15 de octubre de 2022

Entrevista a Agustina San Martín: directora de “Matar a la Bestia”

La co-producción de Argentina, Chile y Brasil se estrenó este mes en salas del país.

Tras su premiere mundial en el Festival de Toronto, y luego de haber recorrido numerosos festivales internacionales, la cinta “Matar a la Bestia”, ópera prima de Agustina San Martín llegó este mes a salas seleccionadas del país.


Ambientada en el pueblo religioso de Misiones, la cinta sigue la vida de Emilia, una adolescente de 17 años, que llega al lugar en búsqueda de su hermano, ya que quiere resolver un asunto con él. Para eso se aloja en la posada del monte de su tía Inés, donde según los rumores, hace algunos días apareció una bestia. Y según dicen, es el espiritu de un hombre malo que habita el cuerpo de distintos animales.


Filmada en la frontera entre Argentina y Brasil, “Matar a la Bestia” cuenta con un estilo de cine onírico, que toma elementos del cine de David Lynch y del cineasta tailandés Apitchapong Weerasethakul, y que se enfoca más en lo sensorial que en lo narrativo. Además, el filme posee ciertas pinceladas de cine de terror, mientras plantea temas como el despertar sexual, el miedo a lo desconocido y el deseo.


En Palco conversó con Agustina San Martín, directora de Matar a la Bestia, para saber más sobre la creación de la película, sus influencias cinematográficas y sus próximos proyectos.


¿Cómo nace la idea de “Matar a la Bestia”? 

El concepto de "Matar a la Bestia" comenzó cuando yo estaba en mi último año de la Universidad Pública de Buenos Aires, en la UBA. Estudiaba diseño de imagen y sonido, y quería hacer una película que sea un "Coming-of-age" enfocado en el deseo y el miedo. Y, obviamente, estaba esta idea desde un principio, que es hacer una cosa bastante más poética que narrativa, pero siempre estuvo ese foco de esas dos fuerzas, que van danzando, y cómo también el miedo tiñe al deseo cuando uno está conociendo ese deseo en muchas formas de la vida. 


¿Qué simboliza esta bestia para ti? 

Siempre quise que la bestia sea algo un poco abierto, porque quería que se genere una conversación sobre ello. Eso fue algo que pasó mucho cuando presenté en Canadá, en México, en Argentina, en Corea. Siempre había un momento de debatir sobre qué entendió cada uno que era la bestia, y era muy interesante porque realmente habían interpretaciones distintas. Había gente que afirmaba que la bestia era la opresión de la sociedad, gente que afirmaba que la bestia era el hermano, gente que afirmaba que la bestia era ella misma, y era su propia culpa a su propio deseo. Y a mí todas estas me parecían apasionantes. Entonces, nunca digo del todo cuál es la bestia para mí, porque para mí todas esas, depende con qué lupa lo veas, son posibles. Pero sí creo que la bestia es, en general, esa gran montaña que todos debemos cruzar en determinado momento de nuestra vida para enfrentarnos a un espejo y vernos a nosotros mismos con mayor claridad. 


Esta película, además, tiene una especie de aura de cine de terror ¿Te gusta el cine B o de horror? 

Empecé a mirar película de terror a los nueve años. A los 9 vi "La Llamada", quedé traumada de por vida, pero no paraba de mirar películas de horror. Jugaba a la Copa con mis amiguitas, todo tipo de cosas demoníacas en la biblioteca del colegio. Y me encantaban las películas de terror. Me fascinaban. Ahora, con el tiempo dejé de ver porque siento que no hay muy buena oferta y me desilusiona mucho, pero si hoy en día me decís: “hay una película, mirá esta está buena”, yo la miro con muchísimo placer. Cuesta encontrar originalidad hoy en día. 


Además de este miedo a lo desconocido que tiene el filme, también representa el despertar sexual. Y mucha gente  la establece como un referente de "Queer Cinema". ¿Qué querías expresar con esto? 

