El cine contemporáneo chileno despide a una de sus voces talentosas y audaces. A los 52 años falleció el realizador Sebastián Lelio, quien deja una huella profunda en la cinematografía hispanoamericana e internacional, pero sobre todo entrega una colección de películas fundamentales que transformaron de forma radical la manera de retratar la identidad, la libertad individual y las batallas invisibles en la pantalla grande. Desde su ópera prima, la premiada La Sagrada Familia el director se destaco por el tratamiento humano y sensible de sus personajes y sus dolores. Alcanzó la consagración internacional con Gloria (2013), donde convirtió la vitalidad de una mujer madura en un himno de autonomía, dignidad y resistencia frente a los prejuicios de una sociedad que suele invisibilizar el deseo en la adultez. Más tarde, en 2018, el mismo realizaría una nueva versión de esta película para el público anglosajón. Años después, con Una mujer fantástica (2017), Lelio no solo filmó una obra de gran calidad y de enorme densidad emocional y belleza plástica, sino que le otorgó a Chile el primer premio Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa de su historia. La cinta, encabezada por Daniela Vega, trascendió las salas de cine para convertirse en un fenómeno cultural y en un potente manifiesto sobre el duelo, la resiliencia y el derecho a la existencia digna. Su versatilidad y dominio del lenguaje audiovisual lo llevaron a la industria internacional. En Desobediencia (2017) dirigió a Rachel Weisz y Rachel McAdams en un tenso y delicado retrato sobre la fe, la tradición y el deseo reprimido dentro de la comunidad judía ortodoxa de Londres, mientras que en El prodigio (2022), junto a Florence Pugh, construyó un sofisticado drama de época sobre los peligros del dogmatismo y la delgada línea entre la devoción y la obsesión. En 2025 estrenó un ambicioso musical feminista llamado La Ola, que no fue tan bien recibido por la crítica y el público. Ahora, el realizador se encontraba trabajando en un nuevo proyecto llamado Poeta Chileno, Basado en la novela homónima del escritor chileno Alejandro Zambra Sebastián Lelio fue un director que creyó firmemente en el poder transformador de las imágenes y en la capacidad del cine para ensanchar nuestros límites morales y emocionales. Su cine, cargado de respeto, valentía y una sofisticación narrativa única, seguirá hablándole al mundo y recordando la dignidad inalienable de cada historia humana.
Sir Patrick Stewart ha fallecido a los 86 años tras enfrentar una breve enfermedad de Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy, dejando un legado artístico inigualable que abarca más de seis décadas. Formado en el teatro clásico británico y consagrado como una de las piezas fundamentales de la Royal Shakespeare Company, Stewart fue ante todo un talento innato. Su pulida técnica dramática le permitió saltar del escenario a la pantalla con una maestría única, inmortalizando personajes que transformaron la cultura popular. Su rol como el capitán Jean-Luc Picard en Star Trek: The Next Generation y sus posteriores películas no solo redefinió la ciencia ficción televisiva, sino que logró posicionar a su personaje con el mismo estatus icónico que el recordado Capitán Kirk de William Shatner, décadas antes en la misma franquicia. Años más tarde, volvió a cautivar a audiencias globales al dar vida al Profesor Charles Xavier en la franquicia X-Men, aportando elegancia, empatía y autoridad al líder de los mutantes. Fuera de los focos, su vida estuvo marcada por una entrañable y célebre amistad con el actor Ian McKellen. Ambos se conocieron en 1977 en la Royal Shakespeare Company durante el montaje de la obra Every Good Boy Deserves Favour. Esa complicidad, cultivada a lo largo de los años sobre las tablas teatrales, traspasó al cine cuando compartieron pantalla en X-Men interpretando a los antagónicos Profesor X y Magneto. Su versatilidad también brilló en producciones inolvidables como la versión de culto de Dune (1984) dirigida por David Lynch, su aclamada interpretación del capitán Ahab en la miniserie Moby Dick (1998) y su trabajo de doblaje durante más de dos décadas como el disparatado Avery Bullock en la serie animada American Dad!. En el último tiempo, prestó su voz a la cinta Las ovejas detectives y dejó proyectos de relevancia que marcan sus apariciones póstumas: su regreso al Universo Cinematográfico de Marvel enAvengers: Doomsday, nuevamente como el Profesor X, y la serieBarbaric, producción que coprotagoniza junto a Sam Claflin. Sir Patrick Stewart se despide dejando una huella imborrable que unió con elegancia la tradición shakesperiana, la televisión de culto y las grandes superproducciones del cine moderno.
