Con paisajes imponentes, silencios cargados de tensión y personajes atrapados entre la lealtad familiar y la supervivencia, “Los renacidos”, la nueva película del director argentino Santiago Esteves, construye un thriller áspero y profundamente humano. La historia sigue a Manuel y Óscar, dos hermanos distanciados que se ven obligados a reencontrarse para continuar un oscuro negocio heredado de su padre: fingir la muerte de personas para ayudarlas a desaparecer y cruzarlas ilegalmente hacia Chile con nuevas identidades. Tienen un método tan preciso que son capaces de engañar tanto a médicos forenses como a familiares que asisten a funerales y velorios. Manuel, interpretado por el actor chileno Pedro Fontaine, intenta dejar atrás ese pasado criminal. Trabaja como médico en un pequeño pueblo de montaña y vive con su pareja Ivana ( Verónica Gerez), quien está a punto de dar a luz al primer hijo de ambos. Sin embargo, la reaparición de su tío Horacio ( Óscar de la Fuente) lo arrastra nuevamente hacia el negocio familiar y hacia una espiral de violencia que parece no tener salida. Horacio les encarga ayudar a huir a un contador que es perseguido por un cartel narco. Lo que parecía un último trabajo pronto se transforma en una operación fuera de control marcada por traiciones, violencia y una persecución implacable a través de la cordillera. Con un estilo seco, austero y tenso, Santiago Esteves apuesta por un cine donde la acción y el lenguaje visual pesan más que los diálogos. En “Los renacidos”, los cuerpos, las miradas y los silencios transmiten más que las palabras. La película se mueve constantemente entre grandes paisajes nevados y espacios claustrofóbicos, como ambulancias o el estrecho baúl de un automóvil, reforzando la sensación de encierro y peligro permanente. El director vuelve a demostrar la potencia visual que ya había desarrollado en “La educación del Rey”, utilizando la inmensidad de la cordillera como escenario emocional para sus personajes: hombres vulnerables y rotos enfrentados a un entorno hostil y desolador. Sin duda, el paisaje de montaña se convierte en un personaje más dentro del relato. “Es una película de ficción pura y en ese sentido hay un imaginario que tiene un tono particular y que yo creo que está muy atravesado e influido por la montaña, por esta imagen de la soledad de la montaña, de lo aislado, qué ocurre en la montaña, cuántas cosas puede contener una montaña de la cual uno no se entera, qué tipo de personajes habitan ahí. Los personajes son bastante ermitaños en la película. También tienen una cosa media carroñera, a mí me gusta decir que son como animales carroñeros los personajes de esta película. Entonces, creo que todo eso está dado un poco por el imaginario que se desprende de mirar la cordillera e imaginar”, señaló Pedro Fontaine a En Palco. “Los renacidos” también aborda temas como la culpa y la imposibilidad de escapar completamente del pasado. Los personajes se mueven entre la necesidad de sobrevivir y el deseo de comenzar una nueva vida, aunque las decisiones que toman parecen empujarlos siempre hacia el mismo lugar. El largometraje marcó un importante momento en la carrera de Pedro Fontaine, quien recibió el premio a Mejor Actor en el Festival de Huelva por su interpretación de Manuel. “La construcción del personaje fue un proceso colectivo, creo que hubo bastantes referentes que tomamos junto a Santi Estevez. Por ejemplo, hay un cuento de Franz Kafka que se llama La madriguera, que se trata de un animal que se siente que le están invadiendo su madriguera y está siempre buscando la manera de salir. Después hubo muchas películas que vimos para buscar el tono, para encontrar la atmósfera, películas tanto latinas como no latinas. Y también estuvo el trabajo con Marco Caponi, que fue un gran compañero de ruta, porque trabajamos mucho el vínculo de Manuel con su hermano Óscar, que son personajes bastante parcos, de pocas palabras. Entonces, había que habitar esos silencios desde un lugar que se viera que hay un vínculo previo, que hay una historia familiar ahí”, afirmó el actor. Sobre la experiencia de trabajar con el director argentino, Fontaine aseguró que fue un proceso muy enriquecedor. “Santi me dio mucha confianza, se acercó a mí cuando el proyecto estaba muy en pañales aún, cuando era solamente un guion. Entonces, fue muy enriquecedor participar de todo ese proceso con tiempo, irlo desarrollando, pensando, conversando. Todo eso fue muy especial y después en el rodaje mismo fue un gran aprendizaje, tanto trabajar con Santi como con toda la gente que estaba vinculada a la película”, comentó. “Los renacidos” es un thriller helado, tenso y original que atrapa desde el primer minuto y que ya se puede disfrutar en las salas de nuestro país.