Creo que quizás no en las generaciones actuales, las suertudas generaciones actuales en donde quizás tenemos niños de cinco años que le dicen a los padres: "Soy no binarie", y los padres: "Te queremos". Y de hecho, yo también soy de una generación completamente privilegiada. El hecho de poder estar caminando con mi novia de la mano en cualquier lugar, sintiéndome más o menos a salvo, eso es un privilegio que, hace 50 años, te caía la policía al único bar gay que había, se los llevaban presos, publicaban sus nombres en el diario. Sí, soy de una generación completamente privilegiada, y aún así, sí tuve muchísima dificultad en la infancia, en entender, en amigarme. Siento que todos tienen un proceso muy similar, en el sentido de la negación, y ya cuando es la aceptación, es como una bandera que te pones el pecho y te haces cargo de vos mismo. Pero siento que costó un montón de tiempo. Mis amiguitas en el colegio decían que, si una de las chicas era lesbiana no le iban a hablar nunca más. Yo nunca conocí a nadie gay hasta que entré a la facultad. Entonces siempre estuvo esta cosa de un poco como miedo, cuando te das cuenta del propio deseo y te das cuenta de que sale de los márgenes, y te das cuenta de que va hacia lugares que nadie que vos conocés llega o va, tenés un momento de miedo y ese era el lado por el que quería representar el miedo, más como esa etapa inicial de negociación con quien es uno mismo, hasta que al final te haces cargo de quién sos y dejas de tener ese miedo. 


¿Qué influencias cinematográficas tenías al momento de dirigir esta película? 

Mucho de "Nazareno Cruz y el Lobo", es una película que me encanta. Había mucho de Apichatpong, por supuesto. Pasa que, ya con los años me estoy intentando alejar de él, porque todo el mundo lo ama.


De hecho, en el mismo afiche uno nota de inmediato la referencia a ese director. 

Si, si, (risas)  ahora, ahora ya me prometí alejarme de Apichatpong, o sea, lo quiero mucho, pero ya basta. Aunque no parezca, siento que David Lynch siempre lo tengo en todo lo que hago. Creo que en esta película igual no se traduce de formas obvias, por lo menos quizás sí en ciertas cosas de la quietud, del encontrar la perturbación en la quietud, pero es como muy intangible.  

Me parece que hay mucho de Pedro Costa, el portugués, en los encuadres principalmente. Carlos Reygadas, siento que lo usé de referencia para varias cosas y después, "Lazzaro Felice".


Muy buena película.

Sí, es una obra maestra esa película.


"Matar a la bestia" transcurre entre la frontera de Argentina con Brasil, que es un elemento súper importante dentro de la cinta ¿qué simboliza para ti esta frontera? 

A mí las fronteras me encantan, me fascinan. Esta no definición que existe en este entremedio entre dos cosas. Los límites políticos de los países son cosas que fueron dictadas hace muchísimos años a través de guerras, destrucciones y apropiaciones, pero la frontera tiene esa cosa en donde llegás y están todos hablando en portuñol y están comiendo cosas argentinas y están en Argentina. Y la TV agarra un canal de Brasil. Entonces son todos de esta mezcla, que es un poco "queer" si lo pensás de ese modo, no? Una no clasificación, entonces siempre sentí que las fronteras son un lugar muy, muy interesante en donde nada es una cosa. 


¿Y por qué elegiste esa frontera en particular? Por qué no, por ejemplo, con la de Chile.

(risas) Es una buena pregunta. Eso fue por motivos no conceptuales, sino súper personales. Había firmado ya en Misiones dos cosas o tres cosas, conocía mucho el lugar. Me fascina la selva, me parece que es como un bosque, pero más caótico. Me parece que reina el caos en la selva, como que siempre está latiendo, siempre está despierta. Y me gusta mucho Brasil. Yo estuve mucho tiempo en Brasil. Hablo portugués. Entonces sentí que era un buen spot. 


¿Cómo fue este rodaje teniendo que trasladarse para allá?

A mí me gusta siempre que puedo hacer películas que requieran un viaje. ¿Por qué? Porque me gusta mucho como eso obliga a que todo el equipo técnico este conviviendo en un lugar. Y como estamos todos filmando, se arma como una familia, y estamos todos filmando durante el día y después por la tarde llegamos todos juntos al mismo lugar, nos abrimos una cerveza, nos quedamos charlando, quizás nos ponemos a bailar, comemos juntos. Siento que se forma algo en donde todos estamos viviendo la película, la experiencia película 100%. Y hay algo de eso que a mí me encanta y, a parte también, porque no me gusta mucho filmar en Buenos Aires, ya conozco mucho Buenos Aires, hay algo que no me excita de ahí. Entonces siempre me parece mucho más interesante cómo se puede filmar cuando estamos todos en un lugar que no es el nuestro. 

Me imagino que esta película se rodó en estos años caóticos de la pandemia. ¿Cómo impactó la pandemia al rodaje? 