El mundo de la actuación despide a uno de sus talentos más camaleónicos este mes de agosto. Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, el británico Tim Curry demostró que no había género que se le resistiera. Su legado es un viaje fascinante a través de personajes que marcaron a distintas generaciones y que demuestran una versatilidad actoral incomparable. La transgresión hecha culto en The Rocky Horror Picture Show (1975) El salto definitivo a la inmortalidad de Curry llegó en la década de los 70, una época dorada para las rarezas cinematográficas. Su magnética interpretación del Dr. Frank-N-Furter, un excéntrico científico de la galaxia Transylvania, no solo rompió esquemas, sino que fundó un fenómeno cultural sin precedentes. Con su corsé, tacones y una presencia escénica arrolladora, el histrión dotó al personaje de una bizarra sensualidad y un carisma difícil de olvidar. La película se convirtió en la joya definitiva del cine de culto y las funciones de trasnoche, creando una comunidad de devotos que, hasta el día de hoy, la ven una y otra vez. Frank-N-Furter demostró que Curry podía dominar la pantalla con puro poder teatral transgresor. El rey de la comedia física en Clue (1985) Si en The Rocky Horror Picture Show demostró su magnetismo, en Clue -película basada en el popular juego de mesa- exhibió su maravilloso ritmo cómico. En el papel de Wadsworth, el estricto, exaltado y enigmático mayordomo de la mansión del Sr. Boddy, el actor es el motor que empuja toda la cinta, marcando el tono en cada escena. A medida que la trama de asesinatos y misterio se enreda, la actuación de Curry se vuelve cada vez más frenética. El clímax de la cinta -donde Wadsworth recrea físicamente todos los crímenes ocurridos en la mansión corriendo de una habitación a otra, sudando y hablando a mil por hora- es una de las mayores muestras de comedia física en la historia del cine moderno. Es un papel que requiere una energía inagotable, y él lo ejecutó con una precisión milimétrica. El origen de nuestras pesadillas en It (1990) En los años 90, Tim Curry asumió el que sería el rol más aterrador de su carrera: el payaso Pennywise en la miniserie adaptación de la novela de Stephen King del mismo nombre. Bajo capas de maquillaje y prótesis, el artista logró proyectar una maldad pura que traspasaba la pantalla. Lo que hizo a su Pennywise tan icónico no fue solo su aspecto siniestro, sino el contraste macabro de su voz rasposa, sus bromas inocentes, los matices a la hora de enfrentar cada diálogo y su sonrisa torcida de dientes filudos antes de atacar. Traumatizó a toda una generación y estableció un estándar para los villanos del terror en la televisión y también en el cine. Demostró que no necesitaba depender del gore, su sola presencia, aguardando en una alcantarilla, fue suficiente para helar la sangre. Curiosamente el actor odiaba los payasos, por lo que -cuenta la leyenda- él pedía que taparan los espejos en su presencia, mientras estuviera caracterizado, para no verse. Además de estas películas, también brindó interpretaciones magistrales en otras importantes producciones cinematográficas comoLeyenda, donde fue el imponente Darkness; dio vida al antipático conserje del hotel enMi pobre angelito 2, y fue el malvado Cardenal Richelieu enLos tres mosqueteros de 1993, entre tantos otros personajes. En teatro, su trabajo en montajes de Broadway aún es recordado, como es el caso de los musicales Hair y Amadeus. Lamentablemente, en 2012, Tim Curry sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó con una importante discapacidad, alejándolo de la actuación física y limitando su trabajo a proyectos como actor de voz y apariciones en convenciones de fanáticos. Tim será recordado como un artista total, capaz de hacernos bailar, reír a carcajadas y escondernos detrás del sofá, todo con el mismo talento desbordante.
