No todos los días se ve un televisor de 115 pulgadas bajando desde el cielo sostenido por drones. Pero justamente así decidió Samsung presentar en Chile su nueva tecnología Micro RGB, en un evento realizado en el Claro Arena que mezcló espectáculo, innovación y una buena dosis de asombro. Más de 150 invitados fueron testigos de una escena que parecía sacada de una película de ciencia ficción: en medio de la cancha, una enorme pantalla apareció suspendida en el aire antes de descender lentamente para convertirse en la protagonista de la jornada. Y la verdad es que el despliegue estuvo a la altura de lo que Samsung quería demostrar. La gran estrella fue el nuevo televisor Micro RGB de 115 pulgadas, una pantalla diseñada para quienes buscan llevar la experiencia del cine, los deportes y los videojuegos a otro nivel. Verlo de cerca ya impresiona por su tamaño, pero lo realmente llamativo está en la tecnología que esconde en su interior. Micro RGB utiliza millones de LEDs microscópicos independientes para los colores rojo, verde y azul, permitiendo un control extremadamente preciso de la imagen. ¿El resultado? Colores más puros, negros profundos y un nivel de detalle que hace que cada escena cobre vida. Samsung apuesta además por la inteligencia artificial como uno de los pilares de esta nueva generación. El televisor analiza el contenido en tiempo real para optimizar automáticamente imagen y sonido, algo que cobra especial relevancia en eventos deportivos. De hecho, una de las funciones que más llamó la atención fue AI Football Mode Pro, capaz de ajustar la experiencia para que los partidos se sientan mucho más cercanos a la emoción de estar en el estadio. Con resolución 4K, soporte para HDR10+, tasa de refresco de hasta 144 Hz y compatibilidad con Dolby Atmos, la propuesta apunta directamente a quienes quieren lo mejor para disfrutar una película, seguir el Mundial o sumergirse en una maratón de series durante el fin de semana. Pero Samsung no se quedó solo en el Micro RGB. Durante el evento también mostró su línea de televisores 2026, incluyendo nuevos modelos Mini LED, la evolución de The Frame con diseño más limpio e integrado, y sus renovados televisores OLED, que ahora incorporan Modo Arte para convertir la pantalla en una verdadera galería cuando no está en uso. La presentación dejó una sensación clara: los televisores ya no son únicamente una pantalla para ver contenido. Cada vez se transforman más en el centro del entretenimiento y del hogar conectado. Y si el futuro de la televisión realmente luce como ese gigantesco panel de 115 pulgadas descendiendo sobre una cancha de fútbol, entonces parece que el espectáculo recién comienza. Y surge una pregunta inevitable: si tuvieras una pantalla de 115 pulgadas en casa, ¿qué sería lo primero que verías? https://www.instagram.com/p/DZbDb-4oWIB/
Hay películas que exigen paciencia. En sus primeros minutos, Tres amigas, del director francés Emmanuel Mouret, parece encaminarse hacia un drama romántico elegante, bien interpretado y quizás demasiado solemne. Sin embargo, a medida que la historia avanza, la película revela una riqueza emocional inesperada, construyendo una mirada aguda, divertida y profundamente humana sobre las relaciones amorosas. La historia sigue a tres amigas cuyas vidas sentimentales atraviesan momentos de crisis. Joan ( India Hair) decide sincerarse con su marido, Víctor ( Vincent Macaigne), y confesarle que ya no está enamorada de él. Poco después, él fallece en un accidente de tránsito, un hecho que marcará el resto del relato. Al mismo tiempo, Rebecca ( Sara Forestier) mantiene una relación clandestina con el esposo de Alice ( Camille Cottin), mientras que la mujer engañada, también vive una aventura amorosa con un reconocido pintor. Con estos elementos, la película podría haberse convertido fácilmente en un melodrama convencional. Sin embargo, Mouret elige un camino mucho más interesante. Lejos de juzgar a sus personajes, los observa con ternura y comprensión, permitiendo que sus contradicciones y debilidades emerjan de forma natural. Uno de los grandes aciertos de la cinta es su capacidad para encontrar humor en medio de situaciones complejas. Se trata de un humor elegante, sutil e inteligente, nacido de las conversaciones y de las contradicciones de los propios personajes. No busca la carcajada fácil, sino esa sonrisa cómplice que aparece cuando reconocemos en pantalla emociones y comportamientos profundamente humanos. En ese sentido, Tres amigas se inscribe dentro de una tradición muy reconocible del cine francés. Las conversaciones