Eric Dane, reconocido actor de series como “ Euphoria ” y “ Grey’s Anatomy ”, murió este 19 de febrero a los 53 años, según informó su familia en un sentido comunicado: “Con el corazón adolorido, compartimos que Eric Dane falleció este jueves en la tarde luego de una valiente batalla contra el ELA”. El también histrión de películas como “Valentine’s Day”, “Marley y yo” y “Burlesque”, fue diagnosticado a comienzos de 2015 con Escleorosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura. Desde el Diagnóstico Dane trabajó por visibilizar esta enfermedad tan compleja y costosa en tratamientos. ¡Descansa en paz Dr. Sloan!
El cine perdió hoy a uno de sus intérpretes más formidables. Robert Duvall falleció a los 95 años este 15 de febrero de 2026. Su esposa, Luciana Duvall, confirmó que murió pacíficamente en su hogar en Middleburg, Virginia, acompañado de su familia. Con él se va uno de los últimos gigantes del Hollywood clásico, un actor que atravesó más de siete décadas de historia del cine sin perder nunca rigor, verdad ni presencia. Duvall fue, probablemente, el actor más versátil de su generación. Su carrera es una lección de amplitud y profundidad interpretativa. Fue el sobrio y leal Tom Hagen en The Godfather, el inolvidable teniente coronel Kilgore en Apocalypse Now, y el misterioso Boo Radley en To Kill a Mockingbird. En cada uno de esos papeles -tan distintos entre sí- construyó personajes que hoy forman parte del imaginario colectivo del cine moderno. Pero su grandeza no se limita a esos títulos monumentales. Fue el villano Ned Pepper en True Grit, participó en la ciencia ficción distópica de THX 1138, y dejó huella en el western clásico con Lawman. En los años setenta se movió con naturalidad por el thriller y el cine urbano en películas como Badge 373 y The Outfit, y fue parte del elenco de Network, una de las sátiras más feroces sobre los medios de comunicación. Incluso en un breve pero inquietante cameo en Invasion of the Body Snatchers demostró que no necesitaba mucho tiempo en pantalla para dejar marca. En 1983 alcanzó el reconocimiento máximo de la Academia al ganar el Oscar por Tender Mercies, donde interpretó a un cantante de country en busca de redención. Fue una actuación de una honestidad conmovedora, sostenida en silencios y fragilidad, y en la que además cantó él mismo, aportando una autenticidad poco común. Si hubo un territorio donde Duvall se sintió especialmente en casa fue el western. Su amor por el género fue constante y profundo, y encontró una de sus cumbres en la miniserie Lonesome Dove, donde encarnó a Augustus “Gus” McCrae. Para muchos, se trata de uno de los grandes westerns jamás realizados, y la interpretación de Duvall es central en esa grandeza: carismática, melancólica y profundamente humana. A lo largo de su carrera encarnó al vaquero no como caricatura, sino como figura compleja, atravesada por el tiempo y la memoria. Robert Duvall no fue un actor de excesos ni de gestos grandilocuentes. Su fuerza estaba en la contención, en la mirada, en la precisión. Podía ser protagonista o secundario y aun así dominar la escena con una autoridad silenciosa. Entendía la actuación como oficio, como disciplina, como una búsqueda constante de verdad. Con su partida, el cine pierde a uno de sus intérpretes más completos. Su legado, sin embargo, permanece intacto en una filmografía sólida y diversa que seguirá dialogando con nuevas generaciones. Hoy el mundo del cine es un poco más pequeño, pero su presencia seguirá viva cada vez que una pantalla vuelva a iluminarse con alguno de sus personajes.
