, los pasajeros de la Línea 6 del Metro de Santiago se encontraron con una sabrosa sorpresa en la estación Los Leones. En el marco de la celebración de San Juan, la icónica cadena chilena de comida rápida, Juan Maestro, activó carritos sangucheros que repartieron 1.000 sándwiches de lomito palta mayo de forma completamente gratuita. La iniciativa no solo buscó abrigar la mañana de los santiaguinos con un clásico de la gastronomía nacional, sino también celebrar el lanzamiento de una nueva tarjeta Bip! de colección de edición limitada, que rinde homenaje al maestro sanguchero y a la tradición de esta festividad invernal. Un homenaje al Máster y la tradición de San Juan Inspirados en el espíritu mágico y los ritos de la noche de San Juan, desde Juan Maestro decidieron conectar con los millones de usuarios que se movilizan a diario en el transporte público capitalino. La gran novedad de esta alianza es el diseño de la tarjeta Bip!, la cual destaca por una ilustración caricaturizada deEl Máster, el corpóreo oficial de la marca, posando en pleno andén del Metro. Un objeto de deseo tanto para los coleccionistas de tarjetas como para los fanáticos de los sanguchitos tradicionales. ¿Dónde conseguir la tarjeta Bip! de Juan Maestro? Si quieres comprar esta edición especial, te contamos que estará a la venta a partir de este lunes 22 de junio de forma exclusiva en las boleterías de las siguientes estaciones de la red, solo hasta agotar stock: Los Leones, La Moneda, San Pablo, Baquedano, Cal y Canto, Vespucio Norte, Lo Ovalle, Plaza de Puente Alto, Vicuña Mackenna, Plaza de Maipú y Bellavista de La Florida. https://www.instagram.com/p/DZ6K5a8g70A/
Esta coproducción entre España y Argentina, dirigida por Javier Veiga, nos presenta una historia inesperada que pone frente a frente a dos grandes actores de la comedia: el español Dani Rovira y el argentino Guillermo Francella. Manu (Rovira) trabaja en la playa privada de un resort español. Cuando termina la jornada, es el encargado de recoger las reposeras y quitasoles para guardarlos hasta el día siguiente. Sin embargo, una tarde un particular turista insiste en quedarse. Se trata de Klaus (Francella), un argentino con ascendencia sueca que vive en ese país. El hombre es extraño, se muestra simpático y bromista, por lo que rápidamente logra sacar de quicio a Manu. Esto da pie a una entretenida dinámica de tira y afloja entre ambos, marcada por la ironía y el humor. Poco a poco comienzan a llevarse mejor, pero Klaus empieza a conducir la conversación hacia terrenos cada vez más incómodos, abordando temas psicológicos y morales que hacen pensar a Manu que nada de lo que está ocurriendo es casual y que la presencia de este peculiar turista responde a algo mucho más profundo. En una especie de duelo de titanes, Rovira y Francella sostienen prácticamente toda la película sin necesidad de grandes distracciones. Lo que comienza como una comedia absurda y de situaciones incómodas va adquiriendo progresivamente tonos más oscuros, hasta transformarse en un thriller psicológico que recuerda, por momentos, al cine de Alfred Hitchcock. Los diálogos son inteligentes, afilados y están cargados de dobles lecturas, mientras que las actuaciones de ambos protagonistas elevan constantemente la tensión del relato. Guillermo Francella, en particular, vuelve a demostrar su enorme capacidad para oscilar entre el humor y la inquietud con absoluta naturalidad. Si bien en algunos pasajes la película puede sentirse algo dilatada, nunca pierde del todo la capacidad de generar intriga y mantener la atención del espectador. Gracias a su sólida dupla protagónica, su acertado manejo del suspenso y una propuesta que juega constantemente con las apariencias,Playa de Lobos se convierte en una película cautivadora. Gran parte de su atractivo radica en que nunca sabemos realmente qué está ocurriendo. ¿Es Manu un hombre paranoico que ve amenazas donde no las hay y Klaus simplemente un solitario que busca conversación? ¿O es Klaus alguien mucho más oscuro y perturbador, mientras Manu se convierte en una víctima atrapada en una situación que no comprende del todo? La película evita entregar respuestas fáciles y nos obliga a descubrir la verdad al mismo tiempo que sus personajes. En ese juego de sospechas, manipulación y percepciones contradictorias habita gran parte de su fuerza, transformando una simple conversación en la playa en un thriller psicológico tan inquietante como impredecible, y a la vez divertido. Playa de Lobos se exhibió en cines de España y Argentina, y en Chile se encuentra disponible desdes este mes a través de Disney+.