Hayden Panettiere, cantante y actriz estadounidense, falleció inesperadamente a los 36 años, según indicó este domingo 16 de agosto su representante en un comunicado: “Con profunda tristeza compartimos el trágico fallecimiento de nuestra querida Hayden. Era una persona increíble, una fuerza de la naturaleza que brindó un amor y una alegría inmensurables a todos los que la conocieron, y a los millones que la vieron en pantalla”. Hasta el momento, no se ha revelado la causa de muerte. Inició su carrera a los pocos meses de vida participando en comerciales, para saltar al cine y la TV desde mediados de los años noventa. Sus trabajos más reconocidos son la serieHéroes, donde interpretó a la animadora con poderes Claire Bennet, papel que la lanzó al estrellato; y su rol protagónico enNashville como Juliette Barnes, programa donde pudo mostrar sus dotes de cantante. También participó en capítulos de Ally McBeal y Malcolm, entre otros. Además, en la pantalla grande, fue Kirby Reed en la popular franquicia de terrorScream y la protagonista de Triunfos Robados 3. La vida de Hayden no estuvo exenta de conflictos y polémicas, según ella misma reconoció públicamente. Sufrió de bullying, batalló contra las adicciones, tuvo depresión posparto y estuvo involucrada en relaciones abusivas. A mediados de mayo se le vio recuperada y feliz presentando a los medios sus memorias This Is Me: A Reckoning. Su última aparición en redes sociales fue a finales de julio. A la actriz le sobrevive su única hija, Kaya, de 11 años. Tras conocerse la noticia, diversas figuras de Hollywood y fanáticos a través de redes sociales han comenzado a rendirle homenaje, recordando no solo su innegable talento frente a la cámara, sino también la valentía con la que transparentó sus batallas más íntimas.
El cine de los años 80 y 90 perdió a uno de sus artesanos más queridos. Chuck Russell, director de algunas de las películas más emblemáticas del cine fantástico, de acción y terror, falleció a los 74 años en su hogar de San Diego, según confirmó su familia. Hasta ahora no se han entregado detalles sobre la causa de su muerte. Aunque nunca buscó el reconocimiento de los grandes premios, Russell construyó una carrera inolvidable gracias a un talento poco común para combinar efectos visuales, humor, acción y horror. Su debut detrás de las cámaras llegó con A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors (1987), considerada por muchos fanáticos como la mejor secuela de la saga de Freddy Krueger y la película que revitalizó la franquicia. Poco después sorprendió nuevamente con The Blob (1988), un remake que hoy es visto como uno de los mejores ejemplos de cómo actualizar un clásico sin perder su esencia. Sin embargo, fue en 1994 cuando alcanzó la inmortalidad cinematográfica con La Máscara . La adaptación del cómic protagonizada por Jim Carrey no solo revolucionó los efectos visuales de la época, sino que transformó al actor en una superestrella mundial y presentó en el cine a Cameron Diaz. La película fue un fenómeno de taquilla y se convirtió en uno de los títulos más recordados de toda la década. Russell también dirigió el exitoso thriller de acción Eraser (1996), protagonizado por Arnold Schwarzenegger, y en 2002 fue el responsable de El Rey Escorpión , cinta que significó el primer papel protagónico de Dwayne The Rock Johnson en la pantalla grande. Más allá de la taquilla, su filmografía comparte un sello inconfundible: películas concebidas para entretener, con un ritmo frenético, personajes memorables y una imaginación visual que definió buena parte del cine comercial de finales del siglo XX. Con su partida, se despide un director que quizá nunca ocupó los titulares como otros grandes nombres de Hollywood, pero cuyo trabajo permanece vivo en generaciones de espectadores que crecieron soñando con la máscara de Stanley Ipkiss, enfrentando las pesadillas de Freddy Krueger o sobreviviendo al terror viscoso de The Blob. Porque hay directores que cambian la historia del cine. Y otros, como Chuck Russell, que cambian nuestra infancia. Esos tampoco se olvidan.