Para quienes fuimos adolescentes o adultos jóvenes entre fines de los años 90 y comienzos de los 2000,Dawson’s Creek se convirtió en una serie fundamental y en tema de conversación semanal. Su protagonista, Dawson Leery -un joven bonachón, leal con sus amigos, fanático del cine y especialmente de Steven Spielberg- fue interpretado por James Van Der Beek, quien alcanzó el estrellato gracias a este papel. Sin duda, su carrera televisiva fue mucho más prolífica que la cinematográfica. Además de la producción que lo lanzó a la fama -creada por Kevin Williamson- participó como invitado en populares series como Clarissa lo explica todo, Robot Chicken, One Tree Hill, La Ley y el Orden: UVE y Ugly Betty, y también protagonizó telefilmes. En cine trabajó en títulos comoVarsity Blues, Jay y el Silencioso Bob, la cinta de terrorThe Plague y, más recientemente, en producciones juveniles como la sagaAmor fuera de tiempo, donde interpretaba al estricto padre del protagonista. Van Der Beek fue diagnosticado en 2023 con cáncer colorrectal. Si bien en un comienzo fue muy reservado respecto a su diagnóstico, posteriormente decidió compartir públicamente su lucha, mostrando fortaleza y ganas de vivir, especialmente por sus hijos pequeños. En septiembre de 2025, parte del elenco estelar de Dawson’s Creek -encabezado por Michelle Williams- se reunió en un evento especial para recaudar fondos en apoyo al actor y a una fundación contra el cáncer. James no pudo asistir debido a su estado de salud, pero sí estuvieron presentes su esposa, Kimberly, y sus hijos, en un momento que resultó profundamente emotivo para los seguidores de la serie. Este 11 de febrero, a través de su cuenta oficial, se anunció el lamentable fallecimiento de James Van Der Beek a los 48 años. El comunicado señala que murió en paz durante la mañana y que enfrentó sus últimos días con coraje, fe y dignidad. https://www.instagram.com/p/DUoR_x4EkTm/
Este 28 de diciembre se confirmó la muerte de Brigitte Bardot , a los 91 años. Retirada de la vida pública desde hace décadas, su fallecimiento marca el adiós definitivo a una de las figuras más influyentes -y contradictorias- del cine del siglo XX. En sus últimos años, Bardot estuvo dedicada casi exclusivamente a la Fundación Brigitte Bardot , creada en 1986, desde donde impulsó activamente la defensa de los derechos de los animales, una causa que terminó definiendo su vida tanto como el cine. Sin embargo, antes de ese retiro radical, Bardot fue uno de los rostros más reconocibles del cine europeo, una estrella que encarnó tensiones profundas entre el cine de autor, la cultura popular y la mirada masculina. Su irrupción fue fulminante conY Dios creó a la mujer (1956), dirigida por Roger Vadim, película que no solo la convirtió en un fenómeno internacional, sino que rompió con los códigos morales del cine de la época. Bardot no interpretaba simplemente a una mujer deseada: representaba una nueva forma de libertad femenina que resultó tan fascinante como perturbadora. Aunque muchas veces asociada a esa imagen inicial, su carrera fue más rica y compleja. Con Henri-Georges Clouzot, enLa vérité (1960), ofreció una de sus actuaciones más intensas y trágicas, en un drama judicial que utiliza su figura pública para reflexionar sobre el juicio social, la moral y el castigo. Allí, Bardot demuestra una profundidad dramática que suele quedar eclipsada por el mito. Su relación con Jean-Luc Godard es central para entender su lugar en la historia del cine. En Le Mépris (1963), probablemente su película más célebre, Bardot es el eje de una reflexión amarga sobre el cine, el amor y el dinero. Godard convierte su cuerpo en un campo de disputa entre el arte y la industria, entre el deseo y la alienación, haciendo de Bardot no solo una actriz, sino un concepto cinematográfico. Menos recordada, pero igualmente significativa, es su aparición enMasculin Féminin (1966), donde Bardot -ya como figura mítica- aparece brevemente, integrada al retrato generacional que Godard hace de la juventud francesa de los años 60. Su presencia funciona casi como un eco de una era que comenzaba a desvanecerse. También trabajó con Louis Malle enVie privée (1962), una película profundamente autorreferencial, donde Bardot interpreta a una estrella acosada por la fama. El film anticipa el cansancio, la incomodidad y el rechazo que la actriz sentía hacia su propia celebridad. Más allá del cine francés, Bardot tuvo un paso limitado por Hollywood, con títulos comoHelena de Troya (1956), sin llegar nunca a integrarse del todo al sistema de estudios. Resultan más interesantes sus incursiones en otros géneros europeos, como el western Shalako (1968), junto a Sean Connery, donde su presencia dialoga con un cine de aventuras ya crepuscular. Bardot se retiró del cine en 1973, cuando aún era una de las mujeres más famosas del mundo. Su salida temprana no fue un gesto romántico, sino una ruptura frontal con una industria que nunca logró reconciliar su imagen con su identidad. Revisitar hoy su filmografía permite entender que Brigitte Bardot fue mucho más que un símbolo erótico: fue una actriz situada en el corazón de las contradicciones del cine moderno, una figura que incomodó tanto a su tiempo como al nuestro. Y quizás por eso, su legado sigue siendo imposible de domesticar.