En esta segunda entrega de la adaptación británica de la saga literaria escrita por Mercedes Ron, la historia entre los hermanastros Nick ( Matthew Broome) y Noah ( Asha Banks) retoma justo cuando su romance atraviesa su mejor momento. Sin embargo, todo cambia cuando sus padres descubren la relación y amenazan con quitarles el apoyo económico si continúan juntos. A esto se suma una nueva etapa en sus vidas. Noah parte a estudiar a la Universidad de Oxford, donde conocerá nuevos amigos y experiencias, mientras Nick permanece en Londres trabajando en la empresa familiar, muy cerca de una joven socia, Sofía, que pronto comenzará a generar tensiones. Ambos deberán demostrar qué tan fuerte es su amor para superar la distancia, las tentaciones y las dificultades que aparecen en el camino. Si bien la trama sigue, en líneas generales, el mismo recorrido de la historia original, esta versión introduce varios cambios que se agradecen, ya que le aportan frescura e identidad propia. Además, los personajes parecen menos tóxicos, más maduros y menos caricaturizados. Sin embargo, la falta de ese componente dramático más intenso y la escasa química entre la pareja protagonista terminan jugando en su contra. Las diferencias Uno de los cambios más notorios de esta adaptación es la forma en que se presentan Briar, Michael y Sofía. Briar es mucho menos dramática y no muestra mayores señales de problemas psicológicos. En lugar de actuar de forma explosiva, manipula de manera más sutil, convirtiéndose además en alguien muy cercana a Noah y relacionándose más con Nick. Por su parte, Michael deja de ser un personaje particularmente conflictivo para transformarse en un simple compañero enamorado, que aprovecha la oportunidad que le brinda la cercanía con Noah, impulsado en parte por Briar. En el caso de Sofía, la diferencia es aún más evidente. Desde el primer momento demuestra abierto interés por Nick y no tiene reparos en hacerlo notar. Además, en esta versión ella es menos relevante y desconoce que él tiene novia hasta prácticamente el final de la historia. Otra modificación importante tiene relación con los padres. Su participación es mucho menor y tienen menos influencia sobre los acontecimientos. Lo mismo ocurre con la madre y la hermana de Nick, cuya presencia es prácticamente inexistente. También se reduce considerablemente el conflicto entre Lion y Jenna por las diferencias sociales. Él, además, es un personaje bastante menos orgulloso y acepta rápidamente la ayuda de los Leister para impulsar su gimnasio. En esta adaptación tampoco es mecánico ni tiene un hermano conflictivo, elementos que sí estaban presentes en las películas españolas. En general, los cambios resultan interesantes y ayudan a diferenciar esta adaptación. Sin embargo, a esta entrega le falta algo de intensidad. Podría haber aprendido de los errores y también de los aciertos de la versión española, cuyo mayor capital es la extraordinaria química entre sus protagonistas, aunque cuente con una producción más modesta y un guion que por momentos resulta algo infantil. Habrá que ver cómo desarrollan la continuación de esta historia en una eventual tercera entrega. Hay espacio para mejorar, especialmente considerando la fría recepción que tuvo la última película de la adaptación española entre gran parte de los seguidores de la saga. “Culpa Tuya: Londres” ya se encuentra disponible en Prime Video.