sobre el amor, el deseo, la fidelidad y la incertidumbre sentimental evocan inevitablemente el legado de Éric Rohmer. Como en los mejores cuentos morales del maestro francés, los personajes hablan constantemente sobre lo que sienten, aunque muchas veces sean incapaces de comprender del todo sus propias emociones. El reparto está impecable. India Hair, Camille Cottin y Sara Forestier construyen personajes complejos y llenos de matices, evitando cualquier caricatura o simplificación moral. Sin embargo, quien termina dejando una huella especialmente profunda es Vincent Macaigne en el papel de Víctor. Aunque su presencia en la historia podría parecer limitada, Víctor se convierte en el corazón emocional de la película. Las escenas que comparte con Joan (especialmente después de muerto) son probablemente las más conmovedoras del relato. Hay una tristeza serena en la manera en que enfrenta la confesión de su esposa, una vulnerabilidad que Macaigne interpreta con extraordinaria sensibilidad. No estamos frente a una víctima idealizada ni frente a un personaje construido para despertar lástima, sino ante un hombre que debe enfrentar una de las verdades más dolorosas que existen: descubrir que la persona que ama ya no siente lo mismo. Esa melancolía atraviesa toda la película. Más que hablar sobre el amor en sí, Tres amigas reflexiona sobre su transformación. Los sentimientos cambian, evolucionan y adoptan nuevas formas. Lo que ayer parecía una certeza puede convertirse mañana en una duda, y lo que parecía eterno puede desaparecer sin previo aviso. Quizás por eso la película resulta tan cercana. Porque entiende que las relaciones humanas rara vez son simples. Emmanuel Mouret observa ese caos emocional con sensibilidad, humor y una enorme empatía por sus personajes. Lo que comienza como un aparente drama romántico termina convirtiéndose en una reflexión lúcida, encantadora y profundamente humana sobre la fragilidad de los vínculos afectivos. Una película que demuestra que el amor no siempre desaparece: a veces simplemente cambia de forma. Ya está en cines chilenos seleccionados.
La cultura chilena está de luto. Este sábado se confirmó el fallecimiento de Julio Jung a los 84 años, actor, locutor y comediante que durante más de seis décadas desarrolló una destacada carrera en teatro, televisión, radio y cine. Dueño de una versatilidad poco común, Jung fue capaz de transitar con naturalidad entre la comedia popular y el drama, convirtiéndose en uno de los intérpretes más reconocibles y queridos del país. Su paso por programas icónicos del humor como Mediomundo y La Manivela, además de numerosas teleseries y montajes teatrales, lo transformaron en una figura familiar para varias generaciones de chilenos. Sin embargo, más allá de su trabajo televisivo, Julio Jung también construyó una sólida carrera cinematográfica, participando en películas como Coronación, Cachimba, El Regalo, Y de pronto el amanecer y El baile de la Victoria. Entre todas ellas, merece una mención especial Amnesia (1994), dirigida por Gonzalo Justiniano. Estrenada apenas cuatro años después del retorno a la democracia, la película abordó de manera frontal las heridas abiertas que dejó la dictadura militar, convirtiéndose en una de las obras más relevantes del cine chileno de la década. La historia sigue a Ramírez (Pedro Vicuña), un ex conscripto que intenta reconstruir su vida mientras arrastra los traumas de su paso por un campo de prisioneros en el norte del país. Su búsqueda termina llevándolo hasta el sargento Zúñiga, interpretado por Julio Jung, antiguo superior responsable de abusos y torturas que ahora vive una existencia aparentemente normal, como si el pasado jamás hubiese ocurrido. Jung entrega aquí una interpretación inquietante y contenida. Zúñiga no es un villano exagerado ni una caricatura del poder; es un hombre común que representa la impunidad, el silencio y la voluntad de olvidar. Precisamente por eso resulta tan perturbador. A más de treinta años de su estreno, Amnesia continúa siendo una película de enorme vigencia. Su reflexión sobre la memoria, la responsabilidad y las consecuencias de la violencia sigue resonando en el presente, mientras que el trabajo de Julio Jung permanece como una de las actuaciones más complejas y memorables de su extensa filmografía. Con su partida desaparece una de las voces más reconocibles de las artes escénicas chilenas, pero también queda una obra que atraviesa generaciones y formatos. Desde la comedia hasta el drama más intenso, Julio Jung dejó una huella imborrable en la cultura nacional.