El actor estadounidense Peter Greene, recordado por su intensidad en pantalla y por una carrera marcada por personajes incómodos y al límite, falleció a los 60 años. Greene fue hallado sin vida en su apartamento del barrio Lower East Side de Nueva York el viernes 12 de diciembre, y si bien aún no se ha determinado oficialmente la causa de la muerte, las autoridades no sospechan de intervención criminal. Aunque nunca alcanzó el estatus de estrella, su rostro y su forma de habitar a los personajes lo convirtieron en una figura reconocible y profundamente perturbadora dentro del cine estadounidense de los años 90. Greene fue uno de esos actores de carácter capaces de cargar una escena con solo aparecer. Su filmografía incluye títulos populares como Pulp Fiction y La Máscara, donde interpretó antagonistas memorables, dotados de una violencia contenida y una inquietud que trascendía el guion. Sin embargo, reducir su legado a esos papeles sería injusto. Su trabajo más importante -y el que mejor resume su talento- llegó con Clean, Shaven (1993), la ópera prima de Lodge Kerrigan. En esa película, Greene interpreta a un hombre que padece esquizofrenia y que deambula obsesivamente en busca de su hija. Lejos de cualquier mirada complaciente o didáctica, el film se sumerge en la experiencia subjetiva del personaje, construyendo un relato asfixiante, fragmentado y profundamente humano. La actuación de Greene es central: física, vulnerable, incómoda, casi dolorosa de observar. Una de esas interpretaciones que no buscan agradar, sino confrontar. Clean, Shaven se convirtió con el tiempo en una obra de culto del cine independiente norteamericano y en un ejemplo temprano de un cine que se atrevía a mirar la enfermedad mental sin filtros ni explicaciones tranquilizadoras. En ese contexto, la actuación de Greene permanece como un hito silencioso, muchas veces olvidado por los grandes relatos de la década, pero imposible de ignorar para quienes la han visto. A lo largo de su carrera, Peter Greene encarnó hombres rotos, violentos o marginales, personajes que parecían cargar con algo más grande que ellos mismos. Tal vez por eso nunca fue una figura del todo cómoda para el sistema, pero sí una presencia honesta y persistente dentro del cine. Con su muerte, se va un actor que supo incomodar, que encontró en el cine un espacio para mostrar lo que otros preferían mantener fuera de cuadro. Su legado, especialmente Clean, Shaven, sigue ahí: intacto, perturbador y necesario.
Eric Dane, reconocido actor de series como “ Euphoria ” y “ Grey’s Anatomy ”, murió este 19 de febrero a los 53 años, según informó su familia en un sentido comunicado: “Con el corazón adolorido, compartimos que Eric Dane falleció este jueves en la tarde luego de una valiente batalla contra el ELA”. El también histrión de películas como “Valentine’s Day”, “Marley y yo” y “Burlesque”, fue diagnosticado a comienzos de 2015 con Escleorosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura. Desde el Diagnóstico Dane trabajó por visibilizar esta enfermedad tan compleja y costosa en tratamientos. ¡Descansa en paz Dr. Sloan!
El cine perdió hoy a uno de sus intérpretes más formidables. Robert Duvall falleció a los 95 años este 15 de febrero de 2026. Su esposa, Luciana Duvall, confirmó que murió pacíficamente en su hogar en Middleburg, Virginia, acompañado de su familia. Con él se va uno de los últimos gigantes del Hollywood clásico, un actor que atravesó más de siete décadas de historia del cine sin perder nunca rigor, verdad ni presencia. Duvall fue, probablemente, el actor más versátil de su generación. Su carrera es una lección de amplitud y profundidad interpretativa. Fue el sobrio y leal Tom Hagen en The Godfather, el inolvidable teniente coronel Kilgore en Apocalypse Now, y el misterioso Boo Radley en To Kill a Mockingbird. En cada uno de esos papeles -tan distintos entre sí- construyó personajes que hoy forman parte del imaginario colectivo del cine moderno. Pero su grandeza no se limita a esos títulos monumentales. Fue el villano Ned Pepper en True Grit, participó en la ciencia ficción distópica de THX 1138, y dejó huella en el western clásico con Lawman. En los años setenta se movió con naturalidad por el thriller y el cine urbano en películas como Badge 373 y The Outfit, y fue parte del elenco de Network, una de las sátiras más feroces sobre los medios de comunicación. Incluso en un breve pero inquietante cameo en Invasion of the Body Snatchers demostró que no necesitaba mucho tiempo en pantalla para dejar marca. En 1983 alcanzó el reconocimiento máximo de la Academia al ganar el Oscar por Tender Mercies, donde interpretó a un cantante de country en busca de redención. Fue una actuación de una honestidad conmovedora, sostenida en silencios y fragilidad, y en la que además cantó él mismo, aportando una autenticidad poco común. Si hubo un territorio donde Duvall se sintió especialmente en casa fue el western. Su amor por el género fue constante y profundo, y encontró una de sus cumbres en la miniserie Lonesome Dove, donde encarnó a Augustus “Gus” McCrae. Para muchos, se trata de uno de los grandes westerns jamás realizados, y la interpretación de Duvall es central en esa grandeza: carismática, melancólica y profundamente humana. A lo largo de su carrera encarnó al vaquero no como caricatura, sino como figura compleja, atravesada por el tiempo y la memoria. Robert Duvall no fue un actor de excesos ni de gestos grandilocuentes. Su fuerza estaba en la contención, en la mirada, en la precisión. Podía ser protagonista o secundario y aun así dominar la escena con una autoridad silenciosa. Entendía la actuación como oficio, como disciplina, como una búsqueda constante de verdad. Con su partida, el cine pierde a uno de sus intérpretes más completos. Su legado, sin embargo, permanece intacto en una filmografía sólida y diversa que seguirá dialogando con nuevas generaciones. Hoy el mundo del cine es un poco más pequeño, pero su presencia seguirá viva cada vez que una pantalla vuelva a iluminarse con alguno de sus personajes.