Tras triunfar en Europa, “Viva Frida Kahlo” debutó en Latinoamérica y en En Palco fuimos a conocerla. La imponente arquitectura del Club de la Unión (a pasos del metro Universidad de Chile) se transforma por completo en un lienzo vivo que rinde homenaje a la icónica artista mexicana. Arte, tecnología y emoción Creada por el colectivo suizo PROJEKTIL junto a Immersive Art Ltd. y Fever, esta propuesta artística de 180 grados fusiona proyecciones de alto rendimiento con efectos sonoros. Los autorretratos, colores y la característica flora y fauna de Frida cobran vida en las paredes y columnas del lugar, sumergiendo por completo al espectador, que puede estar sentado en una silla o recostado en un cómodo puff, según el valor de entrada que haya pagado (existe accesibilidad y espacio para personas con silla de ruedas). Una voz suave de mujer que encarna a la propia Frida te guía por los pasajes más intensos de su vida y carrera, acompañada de una banda sonora original que complementa muy bien la experiencia sensorial que dura 40 minutos. Ideal para disfrutar en familia. Viva Frida Kahlo se encuentra en el Club de la Unión, ubicado en Alameda 1091, Santiago. Entradas disponibles a través de la plataforma Fever. https://www.instagram.com/p/DZycVGSAjHH/
Corría el año 1976, el año en que el terror bajó de los castillos góticos clásicos para colarse en los lugares que creíamos más seguros: las iglesias, los colegios, los idílicos campos de verano y las piezas de los niños. Desde grandes producciones de Hollywood que llegaron al Oscar hasta joyas independientes y de culto europeo que desafiaron la censura, 1976 redefinió las reglas del juego. A medio siglo de sus estrenos, repasamos las películas que demostraron que el verdadero horror no venía del más allá, sino de la represión, la fe distorsionada y la pérdida de la inocencia. CARRIE Dirigida por Brian De Palma y basada en la primera novela exitosa de Stephen King,Carrie se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine de terror. La historia sigue a Carrie White, una adolescente tímida y marginada, criada por una madre fanática religiosa y castigadora, que descubre en ella el poder de la telequinésis mientras sufre constantes humillaciones por parte de sus compañeros de colegio. Estrenada en noviembre de 1976, la película fue un éxito de crítica y público, obteniendo nominaciones al Oscar para Sissy Spacek y Piper Laurie. Destacó por combinar de manera efectiva el drama adolescente con el terror sobrenatural, además de presentar una de las secuencias más recordadas del género: el baile de graduación que termina en tragedia. Cinco décadas después,Carrie sigue siendo considerada una obra fundamental del terror moderno y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Stephen King. Con un sólido guion, interpretaciones memorables, una narrativa cargada de simbolismos y recursos audiovisuales utilizados con gran precisión, la película no solo se mantiene vigente, sino que también se alza como una de las obras más importantes del cine de los años setenta. Luego de dos remakes -uno para televisión y otro para cine- una secuela innecesaria y un musical que no logró convencer al público (a los que próximamente se sumará una miniserie), ninguna de estas producciones ha conseguido igualar la calidad y el impacto de la versión dirigida por Brian De Palma. Además, la película cuenta con un elenco juvenil de lujo, integrado por William Katt, Nancy Allen, Amy Irving y un entonces ascendente John Travolta. LA PROFECÍA (THE OMEN) Gregory Peck y Lee Remick protagonizaron una de las películas más inquietantes de su época, y que aún hoy sigue perturbando a muchos espectadores. Dirigida por Richard Donner,La Profecía convierte un drama familiar en una verdadera pesadilla. Estrenada de manera muy particular el 6 de junio de 1976. Robert Thorn (Peck), un diplomático británico, se traslada junto a su esposa Kathy (Remick) a Italia por motivos de trabajo. Cuando el bebé de ambos muere al nacer, a Robert le proponen evitarle ese dolor a su esposa reemplazándolo por un recién nacido huérfano. Él acepta sin conocer el verdadero origen del niño, a quien llaman Damien ( Harvey Stephens). Lo que en un comienzo parece una decisión que traerá felicidad a la familia pronto se transforma en un infierno, especialmente tras el impactante suicidio de la niñera durante la celebración del quinto cumpleaños de Damien. A partir de entonces, un sacerdote y un fotógrafo intentarán convencer a Robert de que el niño de apariencia angelical que vive en su casa es en realidad el Anticristo y que debe ser detenido antes de que se cumpla la profecía. Con una atmósfera oscura e inquietante, prácticamente sin recurrir a grandes efectos especiales ni excesos de sangre, la película logra construir una tensión constante. La inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith -ganadora del Oscar- las sólidas actuaciones y un guion bien construido la convirtieron en un clásico que sigue inquietando al público casi cinco décadas después. La franquicia cuenta con tres secuelas -dos cinematográficas de buena factura y una televisiva de poco impacto- además de un penoso remake de 2006 y una precuela estrenada en 2024, que consiguió conectar de forma efectiva con el clásico de 1976. ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? Una de las grandes obras del terror español es esta película dirigida por uno de los maestros del género, Narciso Ibáñez Serrador, basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans. Estrenada en España el 26 de abril de 1976. Tom ( Lewis Fiander) y Evelyn ( Prunella Ransome), quien está embarazada, buscan disfrutar de unas tranquilas y románticas vacaciones en la costa española antes de la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, al descubrir que el destino está repleto de turistas y ruido, deciden arrendar una pequeña embarcación para viajar a la ficticia isla de Almanzora, un lugar que Tom ya había visitado años atrás. Allí encuentran una localidad inquietantemente tranquila, donde prácticamente no hay adultos. Los niños parecen ser los dueños absolutos de la isla y, por alguna extraña fuerza -o quizás por una profunda rabia acumulada- han comenzado a acabar con los mayores de manera brutal. Con escenas sorprendentemente violentas y atrevidas para la época, protagonizadas por niños aparentemente normales, esta película resulta tan fascinante como perturbadora. Además de generar tensión, invita a reflexionar sobre qué podría provocar tanto odio en los más pequeños y qué tan mal lo están haciendo los adultos para desencadenar una reacción de este tipo. Todo ocurre, además, a plena luz del día, sin necesidad de elementos sobrenaturales evidentes y en medio de paisajes paradisíacos que contrastan con el horror de la historia. Aunque tuvo un desafortunado remake mexicano en 2012,¿Quién puede matar a un niño? -un título tan provocador como su propuesta- sigue siendo una obra de culto y, para muchos, la máxima creación de Chicho Ibáñez Serrador. ALICE, SWEET ALICE (COMMUNION/EL ROSTRO DE LA MUERTE) En este slasher de bajo presupuesto hizo su debut cinematográfico Brooke Shields, quien hasta entonces era conocida principalmente como modelo infantil. Ignorada durante su estreno comercial en Estados Unidos en 1977, la película corrió algo más de suerte en Europa, aunque su estatus de culto comenzó a consolidarse recién a principios de los años ochenta, aprovechando la popularidad que Shields alcanzó gracias al éxito de La laguna azul. Inspirado por Don't Look Now, el director Alfred Sole luchó durante años para sacar adelante esta producción, considerada hoy una obra de culto. Se trata de una historia con un fuerte contenido religioso que aborda temas como el fanatismo, la hipocresía de algunos creyentes, la represión religiosa y la difusa frontera entre el bien y el mal. Ambientada en los años sesenta, la trama se centra en Alice, una niña de 12 años interpretada por Paula E. Sheppard, quien tenía 19 años durante el rodaje. Celosa, problemática y bastante inquietante, vive junto a su hermana menor Karen (Shields) y su madre, Catherine ( Linda Miller). El día de la primera comunión de Karen, la niña es brutalmente asesinada en la iglesia por una misteriosa figura vestida con un impermeable amarillo y una bizarra máscara traslúcida de sonrisa permanente. Debido a la actitud hostil de Alice y a que comienza a apropiarse de las pertenencias de su hermana fallecida, todas las sospechas recaen inmediatamente sobre ella. A medida que avanza la historia, el asesino del impermeable amarillo continúa atacando a distintos miembros de la familia y a varios de los excéntricos vecinos que la rodean. Con iconografía religiosa por doquier, planos anómalos y personajes grotescos con mucho que ocultar,Alice, Sweet Alice es una película perturbadora, incómoda y adelantada a su tiempo, que sigue manteniendo intacta gran parte de su capacidad para inquietar al espectador. LA CASA DE LAS VENTANAS QUE RÍEN (LA CASA DALLE FINESTRE CHE RIDONO) Pupi Avati dirige este inquietante giallo rural -estrenado en agosto de 1976- en el que un restaurador llamado Stefano ( Lino Capolicchio) llega a un pequeño pueblo de la campiña italiana para trabajar en la restauración de un fresco sobre el martirio de San Sebastián, pintado años atrás por un extraño artista llamado Buono Legnani, quien se suicidó dos décadas antes. Pronto, Stefano comienza a notar un perturbador nivel de realismo en la obra y una serie de detalles extraños a su alrededor. Al mismo tiempo, algunos lugareños que intentan advertirle que abandone su trabajo mueren de manera horrible. Existe un sangriento secreto oculto tras la pintura de San Sebastián, relacionado tanto con la familia del artista como con una aislada casa cuyas ventanas exhiben sonrisas macabras. Todo el pueblo conoce la verdad, pero prefiere guardar silencio y mantener su extraña normalidad, empujando al restaurador cada vez más cerca del peligro. Se trata de una historia donde la religión juega un papel fundamental y donde la obra de arte se convierte en la clave de todo. También funciona como una crítica a la tendencia de muchas comunidades a callar frente al horror con tal de preservar una aparente armonía. Este desconcertante clásico del terror italiano, cargado de simbolismos y atmósferas inquietantes, posee uno de los desenlaces más retorcidos e inolvidables del cine de género europeo.
