Emerald Fennell (Promising Young Woman, Saltburn) se toma la licencia de revisitar una de las obras literarias más relevantes de todos los tiempos y construye una versión muy propia sobre el amor y traición entre la caprichosa Catherine Earnshaw y el atormentado Heathcliff. Lo primero que hay que tener claro es que esta nueva adaptación cinematográfica deCumbres Borrascosas no es fiel a la novela publicada por Emily Brontë en 1847. Fennell -directora, guionista y productora- conserva la superficie de sus protagonistas, reconfigura personajes secundarios y elimina otros por completo, alterando de manera significativa los acontecimientos de la obra original. Para apreciarla en sus propios términos conviene dejar atrás el libro y también adaptaciones anteriores, como la clásica versión de William Wyler (1939), con Laurence Olivier y Merle Oberon, o la de 1992 protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes. Existen múltiples lecturas audiovisuales de esta historia, por lo que el arrojo de Fennell al reimaginar una de las ficciones más influyentes de la literatura universal resulta, al menos, interesante. En esta versión, Catherine es una niña que vive con su padre -borracho y jugador- en la decadente hacienda Cumbres Borrascosas. Un día, el señor Earnshaw lleva a casa a un preadolescente abandonado para ayudar en las labores y supuestamente convertirlo en un caballero. Cathy lo bautiza Heathcliff, en honor a un hermano muerto (aquí la figura de Hindley desaparece). Con el tiempo, la niña se acerca cada vez más al muchacho, quien queda relegado a cumplir sus caprichos y acompañarla, despertando los celos de Nelly, que en esta adaptación adquiere un rol más activo como figura de control y manipulación. Con el paso de los años, la relación entre Cathy y Heathcliff se intensifica. Él la ama en silencio; ella comienza a experimentar un deseo confuso y creciente. Mientras tanto, la hacienda se hunde en la pobreza producto de la irresponsabilidad del señor Earnshaw, y la precariedad empieza a marcar el destino de ambos jóvenes. La llegada como vecinos de los Linton altera el equilibrio. Edgar, un hombre adinerado y de buen corazón, e Isabella -quien aquí no es su hermana y bordea la caricatura- representan la posibilidad de ascenso social. Cathy busca acercarse a ellos para asegurar una posición más estable, aunque sus sentimientos por Heathcliff la atormentan. Cuando acepta casarse con Edgar -tras una sutil, pero decisiva intervención de Nelly - Heathcliff, devastado, abandona el lugar durante años. Su regreso, ahora convertido en un hombre rico, ensombrece tanto a los Earnshaw como a los Linton. El vínculo obsesivo y destructivo entre Cathy y Heathcliff arrastra a todos hacia la tragedia. Esta versión de Cumbres Borrascosas se inclina más hacia lo banal, lo carnal y lo pasional, alejándose de la complejidad psicológica que hace de la novela una experiencia perturbadora. Fennell opta por un relato centrado en el erotismo y la toxicidad del vínculo, con dos protagonistas de belleza casi irreal - Margot Robbie y Jacob Elordi - que destacan por su presencia magnética. Aquí, Catherine es más volátil y alocada, menos oscura y posesiva que en el texto original. Heathcliff, por su parte, se presenta como un romántico herido con tintes vengativos, pero no alcanza la dimensión monstruosa y brutal del personaje literario. Ambos son retratados como profundamente sexuales, rasgo que marca una diferencia evidente respecto a otras adaptaciones. La película posee intensidad, aunque de una naturaleza distinta a la del libro. Se enfoca en el amor descarnado e imposible, sin profundizar demasiado en la psicología ni en las consecuencias generacionales del conflicto, elemento clave en la novela y aquí completamente ausente. En el plano estético, el filme está cuidadosamente construido. La oscuridad permanente refuerza el tono gótico, mientras que el contraste entre la miseria de los Earnshaw y la opulencia luminosa de los Linton acentúa las diferencias sociales. El clima inclemente, constante y hostil, vuelve a ser un personaje más en esta historia donde rara vez asoma el sol. Más que una adaptación fiel, esta Cumbres Borrascosas es una reinterpretación estilizada y provocadora. Puede incomodar a los puristas, pero ofrece una lectura contemporánea que privilegia la pasión por sobre la profundidad. La película está disponible en cartelera desde el 12 de febrero.
El clásico literario de Emily Brontë regresa a la pantalla grande de la mano de Emerald Fennell, la directora detrás de Promising Young Woman (Oscar a Mejor Guion Original) y Saltburn. La cineasta británica presentó el teaser de Cumbres Borrascosas, que llegará a los cines chilenos el 12 de febrero de 2026, en plena antesala de San Valentín. La apasionada y tormentosa historia entre Catherine Earnshaw y Heathcliff será interpretada por Margot Robbie y Jacob Elordi, con la propia Robbie también como productora a través de su empresa LuckyChap Entertainment. La música original correrá por cuenta de Charli XCX, una de las artistas pop más influyentes de la última década. Publicada en 1847, la novela gótica de Emily Brontë ha sido llevada al cine y la televisión en múltiples ocasiones. Entre las más recordadas están la versión de William Wyler (1939) con Laurence Olivier, que recibió ocho nominaciones al premio Oscar, y adaptaciones televisivas británicas en 1978 y 2009. Ahora, Fennell ofrece una nueva mirada más sensual, visualmente deslumbrante, de este relato eterno de amor, deseo y venganza.
