Este 28 de diciembre se confirmó la muerte de Brigitte Bardot , a los 91 años. Retirada de la vida pública desde hace décadas, su fallecimiento marca el adiós definitivo a una de las figuras más influyentes -y contradictorias- del cine del siglo XX. En sus últimos años, Bardot estuvo dedicada casi exclusivamente a la Fundación Brigitte Bardot , creada en 1986, desde donde impulsó activamente la defensa de los derechos de los animales, una causa que terminó definiendo su vida tanto como el cine. Sin embargo, antes de ese retiro radical, Bardot fue uno de los rostros más reconocibles del cine europeo, una estrella que encarnó tensiones profundas entre el cine de autor, la cultura popular y la mirada masculina. Su irrupción fue fulminante conY Dios creó a la mujer (1956), dirigida por Roger Vadim, película que no solo la convirtió en un fenómeno internacional, sino que rompió con los códigos morales del cine de la época. Bardot no interpretaba simplemente a una mujer deseada: representaba una nueva forma de libertad femenina que resultó tan fascinante como perturbadora. Aunque muchas veces asociada a esa imagen inicial, su carrera fue más rica y compleja. Con Henri-Georges Clouzot, enLa vérité (1960), ofreció una de sus actuaciones más intensas y trágicas, en un drama judicial que utiliza su figura pública para reflexionar sobre el juicio social, la moral y el castigo. Allí, Bardot demuestra una profundidad dramática que suele quedar eclipsada por el mito. Su relación con Jean-Luc Godard es central para entender su lugar en la historia del cine. En Le Mépris (1963), probablemente su película más célebre, Bardot es el eje de una reflexión amarga sobre el cine, el amor y el dinero. Godard convierte su cuerpo en un campo de disputa entre el arte y la industria, entre el deseo y la alienación, haciendo de Bardot no solo una actriz, sino un concepto cinematográfico. Menos recordada, pero igualmente significativa, es su aparición enMasculin Féminin (1966), donde Bardot -ya como figura mítica- aparece brevemente, integrada al retrato generacional que Godard hace de la juventud francesa de los años 60. Su presencia funciona casi como un eco de una era que comenzaba a desvanecerse. También trabajó con Louis Malle enVie privée (1962), una película profundamente autorreferencial, donde Bardot interpreta a una estrella acosada por la fama. El film anticipa el cansancio, la incomodidad y el rechazo que la actriz sentía hacia su propia celebridad. Más allá del cine francés, Bardot tuvo un paso limitado por Hollywood, con títulos comoHelena de Troya (1956), sin llegar nunca a integrarse del todo al sistema de estudios. Resultan más interesantes sus incursiones en otros géneros europeos, como el western Shalako (1968), junto a Sean Connery, donde su presencia dialoga con un cine de aventuras ya crepuscular. Bardot se retiró del cine en 1973, cuando aún era una de las mujeres más famosas del mundo. Su salida temprana no fue un gesto romántico, sino una ruptura frontal con una industria que nunca logró reconciliar su imagen con su identidad. Revisitar hoy su filmografía permite entender que Brigitte Bardot fue mucho más que un símbolo erótico: fue una actriz situada en el corazón de las contradicciones del cine moderno, una figura que incomodó tanto a su tiempo como al nuestro. Y quizás por eso, su legado sigue siendo imposible de domesticar.