El cine contemporáneo chileno despide a una de sus voces talentosas y audaces. A los 52 años falleció el realizador Sebastián Lelio, quien deja una huella profunda en la cinematografía hispanoamericana e internacional, pero sobre todo entrega una colección de películas fundamentales que transformaron de forma radical la manera de retratar la identidad, la libertad individual y las batallas invisibles en la pantalla grande. Desde su ópera prima, la premiada La Sagrada Familia el director se destaco por el tratamiento humano y sensible de sus personajes y sus dolores. Alcanzó la consagración internacional con Gloria (2013), donde convirtió la vitalidad de una mujer madura en un himno de autonomía, dignidad y resistencia frente a los prejuicios de una sociedad que suele invisibilizar el deseo en la adultez. Más tarde, en 2018, el mismo realizaría una nueva versión de esta película para el público anglosajón. Años después, con Una mujer fantástica (2017), Lelio no solo filmó una obra de gran calidad y de enorme densidad emocional y belleza plástica, sino que le otorgó a Chile el primer premio Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa de su historia. La cinta, encabezada por Daniela Vega, trascendió las salas de cine para convertirse en un fenómeno cultural y en un potente manifiesto sobre el duelo, la resiliencia y el derecho a la existencia digna. Su versatilidad y dominio del lenguaje audiovisual lo llevaron a la industria internacional. En Desobediencia (2017) dirigió a Rachel Weisz y Rachel McAdams en un tenso y delicado retrato sobre la fe, la tradición y el deseo reprimido dentro de la comunidad judía ortodoxa de Londres, mientras que en El prodigio (2022), junto a Florence Pugh, construyó un sofisticado drama de época sobre los peligros del dogmatismo y la delgada línea entre la devoción y la obsesión. En 2025 estrenó un ambicioso musical feminista llamado La Ola, que no fue tan bien recibido por la crítica y el público. Ahora, el realizador se encontraba trabajando en un nuevo proyecto llamado Poeta Chileno, Basado en la novela homónima del escritor chileno Alejandro Zambra Sebastián Lelio fue un director que creyó firmemente en el poder transformador de las imágenes y en la capacidad del cine para ensanchar nuestros límites morales y emocionales. Su cine, cargado de respeto, valentía y una sofisticación narrativa única, seguirá hablándole al mundo y recordando la dignidad inalienable de cada historia humana.
Sir Patrick Stewart ha fallecido a los 86 años tras enfrentar una breve enfermedad de Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy, dejando un legado artístico inigualable que abarca más de seis décadas. Formado en el teatro clásico británico y consagrado como una de las piezas fundamentales de la Royal Shakespeare Company, Stewart fue ante todo un talento innato. Su pulida técnica dramática le permitió saltar del escenario a la pantalla con una maestría única, inmortalizando personajes que transformaron la cultura popular. Su rol como el capitán Jean-Luc Picard en Star Trek: The Next Generation y sus posteriores películas no solo redefinió la ciencia ficción televisiva, sino que logró posicionar a su personaje con el mismo estatus icónico que el recordado Capitán Kirk de William Shatner, décadas antes en la misma franquicia. Años más tarde, volvió a cautivar a audiencias globales al dar vida al Profesor Charles Xavier en la franquicia X-Men, aportando elegancia, empatía y autoridad al líder de los mutantes. Fuera de los focos, su vida estuvo marcada por una entrañable y célebre amistad con el actor Ian McKellen. Ambos se conocieron en 1977 en la Royal Shakespeare Company durante el montaje de la obra Every Good Boy Deserves Favour. Esa complicidad, cultivada a lo largo de los años sobre las tablas teatrales, traspasó al cine cuando compartieron pantalla en X-Men interpretando a los antagónicos Profesor X y Magneto. Su versatilidad también brilló en producciones inolvidables como la versión de culto de Dune (1984) dirigida por David Lynch, su aclamada interpretación del capitán Ahab en la miniserie Moby Dick (1998) y su trabajo de doblaje durante más de dos décadas como el disparatado Avery Bullock en la serie animada American Dad!. En el último tiempo, prestó su voz a la cinta Las ovejas detectives y dejó proyectos de relevancia que marcan sus apariciones póstumas: su regreso al Universo Cinematográfico de Marvel enAvengers: Doomsday, nuevamente como el Profesor X, y la serieBarbaric, producción que coprotagoniza junto a Sam Claflin. Sir Patrick Stewart se despide dejando una huella imborrable que unió con elegancia la tradición shakesperiana, la televisión de culto y las grandes superproducciones del cine moderno.