La cuenta regresiva para Comic Con Chile 2026 ya comenzó. A poco más de un año de su realización, la organización confirmó a sus primeros invitados internacionales para la edición que celebrará los 15 años del evento: Frankie Muniz, protagonista de Malcolm in the Middle, y Carlos Villagrán, el eterno Quico de El Chavo del 8. Dos nombres que apelan directamente a la nostalgia televisiva y que representan fenómenos de distintas generaciones serán los encargados de inaugurar la parrilla de invitados de una versión que promete varias sorpresas para los fanáticos de la cultura pop. El primer invitado confirmado es Frankie Muniz, actor que alcanzó fama mundial interpretando a Malcolm, el brillante y problemático adolescente de una de las comedias más exitosas de comienzos de los años 2000. Su visita cobra especial relevancia luego del reciente regreso de la franquicia con Malcolm in the Middle: La vida sigue siendo injusta , miniserie estrenada este año a través de Disney+. Muniz estará presente durante la jornada del viernes 3 de julio, donde participará en actividades con el público, paneles y encuentros con los asistentes. La segunda gran confirmación es Carlos Villagrán, actor mexicano que inmortalizó al personaje de Quico en El Chavo del 8, una de las series más populares de la televisión latinoamericana. Su personaje continúa siendo parte del imaginario colectivo de varias generaciones y mantiene una fuerte conexión con el público chileno, donde la producción ha sido emitida durante décadas. Villagrán participará durante los tres días del evento, permitiendo a los asistentes compartir con una de las figuras más reconocibles de la historia de la televisión en español. Desde la organización adelantan que estos son solo los primeros anuncios de una edición especial. De hecho, aseguran que durante los próximos días se dará a conocer una nueva invitada internacional de gran relevancia, cuyo nombre podría convertirse en uno de los grandes atractivos de la celebración. Además de los tradicionales paneles y sesiones de preguntas y respuestas, Comic Con Chile volverá a ofrecer experiencias de fotografía, autógrafos, encuentros meet & greet y la participación de importantes marcas ligadas al entretenimiento, como Netflix, Disney, Warner y Hasbro. Comic Con Chile 2026 se realizará los días 3, 4 y 5 de julio en Espacio Riesco. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de PuntoTicket.
Con Amarga Navidad, el director español Pedro Almodóvar vuelve a construir una película íntima, melancólica y profundamente autoral. La cinta sigue a Elsa ( Bárbara Lennie), una exdirectora de cine que actualmente trabaja en publicidad y que atraviesa una compleja crisis emocional tras la muerte reciente de su madre. Durante un feriado de fin de año, sufre un ataque de ansiedad y termina en urgencias acompañada por su pareja, Beau (o Bonifacio), interpretado por Patrick Criado. Buscando escapar de Madrid y del dolor que la consume, Elsa decide viajar a Lanzarote junto a su amiga Patricia (Victoria Luengo), quien también necesita desconectarse de su rutina y de su marido, quien podría estar engañándola. Lo que comienza como un drama emocional sobre el duelo y la fragilidad, poco a poco se transforma en otra cosa: una reflexión sobre el cine, la memoria y el acto creativo. Es ahí donde Amarga Navidad encuentra su giro más interesante. De manera inesperada, descubrimos que la historia de Elsa en realidad forma parte del guion que está escribiendo Raúl, un reconocido director encarnado por Leonardo Sbaraglia. Raúl no puede dejar de crear, pero también siente que se está repitiendo constantemente en sus temas y obsesiones. Es imposible no ver en él una representación del propio Almodóvar, algo que el cineasta ya había explorado anteriormente en Dolor y Gloria, donde Antonio Banderas interpretaba un alter ego claramente inspirado en el realizador manchego. A través de un interesante montaje paralelo entre la ficción escrita por Raúl y la vida del propio director, la película va revelando heridas, recuerdos y emociones que dialogan constantemente entre sí. El resultado es un filme casi metacinematográfico, donde el