Hay algo curioso en ver hoy en una sala de cine una película de One Piece estrenada originalmente en el año 2000. No solamente porque han pasado más de 25 años desde aquella primera aventura cinematográfica, sino porque permite encontrarse con una versión mucho más pequeña y sencilla de una franquicia que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos más grandes de la animación japonesa. One Piece: La película dura apenas 51 minutos y eso, más que un problema, termina siendo parte de su encanto. La historia nos lleva a los primeros años de los Sombrero de Paja, cuando Luffy, Zoro, Nami y Usopp todavía navegaban juntos a bordo del Going Merry, en una aventura que los enfrenta a la leyenda del pirata Woonan y al ambicioso El Drago, obsesionado con encontrar el enorme tesoro que dejó escondido. La trama es sencilla, directa y no pretende convertirse en una epopeya. Aquí lo importante es la aventura, el humor y, por supuesto, la dinámica entre los personajes. Y probablemente ahí está la principal clave para disfrutarla: esta es una película hecha para quienes ya tienen cariño por este universo. Vista más de dos décadas después, resulta incluso entretenido encontrarse con estos personajes en una etapa tan temprana. Antes de que One Piece se transformara en el gigantesco universo que conocemos hoy, aquí todo se siente mucho más acotado: menos personajes, menos mitología y una aventura mucho más pequeña. Es casi como mirar una fotografía de una franquicia antes de saber en qué se iba a convertir. También hay algo especialmente agradable en su animación tradicional. La película conserva ese aspecto de la animación japonesa de comienzos de los 2000, con colores vivos y una estética que hoy inevitablemente produce cierta nostalgia. Para los seguidores que llevan años acompañando a Luffy y compañía, probablemente sea uno de los mayores atractivos de esta función. Por otro lado, tenemos otro elemento especial que regresa: la música. La película recupera “We Are!” y Memories, dos canciones que se convirtieron en himnos de la franquicia. Escucharlas nuevamente de seguro que será grato para los más fanáticos y nostálgicos. Y si hay algo que queda claro es que no estamos frente a una película pensada para conquistar a alguien que jamás ha visto el animé. No necesita hacerlo. Su principal objetivo es entregarles a los fanáticos una aventura adicional con personajes que conocen y quieren, y en ese sentido funciona mucho mejor cuando uno se deja llevar por su espíritu ligero y aventurero. A esto se suma un verdadero regalo para los seguidores: El Carnaval de Baile de Jango , cortometraje de aproximadamente seis minutos que lleva a los Sombrero de Paja a una celebración donde la situación rápidamente se transforma en una fiesta completamente desatada. Es corto, absurdo y muy en la línea del humor de la franquicia. En definitiva, One Piece: La película probablemente no sea la puerta de entrada definitiva para quienes nunca se han acercado al universo creado por Eiichiro Oda. Pero tampoco pretende serlo. Su gracia está precisamente en recuperar una aventura pequeña, temprana y bastante más inocente de una franquicia que hoy parece no tener límites. Y para quienes crecieron junto a esta tripulación, volver a encontrarlos en esta primera aventura cinematográfica debe tener algo de viaje en el tiempo. Ya está disponible en cines chilenos.
