28 de octubre de 2022

Llega a Chile la delirante novela que reúne en el mundo de la ficción a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Diego Armando Maradona

Se trata de la obra “La traición de Borges” del escritor chileno Marcelo Simonetti.

En su primera novela, publicada en España en 2005, el periodista chileno Marcelo Simonetti cumplió su fantasía de juntar en una trama de ficción a tres personas que han marcado su vida: Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Diego Armando Maradona. Esta delirante historia gustó tanto que obtuvo el Premio Casa de América el mismo año que se lanzó. Pese a su éxito, la obra prácticamente no circuló en nuestro país. Por eso, el escritor postuló al Fondo del Libro del Ministerio de las Culturas, junto a Ediciones de la Lumbre, y logró financiamiento para publicar el texto en su tierra natal. 

¿De qué trata la novela? La historia cuenta que días después de que Borges fallece el 14 de junio de 1986, un actor chileno se hace pasar por él, viaja a Argentina y dice en la Casa Rosada, soy el escritor, estoy vivo. Luego, se establece un romance entre el intérprete y Emilia, su cómplice. Más tarde, interviene un ex de ella y se forma un triángulo amoroso. El relato tiene por telón de fondo a un país convulsionado por el triunfo de la Copa del Mundo de Fútbol gracias a Diego Armando Maradona

A partir de este 28 de octubre, la obra se puede adquirir en el sitio web de Ediciones de la Lumbre y desde la próxima semana estará disponible en las librerías nacionales.

Marcelo Simonetti presentará la novela el 5 de noviembre a las 12:00 hrs en la Biblioteca Pública de la Casa de la Cultura de La Reina. Será un encuentro abierto, así que cualquier persona puede asistir.

Marcelo, ¿por qué quisiste homenajear a Jorge Luis Borges con esta novela?

"A mí me gusta mucho Borges. Es uno de los escritores que fue significativo para ganarme para el mundo de los lectores. Yo no leía mucho cuando chico y a partir de una frase que le escuché decir a él, o sea, se la leí en rigor. Él decía que había dos clases de lectores, unos lectores que leían para evadirse del mundo en que les toca vivir y había otro tipo de lectores que leían para encontrar el mundo al que pertenecían. Y esa frase me quedó dando vueltas, porque no la entendí de primeras. Y cuando la comprendí, cuando entendí que uno podía habitar un libro, uno podía encontrarse con personajes que podían tener las mismas obsesiones que tú, yo me transformé en un buen lector y leí mucho de la obra de Borges, hay un cuento en particular que se llama "La memoria de Shakespeare", en donde a Borges le entregan la memoria de Shakespeare y él pasa a tener los recuerdos de Shakespeare. 

Y ese cuento de alguna manera inspiró esta novela, porque el personaje de Julio Armando Borges, que es el falso Borges, de tanto creer que él es el verdadero Borges, comienza a tener los mismos recuerdos y las ideas de Borges de un modo un poco chapucero, porque no está a la altura del escritor argentino, pero sí consigue de alguna manera pensar como Borges, imaginar como Borges.
Fue un homenaje porque creo que es un gran escritor, siempre hemos estado un poco al alero de la cultura argentina mirando hacia el otro lado de la cordillera, y yo creo que es un lindo tributo. Además, hay un crítico del diario El País que decía que la novela le había gustado mucho, porque de alguna manera se le brindaba a Borges esa historia de amor que nunca tuvo en vida. Y entonces había también ahí un pequeño acto de justicia, muy entre comillas".


¿Qué significan en tu vida Diego Armando Maradona y Julio Cortázar?