El actor estadounidense Peter Greene, recordado por su intensidad en pantalla y por una carrera marcada por personajes incómodos y al límite, falleció a los 60 años. Greene fue hallado sin vida en su apartamento del barrio Lower East Side de Nueva York el viernes 12 de diciembre, y si bien aún no se ha determinado oficialmente la causa de la muerte, las autoridades no sospechan de intervención criminal. Aunque nunca alcanzó el estatus de estrella, su rostro y su forma de habitar a los personajes lo convirtieron en una figura reconocible y profundamente perturbadora dentro del cine estadounidense de los años 90. Greene fue uno de esos actores de carácter capaces de cargar una escena con solo aparecer. Su filmografía incluye títulos populares como Pulp Fiction y La Máscara, donde interpretó antagonistas memorables, dotados de una violencia contenida y una inquietud que trascendía el guion. Sin embargo, reducir su legado a esos papeles sería injusto. Su trabajo más importante -y el que mejor resume su talento- llegó con Clean, Shaven (1993), la ópera prima de Lodge Kerrigan. En esa película, Greene interpreta a un hombre que padece esquizofrenia y que deambula obsesivamente en busca de su hija. Lejos de cualquier mirada complaciente o didáctica, el film se sumerge en la experiencia subjetiva del personaje, construyendo un relato asfixiante, fragmentado y profundamente humano. La actuación de Greene es central: física, vulnerable, incómoda, casi dolorosa de observar. Una de esas interpretaciones que no buscan agradar, sino confrontar. Clean, Shaven se convirtió con el tiempo en una obra de culto del cine independiente norteamericano y en un ejemplo temprano de un cine que se atrevía a mirar la enfermedad mental sin filtros ni explicaciones tranquilizadoras. En ese contexto, la actuación de Greene permanece como un hito silencioso, muchas veces olvidado por los grandes relatos de la década, pero imposible de ignorar para quienes la han visto. A lo largo de su carrera, Peter Greene encarnó hombres rotos, violentos o marginales, personajes que parecían cargar con algo más grande que ellos mismos. Tal vez por eso nunca fue una figura del todo cómoda para el sistema, pero sí una presencia honesta y persistente dentro del cine. Con su muerte, se va un actor que supo incomodar, que encontró en el cine un espacio para mostrar lo que otros preferían mantener fuera de cuadro. Su legado, especialmente Clean, Shaven, sigue ahí: intacto, perturbador y necesario.
El actor alemán Udo Kier se convirtió en una figura de culto gracias a su aire enigmático y a su versatilidad para transitar entre el cine mainstream, las producciones independientes e incluso el cine underground. A lo largo de su carrera trabajó en diversos países y colaboró con algunos de los directores más importantes del mundo, entre ellos John Carpenter ( Cigarette Burns), Werner Herzog ( My Son, My Son, What Have You Done?, Invincible), Dario Argento ( Suspiria, La Terza Madre), Michael Bay ( Armageddon), Wim Wenders ( El fin de la violencia), Gus Van Sant ( My Own Private Idaho) y, por supuesto, Lars von Trier, con quien filmó obras tan relevantes comoEuropa,Melancolía,Nymphomaniac yBailarina en la oscuridad junto a Björk. Con el realizador Rainer W. Fassbinder mantuvo una relación especialmente cercana desde muy joven. Se conocieron en bares gay, donde Kier lo vio siempre como un mentor y amigo. Esa conexión derivó en colaboraciones memorables en títulos comoLa mujer del ferroviario yBerlin Alexanderplatz. Su carrera también incluyó apariciones en videoclips de Madonna y trabajos en doblaje, además de ser una figura relevante en el mundo queer. En Chile, su última presencia en cartelera fue el año pasado con la notable cinta israelí de 2022 “Mi vecino Adolf”. Este año, el actor estrenó nuevas películas en Brasil, Estados Unidos y Japón, producciones que -de momento- no tienen fecha de llegada a nuestro país. Misterioso, carismático y siempre llamativo tanto como protagonista o actor secundario, Udo Kier falleció a los 81 años en Estados Unidos este 23 de noviembre, según informó su pareja, el artista Delbert McBride, a la revista Variety.
Personajes entrañables y variados nos deja el actor y director teatral Héctor Tito Noguera, toda una institución de la actuación en nuestro país, quien falleció este 28 de octubre a los 88 años. Con más de 60 años de trayectoria, inició su carrera en el teatro a finales de los años 50, para luego incursionar en las fotonovelas y debutar en el cine en 1961 con la cinta Deja que los perros ladren, de Naum Kramarenco. Posteriormente participó en películas icónicas como la gran El Chacal de Nahueltoro (1969) de Miguel Littin, Imagen Latente de Pablo Perelman, La Frontera de Ricardo Larraín y Subterra de Marcelo Ferrari. Su último trabajo en la pantalla grande fue Pa(de)ciente (2022), donde interpretó el rol protagónico. En televisión, comenzó su carrera en 1963 en Canal 13 realizando series, para luego llegar a las telenovelas en 1967 con Los días jóvenes, de la misma televisora. Fue héroe, villano, gracioso y temido, nos regaló grandes roles que le valieron el cariño absoluto del público nacional de forma masiva. Entre ellos, destacan el turbio Emilio Ponce en Semidiós, el simpático y ojo alegre alcalde de Sucupira, el patriarca Melquiades Antich de Romané, el cascarrabias empresario inglés William Clark en Pampa Ilusión o el inolvidable Ángel Mercader del fenómeno Machos. Trabajó en todos los canales de televisión que han realizado melodramas, aunque en los últimos años se encontraba en Mega, donde actualmente participaba en la telenovela Aguas de Oro. Debido a sus problemas de salud, el equipo había adaptado sus grabaciones. Creador del Teatro Camino en los 90, participó en grandes y pequeños montajes, destacando especialmente en monólogos. Su última obra teatral fue La Pérgola de las Flores, presentada en septiembre pasado en el Centro GAM. Ganador del Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales en 2015, formador de actores, su legado fue reconocido este martes con la declaración de duelo nacional por parte del Presidente Gabriel Boric, en honor a su memoria y contribución a la cultura chilena. Difícil resumir en líneas una carrera tan prolífica y querida por el público y sus colegas. El artista será velado a todo público en el Campus Oriente de la Universidad Católica desde las 16 hrs., y mañana se realizarán sus funerales a partir de las 11 de la mañana.