Como proyecto de título, la joven realizadora chilena Maira Carrasco desarrollóEl Claro, una película dramática con tintes de ciencia ficción, un género poco explorado dentro del cine nacional. Olivia ( Paulina Moreno) es una estudiante de medicina que vive junto a su novia Ely, una bailarina. Recientemente decidieron irse a vivir juntas, ya que se aman y proyectan una vida en común. Sin embargo, cuando un accidente de tránsito termina con la vida de Ely, Olivia siente que su existencia pierde sentido. Ni el apoyo de su comprensiva madre, ni el hecho de encontrarse cara a cara con su suegra -quien rechazó a su hija por su orientación sexual- logran sacarla de ese estado de dolor. Aprovechando su situación, uno de sus profesores la recluta para una investigación privada en la que, mediante inteligencia artificial y realidad virtual, Olivia puede reencontrarse con su amada. ¿Qué tan real es la ayuda que la tecnología puede ofrecer frente al duelo? Esa es la gran pregunta que plantea esta obra. Filmada de manera correcta, con un buen trabajo visual para diferenciar ambos mundos y una protagonista sólida que carga prácticamente con todo el peso de la película, El Claro resulta una propuesta interesante como ópera prima. Su temática invita a la reflexión, especialmente en tiempos donde la inteligencia artificial comienza a ocupar cada vez más espacios en la vida cotidiana. Sin embargo, el guion carece de ritmo durante gran parte de su desarrollo y los diálogos, por momentos, se sienten poco naturales. A esto se suman algunas interpretaciones secundarias que carecen de la fuerza y el carisma necesarios para potenciar la historia. Presentada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en FEMCINE, El Claro ya se encuentra en salas chilenas.
Sergio Castro San Martín (La mujer de barro, La Jauría) ofrece en su nueva película,Mil Pedazos, una historia íntima y visceral sobre la familia, el quiebre, el dolor y el duelo. Miguel e Isabel son un matrimonio de clase media que atraviesa una profunda crisis, aunque él se niega a reconocerlo. Con la esperanza de recomponer la relación, Miguel propone unas vacaciones familiares al norte junto a su esposa, su pequeña hija Emilia y su perrita Eve. Sin embargo, un terrible accidente en medio de la nada cambia sus vidas para siempre. Isabel y Emilia resultan gravemente heridas, y Miguel, desorientado, toma a su hija para intentar conseguir ayuda. Pero cuando regresa en busca de su esposa, ella ya no está. Desde ese momento, sus destinos se separan. Mientras Miguel, consumido por la desesperación y la culpa, comienza a tomar decisiones cada vez más impredecibles, Isabel despierta tras permanecer largo tiempo en coma, para descubrir que su familia ha desaparecido. Se trata de una historia de ritmo pausado, marcada por tonos fríos y una atmósfera que por momentos resulta profundamente angustiante. La película nos sumerge en un intenso drama de personajes, aunque a medida que avanza pierde algo de fuerza debido a la ausencia de grandes giros narrativos. Uno de sus principales atributos son las actuaciones. Daniel Muñoz y Paola Giannini entregan interpretaciones llenas de verdad, humanidad y fragilidad, construyendo personajes complejos y emocionalmente devastados. Ambos sostienen gran parte del peso dramático de la película con un trabajo de primer nivel. También destaca la pequeña Emilia Rodríguez, quien aporta naturalidad en el papel de la hija de la pareja. Inspirada muy libremente en la historia de El Ermitaño de Las Chilcas, conocido también como Juanito, de quien se dice que decidió aislarse del mundo tras perder a su familia en un accidente, Mil Pedazos construye una reflexión sobre la pérdida, la culpa y las distintas formas de enfrentar el dolor. Tras su exitoso paso por el Festival de Cine de Málaga, el filme llega a los cines chilenos este 4 de junio.
