"The Storm": cuando la animación se convierte en pintura en movimiento
Esta cinta china mezcla folclore, leyendas y un relato íntimo sobre la familia.
En un mundo marcado por tormentas devastadoras, barcos fantasma y criaturas sobrenaturales, "The Storm" relata la relación entre un padre adoptivo y su hijo, obligados a sobrevivir en medio de un escenario hostil donde un gran villano está a punto de despertar.
La historia sigue a un hombre pobre que encuentra a un niño, flotando río abajo y decide criarlo como su propio hijo. Con la esperanza de darle un futuro mejor, el hombre se arriesga en un plan que fracasa y lo convierte en un delincuente fugitivo. Padre e hijo deben entonces vivir escondidos, hasta que deciden ir a la Bahía del Gran Dragón en busca del legendario barco negro y sus tesoros. Sin embargo, es mordido por una criatura y comienza a transformarse en un monstruo, mientras el niño hace todo lo posible por salvarlo. Alrededor de ellos, se despliega un universo de personajes y leyendas que enriquecen -y a veces confunden- el relato.

Lo primero que sorprende es su deslumbrante apartado visual: la animación, inspirada en las acuarelas y las tintas tradicionales chinas, convierte cada plano en una pintura viva. Los paisajes, las tormentas y los juegos de luces y sombras no solo acompañan la historia, sino que la transforman en una experiencia hipnótica. La tormenta misma se siente como un personaje que respira, siempre presente y cambiante.
Pero así como deslumbra en lo visual, también desafía en lo narrativo. El guion está profundamente anclado en el folclore chino, con múltiples personajes, referencias míticas y tramas paralelas que no siempre se explican con claridad. Algunas cosas quedan a la interpretación del espectador, y aunque el doblaje latino logra transmitir la emoción de los personajes, es posible que ciertos matices del idioma original se pierdan en la traducción, lo que contribuye a que algunas ideas y diálogos no se entiendan del todo. Todo esto hace que la película, pese a su apariencia cercana a la animación infantil, esté mucho más enfocada en un público adulto. Incluso incluye escenas de violencia con sangre, poco habituales en este tipo de estrenos.
Más cercana a un poema visual que a una aventura ligera, The Storm puede recordar por momentos al cine de Studio Ghibli, pero posee una identidad propia, profundamente ligada a la tradición y sensibilidad artística de China. No es una película pensada para niños, pero sí una obra que, para quienes se dejen llevar por su propuesta estética y simbólica, ofrece un viaje único, distinto a todo lo que suele encontrarse en cartelera.
Ya está en cines chilenos.