límite entre autor y personaje se vuelve difuso. El elenco funciona de gran manera. Además de Lennie, Sbaraglia y Luengo, destacan las interpretaciones de Milena Smit, Rossy de Palma y Carmen Machi, estas dos últimas actrices emblemáticas dentro del universo almodovariano, quienes aportan humanidad, humor y ternura a personajes secundarios muy entrañables. Eso sí, Amarga Navidad exige paciencia. Durante su primera mitad, la película puede sentirse algo desconcertante y dispersa, como si no estuviera claro hacia dónde quiere llevarnos Almodóvar. Sin embargo, a medida que las piezas comienzan a encajar, el relato adquiere sentido y fuerza emocional. Aunque en su tramo final y especialmente en el epílogo la cinta se extiende más de la cuenta y pierde algo de ritmo, nunca deja de sentirse como una obra hecha por un autor con una mirada muy personal. Visualmente, la película está bellamente filmada. Las locaciones en Lanzarote aportan una atmósfera melancólica y contemplativa que acompaña perfectamente el tono del relato. Y quizás lo más valioso de Amarga Navidad es justamente eso: su amor por el acto de crear. Es una película sobre personas rotas que encuentran refugio en el arte, en las historias y en la necesidad casi compulsiva de escribir, filmar y transformar el dolor en ficción. Puede que no sea una de las mejores películas de Almodóvar, pero sí es una obra honesta, original y profundamente humana. Una cinta que, especialmente para quienes aman el cine, deja una sensación muy particular: las ganas de sentarse frente a una hoja en blanco y comenzar a crear. La cinta ya se encuentra en cines del país.
No todos los días se ve un televisor de 115 pulgadas bajando desde el cielo sostenido por drones. Pero justamente así decidió Samsung presentar en Chile su nueva tecnología Micro RGB, en un evento realizado en el Claro Arena que mezcló espectáculo, innovación y una buena dosis de asombro. Más de 150 invitados fueron testigos de una escena que parecía sacada de una película de ciencia ficción: en medio de la cancha, una enorme pantalla apareció suspendida en el aire antes de descender lentamente para convertirse en la protagonista de la jornada. Y la verdad es que el despliegue estuvo a la altura de lo que Samsung quería demostrar. La gran estrella fue el nuevo televisor Micro RGB de 115 pulgadas, una pantalla diseñada para quienes buscan llevar la experiencia del cine, los deportes y los videojuegos a otro nivel. Verlo de cerca ya impresiona por su tamaño, pero lo realmente llamativo está en la tecnología que esconde en su interior. Micro RGB utiliza millones de LEDs microscópicos independientes para los colores rojo, verde y azul, permitiendo un control extremadamente preciso de la imagen. ¿El resultado? Colores más puros, negros profundos y un nivel de detalle que hace que cada escena cobre vida. Samsung apuesta además por la inteligencia artificial como uno de los pilares de esta nueva generación. El televisor analiza el contenido en tiempo real para optimizar automáticamente imagen y sonido, algo que cobra especial relevancia en eventos deportivos. De hecho, una de las funciones que más llamó la atención fue AI Football Mode Pro, capaz de ajustar la experiencia para que los partidos se sientan mucho más cercanos a la emoción de estar en el estadio. Con resolución 4K, soporte para HDR10+, tasa de refresco de hasta 144 Hz y compatibilidad con Dolby Atmos, la propuesta apunta directamente a quienes quieren lo mejor para disfrutar una película, seguir el Mundial o sumergirse en una maratón de series durante el fin de semana. Pero Samsung no se quedó solo en el Micro RGB. Durante el evento también mostró su línea de televisores 2026, incluyendo nuevos modelos Mini LED, la evolución de The Frame con diseño más limpio e integrado, y sus renovados televisores OLED, que ahora incorporan Modo Arte para convertir la pantalla en una verdadera galería cuando no está en uso. La presentación dejó una sensación clara: los televisores ya no son únicamente una pantalla para ver contenido. Cada vez se transforman más en el centro del entretenimiento y del hogar conectado. Y si el futuro de la televisión realmente luce como ese gigantesco panel de 115 pulgadas descendiendo sobre una cancha de fútbol, entonces parece que el espectáculo recién comienza. Y surge una pregunta inevitable: si tuvieras una pantalla de 115 pulgadas en casa, ¿qué sería lo primero que verías? https://www.instagram.com/p/DZbDb-4oWIB/