La mañana de este lunes 22 de junio, los pasajeros de la Línea 6 del Metro de Santiago se encontraron con una sabrosa sorpresa en la estación Los Leones. En el marco de la celebración de San Juan, la icónica cadena chilena de comida rápida, Juan Maestro, activó carritos sangucheros que repartieron 1.000 sándwiches de lomito palta mayo de forma completamente gratuita. La iniciativa no solo buscó abrigar la mañana de los santiaguinos con un clásico de la gastronomía nacional, sino también celebrar el lanzamiento de una nueva tarjeta Bip! de colección de edición limitada, que rinde homenaje al maestro sanguchero y a la tradición de esta festividad invernal. Un homenaje al Máster y la tradición de San Juan Inspirados en el espíritu mágico y los ritos de la noche de San Juan, desde Juan Maestro decidieron conectar con los millones de usuarios que se movilizan a diario en el transporte público capitalino. La gran novedad de esta alianza es el diseño de la tarjeta Bip!, la cual destaca por una ilustración caricaturizada deEl Máster, el corpóreo oficial de la marca, posando en pleno andén del Metro. Un objeto de deseo tanto para los coleccionistas de tarjetas como para los fanáticos de los sanguchitos tradicionales. ¿Dónde conseguir la tarjeta Bip! de Juan Maestro? Si quieres comprar esta edición especial, te contamos que estará a la venta a partir de este lunes 22 de junio de forma exclusiva en las boleterías de las siguientes estaciones de la red, solo hasta agotar stock: Los Leones, La Moneda, San Pablo, Baquedano, Cal y Canto, Vespucio Norte, Lo Ovalle, Plaza de Puente Alto, Vicuña Mackenna, Plaza de Maipú y Bellavista de La Florida. https://www.instagram.com/p/DZ6K5a8g70A/
Esta coproducción entre España y Argentina, dirigida por Javier Veiga, nos presenta una historia inesperada que pone frente a frente a dos grandes actores de la comedia: el español Dani Rovira y el argentino Guillermo Francella. Manu (Rovira) trabaja en la playa privada de un resort español. Cuando termina la jornada, es el encargado de recoger las reposeras y quitasoles para guardarlos hasta el día siguiente. Sin embargo, una tarde un particular turista insiste en quedarse. Se trata de Klaus (Francella), un argentino con ascendencia sueca que vive en ese país. El hombre es extraño, se muestra simpático y bromista, por lo que rápidamente logra sacar de quicio a Manu. Esto da pie a una entretenida dinámica de tira y afloja entre ambos, marcada por la ironía y el humor. Poco a poco comienzan a llevarse mejor, pero Klaus empieza a conducir la conversación hacia terrenos cada vez más incómodos, abordando temas psicológicos y morales que hacen pensar a Manu que nada de lo que está ocurriendo es casual y que la presencia de este peculiar turista responde a algo mucho más profundo. En una especie de duelo de titanes, Rovira y Francella sostienen prácticamente toda la película sin necesidad de grandes distracciones. Lo que comienza como una comedia absurda y de situaciones incómodas va adquiriendo progresivamente tonos más oscuros, hasta transformarse en un thriller psicológico que recuerda, por momentos, al cine de Alfred Hitchcock. Los diálogos son inteligentes, afilados y están cargados de dobles lecturas, mientras que las actuaciones de ambos protagonistas elevan constantemente la tensión del relato. Guillermo Francella, en particular, vuelve a demostrar su enorme capacidad para oscilar entre el humor y la inquietud con absoluta naturalidad. Si bien en algunos pasajes la película puede sentirse algo dilatada, nunca pierde del todo la capacidad de generar intriga y mantener la atención del espectador. Gracias a su sólida dupla protagónica, su acertado manejo del suspenso y una propuesta que juega constantemente con las apariencias,Playa de Lobos se convierte en una película cautivadora. Gran parte de su atractivo radica en que nunca sabemos realmente qué está ocurriendo. ¿Es Manu un hombre paranoico que ve amenazas donde no las hay y Klaus simplemente un solitario que busca conversación? ¿O es Klaus alguien mucho más oscuro y perturbador, mientras Manu se convierte en una víctima atrapada en una situación que no comprende del todo? La película evita entregar respuestas fáciles y nos obliga a descubrir la verdad al mismo tiempo que sus personajes. En ese juego de sospechas, manipulación y percepciones contradictorias habita gran parte de su fuerza, transformando una simple conversación en la playa en un thriller psicológico tan inquietante como impredecible, y a la vez divertido. Playa de Lobos se exhibió en cines de España y Argentina, y en Chile se encuentra disponible desdes este mes a través de Disney+.
