“Backrooms”: una perturbadora experiencia entre espacios liminales
El famoso creepypasta finalmente llegó al cine de la mano de Kane Parsons, creador de la serie viral de YouTube.
Este reconocido creepypasta llegó a la pantalla grande de la mano del joven realizador y creador de la serie de YouTube del mismo nombre, Kane Parsons, que a su vez se basó en pertubadoras fotografías virales de espacios liminales solitarios.
Se trata de una película que funciona más como una experiencia, donde las sensaciones que provoca lo son todo. Lejos de los clichés del terror, la sangre por doquier y los previsibles jumpscares, estamos ante una producción atmosférica que invita a mirar hacia adentro, a rincones que no todos se atreven a explorar, donde el miedo no vive necesariamente en la oscuridad, sino en rincones profundamente perturbadores.
Clark (Chiwetel Ejiofor) es un hombre de mediana edad, separado, arquitecto frustrado y dueño de un negocio de muebles en decadencia ubicado en un gran galpón de dos pisos, donde también vive. Él asiste a terapia con Mary (Renate Reinsve), una profesional que, por su parte, sigue lidiando con traumas de infancia.
Cuando Clark descubre accidentalmente un portal -una pared de su negocio que lo conduce a otro lugar, a otra dimensión similar y a la vez anómala de su propio espacio- se adentra en un entorno que primero le provoca curiosidad, pero que pronto se transforma en obsesión. Cada visita lo lleva a descubrir nuevos rincones que lo atraen y al mismo tiempo lo aterrorizan. Un laberinto en el que se encuentra cada vez más perdido, tanto física como mentalmente.
Mary, intrigada por su paciente y por lo que él le cuenta sobre estos espacios, también termina introduciéndose en este extraño universo, viviendo su propia pesadilla dentro de él.
Parsons se luce con esta, su primera película. Esta producción de A24 sabe mantener tenso, perturbado e involucrado al espectador. Su ambientación casi minimalista, la iluminación precisa según las necesidades de cada habitación, el uso del sonido y del silencio, junto a las excelentes actuaciones de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve -ambos actores nominados al Oscar- convierten a esta cinta en una experiencia que cada espectador puede completar en su propia cabeza, donde la anticipación del miedo parece esconderse en cada rincón y espacio.
“Backrooms” parece tremendamente inconexa y, al mismo tiempo, llena de sentido, aunque suene contradictorio. Hay que leer entre líneas, mientras la historia también sugiere una conspiración detrás de todo esto: una especie de experimento que intenta probarnos y confundirnos. En fin, lo mejor es ir a verla e intentar procesar esta película por cuenta propia.
En cines chilenos desde este 28 de mayo.
