“Relajadas y muy peligrosas” nos cuenta la historia de un grupo de amigas que decide celebrar el cumpleaños de una de ellas en un fin de semana de spa y despejarse de las preocupaciones del día a día. Pero todo se complica cuando llega la amiga más alocada del grupo, quien desordenará las cosas y lo que parecía ser un tiempo de relajo, se convierte en el principio del caos. Esta película cuenta con un elenco de conocidas actrices, tales como: Leslie Mann, Isla Fisher, Ana Faris y Michelle Buteau. Dirigida por Jon Lucas y Scott Moore, nos propone pasar un rato de distracción, aunque mucho más tranquilo que el de sus protagonistas. El caótico día a día y las obligaciones que a veces se hacen muy pesadas, invaden la vida de las cuatro amigas, quienes deciden tomarse un tiempo de relajo y completa desconexión, aunque esto se ve completamente arruinado con la llegada del verdadero huracán, que es el personaje interpretado por Isla Fisher. Una serie de situaciones que se salen de control, nos muestran que a veces cuando más lo necesitamos, las cosas no resultan como queremos y que siempre es mejor vivir estas etapas en compañía de las amigas inseparables. El carácter difícil también se toma como un tema importante, que nos invita a pensar en que a veces las personas tienen batallas internas y deben lidiar con ellas y, sobre todo, trabajarlas para ser mejores personas. Los paisajes aportan una calma que invita a aflojar y a ser parte de un panorama de ensueño, en una cinta liviana, sin mayores pretensiones. Las segundas oportunidades en el amor también se hacen presentes, porque si hay algo que queda claro en este filme, es que nunca hay que negarse a una nueva relación o a retomar una que sigue con la llama encendida. Una película que habla sobre cómo la amistad menos pensada es la que más nos ayuda a crecer. Porque a veces, necesitamos que nos digan las cosas tal cual son y sacar afuera lo que nos hace sentir mal y no nos deja disfrutar realmente la vida. Puedes ver “Relajadas y muy peligrosas” en salas de cine del país.
“Código venganza ” nos cuenta la historia de Cole Reed, un agente de seguridad que se ve incriminado en el asesinato de su jefe y que deberá lograr llegar a la verdad. Poco a poco irá descubriendo una serie de traiciones, luchando siempre por encontrar a los que cometieron el crimen. Esta película es protagonizada por Jason Statham y además cuenta en su elenco con Anabelle Wallis, Amas Federavicius, Adrian Lester, Roland Moller y Chaneil Kular, entre otros. Es dirigida por Jean-François Richet e invade de acción la pantalla con escenas bastante gráficas de peleas y enfrentamientos. Uno de los temas más preponderantes de este filme es la lealtad, esa que nos lleva a defender la honra y a cuidar a los que más queremos contra viento y marea. En este caso es el protagonista quien no solo lucha por demostrar que es inocente, sino que también por vengar a su amigo. Statham no defrauda en cuanto a su rol de entregar grandes escenas de acción, dejando poco a la imaginación y presenciando verdaderas batallas con aquellos que quieren hundirlo y dejarlo fuera del camino. Una búsqueda de la verdad que deja pegado al asiento y que propone un panorama donde no faltará la emoción, las discusiones extremas y las ganas del protagonista de hacer justicia y convencer de su inocencia. La avaricia también se ve reflejada en toda la trama financiera de la historia, donde diferentes fuerzas lucharán por quedarse por el gran botín que significa cerrar contundentes negocios, sin importar a quien se haga daño. Una película que nos hace pensar en que es mucho más importante tener una relación de amor con nuestros cercanos, que llenar los bolsillos de dinero. Puedes ver “Código venganza” en salas de cine del país.