En esta segunda entrega de la adaptación británica de la saga literaria escrita por Mercedes Ron, la historia entre los hermanastros Nick ( Matthew Broome) y Noah ( Asha Banks) retoma justo cuando su romance atraviesa su mejor momento. Sin embargo, todo cambia cuando sus padres descubren la relación y amenazan con quitarles el apoyo económico si continúan juntos. A esto se suma una nueva etapa en sus vidas. Noah parte a estudiar a la Universidad de Oxford, donde conocerá nuevos amigos y experiencias, mientras Nick permanece en Londres trabajando en la empresa familiar, muy cerca de una joven socia, Sofía, que pronto comenzará a generar tensiones. Ambos deberán demostrar qué tan fuerte es su amor para superar la distancia, las tentaciones y las dificultades que aparecen en el camino. Si bien la trama sigue, en líneas generales, el mismo recorrido de la historia original, esta versión introduce varios cambios que se agradecen, ya que le aportan frescura e identidad propia. Además, los personajes parecen menos tóxicos, más maduros y menos caricaturizados. Sin embargo, la falta de ese componente dramático más intenso y la escasa química entre la pareja protagonista terminan jugando en su contra. Las diferencias Uno de los cambios más notorios de esta adaptación es la forma en que se presentan Briar, Michael y Sofía. Briar es mucho menos dramática y no muestra mayores señales de problemas psicológicos. En lugar de actuar de forma explosiva, manipula de manera más sutil, convirtiéndose además en alguien muy cercana a Noah y relacionándose más con Nick. Por su parte, Michael deja de ser un personaje particularmente conflictivo para transformarse en un simple compañero enamorado, que aprovecha la oportunidad que le brinda la cercanía con Noah, impulsado en parte por Briar. En el caso de Sofía, la diferencia es aún más evidente. Desde el primer momento demuestra abierto interés por Nick y no tiene reparos en hacerlo notar. Además, en esta versión ella es menos relevante y desconoce que él tiene novia hasta prácticamente el final de la historia. Otra modificación importante tiene relación con los padres. Su participación es mucho menor y tienen menos influencia sobre los acontecimientos. Lo mismo ocurre con la madre y la hermana de Nick, cuya presencia es prácticamente inexistente. También se reduce considerablemente el conflicto entre Lion y Jenna por las diferencias sociales. Él, además, es un personaje bastante menos orgulloso y acepta rápidamente la ayuda de los Leister para impulsar su gimnasio. En esta adaptación tampoco es mecánico ni tiene un hermano conflictivo, elementos que sí estaban presentes en las películas españolas. En general, los cambios resultan interesantes y ayudan a diferenciar esta adaptación. Sin embargo, a esta entrega le falta algo de intensidad. Podría haber aprendido de los errores y también de los aciertos de la versión española, cuyo mayor capital es la extraordinaria química entre sus protagonistas, aunque cuente con una producción más modesta y un guion que por momentos resulta algo infantil. Habrá que ver cómo desarrollan la continuación de esta historia en una eventual tercera entrega. Hay espacio para mejorar, especialmente considerando la fría recepción que tuvo la última película de la adaptación española entre gran parte de los seguidores de la saga. “Culpa Tuya: Londres” ya se encuentra disponible en Prime Video.