María vive con su papá y su mamá en una casa en el sur de Chile -en 1988- cerca de un lago y con un entorno lleno de vegetación, diferentes especies y mucha soledad. La niña transita entre un pequeño internado en Osorno durante la semana y este hogar donde quien más se preocupa por ella es la empleada de la casa. Así comienza “Después de la niebla”, película chilena inspirada libremente en el libro de María Edwards y dirigida por Miriam Heard. En su elenco podemos encontrar a Ema Godoy, Valentina Murh, Inés Martín, Mario Horton, Heidrun Breier, Viviana Herrera y Álvaro Espinoza, entre otros. En este filme se hace presente la angustia y la falta de cuidado por una niña, que debe preocuparse ella sola de sí misma y que muchas veces tendrá que enfrentar situaciones complejas y peligrosas, debido al descuido de sus frívolos y frustrados padres. La niñez se ve frágil y con carencias que son aplacadas por personajes secundarios que entregan más amor que los mismos progenitores. Una falta de cariño que se hace presente con actitudes negligentes y llenas de egoísmo. María nos entrega ternura, pero también nos muestra la soledad en su máxima expresión, donde una amiga del internado jugará el rol de familia, ese que la suya no logra desarrollar. La mujer que trabaja en la casa donde viven sus padres es también un gran apoyo y su profesora alemana, aunque estricta, genera un lazo más cercano que quienes deberían tenerlo. Los paisajes son bellos y nos introducen en una atmósfera de calma, una mirada a ratos demasiado contemplativa, pero a la vez de miedo por lo que debe enfrentar María, una despreocupación asfixiante y un temor a lo que se ve expuesta esta niña. Una película que nos hace pensar en cómo nos relacionamos con el resto y cómo eso determinará la forma en que vivimos y sentimos. Una mirada dura a la falta de responsabilidad de una madre y un padre, a los temores de una hija y el sueño de volver a empezar. Si quieres ver “Después de la niebla”, ya se encuentra en salas de cine del país.
Imágenes que aparecen frente a nosotros y dan cuenta de sucesos que marcan nuestra historia reciente, de las vicisitudes que hemos debido enfrentar como sociedad y de las batallas que se han luchado durante décadas, en un país que pareciera caer en la desesperanza y el desencanto. “La vida que vendrá” escrita y dirigida por Karin Cuyul, nos introduce en un mundo de emociones que se entrelazan y que, a través de archivos, dan cuenta de aquello que vivió un país sometido al dolor y el miedo, pero también a la esperanza. De una manera diferente, se nos muestran hechos pasados en colores lo que brinda una nueva arista a momentos difíciles y llenos de enfrentamiento. ¿Cómo contamos las historias? es una reflexión que se hace presente en este documental y que nos lleva a repensar la forma en que planteamos el pasado. Una narración que no es cronológica, y que va entrelazando ideas y momentos importantes de Chile, en una constante búsqueda por entender el sentimiento de desolación que tiene la autora de la obra, ante algunos hechos que vive el país. La frase “lo que soportan las imágenes” retrata una parte importante de este documental, su valor en los recuerdos y en cómo construimos nuestras historias, cuando solo tenemos pedazos de ésta y necesitamos entender el panorama completo… o lo más cercano a esto. Comprender los sentimientos que se desprenden de cada ser no es fácil, pero la directora logra transmitir su especial búsqueda y cómo sus descubrimientos la llevan a encontrar explicaciones, que generan un grado de serenidad. Si quieres disfrutar de “La vida que vendrá”, ya se encuentra en salas de cine seleccionadas.