Diane Keaton, una de las actrices más queridas, icónicas y originales de Hollywood, falleció a los 79 años en California, dejando un inolvidable legado tanto en el cine dramático como en la comedia. Nacida como Diane Hall, tomó el apellido de su madre como nombre artístico, logrando la fama en los años setenta con papeles inolvidables como Kay Adams en la saga “ El Padrino ” y “ Annie Hall ”, actuación que le valió el Oscar a Mejor Actriz en 1977. Esta última cinta dirigida por Woody Allen con quien tuvo una prolífica relación, la actriz trabajó en ocho de sus producciones, tanto en papeles principales como secundarios. La primera vez que compartieron pantalla fue como actores de la película “Play it again, Sam” de 1972, dirigida por Herbert Ross. Durante más de cinco décadas, Keaton participó en películas que combinaban humor, vulnerabilidad y humanidad. Títulos como “ Reds ”, “ Marvin’s Room ” y “ Alguien tiene que ceder ”, le valieron nominaciones a los Premios de la Academia, mientras que “ El club de las divorciadas ” y “ El Padre de la Novia ” son algunas de sus comedias clásicas. Su trabajo, además de la actuación, incluyó dirección, producción y una vida pública marcada por su particular estilo al vestir, su gusto por la fotografía y su capacidad de reinventarse. Sus familiares no han revelado la causa de su muerte, pero han pedido respeto a su privacidad en estos momentos de dolor.
Este 28 de diciembre se confirmó la muerte de Brigitte Bardot , a los 91 años. Retirada de la vida pública desde hace décadas, su fallecimiento marca el adiós definitivo a una de las figuras más influyentes -y contradictorias- del cine del siglo XX. En sus últimos años, Bardot estuvo dedicada casi exclusivamente a la Fundación Brigitte Bardot , creada en 1986, desde donde impulsó activamente la defensa de los derechos de los animales, una causa que terminó definiendo su vida tanto como el cine. Sin embargo, antes de ese retiro radical, Bardot fue uno de los rostros más reconocibles del cine europeo, una estrella que encarnó tensiones profundas entre el cine de autor, la cultura popular y la mirada masculina. Su irrupción fue fulminante conY Dios creó a la mujer (1956), dirigida por Roger Vadim, película que no solo la convirtió en un fenómeno internacional, sino que rompió con los códigos morales del cine de la época. Bardot no interpretaba simplemente a una mujer deseada: representaba una nueva forma de libertad femenina que resultó tan fascinante como perturbadora. Aunque muchas veces asociada a esa imagen inicial, su carrera fue más rica y compleja. Con Henri-Georges Clouzot, enLa vérité (1960), ofreció una de sus actuaciones más intensas y trágicas, en un drama judicial que utiliza su figura pública para reflexionar sobre el juicio social, la moral y el castigo. Allí, Bardot demuestra una profundidad dramática que suele quedar eclipsada por el mito. Su relación con Jean-Luc Godard es central para entender su lugar en la historia del cine. En Le Mépris (1963), probablemente su película más célebre, Bardot es el eje de una reflexión amarga sobre el cine, el amor y el dinero. Godard convierte su cuerpo en un campo de disputa entre el arte y la industria, entre el deseo y la alienación, haciendo de Bardot no solo una actriz, sino un concepto cinematográfico. Menos recordada, pero igualmente significativa, es su aparición enMasculin Féminin (1966), donde Bardot -ya como figura mítica- aparece brevemente, integrada al retrato generacional que Godard hace de la juventud francesa de los años 60. Su presencia funciona casi como un eco de una era que comenzaba a desvanecerse. También trabajó con Louis Malle enVie privée (1962), una película profundamente autorreferencial, donde Bardot interpreta a una estrella acosada por la fama. El film anticipa el cansancio, la incomodidad y el rechazo que la actriz sentía hacia su propia celebridad. Más allá del cine francés, Bardot tuvo un paso limitado por Hollywood, con títulos comoHelena de Troya (1956), sin llegar nunca a integrarse del todo al sistema de estudios. Resultan más interesantes sus incursiones en otros géneros europeos, como el western Shalako (1968), junto a Sean Connery, donde su presencia dialoga con un cine de aventuras ya crepuscular. Bardot se retiró del cine en 1973, cuando aún era una de las mujeres más famosas del mundo. Su salida temprana no fue un gesto romántico, sino una ruptura frontal con una industria que nunca logró reconciliar su imagen con su identidad. Revisitar hoy su filmografía permite entender que Brigitte Bardot fue mucho más que un símbolo erótico: fue una actriz situada en el corazón de las contradicciones del cine moderno, una figura que incomodó tanto a su tiempo como al nuestro. Y quizás por eso, su legado sigue siendo imposible de domesticar.