El thriller psicológico y el body horror se dan la mano enInsaciable, cinta australiana dirigida por Natalie Erika James, protagonizada por Midori Francis, Danielle Macdonald y Madeleine Madden. Esta producción busca adentrarse en los rincones más oscuros de la dismorfia corporal, las profundas inseguridades y la implacable tiranía de los cánones de belleza. Y si bien estamos ante una temática tan contingente como interesante, la película termina siendo víctima de sus propias falencias narrativas. La historia sigue a Hana (Francis), una estudiante de medicina que lidia con el sobrepeso, la ansiedad constante y severos atracones de comida. Su deseo desesperado por ser delgada se cruza con su atracción hacia una amiga, una carismática entrenadora e influencer fitness a la que ansía agradar. Pero todo cambia al reencontrarse con una vieja conocida que, tras superar el sobrepeso y lucir ahora como modelo, le regala una costosa y misteriosa píldora milagrosa para adelgazar, a modo de prueba. Sin embargo, no es su amiga quien le revela la oscura verdad detrás de este producto. Intrigada por el compuesto y aprovechando su acceso al laboratorio de la universidad, Hana investiga la cápsula por su cuenta, descubriendo el perturbador secreto: está hecha a base de cenizas humanas. Al darse cuenta de que el tratamiento completo costaría demasiado para ella, la joven estudiante encuentra una morbosa solución. Extrae y calcina las costillas de un cadáver de su facultad donado para disección (una mujer con obesidad a la que los estudiantes apodaronBerta), fabricando así su propio mediamento. A partir de ahí, la vertiginosa pérdida de peso viene con un costo altísimo. El medicamento desencadena en ella paranoia y terroríficas alucinaciones donde el fantasma de Berta comienza a acecharla. Lo más perturbador es que el único escape a estas apariciones son atracones de comida fuera de lo normal, despertando un apetito voraz que, al ser saciado, silencia temporalmente al mal. Una buena idea con una pobre ejecución. La reflexión sobre las exigencias estéticas y el castigo al propio cuerpo conforman una gran premisa. Sin embargo, la película se sostiene sobre un guion débil y poco consistente que desaprovecha la riqueza psicológica de su propio conflicto. A nivel técnico, la película también tropieza de forma notoria. El maquillaje utilizado en Hana para hacerla lucir con mayor peso está muy poco logrado; el resultado se ve falso, restándole credibilidad a la protagonista y sacando al espectador de la ilusión cinematográfica de inmediato. A pesar de sus notorias fallas, no todo está perdido para un público de nicho. Insaciable regala momentos bastante grotescos que seguramente dejarán satisfechos a los amantes del body horror. Insaciable en salas de cine del país desde el 3 de septiembre.
Antes de convertirse en una obsesión para la policía, Jan Bojarski era un hombre prácticamente invisible. Un inmigrante polaco, ingeniero e inventor, que llevaba una vida familiar aparentemente convencional. Pero en secreto había desarrollado una habilidad extraordinaria para fabricar dinero falso, con la que consiguió burlar los controles del Banco de Francia durante 15 años. La película “El gran falsificador”, dirigida por Jean-Paul Salomé, reconstruye su vida y el particular duelo que mantuvo con el detective André Mattéi. La historia parece demasiado improbable para ser cierta, pero lo fue. Bojarski introdujo cerca de 300 millones de francos falsos en el sistema financiero francés sin ser descubierto. El fraude generó tal desconcierto que las autoridades sospecharon de una posible operación extranjera destinada a desestabilizar la economía del país en plena Guerra Fría. ¿Qué llevó a este hombre a realizar una estafa de semejante magnitud? La cinta encuentra una respuesta en su historia personal. Bojarski tenía un talento extraordinario. Había desarrollado bolígrafos, rasuradoras eléctricas, cápsulas para café, entre otros inventos, pero la falta de documentos le impidió patentarlos. Sus capacidades no encontraron espacio en el mundo profesional y terminó aceptando trabajos mal remunerados para mantener a su familia. Tiempo después, un hombre del crimen