Con paisajes imponentes, silencios cargados de tensión y personajes atrapados entre la lealtad familiar y la supervivencia, “Los renacidos”, la nueva película del director argentino Santiago Esteves, construye un thriller áspero y profundamente humano. La historia sigue a Manuel y Óscar, dos hermanos distanciados que se ven obligados a reencontrarse para continuar un oscuro negocio heredado de su padre: fingir la muerte de personas para ayudarlas a desaparecer y cruzarlas ilegalmente hacia Chile con nuevas identidades. Tienen un método tan preciso que son capaces de engañar tanto a médicos forenses como a familiares que asisten a funerales y velorios. Manuel, interpretado por el actor chileno Pedro Fontaine, intenta dejar atrás ese pasado criminal. Trabaja como médico en un pequeño pueblo de montaña y vive con su pareja Ivana ( Verónica Gerez), quien está a punto de dar a luz al primer hijo de ambos. Sin embargo, la reaparición de su tío Horacio ( Óscar de la Fuente) lo arrastra nuevamente hacia el negocio familiar y hacia una espiral de violencia que parece no tener salida. Horacio les encarga ayudar a huir a un contador que es perseguido por un cartel narco. Lo que parecía un último trabajo pronto se transforma en una operación fuera de control marcada por traiciones, violencia y una persecución implacable a través de la cordillera. Con un estilo seco, austero y tenso, Santiago Esteves apuesta por un cine donde la acción y el lenguaje visual pesan más que los diálogos. En “Los renacidos”, los cuerpos, las miradas y los silencios transmiten más que las palabras. La película se mueve constantemente entre grandes paisajes nevados y espacios claustrofóbicos, como ambulancias o el estrecho baúl de un automóvil, reforzando la sensación de encierro y peligro permanente. El director vuelve a demostrar la potencia visual que ya había desarrollado en “La educación del Rey”, utilizando la inmensidad de la cordillera como escenario emocional para sus personajes: hombres vulnerables y rotos enfrentados a un entorno hostil y desolador. Sin duda, el paisaje de montaña se convierte en un personaje más dentro del relato. “Es una película de ficción pura y en ese sentido hay un imaginario que tiene un tono particular y que yo creo que está muy atravesado e influido por la montaña, por esta imagen de la soledad de la montaña, de lo aislado, qué ocurre en la montaña, cuántas cosas puede contener una montaña de la cual uno no se entera, qué tipo de personajes habitan ahí. Los personajes son bastante ermitaños en la película. También tienen una cosa media carroñera, a mí me gusta decir que son como animales carroñeros los personajes de esta película. Entonces, creo que todo eso está dado un poco por el imaginario que se desprende de mirar la cordillera e imaginar”, señaló Pedro Fontaine a En Palco. “Los renacidos” también aborda temas como la culpa y la imposibilidad de escapar completamente del pasado. Los personajes se mueven entre la necesidad de sobrevivir y el deseo de comenzar una nueva vida, aunque las decisiones que toman parecen empujarlos siempre hacia el mismo lugar. El largometraje marcó un importante momento en la carrera de Pedro Fontaine, quien recibió el premio a Mejor Actor en el Festival de Huelva por su interpretación de Manuel. “La construcción del personaje fue un proceso colectivo, creo que hubo bastantes referentes que tomamos junto a Santi Estevez. Por ejemplo, hay un cuento de Franz Kafka que se llama La madriguera, que se trata de un animal que se siente que le están invadiendo su madriguera y está siempre buscando la manera de salir. Después hubo muchas películas que vimos para buscar el tono, para encontrar la atmósfera, películas tanto latinas como no latinas. Y también estuvo el trabajo con Marco Caponi, que fue un gran compañero de ruta, porque trabajamos mucho el vínculo de Manuel con su hermano Óscar, que son personajes bastante parcos, de pocas palabras. Entonces, había que habitar esos silencios desde un lugar que se viera que hay un vínculo previo, que hay una historia familiar ahí”, afirmó el actor. Sobre la experiencia de trabajar con el director argentino, Fontaine aseguró que fue un proceso muy enriquecedor. “Santi me dio mucha confianza, se acercó a mí cuando el proyecto estaba muy en pañales aún, cuando era solamente un guion. Entonces, fue muy enriquecedor participar de todo ese proceso con tiempo, irlo desarrollando, pensando, conversando. Todo eso fue muy especial y después en el rodaje mismo fue un gran aprendizaje, tanto trabajar con Santi como con toda la gente que estaba vinculada a la película”, comentó. “Los renacidos” es un thriller helado, tenso y original que atrapa desde el primer minuto y que ya se puede disfrutar en las salas de nuestro país.
