Adiós a Joe Don Baker, el rostro duro del cine americano
El actor de “Walking Tall” y “Charley Varrick” murió a los 89 años.
Ha muerto Joe Don Baker a los 89 años, uno de los actores más inconfundibles del cine estadounidense de los años 70 y 80. La noticia del deceso fue informada por su familia, sin embargo aún se desconocen los detalles.
Dueño de una presencia imponente, de rostro curtido y voz grave, Baker fue mucho más que un secundario de lujo: fue el alma de un tipo de cine que ya no se hace, duro y sin concesiones, donde la violencia no era estilizada y la justicia a menudo tenía sabor a pólvora y sudor.
Nacido en Texas en 1936, Joe Don Baker alcanzó notoriedad con Walking Tall (1973), donde interpretó a Buford Pusser, un exluchador que limpia su pueblo de corrupción armado con un garrote. La película, basada en hechos reales, fue un éxito inesperado y se convirtió en símbolo de una era marcada por la desconfianza en las instituciones y la sed de justicia directa.
Ese mismo año también dejó huella en Charley Varrick de Don Siegel, y más tarde en clásicos de culto como The Outfit, Mitchell, Framed y Final Justice. Fue un rostro habitual del thriller y el policial norteamericano, encarnando policías, matones, militares y hombres rotos por dentro. Su figura robusta y su mirada cansada lo hacían creíble tanto como héroe de acción como villano despiadado.
Pero Baker también supo reinventarse. En los 90, sorprendió a muchos con una participación brillante en Cape Fear (1991) de Martin Scorsese y en GoldenEye (1995) como el agente de la CIA, Jack Wade, papel que repetiría en Tomorrow Never Dies (1997). Su presencia era garantía de carácter y autenticidad, incluso en papeles más breves.
Joe Don Baker no fue una estrella de Hollywood en el sentido tradicional, pero sí fue una figura esencial del cine de género, de ese cine que se hacía con nervio, con personajes al filo de la ley, y con historias que olían a calle y a whisky barato. Se va uno de los duros, de esos que no pedían permiso para actuar. Y, a veces, los tipos más duros son los más memorables.