El mundo de la actuación despide a uno de sus talentos más camaleónicos este mes de agosto. Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, el británico Tim Curry demostró que no había género que se le resistiera. Su legado es un viaje fascinante a través de personajes que marcaron a distintas generaciones y que demuestran una versatilidad actoral incomparable. La transgresión hecha culto en The Rocky Horror Picture Show (1975) El salto definitivo a la inmortalidad de Curry llegó en la década de los 70, una época dorada para las rarezas cinematográficas. Su magnética interpretación del Dr. Frank-N-Furter, un excéntrico científico de la galaxia Transylvania, no solo rompió esquemas, sino que fundó un fenómeno cultural sin precedentes. Con su corsé, tacones y una presencia escénica arrolladora, el histrión dotó al personaje de una bizarra sensualidad y un carisma difícil de olvidar. La película se convirtió en la joya definitiva del cine de culto y las funciones de trasnoche, creando una comunidad de devotos que, hasta el día de hoy, la ven una y otra vez. Frank-N-Furter demostró que Curry podía dominar la pantalla con puro poder teatral transgresor. El rey de la comedia física en Clue (1985) Si en The Rocky Horror Picture Show demostró su magnetismo, en Clue -película basada en el popular juego de mesa- exhibió su maravilloso ritmo cómico. En el papel de Wadsworth, el estricto, exaltado y enigmático mayordomo de la mansión del Sr. Boddy, el actor es el motor que empuja toda la cinta, marcando el tono en cada escena. A medida que la trama de asesinatos y misterio se enreda, la actuación de Curry se vuelve cada vez más frenética. El clímax de la cinta -donde Wadsworth recrea físicamente todos los crímenes ocurridos en la mansión corriendo de una habitación a otra, sudando y hablando a mil por hora- es una de las mayores muestras de comedia física en la historia del cine moderno. Es un papel que requiere una energía inagotable, y él lo ejecutó con una precisión milimétrica. El origen de nuestras pesadillas en It (1990) En los años 90, Tim Curry asumió el que sería el rol más aterrador de su carrera: el payaso Pennywise en la miniserie adaptación de la novela de Stephen King del mismo nombre. Bajo capas de maquillaje y prótesis, el artista logró proyectar una maldad pura que traspasaba la pantalla. Lo que hizo a su Pennywise tan icónico no fue solo su aspecto siniestro, sino el contraste macabro de su voz rasposa, sus bromas inocentes, los matices a la hora de enfrentar cada diálogo y su sonrisa torcida de dientes filudos antes de atacar. Traumatizó a toda una generación y estableció un estándar para los villanos del terror en la televisión y también en el cine. Demostró que no necesitaba depender del gore, su sola presencia, aguardando en una alcantarilla, fue suficiente para helar la sangre. Curiosamente el actor odiaba los payasos, por lo que -cuenta la leyenda- él pedía que taparan los espejos en su presencia, mientras estuviera caracterizado, para no verse. Además de estas películas, también brindó interpretaciones magistrales en otras importantes producciones cinematográficas comoLeyenda, donde fue el imponente Darkness; dio vida al antipático conserje del hotel enMi pobre angelito 2, y fue el malvado Cardenal Richelieu enLos tres mosqueteros de 1993, entre tantos otros personajes. En teatro, su trabajo en montajes de Broadway aún es recordado, como es el caso de los musicales Hair y Amadeus. Lamentablemente, en 2012, Tim Curry sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que lo dejó con una importante discapacidad, alejándolo de la actuación física y limitando su trabajo a proyectos como actor de voz y apariciones en convenciones de fanáticos. Tim será recordado como un artista total, capaz de hacernos bailar, reír a carcajadas y escondernos detrás del sofá, todo con el mismo talento desbordante.
