25 de julio de 2022

Terror setentero y la esencia de Stephen King: las virtudes de “El Teléfono Negro”

La nueva película de Blumhouse ya está en salas nacionales.

Para muchos amantes del horror y el fantástico, el director Scott Derrickson no ha pasado desapercibido. Desde la quinta parte de "Hellraiser" (Inferno) en el año 2000, pasando por la oscura “El Exorcismo de Emily Rose” (2005), hasta su trabajo en Marvel con “Doctor Strange” (2016), el director se ha forjado un pequeño legado de cintas que, a pesar de no ser imprescindibles, reflejan un cierto amor por el género.

En su más reciente cinta -“El Teléfono negro”- Derrickson deja en claro esta pasión, con una entretenida cinta de suspenso, un asesino en serie, terror paranormal, elementos policiacos, referencias a otras películas y muchas vibras del universo de Stephen King, pero ojo, esto tiene su explicación, porque "The Black Phone" está escrita por Joe Hill, el segundo hijo del autor de “Carrie”, “IT” y “El Resplandor”.

Basada en un relato corto de Hill, la cinta se desarrolla en un pequeño pueblo de Denver, durante 1978. Tras una serie de desapariciones, los niños han comenzado a creer en la leyenda urbana de 'El Raptor' (Ethaw Hawke), un hombre que aparece para secuestrarlos cuando dicen su nombre y que deja globos negros tras de sí. Finney, un tímido chico de 13 años, víctima del bullying y con un padre alcohólico, será la siguiente presa del asesino.

La cinta se enfoca en los intentos de Finney por escapar del sucio sótano donde se encuentra preso, su relación con el siniestro captor, y también en su hermana pequeña, Gwen, una valiente chica que tiene visiones relacionadas con los crímenes de 'El Raptor'.

Algo que  el secuestrador ignora, es que su nueva víctima recibirá la ayuda de los espíritus de los chicos muertos a través de un teléfono negro que se encuentra desconectado. Cada uno le irá dando pistas sobre cómo escapar y lecciones de vida para poder convertirse -de una vez por todas- en un verdadero hombre.

Con una excelente ambientación de la década de los setenta, que complementa con una gran banda sonora y un montón de referencias cinematográficas de la época (The Texas Chainsaw Massacre, Enter The Dragon), Derrickson crea una película dinámica, divertida y dirigida para los amantes del cine de terror setentero. No esperes sustos ni sobresaltos, porque la cinta se enfoca más en su atractivo guión y en sus interesantes personajes.

Además, es imposible no ver las similitudes con la obra de Stephen King, porque la película posee momentos idénticos de otras cintas basadas en los libros del escritor, como El Resplandor o Cementerio de Animales, por ejemplo. Y aunque la historia logra cautivar al espectador, se nota que fue suavizada, porque podría haber sido mucho más fuerte y dura si se lo hubiese propuesto.

Aunque los dos niños protagonistas, Mason Thames y Madeleine McGraw hacen un tremendo trabajo, lo mejor del filme, sin duda, es la interpretación de Ethan Hawke como el siniestro villano de la cinta, un papel al que no estamos acostumbrados para el actor, y que podría convertirse en un icono del género. Desgraciadamente, la película no explica mucho sobre su origen ni la razón de su comportamiento, lo que nos deja con ganas de más.




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