organizado lo reclutó para fabricar billetes falsos y Bojarski descubrió un territorio donde podía poner a prueba toda su capacidad técnica. Más tarde, empezó a trabajar por su cuenta y construyó una verdadera industria clandestina desde el sótano de su casa. Para evitar que la policía lo descubriera, él mismo creó un papel especial para fabricar los billetes. Además, tomó la precaución de hacer circular el dinero siempre en lugares diferentes. Durante años, estas medidas le permitieron mantenerse fuera del radar de las autoridades y desafiar al detective André Mattéi, interpretado por Bastien Bouillon. Es precisamente en esa relación donde “El gran falsificador” se acerca más al cine policial. Hay un juego del gato y el ratón que recuerda a Atrápame si puedes, aunque el filme de Jean-Paul Salomé está lejos del tono ligero y aventurero de la película de Steven Spielberg. Aquí el suspenso nace de la espera y de la pregunta: ¿cuánto tiempo más podrá Bojarski ocultar su secreto? El director francés cuenta esta historia sin grandes artificios. La película transita entre el thriller, el policial y el drama, pero evita convertir la persecución en una sucesión de escenas vertiginosas. Su apuesta es más clásica: observar a los personajes, reconstruir sus movimientos y dejar que la tensión aparezca progresivamente. Esta elección funciona especialmente bien en las escenas en que Bojarski trabaja. La fabricación de los billetes tiene algo hipnótico. Cada detalle importa y la película se detiene en ese proceso con una precisión que refleja la obsesión del protagonista. No se trata simplemente de copiar: para Bojarski, el desafío está en conseguir que la falsificación sea indistinguible del original. El actor Reda Kateb entiende bien esa característica y construye un personaje contenido, casi hermético, que vive permanentemente dividido entre dos mundos. En uno está su familia y la rutina cotidiana; en el otro, su taller, sus herramientas y el secreto que sostiene toda su existencia. Durante los años en que el protagonista se dedicó a este fraude, el Banco de Francia sacó varios billetes nuevos, pero el ingeniero siempre logró fabricar una copia prácticamente idéntica. Incluso se jactaba de que sus creaciones eran mejores que las originales. Mientras trabajó solo, nunca lo descubrieron, pero con el tiempo empezó a tener problemas de salud y contrató a alguien para que hiciera circular el dinero. Su empleado no tuvo las mismas precauciones y esa imprudencia terminó delatándolos. La cinta no busca convertir al protagonista en héroe ni justificar sus decisiones. Más bien observa a un hombre que encontró en el lugar equivocado la oportunidad de demostrar aquello que durante años nadie quiso reconocer. “El gran falsificador” es una historia de policías y delincuentes que termina hablando de algo mucho más humano: la necesidad de ser visto y de demostrar que aquello que uno sabe hacer también tiene valor.
Hay algo curioso en ver hoy en una sala de cine una película de One Piece estrenada originalmente en el año 2000. No solamente porque han pasado más de 25 años desde aquella primera aventura cinematográfica, sino porque permite encontrarse con una versión mucho más pequeña y sencilla de una franquicia que con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos más grandes de la animación japonesa. One Piece: La película dura apenas 51 minutos y eso, más que un problema, termina siendo parte de su encanto. La historia nos lleva a los primeros años de los Sombrero de Paja, cuando Luffy, Zoro, Nami y Usopp todavía navegaban juntos a bordo del Going Merry, en una aventura que los enfrenta a la leyenda del pirata Woonan y al ambicioso El Drago, obsesionado con encontrar el enorme tesoro que dejó escondido. La trama es sencilla, directa y no pretende convertirse en una epopeya. Aquí lo importante es la aventura, el humor y, por supuesto, la dinámica entre los personajes. Y probablemente ahí está la principal clave para disfrutarla: esta es una película hecha para quienes ya tienen cariño por este universo. Vista más de dos décadas después, resulta incluso entretenido encontrarse con estos personajes en una etapa tan temprana. Antes