Peor. Se rodó mucho antes. Se rodó en febrero de 2019. La edité durante un año. En enero del 2020 entregué la copia de la película terminada para producción, y ahí es como: "Agus, el mundo está clausurado. Tenemos que detener la posproducción". Así que no pudimos arrancar la posproducción hasta... Ya ni recuerdo cuando, creo que mitad del 2021. Bueno, no tengo la menor idea, pero hasta último momento antes de llevarla al TIFF. 

¿Trabaja siempre con el mismo equipo? 

Sí, más o menos. La directora de fotografía, el director de arte, por ejemplo, son los mismos con los que estoy desde el primer cortometraje. La directora de sonido es la misma que usé para el cortometraje anterior. Me gustan las alianzas. Siento que cuando algo funciona y alguien logra entender tu lenguaje, que es algo muy preciado, que se pierde mucha energía en explicarle a alguien tu lenguaje, y cuando ella lo entiende y te puede proponer, no veo motivo para no seguir usando a esa misma persona. Y también lo que hago mucho es, cuando por ejemplo, me contratan para un comercial, y necesito el dinero y lo hago... Tengo que necesitar el dinero, te lo confieso (risas). No me apasiona la publicidad.

Intento contratar gente con la que me interesaría trabajar en el futuro, porque siento que es una forma de ir tanteándolos. Entonces, intento generar unos vínculos que puedan durar muchas producciones en lo ideal. Pero bueno, es difícil encontrar también la gente con la que tengas esa química. 


¿Cómo ha sido la recepción del público, no solo nacional, sino internacional? 

Para mí ha sido muy buena. La prensa fue muy buena con la película, lo que me parece muy, muy, muy bonito. También entiendo que es una opera prima y salir a insultar a una opera prima es de canalla, pero aún así, la prensa fue muy generosa con la película y dijeron cosas muy lindas, les interesó mucho el género o los híbridos que habían adentro. Y la gente siento que, hay dos tipos de espectador que ven "Matar a la bestia". Está el espectador que vería una película como "Matar la bestia", y el espectador que se siente estafado porque quería ver otra cosa, y terminó viendo "Matar a la Bestia". (risas) Pero ese es el espectador que después se levanta y no se queda para el preguntas y respuestas. Pero por lo general, siento que mucha de la gente que va a ver la película, hay muchísimos estudiantes de cine y se quedan para las preguntas y tienen un montón de preguntas, y hay algo que está muy bueno que se genera ese diálogo con ellos. 


Ya para ir terminando, esta es una pregunta personal, ya propia de coleccionista. ¿Podríamos tener en algún momento un Blu ray de "Matar a la Bestia? 

(risas) ¿Sabes que?, ¡sí!, pero creo que en francés. (risas) Nuestra distribuidora The Party Film Sales están cerrando el Blu-Ray, me imagino que va a ser con subtítulos en francés, no imagino que la doblen, me muero. Pero bueno, están sacando el DVD/Blu-Ray para Francia, Así que te mandamos un FedEx. 


Y ya para el futuro, ¿Tienes algún proyecto en mente? ¿Quizá quieres hacer otro género o experimentar con otro tipo de película? 

Sí, ahora estoy trabajando un poco, y con mucha felicidad, con encargos de escritura. Estoy escribiendo mucho, estoy escribiendo una película para otra directora. Estoy escribiendo una película que posiblemente, yo voy a dirigir, también por encargo. Estoy disfrutando mucho del momento de recibir ofertas laborales, que es algo que nunca en toda mi vida experimenté. Que la gente se te acerque. Yo siempre era como: "por favor, tengo este corto", y todos "no, ándate". Ahora lo estoy disfrutando muchísimo y tengo muchas ganas en experimentar un montón de tipo de cosas distintas, antes de encararme en lo que sería mi próxima película autoral que haga que, no sé si creo que estoy con más ganas de hacer cosas más narrativas ahora, pero bueno, solo promesas y excitación y un poquito de terror por mi futuro incierto. 


¿Cómo ves el panorama cinematográfico argentino? 

Siempre lo veo con miedo, y siempre las amenazas al cine argentino nunca cesan o nunca parecen cesar. La economía absurda argentina no colabora con el panorama de financiar películas, pero también sé que en Argentina hay muchísimos trabajadores de cine con muchísima garra y muchísima pelea, que están ahí todo el tiempo poniéndole el cuerpo a la lucha y militando.












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