En palco 2
BRD-FP-048_High_Res_JPEG
Marcela
Por

5 de marzo de 2026

Más sobre este tema

“¡La Novia!”: Maggie Gyllenhaal dirige una película tan caótica como fascinante

La también actriz reinventa uno de los íconos femeninos del terror clásico.

​Maggie Gyllenhaal se arriesga con su segunda película como directora con una propuesta difícil de clasificar. “¡La Novia!” es una obra sin igual, construida a partir de múltiples influencias y tonos. Es alocada, cruda, triste, graciosa y profundamente contestataria, pero por sobre todo es muy divertida. Una experiencia cinematográfica en toda la extensión de la palabra.

Lejos de ser un remake de "La Novia Frankenstein", la película reinventa la figura de la compañera del mítico monstruo creado por Mary Shelley en 1818, otorgándole voz y vida propia. Sin embargo, la cinta tampoco olvida a su creadora literaria, Shelley aparece como una especie de conciencia que guía a la protagonista, dándole el impulso necesario para rebelarse frente a un mundo dominado por hombres.

¿De qué se trata “¡La Novia!”?

Ambientada en la década de 1930, el solitario y melancólico Frankenstein -o Frank- (Christian Bale) llega a Chicago en busca de un eminente especialista en reanimación, admirador del trabajo de su creador. Su objetivo es claro, encontrar a alguien que lo ayude a crear una compañera que ponga fin a más de un siglo de soledad.

Para su sorpresa, el prestigioso Dr. Euphronious resulta ser en realidad una mujer, interpretada por Annette Bening. Aunque en un inicio se muestra reacia a colaborar con Frank, su curiosidad científica y su humanidad terminan llevándola a aceptar el desafío de crear a la mujer ideal.

En paralelo conocemos a Ida (Jessie Buckley), una mujer de vida nocturna que se mueve entre los mafiosos de la ciudad. Una noche comienza a escuchar la voz firme de Mary Shelley en su mente, la misma noche en que unos hombres terminan brutalmente con su vida.


Frank y la doctora encuentran en el cuerpo de Ida el vehículo para dar vida a la novia perfecta. Así, la mujer renace sin recuerdos de su pasado, pero con la voz -y la fuerza- de Shelley resonando en su mente y en su espíritu. Una suerte de dualidad que le otorga carácter a este nuevo ser, capaz de llenar de color la melancólica  existencia de su novio.

Ginger Rogers -como la famosa actriz y bailarina ganadora del Oscar- o Penélope son los nombres que ella decide adoptar. Entregada a la intensidad de esta nueva vida, abraza el caos y la libertad sin mirar demasiado atrás.

Frank la sigue, la acepta como es y la protege por sobre todas las cosas, liberando al monstruo que lleva dentro si es necesario. Juntos se trasladan a Nueva York, donde viven momentos de locura y ensueño; van al cine, disfrutan de musicales y se pierden en las películas del ídolo de Frank, Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal), filmes en los que muchas veces imaginó despierto ser feliz. Pero también se enfrentan a un mundo hostil, lleno de reglas, prejuicios y violencia, donde son perseguidos.


Personajes e interpretaciones de lujo

Uno de los grandes aciertos de la película es su elenco. En una historia tan audaz, que transita por múltiples registros, contar con actores totalmente comprometidos con sus personajes resulta fundamental.

Jessie Buckley entrega una interpretación extraordinaria, cargada de fuerza y matices. Su personaje oscila entre una mujer desenfadada y magnética, con acento estadounidense, y una intensa y desafiante encarnación de Mary Shelley con acento británico. Buckley transmite una energía tan poderosa que por momentos resulta incluso intimidante.


A su lado, Christian Bale vuelve a demostrar la potencia de su método interpretativo. Su Frankenstein es un ser profundamente marcado por el dolor: vulnerable, lleno de cicatrices -externas e internas- pero también dispuesto a todo por alcanzar una felicidad que ha esperado durante más de 100 años, ahora que ha vivido y logrado una suerte de madurez.

En los roles secundarios también encontramos actuaciones memorables. Annette Bening compone a una científica sensata y adelantada a su tiempo, mientras que Penélope Cruz destaca como la detective Myrna Mallow, una mujer firme, metódica y determinada, capaz de enfrentar un entorno que constantemente intenta subestimarla.

A su lado está Jake Wiles, interpretado por Peter Sarsgaard, un detective marcado por su pasado que muchas veces termina llevándose el crédito por la inteligencia de su compañera, aún sin quererlo.

Por último, en un rol más pequeño, pero significativo, Jake Gyllenhaal interpreta a Ronnie Reed, un impecable galán del Hollywood de los años 30 que, en la vida real, está muy lejos de ser el hombre perfecto que Frank imagina.

Un collage cinematográfico tan extraño como atractivo

“¡La Novia!” es muchas cosas al mismo tiempo. Es una película gótica, pero también una comedia negra. Tiene momentos de musical y, al mismo tiempo, escenas violentas y escapes al estilo Bonnie & Clyde. Contiene un mensaje feminista claro, reflexiona sobre la fragilidad masculina y funciona también como una carta de amor al Hollywood clásico.

Es una obra hecha de muchas piezas, casi como el propio Frankenstein. Y aunque esa mezcla puede parecer caótica, termina siendo parte de su encanto. Lejos de ser un problema, esa suma de influencias y estilos la vuelve particularmente interesante.

En definitiva, “¡La Novia!” es una experiencia cinematográfica singular, una película que desafía etiquetas y que encuentra en su rareza su mayor virtud. Tiene tanta información que incluso un visionado podría no ser suficiente.

En cines desde el 5 de marzo.




Christian Bale
Jessie Buckley
estreno
¡La Novia!
Maggie Gyllenhaal
Novedades
Cine
ir a
Cine
Magazine
ir a
Magazine
Escapadas
ir a
Escapadas
Televisión
ir a
Televisión
Notas
ir a
Notas
whatsapp-logo-transparent-free-png
whatsapp-logo-transparent-free-png
Logo-de-Facebook-fondo-azul
Logo-de-Facebook-fondo-azul
colorful-gradient-background-inspired-by-instagram-vector
colorful-gradient-background-inspired-by-instagram-vector
Youtube_logo
Youtube_logo
Sin título-1 xx
Sin título-1 x
Nuestras comunidades