22 de noviembre de 2022

‘El Explorador de Mundos’: Un viaje al pasado y al futuro de Alberto Rojas

La nueva antología del escritor chileno acumula relatos olvidados, inéditos y otros actuales.

El escritor y periodista chileno Alberto Rojas es conocido por su trabajo en el género de aventuras y el thriller histórico. Entre sus obras más famosas se encuentran la “La Lanza Rota”, la novela de cultor “La Sombra de fuego. El Último Vuelo del Teniente Bello”, “El Secreto del Dresden” y “El Misterio de la Biblioteca de Lima”.

Su nuevo libro “El Explorador de Mundos”, sin embargo, tiene la particularidad de ser la primera compilación de relatos del autor. Un brevario que indaga en catorce historias escritas por Rojas en los últimos quince años. Muchas de ellas, cuentos que fueron publicados en diferentes antologías nacionales y extranjeras, pero que ya están descatalogadas o difíciles de hallar. Pero también, incluye trabajos nunca antes leídos por el público y que, por primera vez, podrán ser conocidos por los lectores.

Este trabajo de arqueología literaria permitirá a los fanáticos del autor conocer la parte menos conocida de Alberto Rojas, e incluye fascinantes relatos de fantasía y ciencia ficción, con la influencia de clásicos del género como Verne o Wells, pero junto al estilo que caracteriza a la obra del chileno.

Entre las historias podremos saber el paradero del Teniente Bello, un mundo donde el presidente Kennedy nunca fue asesinado, las consecuencias de un acorazado alemán en las costas de Valparaíso y un electricista que descubre lo que habita en el centro de la tierra, entre muchas otras impresionantes aventuras.

En Palco conversó con Alberto Rojas sobre “El Explorador de Mundos”, así como también sobre su carrera, sus influencias literarias y sus aprendizajes.

¿Cómo nace la idea de crear esta colección de relatos? 

Este es un proyecto que yo venía pensando desde 2018. En ese momento, por diferentes circunstancias, tuve la oportunidad de revisar la cantidad de cuentos que yo tenía publicados en diferentes antologías, muchas de ellas ya para ese entonces difíciles de encontrar y también un conjunto importante de relatos que, no eran nuevos, pero sí inéditos. Entonces, por diferentes cosas el proyecto se fue postergando, llegaron los años más duros de la pandemia, y finalmente tuve una conversación con el equipo de Áurea Ediciones que encontró que la posibilidad de hacer un libro a partir de todo este material era muy factible. Entonces, básicamente, lo que yo hice fue reunir 14 cuentos. La mayoría de ellos son relatos que se publicaron desde 2007 en adelante en diferentes antologías, hay varios también que se habían publicado y yo los reescribí posteriormente. Hay un par de casos en donde los alargué, otros en los cuales hice ajustes, y estaba también este grupo de cuentos que eran inéditos. Entonces se los entregué a Áurea y estuvimos trabajando el proyecto con Aldo Berríos, el editor, y finalmente llegamos a puerto con este libro que, me parece que tiene varios elementos destacables. En primer lugar, es mi primer libro de cuentos. Yo tengo siete novelas, ocho libros en total y esta es la primera vez que yo reúno todos estos relatos dispersos, perdidos en el tiempo, en un solo volumen y al mismo tiempo ofrece la posibilidad para muchos lectores que me conocen precisamente más por las novelas, de aproximarse a un tipo de producto literario distinto, en donde, en general, las tramas tienen que ver con ciencia ficción, fantasía, un poco de terror, pero siempre con ese toque personal.  
 

¿Por qué elegiste la fantasía y la ciencia ficción? ¿Qué te atrae de estos géneros? 

Me parece que la ciencia ficción y la fantasía son géneros muy atractivos. Cuando uno se documenta sobre este género, uno se da cuenta que la ciencia ficción, que aparentemente habla siempre de mundos futuros, de mundos alternos y de viajes a otros planetas, al final de cuentas, son relatos que hablan temas del presente, de las inquietudes del presente, que tienen que ver con cómo funciona nuestra sociedad, cuáles son las cosas que nosotros percibimos en diferentes momentos de la historia como amenazas al sistema político, social y económico, el temor a las creaciones del propio ser humano, robots, clones, cyborgs, ese tipo de cosas. Entonces me parece que hay un abanico muy amplio de temáticas que se abordan a través del género de ciencia ficción, pero que muchas veces aborda temas contingentes, temas reales, como la guerra y la discriminación.  
 

Yo veo un poco de Julio Verne dentro de este compendio de cuentos. Pero, ¿cuáles son tus principales influencias? 

Yo creo que tú aciertas medio a medio. Sin duda que mi infancia y mi juventud estuvieron marcadas por Julio Verne. Yo lo conocí por las lecturas del colegio, donde “20.000 leguas de viaje submarino” y “Miguel Strogoff” estaban presentes. Pero sin duda que había otras lecturas que llegaron a mí a través de mis abuelos, de mis padres, como puede ser “El Viaje al Centro de la Tierra”. Pero de ahí, en la segunda mitad de los años 70 y comienzos de los 80, yo encontraba literatura que tenía que ver con ficción, como el caso de Verne o H.G. Wells con “La máquina del tiempo”, “La guerra de los mundos” y muchas novelas que hoy se consideran clásicos; también clásicos de aventuras como “La isla del tesoro”, “El último de los mohicanos”, “Colmillo Blanco”, toda la obra de Salgari, de lo cual siempre es lo que más suena es “Sandokán”, pero tiene un sinnúmero de otros títulos que tienen que ver con aventuras en diferentes partes del mundo. Francisco Coloane, gran autor chileno con novelas y relatos ambientados en el sur de Chile, incluso en la zona antártica. Yo te diría que esas son mis influencias por ese lado, ahora, dentro de ciertos géneros, esa época era un momento muy potente para Ray Bradbury, Isaac Asimov, Ursula K. Le Guin, clásicos que ya están instalados. Entonces, esas son, de algún modo, las piedras fundacionales de este edificio, son el punto de arranque. De ahí en adelante, obviamente hemos ido sumando un sinnúmero de otros autores y autoras que a uno como lector y como autor, sin duda que también lo enriquecen.  
 