El actor estadounidense Peter Greene, recordado por su intensidad en pantalla y por una carrera marcada por personajes incómodos y al límite, falleció a los 60 años. Greene fue hallado sin vida en su apartamento del barrio Lower East Side de Nueva York el viernes 12 de diciembre, y si bien aún no se ha determinado oficialmente la causa de la muerte, las autoridades no sospechan de intervención criminal. Aunque nunca alcanzó el estatus de estrella, su rostro y su forma de habitar a los personajes lo convirtieron en una figura reconocible y profundamente perturbadora dentro del cine estadounidense de los años 90. Greene fue uno de esos actores de carácter capaces de cargar una escena con solo aparecer. Su filmografía incluye títulos populares como Pulp Fiction y La Máscara, donde interpretó antagonistas memorables, dotados de una violencia contenida y una inquietud que trascendía el guion. Sin embargo, reducir su legado a esos papeles sería injusto. Su trabajo más importante -y el que mejor resume su talento- llegó con Clean, Shaven (1993), la ópera prima de Lodge Kerrigan. En esa película, Greene interpreta a un hombre que padece esquizofrenia y que deambula obsesivamente en busca de su hija. Lejos de cualquier mirada complaciente o didáctica, el film se sumerge en la experiencia subjetiva del personaje, construyendo un relato asfixiante, fragmentado y profundamente humano. La actuación de Greene es central: física, vulnerable, incómoda, casi dolorosa de observar. Una de esas interpretaciones que no buscan agradar, sino confrontar. Clean, Shaven se convirtió con el tiempo en una obra de culto del cine independiente norteamericano y en un ejemplo temprano de un cine que se atrevía a mirar la enfermedad mental sin filtros ni explicaciones tranquilizadoras. En ese contexto, la actuación de Greene permanece como un hito silencioso, muchas veces olvidado por los grandes relatos de la década, pero imposible de ignorar para quienes la han visto. A lo largo de su carrera, Peter Greene encarnó hombres rotos, violentos o marginales, personajes que parecían cargar con algo más grande que ellos mismos. Tal vez por eso nunca fue una figura del todo cómoda para el sistema, pero sí una presencia honesta y persistente dentro del cine. Con su muerte, se va un actor que supo incomodar, que encontró en el cine un espacio para mostrar lo que otros preferían mantener fuera de cuadro. Su legado, especialmente Clean, Shaven, sigue ahí: intacto, perturbador y necesario.
El actor alemán Udo Kier se convirtió en una figura de culto gracias a su aire enigmático y a su versatilidad para transitar entre el cine mainstream, las producciones independientes e incluso el cine underground. A lo largo de su carrera trabajó en diversos países y colaboró con algunos de los directores más importantes del mundo, entre ellos John Carpenter ( Cigarette Burns), Werner Herzog ( My Son, My Son, What Have You Done?, Invincible), Dario Argento ( Suspiria, La Terza Madre), Michael Bay ( Armageddon), Wim Wenders ( El fin de la violencia), Gus Van Sant ( My Own Private Idaho) y, por supuesto, Lars von Trier, con quien filmó obras tan relevantes comoEuropa,Melancolía,Nymphomaniac yBailarina en la oscuridad junto a Björk. Con el realizador Rainer W. Fassbinder mantuvo una relación especialmente cercana desde muy joven. Se conocieron en bares gay, donde Kier lo vio siempre como un mentor y amigo. Esa conexión derivó en colaboraciones memorables en títulos comoLa mujer del ferroviario yBerlin Alexanderplatz. Su carrera también incluyó apariciones en videoclips de Madonna y trabajos en doblaje, además de ser una figura relevante en el mundo queer. En Chile, su última presencia en cartelera fue el año pasado con la notable cinta israelí de 2022 “Mi vecino Adolf”. Este año, el actor estrenó nuevas películas en Brasil, Estados Unidos y Japón, producciones que -de momento- no tienen fecha de llegada a nuestro país. Misterioso, carismático y siempre llamativo tanto como protagonista o actor secundario, Udo Kier falleció a los 81 años en Estados Unidos este 23 de noviembre, según informó su pareja, el artista Delbert McBride, a la revista Variety.