Emerald Fennell (Promising Young Woman, Saltburn) se toma la licencia de revisitar una de las obras literarias más relevantes de todos los tiempos y construye una versión muy propia sobre el amor y traición entre la caprichosa Catherine Earnshaw y el atormentado Heathcliff. Lo primero que hay que tener claro es que esta nueva adaptación cinematográfica deCumbres Borrascosas no es fiel a la novela publicada por Emily Brontë en 1847. Fennell -directora, guionista y productora- conserva la superficie de sus protagonistas, reconfigura personajes secundarios y elimina otros por completo, alterando de manera significativa los acontecimientos de la obra original. Para apreciarla en sus propios términos conviene dejar atrás el libro y también adaptaciones anteriores, como la clásica versión de William Wyler (1939), con Laurence Olivier y Merle Oberon, o la de 1992 protagonizada por Juliette Binoche y Ralph Fiennes. Existen múltiples lecturas audiovisuales de esta historia, por lo que el arrojo de Fennell al reimaginar una de las ficciones más influyentes de la literatura universal resulta, al menos, interesante. En esta versión, Catherine es una niña que vive con su padre -borracho y jugador- en la decadente hacienda Cumbres Borrascosas. Un día, el señor Earnshaw lleva a casa a un preadolescente abandonado para ayudar en las labores y supuestamente convertirlo en un caballero. Cathy lo bautiza Heathcliff, en honor a un hermano muerto (aquí la figura de Hindley desaparece). Con el tiempo, la niña se acerca cada vez más al muchacho, quien queda relegado a cumplir sus caprichos y acompañarla, despertando los celos de Nelly, que en esta adaptación adquiere un rol más activo como figura de control y manipulación. Con el paso de los años, la relación entre Cathy y Heathcliff se intensifica. Él la ama en silencio; ella comienza a experimentar un deseo confuso y creciente. Mientras tanto, la hacienda se hunde en la pobreza producto de la irresponsabilidad del señor Earnshaw, y la precariedad empieza a marcar el destino de ambos jóvenes. La llegada como vecinos de los Linton altera el equilibrio. Edgar, un hombre adinerado y de buen corazón, e Isabella -quien aquí no es su hermana y bordea la caricatura- representan la posibilidad de ascenso social. Cathy busca acercarse a ellos para asegurar una posición más estable, aunque sus sentimientos por Heathcliff la atormentan. Cuando acepta casarse con Edgar -tras una sutil, pero decisiva intervención de Nelly - Heathcliff, devastado, abandona el lugar durante años. Su regreso, ahora convertido en un hombre rico, ensombrece tanto a los Earnshaw como a los Linton. El vínculo obsesivo y destructivo entre Cathy y Heathcliff arrastra a todos hacia la tragedia. Esta versión de Cumbres Borrascosas se inclina más hacia lo banal, lo carnal y lo pasional, alejándose de la complejidad psicológica que hace de la novela una experiencia perturbadora. Fennell opta por un relato centrado en el erotismo y la toxicidad del vínculo, con dos protagonistas de belleza casi irreal - Margot Robbie y Jacob Elordi - que destacan por su presencia magnética. Aquí, Catherine es más volátil y alocada, menos oscura y posesiva que en el texto original. Heathcliff, por su parte, se presenta como un romántico herido con tintes vengativos, pero no alcanza la dimensión monstruosa y brutal del personaje literario. Ambos son retratados como profundamente sexuales, rasgo que marca una diferencia evidente respecto a otras adaptaciones. La película posee intensidad, aunque de una naturaleza distinta a la del libro. Se enfoca en el amor descarnado e imposible, sin profundizar demasiado en la psicología ni en las consecuencias generacionales del conflicto, elemento clave en la novela y aquí completamente ausente. En el plano estético, el filme está cuidadosamente construido. La oscuridad permanente refuerza el tono gótico, mientras que el contraste entre la miseria de los Earnshaw y la opulencia luminosa de los Linton acentúa las diferencias sociales. El clima inclemente, constante y hostil, vuelve a ser un personaje más en esta historia donde rara vez asoma el sol. Más que una adaptación fiel, esta Cumbres Borrascosas es una reinterpretación estilizada y provocadora. Puede incomodar a los puristas, pero ofrece una lectura contemporánea que privilegia la pasión por sobre la profundidad. La película está disponible en cartelera desde el 12 de febrero.
El clásico literario de Emily Brontë regresa a la pantalla grande de la mano de Emerald Fennell, la directora detrás de Promising Young Woman (Oscar a Mejor Guion Original) y Saltburn. La cineasta británica presentó el teaser de Cumbres Borrascosas, que llegará a los cines chilenos el 12 de febrero de 2026, en plena antesala de San Valentín. La apasionada y tormentosa historia entre Catherine Earnshaw y Heathcliff será interpretada por Margot Robbie y Jacob Elordi, con la propia Robbie también como productora a través de su empresa LuckyChap Entertainment. La música original correrá por cuenta de Charli XCX, una de las artistas pop más influyentes de la última década. Publicada en 1847, la novela gótica de Emily Brontë ha sido llevada al cine y la televisión en múltiples ocasiones. Entre las más recordadas están la versión de William Wyler (1939) con Laurence Olivier, que recibió ocho nominaciones al premio Oscar, y adaptaciones televisivas británicas en 1978 y 2009. Ahora, Fennell ofrece una nueva mirada más sensual, visualmente deslumbrante, de este relato eterno de amor, deseo y venganza.