Hayden Panettiere, cantante y actriz estadounidense, falleció inesperadamente a los 36 años, según indicó este domingo 16 de agosto su representante en un comunicado: “Con profunda tristeza compartimos el trágico fallecimiento de nuestra querida Hayden. Era una persona increíble, una fuerza de la naturaleza que brindó un amor y una alegría inmensurables a todos los que la conocieron, y a los millones que la vieron en pantalla”. Hasta el momento, no se ha revelado la causa de muerte. Inició su carrera a los pocos meses de vida participando en comerciales, para saltar al cine y la TV desde mediados de los años noventa. Sus trabajos más reconocidos son la serieHéroes, donde interpretó a la animadora con poderes Claire Bennet, papel que la lanzó al estrellato; y su rol protagónico enNashville como Juliette Barnes, programa donde pudo mostrar sus dotes de cantante. También participó en capítulos de Ally McBeal y Malcolm, entre otros. Además, en la pantalla grande, fue Kirby Reed en la popular franquicia de terrorScream y la protagonista de Triunfos Robados 3. La vida de Hayden no estuvo exenta de conflictos y polémicas, según ella misma reconoció públicamente. Sufrió de bullying, batalló contra las adicciones, tuvo depresión posparto y estuvo involucrada en relaciones abusivas. A mediados de mayo se le vio recuperada y feliz presentando a los medios sus memorias This Is Me: A Reckoning. Su última aparición en redes sociales fue a finales de julio. A la actriz le sobrevive su única hija, Kaya, de 11 años. Tras conocerse la noticia, diversas figuras de Hollywood y fanáticos a través de redes sociales han comenzado a rendirle homenaje, recordando no solo su innegable talento frente a la cámara, sino también la valentía con la que transparentó sus batallas más íntimas.
El cine de los años 80 y 90 perdió a uno de sus artesanos más queridos. Chuck Russell, director de algunas de las películas más emblemáticas del cine fantástico, de acción y terror, falleció a los 74 años en su hogar de San Diego, según confirmó su familia. Hasta ahora no se han entregado detalles sobre la causa de su muerte. Aunque nunca buscó el reconocimiento de los grandes premios, Russell construyó una carrera inolvidable gracias a un talento poco común para combinar efectos visuales, humor, acción y horror. Su debut detrás de las cámaras llegó con A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors (1987), considerada por muchos fanáticos como la mejor secuela de la saga de Freddy Krueger y la película que revitalizó la franquicia. Poco después sorprendió nuevamente con The Blob (1988), un remake que hoy es visto como uno de los mejores ejemplos de cómo actualizar un clásico sin perder su esencia. Sin embargo, fue en 1994 cuando alcanzó la inmortalidad cinematográfica con La Máscara . La adaptación del cómic protagonizada por Jim Carrey no solo revolucionó los efectos visuales de la época, sino que transformó al actor en una superestrella mundial y presentó en el cine a Cameron Diaz. La película fue un fenómeno de taquilla y se convirtió en uno de los títulos más recordados de toda la década. Russell también dirigió el exitoso thriller de acción Eraser (1996), protagonizado por Arnold Schwarzenegger, y en 2002 fue el responsable de El Rey Escorpión , cinta que significó el primer papel protagónico de Dwayne The Rock Johnson en la pantalla grande. Más allá de la taquilla, su filmografía comparte un sello inconfundible: películas concebidas para entretener, con un ritmo frenético, personajes memorables y una imaginación visual que definió buena parte del cine comercial de finales del siglo XX. Con su partida, se despide un director que quizá nunca ocupó los titulares como otros grandes nombres de Hollywood, pero cuyo trabajo permanece vivo en generaciones de espectadores que crecieron soñando con la máscara de Stanley Ipkiss, enfrentando las pesadillas de Freddy Krueger o sobreviviendo al terror viscoso de The Blob. Porque hay directores que cambian la historia del cine. Y otros, como Chuck Russell, que cambian nuestra infancia. Esos tampoco se olvidan.