de que One Piece se transformara en el gigantesco universo que conocemos hoy, aquí todo se siente mucho más acotado: menos personajes, menos mitología y una aventura mucho más pequeña. Es casi como mirar una fotografía de una franquicia antes de saber en qué se iba a convertir. También hay algo especialmente agradable en su animación tradicional. La película conserva ese aspecto de la animación japonesa de comienzos de los 2000, con colores vivos y una estética que hoy inevitablemente produce cierta nostalgia. Para los seguidores que llevan años acompañando a Luffy y compañía, probablemente sea uno de los mayores atractivos de esta función. Por otro lado, tenemos otro elemento especial que regresa: la música. La película recupera “We Are!” y Memories, dos canciones que se convirtieron en himnos de la franquicia. Escucharlas nuevamente de seguro que será grato para los más fanáticos y nostálgicos. Y si hay algo que queda claro es que no estamos frente a una película pensada para conquistar a alguien que jamás ha visto el animé. No necesita hacerlo. Su principal objetivo es entregarles a los fanáticos una aventura adicional con personajes que conocen y quieren, y en ese sentido funciona mucho mejor cuando uno se deja llevar por su espíritu ligero y aventurero. A esto se suma un verdadero regalo para los seguidores: El Carnaval de Baile de Jango , cortometraje de aproximadamente seis minutos que lleva a los Sombrero de Paja a una celebración donde la situación rápidamente se transforma en una fiesta completamente desatada. Es corto, absurdo y muy en la línea del humor de la franquicia. En definitiva, One Piece: La película probablemente no sea la puerta de entrada definitiva para quienes nunca se han acercado al universo creado por Eiichiro Oda. Pero tampoco pretende serlo. Su gracia está precisamente en recuperar una aventura pequeña, temprana y bastante más inocente de una franquicia que hoy parece no tener límites. Y para quienes crecieron junto a esta tripulación, volver a encontrarlos en esta primera aventura cinematográfica debe tener algo de viaje en el tiempo. Ya está disponible en cines chilenos.
“Relajadas y muy peligrosas” nos cuenta la historia de un grupo de amigas que decide celebrar el cumpleaños de una de ellas en un fin de semana de spa y despejarse de las preocupaciones del día a día. Pero todo se complica cuando llega la amiga más alocada del grupo, quien desordenará las cosas y lo que parecía ser un tiempo de relajo, se convierte en el principio del caos. Esta película cuenta con un elenco de conocidas actrices, tales como: Leslie Mann, Isla Fisher, Ana Faris y Michelle Buteau. Dirigida por Jon Lucas y Scott Moore, nos propone pasar un rato de distracción, aunque mucho más tranquilo que el de sus protagonistas. El caótico día a día y las obligaciones que a veces se hacen muy pesadas, invaden la vida de las cuatro amigas, quienes deciden tomarse un tiempo de relajo y completa desconexión, aunque esto se ve completamente arruinado con la llegada del verdadero huracán, que es el personaje interpretado por Isla Fisher. Una serie de situaciones que se salen de control, nos muestran que a veces cuando más lo necesitamos, las cosas no resultan como queremos y que siempre es mejor vivir estas etapas en compañía de las amigas inseparables. El carácter difícil también se toma como un tema importante, que nos invita a pensar en que a veces las personas tienen batallas internas y deben lidiar con ellas y, sobre todo, trabajarlas para ser mejores personas. Los paisajes aportan una calma que invita a aflojar y a ser parte de un panorama de ensueño, en una cinta liviana, sin mayores pretensiones. Las segundas oportunidades en el amor también se hacen presentes, porque si hay algo que queda claro en este filme, es que nunca hay que negarse a una nueva relación o a retomar una que sigue con la llama encendida. Una película que habla sobre cómo la amistad menos pensada es la que más nos ayuda a crecer. Porque a veces, necesitamos que nos digan las cosas tal cual son y sacar afuera lo que nos hace sentir mal y no nos deja disfrutar realmente la vida. Puedes ver “Relajadas y muy peligrosas” en salas de cine del país.