Hay películas que exigen paciencia. En sus primeros minutos, Tres amigas, del director francés Emmanuel Mouret, parece encaminarse hacia un drama romántico elegante, bien interpretado y quizás demasiado solemne. Sin embargo, a medida que la historia avanza, la película revela una riqueza emocional inesperada, construyendo una mirada aguda, divertida y profundamente humana sobre las relaciones amorosas. La historia sigue a tres amigas cuyas vidas sentimentales atraviesan momentos de crisis. Joan ( India Hair) decide sincerarse con su marido, Víctor ( Vincent Macaigne), y confesarle que ya no está enamorada de él. Poco después, él fallece en un accidente de tránsito, un hecho que marcará el resto del relato. Al mismo tiempo, Rebecca ( Sara Forestier) mantiene una relación clandestina con el esposo de Alice ( Camille Cottin), mientras que la mujer engañada, también vive una aventura amorosa con un reconocido pintor. Con estos elementos, la película podría haberse convertido fácilmente en un melodrama convencional. Sin embargo, Mouret elige un camino mucho más interesante. Lejos de juzgar a sus personajes, los observa con ternura y comprensión, permitiendo que sus contradicciones y debilidades emerjan de forma natural. Uno de los grandes aciertos de la cinta es su capacidad para encontrar humor en medio de situaciones complejas. Se trata de un humor elegante, sutil e inteligente, nacido de las conversaciones y de las contradicciones de los propios personajes. No busca la carcajada fácil, sino esa sonrisa cómplice que aparece cuando reconocemos en pantalla emociones y comportamientos profundamente humanos. En ese sentido, Tres amigas se inscribe dentro de una tradición muy reconocible del cine francés. Las conversaciones sobre el amor, el deseo, la fidelidad y la incertidumbre sentimental evocan inevitablemente el legado de Éric Rohmer. Como en los mejores cuentos morales del maestro francés, los personajes hablan constantemente sobre lo que sienten, aunque muchas veces sean incapaces de comprender del todo sus propias emociones. El reparto está impecable. India Hair, Camille Cottin y Sara Forestier construyen personajes complejos y llenos de matices, evitando cualquier caricatura o simplificación moral. Sin embargo, quien termina dejando una huella especialmente profunda es Vincent Macaigne en el papel de Víctor. Aunque su presencia en la historia podría parecer limitada, Víctor se convierte en el corazón emocional de la película. Las escenas que comparte con Joan (especialmente después de muerto) son probablemente las más conmovedoras del relato. Hay una tristeza serena en la manera en que enfrenta la confesión de su esposa, una vulnerabilidad que Macaigne interpreta con extraordinaria sensibilidad. No estamos frente a una víctima idealizada ni frente a un personaje construido para despertar lástima, sino ante un hombre que debe enfrentar una de las verdades más dolorosas que existen: descubrir que la persona que ama ya no siente lo mismo. Esa melancolía atraviesa toda la película. Más que hablar sobre el amor en sí, Tres amigas reflexiona sobre su transformación. Los sentimientos cambian, evolucionan y adoptan nuevas formas. Lo que ayer parecía una certeza puede convertirse mañana en una duda, y lo que parecía eterno puede desaparecer sin previo aviso. Quizás por eso la película resulta tan cercana. Porque entiende que las relaciones humanas rara vez son simples. Emmanuel Mouret observa ese caos emocional con sensibilidad, humor y una enorme empatía por sus personajes. Lo que comienza como un aparente drama romántico termina convirtiéndose en una reflexión lúcida, encantadora y profundamente humana sobre la fragilidad de los vínculos afectivos. Una película que demuestra que el amor no siempre desaparece: a veces simplemente cambia de forma. Ya está en cines chilenos seleccionados.