Como proyecto de título, la joven realizadora chilena Maira Carrasco desarrollóEl Claro, una película dramática con tintes de ciencia ficción, un género poco explorado dentro del cine nacional. Olivia ( Paulina Moreno) es una estudiante de medicina que vive junto a su novia Ely, una bailarina. Recientemente decidieron irse a vivir juntas, ya que se aman y proyectan una vida en común. Sin embargo, cuando un accidente de tránsito termina con la vida de Ely, Olivia siente que su existencia pierde sentido. Ni el apoyo de su comprensiva madre, ni el hecho de encontrarse cara a cara con su suegra -quien rechazó a su hija por su orientación sexual- logran sacarla de ese estado de dolor. Aprovechando su situación, uno de sus profesores la recluta para una investigación privada en la que, mediante inteligencia artificial y realidad virtual, Olivia puede reencontrarse con su amada. ¿Qué tan real es la ayuda que la tecnología puede ofrecer frente al duelo? Esa es la gran pregunta que plantea esta obra. Filmada de manera correcta, con un buen trabajo visual para diferenciar ambos mundos y una protagonista sólida que carga prácticamente con todo el peso de la película, El Claro resulta una propuesta interesante como ópera prima. Su temática invita a la reflexión, especialmente en tiempos donde la inteligencia artificial comienza a ocupar cada vez más espacios en la vida cotidiana. Sin embargo, el guion carece de ritmo durante gran parte de su desarrollo y los diálogos, por momentos, se sienten poco naturales. A esto se suman algunas interpretaciones secundarias que carecen de la fuerza y el carisma necesarios para potenciar la historia. Presentada en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en FEMCINE, El Claro ya se encuentra en salas chilenas.
Sergio Castro San Martín (La mujer de barro, La Jauría) ofrece en su nueva película,Mil Pedazos, una historia íntima y visceral sobre la familia, el quiebre, el dolor y el duelo. Miguel e Isabel son un matrimonio de clase media que atraviesa una profunda crisis, aunque él se niega a reconocerlo. Con la esperanza de recomponer la relación, Miguel propone unas vacaciones familiares al norte junto a su esposa, su pequeña hija Emilia y su perrita Eve. Sin embargo, un terrible accidente en medio de la nada cambia sus vidas para siempre. Isabel y Emilia resultan gravemente heridas, y Miguel, desorientado, toma a su hija para intentar conseguir ayuda. Pero cuando regresa en busca de su esposa, ella ya no está. Desde ese momento, sus destinos se separan. Mientras Miguel, consumido por la desesperación y la culpa, comienza a tomar decisiones cada vez más impredecibles, Isabel despierta tras permanecer largo tiempo en coma, para descubrir que su familia ha desaparecido. Se trata de una historia de ritmo pausado, marcada por tonos fríos y una atmósfera que por momentos resulta profundamente angustiante. La película nos sumerge en un intenso drama de personajes, aunque a medida que avanza pierde algo de fuerza debido a la ausencia de grandes giros narrativos. Uno de sus principales atributos son las actuaciones. Daniel Muñoz y Paola Giannini entregan interpretaciones llenas de verdad, humanidad y fragilidad, construyendo personajes complejos y emocionalmente devastados. Ambos sostienen gran parte del peso dramático de la película con un trabajo de primer nivel. También destaca la pequeña Emilia Rodríguez, quien aporta naturalidad en el papel de la hija de la pareja. Inspirada muy libremente en la historia de El Ermitaño de Las Chilcas, conocido también como Juanito, de quien se dice que decidió aislarse del mundo tras perder a su familia en un accidente, Mil Pedazos construye una reflexión sobre la pérdida, la culpa y las distintas formas de enfrentar el dolor. Tras su exitoso paso por el Festival de Cine de Málaga, el filme llega a los cines chilenos este 4 de junio.