Personajes entrañables y variados nos deja el actor y director teatral Héctor Tito Noguera, toda una institución de la actuación en nuestro país, quien falleció este 28 de octubre a los 88 años. Con más de 60 años de trayectoria, inició su carrera en el teatro a finales de los años 50, para luego incursionar en las fotonovelas y debutar en el cine en 1961 con la cinta Deja que los perros ladren, de Naum Kramarenco. Posteriormente participó en películas icónicas como la gran El Chacal de Nahueltoro (1969) de Miguel Littin, Imagen Latente de Pablo Perelman, La Frontera de Ricardo Larraín y Subterra de Marcelo Ferrari. Su último trabajo en la pantalla grande fue Pa(de)ciente (2022), donde interpretó el rol protagónico. En televisión, comenzó su carrera en 1963 en Canal 13 realizando series, para luego llegar a las telenovelas en 1967 con Los días jóvenes, de la misma televisora. Fue héroe, villano, gracioso y temido, nos regaló grandes roles que le valieron el cariño absoluto del público nacional de forma masiva. Entre ellos, destacan el turbio Emilio Ponce en Semidiós, el simpático y ojo alegre alcalde de Sucupira, el patriarca Melquiades Antich de Romané, el cascarrabias empresario inglés William Clark en Pampa Ilusión o el inolvidable Ángel Mercader del fenómeno Machos. Trabajó en todos los canales de televisión que han realizado melodramas, aunque en los últimos años se encontraba en Mega, donde actualmente participaba en la telenovela Aguas de Oro. Debido a sus problemas de salud, el equipo había adaptado sus grabaciones. Creador del Teatro Camino en los 90, participó en grandes y pequeños montajes, destacando especialmente en monólogos. Su última obra teatral fue La Pérgola de las Flores, presentada en septiembre pasado en el Centro GAM. Ganador del Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales en 2015, formador de actores, su legado fue reconocido este martes con la declaración de duelo nacional por parte del Presidente Gabriel Boric, en honor a su memoria y contribución a la cultura chilena. Difícil resumir en líneas una carrera tan prolífica y querida por el público y sus colegas. El artista será velado a todo público en el Campus Oriente de la Universidad Católica desde las 16 hrs., y mañana se realizarán sus funerales a partir de las 11 de la mañana.
Diane Keaton, una de las actrices más queridas, icónicas y originales de Hollywood, falleció a los 79 años en California, dejando un inolvidable legado tanto en el cine dramático como en la comedia. Nacida como Diane Hall, tomó el apellido de su madre como nombre artístico, logrando la fama en los años setenta con papeles inolvidables como Kay Adams en la saga “ El Padrino ” y “ Annie Hall ”, actuación que le valió el Oscar a Mejor Actriz en 1977. Esta última cinta dirigida por Woody Allen con quien tuvo una prolífica relación, la actriz trabajó en ocho de sus producciones, tanto en papeles principales como secundarios. La primera vez que compartieron pantalla fue como actores de la película “Play it again, Sam” de 1972, dirigida por Herbert Ross. Durante más de cinco décadas, Keaton participó en películas que combinaban humor, vulnerabilidad y humanidad. Títulos como “ Reds ”, “ Marvin’s Room ” y “ Alguien tiene que ceder ”, le valieron nominaciones a los Premios de la Academia, mientras que “ El club de las divorciadas ” y “ El Padre de la Novia ” son algunas de sus comedias clásicas. Su trabajo, además de la actuación, incluyó dirección, producción y una vida pública marcada por su particular estilo al vestir, su gusto por la fotografía y su capacidad de reinventarse. Sus familiares no han revelado la causa de su muerte, pero han pedido respeto a su privacidad en estos momentos de dolor.