Con “El explorador de Mundos” tuviste la oportunidad de poder revisitar algunos cuentos antiguos, ¿te diste cuenta cómo ha ido evolucionando tu pluma y la manera en que escribes?  

Yo te diría que sí. Hay un estilo, pero también se nota cómo ese estilo al comienzo está en una etapa distinta a como puedes apreciarlo en relatos que son más recientes, como del 2018-2019, que son más o menos los últimos que incluyo en este breviario, y que efectivamente es un viaje, un viaje por mi evolución como autor, un viaje por la manera en que yo fui construyendo relatos y también por los temas que a mí me podrían, en algún momento, haber interesado y que me parece que siguen totalmente vigentes.  
 
Dentro de este compendio, ¿cuál es tu cuento favorito? ¿hubo uno que te costó más de escribir?  

No, no hubo uno que fuese más difícil, cada uno se escribió en diferentes momentos, y en esos momentos tuve el tiempo, la concentración, el interés y la motivación para desarrollarlos, me parece que cada uno de ellos tiene un valor específico, cada uno de ellos aborda algo distinto. Ahí tú puedes encontrar facetas de mí como autor y temáticas que, sin duda, le pueden interesar a otros lectores. Hay un cuento en esta compilación en donde uno de los protagonistas utiliza una cámara digital. Y hoy en día las cámaras digitales prácticamente no existen. Entonces ahí tuve el cuidado de cambiar esa cámara por un celular, para acercarlo un poquito más en el tiempo a los lectores. 
 

Nosotros -lamentablemente- no pudimos acudir a la Feria Internacional del Libro de Santiago, pero ¿cómo fue la recepción del público?  

Tuvimos una presentación muy buena, llegó mucha gente, hubo una cantidad de público interesante y además, en la presentación, hubo dos personas a cargo, Aldo Berríos, el editor, pero también Francisco Ortega, destacadísimo autor chileno, que nos conocemos desde hace mucho tiempo. Y lo que se dijo ese día fue, la verdad, muy emocionante y me sentí muy, muy conmovido y halagado por las gentiles palabras de ambos presentadores respecto de la calidad del libro, de la importancia de los relatos y sobre todo, su vigencia. Francisco dijo que este era un libro que se podía leer hoy, hace 20 años, dentro de diez años o dentro de 50 años y que no perdía fuerza. Y eso yo creo que fue algo muy, muy significativo.  


Dentro de “El Explorador de Mundos” hay una serie de historias fascinantes, hay varias ucronías. Por ejemplo que Kennedy jamás fue asesinado, o que había un buque nazi en Valparaíso, y otras historias que uno se las imagina y son bastante interesantes. ¿Te gustaría ver alguna de estas historias en la pantalla grande o en alguna serie? 

Yo no escribo pensando en que algo sea cinematográfico o que calce con el estilo de una serie en alguna plataforma, pero si eso el día de mañana sirve de base para armar una serie o una película, fantástico. Cuando uno escribe, escribe en torno a los códigos literarios vigentes. Si uno lee un libro publicado hace 50 o 60 años, vemos que tiene otro lenguaje, tiene otro ritmo, pero eso no le quita ningún tipo de validez. En mi caso, yo escribo como alguien del fin del siglo 20 o comienzos del siglo 21, que se ha empapado de ciertos autores y autoras, lecturas de distinto tipo. Y en ese aspecto, una de las cosas que a mí me motiva mucho son las ucronías, relatos en los cuales la historia que conocemos sufre una especie de giro, dobla en una esquina distinta y terminamos en un escenario completamente diferente. Me parece que es un subgénero de la ciencia ficción muy atractivo, porque en el fondo permite especular con bases, con argumentos, ¿qué habría pasado si, en vez de los españoles hubiesen llegado los chinos a las costas de del Pacífico chileno o sudamericano? ¿Qué habría pasado si Kennedy no hubiese sido asesinado o si el Eje hubiese terminado derrotando a los aliados en la Segunda Guerra Mundial?  
 
La mayoría de tus libros tienen una especie de portada que es como una pintura y que recuerdan mucho a la literatura clásica. ¿Tú estás dentro del proceso creativo para la elección de la portada de un libro? 

Sí, en la mayoría de los casos, aunque nunca ha sido la intención darle esa percepción que tú mencionas, pero que me parece muy interesante. Muchas veces el producto final a nivel de la portada tiene que ver con una conversación con el editor y con el artista ilustrador. Y a lo mejor, ahí se van deslizando estas ideas que al final cristalizan en un estilo que podríamos llamar de novela más clásica, pero que no por eso es menos vigente. Un libro no se juzga por su portada, pero tomando en cuenta que cuando una persona va a una librería, se enfrenta a una enorme cantidad de títulos, colecciones, géneros, y las portadas son, de algún modo, el anzuelo que a ti te mueve a tomar el libro, darlo vuelta, quizá mirar la contraportada, el resumen de la contraportada, si está abierto, hojearlo por dentro. Es un elemento súper importante. Yo creo que la portada es la manera en la que la obra, el libro, se conecta con lectores potenciales.  






TEMAS