Tras triunfar en Europa, “Viva Frida Kahlo” debutó en Latinoamérica y en En Palco fuimos a conocerla. La imponente arquitectura del Club de la Unión (a pasos del metro Universidad de Chile) se transforma por completo en un lienzo vivo que rinde homenaje a la icónica artista mexicana. Arte, tecnología y emoción Creada por el colectivo suizo PROJEKTIL junto a Immersive Art Ltd. y Fever, esta propuesta artística de 180 grados fusiona proyecciones de alto rendimiento con efectos sonoros. Los autorretratos, colores y la característica flora y fauna de Frida cobran vida en las paredes y columnas del lugar, sumergiendo por completo al espectador, que puede estar sentado en una silla o recostado en un cómodo puff, según el valor de entrada que haya pagado (existe accesibilidad y espacio para personas con silla de ruedas). Una voz suave de mujer que encarna a la propia Frida te guía por los pasajes más intensos de su vida y carrera, acompañada de una banda sonora original que complementa muy bien la experiencia sensorial que dura 40 minutos. Ideal para disfrutar en familia. Viva Frida Kahlo se encuentra en el Club de la Unión, ubicado en Alameda 1091, Santiago. Entradas disponibles a través de la plataforma Fever. https://www.instagram.com/p/DZycVGSAjHH/
Corría el año 1976, el año en que el terror bajó de los castillos góticos clásicos para colarse en los lugares que creíamos más seguros: las iglesias, los colegios, los idílicos campos de verano y las piezas de los niños. Desde grandes producciones de Hollywood que llegaron al Oscar hasta joyas independientes y de culto europeo que desafiaron la censura, 1976 redefinió las reglas del juego. A medio siglo de sus estrenos, repasamos las películas que demostraron que el verdadero horror no venía del más allá, sino de la represión, la fe distorsionada y la pérdida de la inocencia. CARRIE Dirigida por Brian De Palma y basada en la primera novela exitosa de Stephen King,Carrie se convirtió en uno de los grandes clásicos del cine de terror. La historia sigue a Carrie White, una adolescente tímida y marginada, criada por una madre fanática religiosa y castigadora, que descubre en ella el poder de la telequinésis mientras sufre constantes humillaciones por parte de sus compañeros de colegio. Estrenada en noviembre de 1976, la película fue un éxito de crítica y público, obteniendo nominaciones al Oscar para Sissy Spacek y Piper Laurie. Destacó por combinar de manera efectiva el drama adolescente con el terror sobrenatural, además de presentar una de las secuencias más recordadas del género: el baile de graduación que termina en tragedia. Cinco décadas después,Carrie sigue siendo considerada una obra fundamental del terror moderno y una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Stephen King. Con un sólido guion, interpretaciones memorables, una narrativa cargada de simbolismos y recursos audiovisuales utilizados con gran precisión, la película no solo se mantiene vigente, sino que también se alza como una de las obras más importantes del cine de los años setenta. Luego de dos remakes -uno para televisión y otro para cine- una secuela innecesaria y un musical que no logró convencer al público (a los que próximamente se sumará una miniserie), ninguna de estas producciones ha conseguido igualar la calidad y el impacto de la versión dirigida por Brian De Palma. Además, la película cuenta con un elenco juvenil de lujo, integrado por William Katt, Nancy Allen, Amy Irving y un entonces ascendente John Travolta. LA PROFECÍA (THE OMEN) Gregory Peck y Lee Remick protagonizaron una de las películas más inquietantes de su época, y que aún hoy sigue perturbando a muchos espectadores. Dirigida por Richard Donner,La Profecía convierte un drama familiar en una verdadera pesadilla. Estrenada de manera muy particular el 6 de junio de 1976. Robert Thorn (Peck), un diplomático británico, se traslada junto a su esposa Kathy (Remick) a Italia por motivos de trabajo. Cuando el bebé de ambos muere al nacer, a Robert le proponen evitarle ese dolor a su esposa reemplazándolo por un recién nacido huérfano. Él acepta sin conocer el verdadero origen del niño, a quien llaman Damien ( Harvey Stephens). Lo que en un comienzo parece una decisión que traerá felicidad a la familia pronto se transforma en un infierno, especialmente tras el impactante suicidio de la niñera durante la celebración del quinto cumpleaños de Damien. A partir de entonces, un sacerdote y un fotógrafo intentarán convencer a Robert de que el niño de apariencia angelical que vive en su casa es en realidad el Anticristo y que debe ser detenido antes de que se cumpla la profecía. Con una atmósfera oscura e inquietante, prácticamente sin recurrir a grandes efectos especiales ni excesos de sangre, la película logra construir una tensión constante. La inolvidable banda sonora de Jerry Goldsmith -ganadora del Oscar- las sólidas actuaciones y un guion bien construido la convirtieron en un clásico que sigue inquietando al público casi cinco décadas después. La franquicia cuenta con tres secuelas -dos cinematográficas de buena factura y una televisiva de poco impacto- además de un penoso remake de 2006 y una precuela estrenada en 2024, que consiguió conectar de forma efectiva con el clásico de 1976. ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? Una de las grandes obras del terror español es esta película dirigida por uno de los maestros del género, Narciso Ibáñez Serrador, basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans. Estrenada en España el 26 de abril de 1976. Tom ( Lewis Fiander) y Evelyn ( Prunella Ransome), quien está embarazada, buscan disfrutar de unas tranquilas y románticas vacaciones en la costa española antes de la llegada de su nuevo hijo. Sin embargo, al descubrir que el destino está repleto de turistas y ruido, deciden arrendar una pequeña embarcación para viajar a la ficticia isla de Almanzora, un lugar que Tom ya había visitado años atrás. Allí encuentran una localidad inquietantemente tranquila, donde prácticamente no hay adultos. Los niños parecen ser los dueños absolutos de la isla y, por alguna extraña fuerza -o quizás por una profunda rabia acumulada- han comenzado a acabar con los mayores de manera brutal. Con escenas sorprendentemente violentas y atrevidas para la época, protagonizadas por niños aparentemente normales, esta película resulta tan fascinante como perturbadora. Además de generar tensión, invita a reflexionar sobre qué podría provocar tanto odio en los más pequeños y qué tan mal lo están haciendo los adultos para desencadenar una reacción de este tipo. Todo ocurre, además, a plena luz del día, sin necesidad de elementos sobrenaturales evidentes y en medio de paisajes paradisíacos que contrastan con el horror de la historia. Aunque tuvo un desafortunado remake mexicano en 2012,¿Quién puede matar a un niño? -un título tan provocador como su propuesta- sigue siendo una obra de culto y, para muchos, la máxima creación de Chicho Ibáñez Serrador. ALICE, SWEET ALICE (COMMUNION/EL ROSTRO DE LA MUERTE) En este slasher de bajo presupuesto hizo su debut cinematográfico Brooke Shields, quien hasta entonces era conocida principalmente como modelo infantil. Ignorada durante su estreno comercial en Estados Unidos en 1977, la película corrió algo más de suerte en Europa, aunque su estatus de culto comenzó a consolidarse recién a principios de los años ochenta, aprovechando la popularidad que Shields alcanzó gracias al éxito de La laguna azul. Inspirado por Don't Look Now, el director Alfred Sole luchó durante años para sacar adelante esta producción, considerada hoy una obra de culto. Se trata de una historia con un fuerte contenido religioso que aborda temas como el fanatismo, la hipocresía de algunos creyentes, la represión religiosa y la difusa frontera entre el bien y el mal. Ambientada en los años sesenta, la trama se centra en Alice, una niña de 12 años interpretada por Paula E. Sheppard, quien tenía 19 años durante el rodaje. Celosa, problemática y bastante inquietante, vive junto a su hermana menor Karen (Shields) y su madre, Catherine ( Linda Miller). El día de la primera comunión de Karen, la niña es brutalmente asesinada en la iglesia por una misteriosa figura vestida con un impermeable amarillo y una bizarra máscara traslúcida de sonrisa permanente. Debido a la actitud hostil de Alice y a que comienza a apropiarse de las pertenencias de su hermana fallecida, todas las sospechas recaen inmediatamente sobre ella. A medida que avanza la historia, el asesino del impermeable amarillo continúa atacando a distintos miembros de la familia y a varios de los excéntricos vecinos que la rodean. Con iconografía religiosa por doquier, planos anómalos y personajes grotescos con mucho que ocultar,Alice, Sweet Alice es una película perturbadora, incómoda y adelantada a su tiempo, que sigue manteniendo intacta gran parte de su capacidad para inquietar al espectador. LA CASA DE LAS VENTANAS QUE RÍEN (LA CASA DALLE FINESTRE CHE RIDONO) Pupi Avati dirige este inquietante giallo rural -estrenado en agosto de 1976- en el que un restaurador llamado Stefano ( Lino Capolicchio) llega a un pequeño pueblo de la campiña italiana para trabajar en la restauración de un fresco sobre el martirio de San Sebastián, pintado años atrás por un extraño artista llamado Buono Legnani, quien se suicidó dos décadas antes. Pronto, Stefano comienza a notar un perturbador nivel de realismo en la obra y una serie de detalles extraños a su alrededor. Al mismo tiempo, algunos lugareños que intentan advertirle que abandone su trabajo mueren de manera horrible. Existe un sangriento secreto oculto tras la pintura de San Sebastián, relacionado tanto con la familia del artista como con una aislada casa cuyas ventanas exhiben sonrisas macabras. Todo el pueblo conoce la verdad, pero prefiere guardar silencio y mantener su extraña normalidad, empujando al restaurador cada vez más cerca del peligro. Se trata de una historia donde la religión juega un papel fundamental y donde la obra de arte se convierte en la clave de todo. También funciona como una crítica a la tendencia de muchas comunidades a callar frente al horror con tal de preservar una aparente armonía. Este desconcertante clásico del terror italiano, cargado de simbolismos y atmósferas inquietantes, posee uno de los desenlaces más retorcidos e inolvidables del cine de género europeo.