“Código venganza ” nos cuenta la historia de Cole Reed, un agente de seguridad que se ve incriminado en el asesinato de su jefe y que deberá lograr llegar a la verdad. Poco a poco irá descubriendo una serie de traiciones, luchando siempre por encontrar a los que cometieron el crimen. Esta película es protagonizada por Jason Statham y además cuenta en su elenco con Anabelle Wallis, Amas Federavicius, Adrian Lester, Roland Moller y Chaneil Kular, entre otros. Es dirigida por Jean-François Richet e invade de acción la pantalla con escenas bastante gráficas de peleas y enfrentamientos. Uno de los temas más preponderantes de este filme es la lealtad, esa que nos lleva a defender la honra y a cuidar a los que más queremos contra viento y marea. En este caso es el protagonista quien no solo lucha por demostrar que es inocente, sino que también por vengar a su amigo. Statham no defrauda en cuanto a su rol de entregar grandes escenas de acción, dejando poco a la imaginación y presenciando verdaderas batallas con aquellos que quieren hundirlo y dejarlo fuera del camino. Una búsqueda de la verdad que deja pegado al asiento y que propone un panorama donde no faltará la emoción, las discusiones extremas y las ganas del protagonista de hacer justicia y convencer de su inocencia. La avaricia también se ve reflejada en toda la trama financiera de la historia, donde diferentes fuerzas lucharán por quedarse por el gran botín que significa cerrar contundentes negocios, sin importar a quien se haga daño. Una película que nos hace pensar en que es mucho más importante tener una relación de amor con nuestros cercanos, que llenar los bolsillos de dinero. Puedes ver “Código venganza” en salas de cine del país.
El thriller psicológico y el body horror se dan la mano enInsaciable, cinta australiana dirigida por Natalie Erika James, protagonizada por Midori Francis, Danielle Macdonald y Madeleine Madden. Esta producción busca adentrarse en los rincones más oscuros de la dismorfia corporal, las profundas inseguridades y la implacable tiranía de los cánones de belleza. Y si bien estamos ante una temática tan contingente como interesante, la película termina siendo víctima de sus propias falencias narrativas. La historia sigue a Hana (Francis), una estudiante de medicina que lidia con el sobrepeso, la ansiedad constante y severos atracones de comida. Su deseo desesperado por ser delgada se cruza con su atracción hacia una amiga, una carismática entrenadora e influencer fitness a la que ansía agradar. Pero todo cambia al reencontrarse con una vieja conocida que, tras superar el sobrepeso y lucir ahora como modelo, le regala una costosa y misteriosa píldora milagrosa para adelgazar, a modo de prueba. Sin embargo, no es su amiga quien le revela la oscura verdad detrás de este producto. Intrigada por el compuesto y aprovechando su acceso al laboratorio de la universidad, Hana investiga la cápsula por su cuenta, descubriendo el perturbador secreto: está hecha a base de cenizas humanas. Al darse cuenta de que el tratamiento completo costaría demasiado para ella, la joven estudiante encuentra una morbosa solución. Extrae y calcina las costillas de un cadáver de su facultad donado para disección (una mujer con obesidad a la que los estudiantes apodaronBerta), fabricando así su propio mediamento. A partir de ahí, la vertiginosa pérdida de peso viene con un costo altísimo. El medicamento desencadena en ella paranoia y terroríficas alucinaciones donde el fantasma de Berta comienza a acecharla. Lo más perturbador es que el único escape a estas apariciones son atracones de comida fuera de lo normal, despertando un apetito voraz que, al ser saciado, silencia temporalmente al mal. Una buena idea con una pobre ejecución. La reflexión sobre las exigencias estéticas y el castigo al propio cuerpo conforman una gran premisa. Sin embargo, la película se sostiene sobre un guion débil y poco consistente que desaprovecha la riqueza psicológica de su propio conflicto. A nivel técnico, la película también tropieza de forma notoria. El maquillaje utilizado en Hana para hacerla lucir con mayor peso está muy poco logrado; el resultado se ve falso, restándole credibilidad a la protagonista y sacando al espectador de la ilusión cinematográfica de inmediato. A pesar de sus notorias fallas, no todo está perdido para un público de nicho. Insaciable regala momentos bastante grotescos que seguramente dejarán satisfechos a los amantes del body horror. Insaciable en salas de cine del país desde el 3 de septiembre.