La cultura chilena está de luto. Este sábado se confirmó el fallecimiento de Julio Jung a los 84 años, actor, locutor y comediante que durante más de seis décadas desarrolló una destacada carrera en teatro, televisión, radio y cine. Dueño de una versatilidad poco común, Jung fue capaz de transitar con naturalidad entre la comedia popular y el drama, convirtiéndose en uno de los intérpretes más reconocibles y queridos del país. Su paso por programas icónicos del humor como Mediomundo y La Manivela, además de numerosas teleseries y montajes teatrales, lo transformaron en una figura familiar para varias generaciones de chilenos. Sin embargo, más allá de su trabajo televisivo, Julio Jung también construyó una sólida carrera cinematográfica, participando en películas como Coronación, Cachimba, El Regalo, Y de pronto el amanecer y El baile de la Victoria. Entre todas ellas, merece una mención especial Amnesia (1994), dirigida por Gonzalo Justiniano. Estrenada apenas cuatro años después del retorno a la democracia, la película abordó de manera frontal las heridas abiertas que dejó la dictadura militar, convirtiéndose en una de las obras más relevantes del cine chileno de la década. La historia sigue a Ramírez (Pedro Vicuña), un ex conscripto que intenta reconstruir su vida mientras arrastra los traumas de su paso por un campo de prisioneros en el norte del país. Su búsqueda termina llevándolo hasta el sargento Zúñiga, interpretado por Julio Jung, antiguo superior responsable de abusos y torturas que ahora vive una existencia aparentemente normal, como si el pasado jamás hubiese ocurrido. Jung entrega aquí una interpretación inquietante y contenida. Zúñiga no es un villano exagerado ni una caricatura del poder; es un hombre común que representa la impunidad, el silencio y la voluntad de olvidar. Precisamente por eso resulta tan perturbador. A más de treinta años de su estreno, Amnesia continúa siendo una película de enorme vigencia. Su reflexión sobre la memoria, la responsabilidad y las consecuencias de la violencia sigue resonando en el presente, mientras que el trabajo de Julio Jung permanece como una de las actuaciones más complejas y memorables de su extensa filmografía. Con su partida desaparece una de las voces más reconocibles de las artes escénicas chilenas, pero también queda una obra que atraviesa generaciones y formatos. Desde la comedia hasta el drama más intenso, Julio Jung dejó una huella imborrable en la cultura nacional.
La cuenta regresiva para Comic Con Chile 2026 ya comenzó. A poco más de un año de su realización, la organización confirmó a sus primeros invitados internacionales para la edición que celebrará los 15 años del evento: Frankie Muniz, protagonista de Malcolm in the Middle, y Carlos Villagrán, el eterno Quico de El Chavo del 8. Dos nombres que apelan directamente a la nostalgia televisiva y que representan fenómenos de distintas generaciones serán los encargados de inaugurar la parrilla de invitados de una versión que promete varias sorpresas para los fanáticos de la cultura pop. El primer invitado confirmado es Frankie Muniz, actor que alcanzó fama mundial interpretando a Malcolm, el brillante y problemático adolescente de una de las comedias más exitosas de comienzos de los años 2000. Su visita cobra especial relevancia luego del reciente regreso de la franquicia con Malcolm in the Middle: La vida sigue siendo injusta , miniserie estrenada este año a través de Disney+. Muniz estará presente durante la jornada del viernes 3 de julio, donde participará en actividades con el público, paneles y encuentros con los asistentes. La segunda gran confirmación es Carlos Villagrán, actor mexicano que inmortalizó al personaje de Quico en El Chavo del 8, una de las series más populares de la televisión latinoamericana. Su personaje continúa siendo parte del imaginario colectivo de varias generaciones y mantiene una fuerte conexión con el público chileno, donde la producción ha sido emitida durante décadas. Villagrán participará durante los tres días del evento, permitiendo a los asistentes compartir con una de las figuras más reconocibles de la historia de la televisión en español. Desde la organización adelantan que estos son solo los primeros anuncios de una edición especial. De hecho, aseguran que durante los próximos días se dará a conocer una nueva invitada internacional de gran relevancia, cuyo nombre podría convertirse en uno de los grandes atractivos de la celebración. Además de los tradicionales paneles y sesiones de preguntas y respuestas, Comic Con Chile volverá a ofrecer experiencias de fotografía, autógrafos, encuentros meet & greet y la participación de importantes marcas ligadas al entretenimiento, como Netflix, Disney, Warner y Hasbro. Comic Con Chile 2026 se realizará los días 3, 4 y 5 de julio en Espacio Riesco. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de PuntoTicket.