Para quienes fuimos adolescentes o adultos jóvenes entre fines de los años 90 y comienzos de los 2000,Dawson’s Creek se convirtió en una serie fundamental y en tema de conversación semanal. Su protagonista, Dawson Leery -un joven bonachón, leal con sus amigos, fanático del cine y especialmente de Steven Spielberg- fue interpretado por James Van Der Beek, quien alcanzó el estrellato gracias a este papel. Sin duda, su carrera televisiva fue mucho más prolífica que la cinematográfica. Además de la producción que lo lanzó a la fama -creada por Kevin Williamson- participó como invitado en populares series como Clarissa lo explica todo, Robot Chicken, One Tree Hill, La Ley y el Orden: UVE y Ugly Betty, y también protagonizó telefilmes. En cine trabajó en títulos comoVarsity Blues, Jay y el Silencioso Bob, la cinta de terrorThe Plague y, más recientemente, en producciones juveniles como la sagaAmor fuera de tiempo, donde interpretaba al estricto padre del protagonista. Van Der Beek fue diagnosticado en 2023 con cáncer colorrectal. Si bien en un comienzo fue muy reservado respecto a su diagnóstico, posteriormente decidió compartir públicamente su lucha, mostrando fortaleza y ganas de vivir, especialmente por sus hijos pequeños. En septiembre de 2025, parte del elenco estelar de Dawson’s Creek -encabezado por Michelle Williams- se reunió en un evento especial para recaudar fondos en apoyo al actor y a una fundación contra el cáncer. James no pudo asistir debido a su estado de salud, pero sí estuvieron presentes su esposa, Kimberly, y sus hijos, en un momento que resultó profundamente emotivo para los seguidores de la serie. Este 11 de febrero, a través de su cuenta oficial, se anunció el lamentable fallecimiento de James Van Der Beek a los 48 años. El comunicado señala que murió en paz durante la mañana y que enfrentó sus últimos días con coraje, fe y dignidad. https://www.instagram.com/p/DUoR_x4EkTm/
Este 28 de diciembre se confirmó la muerte de Brigitte Bardot , a los 91 años. Retirada de la vida pública desde hace décadas, su fallecimiento marca el adiós definitivo a una de las figuras más influyentes -y contradictorias- del cine del siglo XX. En sus últimos años, Bardot estuvo dedicada casi exclusivamente a la Fundación Brigitte Bardot , creada en 1986, desde donde impulsó activamente la defensa de los derechos de los animales, una causa que terminó definiendo su vida tanto como el cine. Sin embargo, antes de ese retiro radical, Bardot fue uno de los rostros más reconocibles del cine europeo, una estrella que encarnó tensiones profundas entre el cine de autor, la cultura popular y la mirada masculina. Su irrupción fue fulminante conY Dios creó a la mujer (1956), dirigida por Roger Vadim, película que no solo la convirtió en un fenómeno internacional, sino que rompió con los códigos morales del cine de la época. Bardot no interpretaba simplemente a una mujer deseada: representaba una nueva forma de libertad femenina que resultó tan fascinante como perturbadora. Aunque muchas veces asociada a esa imagen inicial, su carrera fue más rica y compleja. Con Henri-Georges Clouzot, enLa vérité (1960), ofreció una de sus actuaciones más intensas y trágicas, en un drama judicial que utiliza su figura pública para reflexionar sobre el juicio social, la moral y el castigo. Allí, Bardot demuestra una profundidad dramática que suele quedar eclipsada por el mito. Su relación con Jean-Luc Godard es central para entender su lugar en la historia del cine. En Le Mépris (1963), probablemente su película más célebre, Bardot es el eje de una reflexión amarga sobre el cine, el amor y el dinero. Godard convierte su cuerpo en un campo de disputa entre el arte y la industria, entre el deseo y la alienación, haciendo de Bardot no solo una actriz, sino un concepto cinematográfico. Menos recordada, pero igualmente significativa, es su aparición enMasculin Féminin (1966), donde Bardot -ya como figura mítica- aparece brevemente, integrada al retrato generacional que Godard hace de la juventud francesa de los años 60. Su presencia funciona casi como un eco de una era que comenzaba a desvanecerse. También trabajó con Louis Malle enVie privée (1962), una película profundamente autorreferencial, donde Bardot interpreta a una estrella acosada por la fama. El film anticipa el cansancio, la incomodidad y el rechazo que la actriz sentía hacia su propia celebridad. Más allá del cine francés, Bardot tuvo un paso limitado por Hollywood, con títulos comoHelena de Troya (1956), sin llegar nunca a integrarse del todo al sistema de estudios. Resultan más interesantes sus incursiones en otros géneros europeos, como el western Shalako (1968), junto a Sean Connery, donde su presencia dialoga con un cine de aventuras ya crepuscular. Bardot se retiró del cine en 1973, cuando aún era una de las mujeres más famosas del mundo. Su salida temprana no fue un gesto romántico, sino una ruptura frontal con una industria que nunca logró reconciliar su imagen con su identidad. Revisitar hoy su filmografía permite entender que Brigitte Bardot fue mucho más que un símbolo erótico: fue una actriz situada en el corazón de las contradicciones del cine moderno, una figura que incomodó tanto a su tiempo como al nuestro. Y quizás por eso, su legado sigue siendo imposible de domesticar.
El actor estadounidense Peter Greene, recordado por su intensidad en pantalla y por una carrera marcada por personajes incómodos y al límite, falleció a los 60 años. Greene fue hallado sin vida en su apartamento del barrio Lower East Side de Nueva York el viernes 12 de diciembre, y si bien aún no se ha determinado oficialmente la causa de la muerte, las autoridades no sospechan de intervención criminal. Aunque nunca alcanzó el estatus de estrella, su rostro y su forma de habitar a los personajes lo convirtieron en una figura reconocible y profundamente perturbadora dentro del cine estadounidense de los años 90. Greene fue uno de esos actores de carácter capaces de cargar una escena con solo aparecer. Su filmografía incluye títulos populares como Pulp Fiction y La Máscara, donde interpretó antagonistas memorables, dotados de una violencia contenida y una inquietud que trascendía el guion. Sin embargo, reducir su legado a esos papeles sería injusto. Su trabajo más importante -y el que mejor resume su talento- llegó con Clean, Shaven (1993), la ópera prima de Lodge Kerrigan. En esa película, Greene interpreta a un hombre que padece esquizofrenia y que deambula obsesivamente en busca de su hija. Lejos de cualquier mirada complaciente o didáctica, el film se sumerge en la experiencia subjetiva del personaje, construyendo un relato asfixiante, fragmentado y profundamente humano. La actuación de Greene es central: física, vulnerable, incómoda, casi dolorosa de observar. Una de esas interpretaciones que no buscan agradar, sino confrontar. Clean, Shaven se convirtió con el tiempo en una obra de culto del cine independiente norteamericano y en un ejemplo temprano de un cine que se atrevía a mirar la enfermedad mental sin filtros ni explicaciones tranquilizadoras. En ese contexto, la actuación de Greene permanece como un hito silencioso, muchas veces olvidado por los grandes relatos de la década, pero imposible de ignorar para quienes la han visto. A lo largo de su carrera, Peter Greene encarnó hombres rotos, violentos o marginales, personajes que parecían cargar con algo más grande que ellos mismos. Tal vez por eso nunca fue una figura del todo cómoda para el sistema, pero sí una presencia honesta y persistente dentro del cine. Con su muerte, se va un actor que supo incomodar, que encontró en el cine un espacio para mostrar lo que otros preferían mantener fuera de cuadro. Su legado, especialmente Clean, Shaven, sigue ahí: intacto, perturbador y necesario.