Antes de convertirse en una obsesión para la policía, Jan Bojarski era un hombre prácticamente invisible. Un inmigrante polaco, ingeniero e inventor, que llevaba una vida familiar aparentemente convencional. Pero en secreto había desarrollado una habilidad extraordinaria para fabricar dinero falso, con la que consiguió burlar los controles del Banco de Francia durante 15 años. La película “El gran falsificador”, dirigida por Jean-Paul Salomé, reconstruye su vida y el particular duelo que mantuvo con el detective André Mattéi. La historia parece demasiado improbable para ser cierta, pero lo fue. Bojarski introdujo cerca de 300 millones de francos falsos en el sistema financiero francés sin ser descubierto. El fraude generó tal desconcierto que las autoridades sospecharon de una posible operación extranjera destinada a desestabilizar la economía del país en plena Guerra Fría. ¿Qué llevó a este hombre a realizar una estafa de semejante magnitud? La cinta encuentra una respuesta en su historia personal. Bojarski tenía un talento extraordinario. Había desarrollado bolígrafos, rasuradoras eléctricas, cápsulas para café, entre otros inventos, pero la falta de documentos le impidió patentarlos. Sus capacidades no encontraron espacio en el mundo profesional y terminó aceptando trabajos mal remunerados para mantener a su familia. Tiempo después, un hombre del crimen organizado lo reclutó para fabricar billetes falsos y Bojarski descubrió un territorio donde podía poner a prueba toda su capacidad técnica. Más tarde, empezó a trabajar por su cuenta y construyó una verdadera industria clandestina desde el sótano de su casa. Para evitar que la policía lo descubriera, él mismo creó un papel especial para fabricar los billetes. Además, tomó la precaución de hacer circular el dinero siempre en lugares diferentes. Durante años, estas medidas le permitieron mantenerse fuera del radar de las autoridades y desafiar al detective André Mattéi, interpretado por Bastien Bouillon. Es precisamente en esa relación donde “El gran falsificador” se acerca más al cine policial. Hay un juego del gato y el ratón que recuerda a Atrápame si puedes, aunque el filme de Jean-Paul Salomé está lejos del tono ligero y aventurero de la película de Steven Spielberg. Aquí el suspenso nace de la espera y de la pregunta: ¿cuánto tiempo más podrá Bojarski ocultar su secreto? El director francés cuenta esta historia sin grandes artificios. La película transita entre el thriller, el policial y el drama, pero evita convertir la persecución en una sucesión de escenas vertiginosas. Su apuesta es más clásica: observar a los personajes, reconstruir sus movimientos y dejar que la tensión aparezca progresivamente. Esta elección funciona especialmente bien en las escenas en que Bojarski trabaja. La fabricación de los billetes tiene algo hipnótico. Cada detalle importa y la película se detiene en ese proceso con una precisión que refleja la obsesión del protagonista. No se trata simplemente de copiar: para Bojarski, el desafío está en conseguir que la falsificación sea indistinguible del original. El actor Reda Kateb entiende bien esa característica y construye un personaje contenido, casi hermético, que vive permanentemente dividido entre dos mundos. En uno está su familia y la rutina cotidiana; en el otro, su taller, sus herramientas y el secreto que sostiene toda su existencia. Durante los años en que el protagonista se dedicó a este fraude, el Banco de Francia sacó varios billetes nuevos, pero el ingeniero siempre logró fabricar una copia prácticamente idéntica. Incluso se jactaba de que sus creaciones eran mejores que las originales. Mientras trabajó solo, nunca lo descubrieron, pero con el tiempo empezó a tener problemas de salud y contrató a alguien para que hiciera circular el dinero. Su empleado no tuvo las mismas precauciones y esa imprudencia terminó delatándolos. La cinta no busca convertir al protagonista en héroe ni justificar sus decisiones. Más bien observa a un hombre que encontró en el lugar equivocado la oportunidad de demostrar aquello que durante años nadie quiso reconocer. “El gran falsificador” es una historia de policías y delincuentes que termina hablando de algo mucho más humano: la necesidad de ser visto y de demostrar que aquello que uno sabe hacer también tiene valor.