María vive con su papá y su mamá en una casa en el sur de Chile -en 1988- cerca de un lago y con un entorno lleno de vegetación, diferentes especies y mucha soledad. La niña transita entre un pequeño internado en Osorno durante la semana y este hogar donde quien más se preocupa por ella es la empleada de la casa. Así comienza “Después de la niebla”, película chilena inspirada libremente en el libro de María Edwards y dirigida por Miriam Heard. En su elenco podemos encontrar a Ema Godoy, Valentina Murh, Inés Martín, Mario Horton, Heidrun Breier, Viviana Herrera y Álvaro Espinoza, entre otros. En este filme se hace presente la angustia y la falta de cuidado por una niña, que debe preocuparse ella sola de sí misma y que muchas veces tendrá que enfrentar situaciones complejas y peligrosas, debido al descuido de sus frívolos y frustrados padres. La niñez se ve frágil y con carencias que son aplacadas por personajes secundarios que entregan más amor que los mismos progenitores. Una falta de cariño que se hace presente con actitudes negligentes y llenas de egoísmo. María nos entrega ternura, pero también nos muestra la soledad en su máxima expresión, donde una amiga del internado jugará el rol de familia, ese que la suya no logra desarrollar. La mujer que trabaja en la casa donde viven sus padres es también un gran apoyo y su profesora alemana, aunque estricta, genera un lazo más cercano que quienes deberían tenerlo. Los paisajes son bellos y nos introducen en una atmósfera de calma, una mirada a ratos demasiado contemplativa, pero a la vez de miedo por lo que debe enfrentar María, una despreocupación asfixiante y un temor a lo que se ve expuesta esta niña. Una película que nos hace pensar en cómo nos relacionamos con el resto y cómo eso determinará la forma en que vivimos y sentimos. Una mirada dura a la falta de responsabilidad de una madre y un padre, a los temores de una hija y el sueño de volver a empezar. Si quieres ver “Después de la niebla”, ya se encuentra en salas de cine del país.
Imágenes que aparecen frente a nosotros y dan cuenta de sucesos que marcan nuestra historia reciente, de las vicisitudes que hemos debido enfrentar como sociedad y de las batallas que se han luchado durante décadas, en un país que pareciera caer en la desesperanza y el desencanto. “La vida que vendrá” escrita y dirigida por Karin Cuyul, nos introduce en un mundo de emociones que se entrelazan y que, a través de archivos, dan cuenta de aquello que vivió un país sometido al dolor y el miedo, pero también a la esperanza. De una manera diferente, se nos muestran hechos pasados en colores lo que brinda una nueva arista a momentos difíciles y llenos de enfrentamiento. ¿Cómo contamos las historias? es una reflexión que se hace presente en este documental y que nos lleva a repensar la forma en que planteamos el pasado. Una narración que no es cronológica, y que va entrelazando ideas y momentos importantes de Chile, en una constante búsqueda por entender el sentimiento de desolación que tiene la autora de la obra, ante algunos hechos que vive el país. La frase “lo que soportan las imágenes” retrata una parte importante de este documental, su valor en los recuerdos y en cómo construimos nuestras historias, cuando solo tenemos pedazos de ésta y necesitamos entender el panorama completo… o lo más cercano a esto. Comprender los sentimientos que se desprenden de cada ser no es fácil, pero la directora logra transmitir su especial búsqueda y cómo sus descubrimientos la llevan a encontrar explicaciones, que generan un grado de serenidad. Si quieres disfrutar de “La vida que vendrá”, ya se encuentra en salas de cine seleccionadas.