Con Amarga Navidad, el director español Pedro Almodóvar vuelve a construir una película íntima, melancólica y profundamente autoral. La cinta sigue a Elsa ( Bárbara Lennie), una exdirectora de cine que actualmente trabaja en publicidad y que atraviesa una compleja crisis emocional tras la muerte reciente de su madre. Durante un feriado de fin de año, sufre un ataque de ansiedad y termina en urgencias acompañada por su pareja, Beau (o Bonifacio), interpretado por Patrick Criado. Buscando escapar de Madrid y del dolor que la consume, Elsa decide viajar a Lanzarote junto a su amiga Patricia (Victoria Luengo), quien también necesita desconectarse de su rutina y de su marido, quien podría estar engañándola. Lo que comienza como un drama emocional sobre el duelo y la fragilidad, poco a poco se transforma en otra cosa: una reflexión sobre el cine, la memoria y el acto creativo. Es ahí donde Amarga Navidad encuentra su giro más interesante. De manera inesperada, descubrimos que la historia de Elsa en realidad forma parte del guion que está escribiendo Raúl, un reconocido director encarnado por Leonardo Sbaraglia. Raúl no puede dejar de crear, pero también siente que se está repitiendo constantemente en sus temas y obsesiones. Es imposible no ver en él una representación del propio Almodóvar, algo que el cineasta ya había explorado anteriormente en Dolor y Gloria, donde Antonio Banderas interpretaba un alter ego claramente inspirado en el realizador manchego. A través de un interesante montaje paralelo entre la ficción escrita por Raúl y la vida del propio director, la película va revelando heridas, recuerdos y emociones que dialogan constantemente entre sí. El resultado es un filme casi metacinematográfico, donde el límite entre autor y personaje se vuelve difuso. El elenco funciona de gran manera. Además de Lennie, Sbaraglia y Luengo, destacan las interpretaciones de Milena Smit, Rossy de Palma y Carmen Machi, estas dos últimas actrices emblemáticas dentro del universo almodovariano, quienes aportan humanidad, humor y ternura a personajes secundarios muy entrañables. Eso sí, Amarga Navidad exige paciencia. Durante su primera mitad, la película puede sentirse algo desconcertante y dispersa, como si no estuviera claro hacia dónde quiere llevarnos Almodóvar. Sin embargo, a medida que las piezas comienzan a encajar, el relato adquiere sentido y fuerza emocional. Aunque en su tramo final y especialmente en el epílogo la cinta se extiende más de la cuenta y pierde algo de ritmo, nunca deja de sentirse como una obra hecha por un autor con una mirada muy personal. Visualmente, la película está bellamente filmada. Las locaciones en Lanzarote aportan una atmósfera melancólica y contemplativa que acompaña perfectamente el tono del relato. Y quizás lo más valioso de Amarga Navidad es justamente eso: su amor por el acto de crear. Es una película sobre personas rotas que encuentran refugio en el arte, en las historias y en la necesidad casi compulsiva de escribir, filmar y transformar el dolor en ficción. Puede que no sea una de las mejores películas de Almodóvar, pero sí es una obra honesta, original y profundamente humana. Una cinta que, especialmente para quienes aman el cine, deja una sensación muy particular: las ganas de sentarse frente a una hoja en blanco y comenzar a crear. La cinta ya se encuentra en cines del país.