"Yo fui periodista deportivo largo tiempo, desde el año 86 al 98, 99, me tocó ir a mundiales, cubrir Copas Libertadores y con Maradona hay una cuestión bien particular, porque Borges odiaba el fútbol, lo encontraba un deporte para gente estúpida y resulta que el mes en que muere Borges, Argentina deslumbraba en la Copa del Mundo de México de la mano de Diego Armando Maradona. Entonces, me pareció rara esa coincidencia: que el gran escritor argentino que de alguna manera, y vuelvo a decir muy entre comillas, termina siendo eclipsado por esa selección argentina que le da un título fuera de su territorio al ganar la Copa del Mundo de la mano de Maradona. Entonces, esa paradoja del escritor que odia el fútbol y el fútbol termina cobrando una suerte de venganza me pareció llamativo.

Además, que desde chico me gustaba mucho el fútbol. Yo soy de Valparaíso y cuando tenía 12 años abrieron la posibilidad de ir a probarse al Everton de Viña del Mar y yo fui creyendo que iba a iniciar mi carrera futbolística, pero cuando llegué había mil niños que habían ido a la prueba. Entonces, apenas pudimos estar cinco minutos en la cancha y en esos cinco minutos no toqué la pelota. Así que hasta ahí llegó mi carrera como futbolista. Ya estaba grande cuando Maradona comenzó a descollar, pero siempre lo admiré en el plano de lo futbolístico y también en alguna medida en el plano de la vida, porque es un chico que nace en una población marginal y llega a ser un personaje poderoso, no sólo en el mundo del fútbol, sino también fuera de él. Y Cortázar es otro de mis escritores de cabecera y me pareció también interesante poder incluirlo dentro de mi narrativa. De hecho, hay un cuento donde también hago un homenaje parecido al que hago con Borges, en donde aparece un escritor, a quien Cortázar le copia su historia, obviamente esto es ficción". 


“La traición de Borges” es tu primera novela, ¿qué te motivó a probar con la escritura de ficción?

"Yo había publicado antes un libro de cuentos que se llama "El abanico de Madame Czechowska” y luego de eso vino "La traición de Borges". El cuento es un género bien complicado, bien difícil, porque tiene una estructura más rígida que la novela, es difícil hacer un cuento aún cuando tiene mucho menos páginas que una novela. Pero lo que me gustó de la novela es que en alguna medida tú habitas largo tiempo esa historia. Entonces, cuando tú escribe o estás involucrado en una historia de largo aliento, es como que vas construyendo la casa de un amigo. Entonces, daban las 22:00 de la noche y yo cerraba la puerta de mi escritorio y entraba en este mundo de estos personajes y en alguna medida era bien alucinante porque era como vivir otra vida. En general, yo creo que los escritores tenemos esa particularidad y ese privilegio de poder alternar nuestra vida cotidiana con la vida de las ficciones que vamos creando. Puede ser algo medio patológico. A lo mejor estoy para ir al diván del psiquiatra, pero me gusta esta dualidad entre el mundo de la ficción y el mundo de la realidad."

¿Cómo te sentiste al recibir el Premio Casa de América? 

"Fue bien significativo, uno cuando escribe es una labor bastante solitaria y no tiene muchos feedback para saber si lo estás haciendo bien o no, o sea, el feedback llega cuando se publica el libro y la crítica dice si lo hiciste bien o no, o si el libro se vende o no. Entonces, los premios en alguna medida son como alicientes para darte cuenta de que lo estás haciendo bien. Entonces, ganar un premio de esta naturaleza con cerca de 500 novelas que participaron fue un empuje importante para seguir persistiendo en este camino de la escritura de ficción. Por lo demás, había escritores bien notables como parte del jurado estaba Héctor Abad Faciolince, que es un escritor colombiano que ha publicado muchas novelas, entre ellas algunas que han sido llevadas al cine como "El olvido que seremos" y había otra gran escritora española que es Belén Gopegui. Entonces, eso obviamente le daba cierto estatus al premio y ganarlo significó para mí un espaldarazo importante en términos de seguir persistiendo la ficción".

A continuación, te dejamos la entrevista completa que nos concedió el autor.






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