Te recomiendo este Halloween: Ópera (1987)
Una puesta en escena deslumbrante, asesinatos brutales y una historia de obsesiones convierten a esta película en una de las obras más perturbadoras del maestro del giallo italiano.
El virtuosismo técnico de "Ópera" la convierte, probablemente, en una de las obras visualmente más fascinantes de Dario Argento, maestro del giallo italiano. Su montaje hiperdinámico, cuidadosamente medido y sus audaces movimientos de cámara construyen una experiencia vertiginosa, en la que la forma adquiere tanta importancia como la historia. Entre sus recursos destaca el uso de la grúa Louma, un sistema de cámara controlado a distancia que permite realizar movimientos de gran fluidez y precisión, aprovechado especialmente en una impactante secuencia en la que una bandada de cuervos irrumpe en el teatro.
La trama de esta película nos presenta a Betty, interpretada por la actriz española Cristina Marsillach, una joven cantante de ópera que pasa repentinamente de ser suplente a asumir el papel protagónico de Lady Macbeth en una vanguardista puesta en escena de la ópera de Giuseppe Verdi. La obra, inspirada en la tragedia de Shakespeare, está rodeada de supersticiones y es considerada de mal augurio en el mundo lírico y de las tablas. Sin embargo, ante la oportunidad de su carrera, Betty acepta el desafío, aunque sus inseguridades no tardan en aparecer.
Pero sus temores profesionales pronto quedan relegados a un segundo plano. Un asesino comienza a obsesionarse con ella y la obliga a presenciar, de manera brutal, los asesinatos de sus compañeros de trabajo. Para impedir que cierre los ojos, le coloca agujas bajo los párpados, convirtiéndola en una espectadora involuntaria de sus crímenes. La violencia se transforma así en una forma perversa de voyerismo forzado, Betty no solo debe enfrentarse al horror, sino que es obligada a mirarlo.
Marco -interpretado por Ian Charleson- es un personaje secundario, pero interesante, un director de cine de terror que se aventura en el mundo de la ópera con esta propuesta rupturista de Macbeth, desafiando a los sectores más puristas del género. Su personalidad y su particular concepción del espectáculo parecen reflejar algunas de las obsesiones del propio Argento, especialmente su fascinación por la violencia como recurso narrativo y visual. Marco es un rol al que vale la pena observar con atención, además de dirigir la puesta en escena central de la historia, interviene en el proceso de Betty, alentándola a superar sus inseguridades y a desenvolverse en un ambiente cada vez más amenazante, dentro y fuera de escena.

Sin embargo, el verdadero origen del horror está ligado al pasado de la protagonista. Ella arrastra recuerdos traumáticos de su infancia, marcados por la perturbadora relación entre su madre y el hombre que ahora la persigue. Cuando era niña, fue obligada a presenciar los crímenes que ambos protagonizaban, una experiencia que dejó huellas profundas y que comienza a emerger a medida que avanza la historia. Argento construye así una trama retorcida, en la que la memoria, el trauma y la obsesión se entrelazan con una sucesión de asesinatos cada vez más brutales.
"Ópera" es una belleza visual de naturaleza teatral, pero también profundamente realista en la manera en que presenta el sufrimiento de sus personajes. La cámara se mueve con libertad por el escenario, los pasillos y los espacios ocultos del teatro, transformando el edificio en un laberinto donde el espectáculo y la muerte parecen formar parte de una misma representación.
La película también quedó asociada como una producción especialmente conflictiva. Argento tuvo dificultades durante el rodaje y su relación con Cristina Marsillach habría sido compleja, según relató el propio director. A esto se sumaron las tensiones con Daria Nicolodi, actriz, colaboradora, expareja y madre de su hija Asia Argento. Nicolodi interpretó a Mira, uno de los personajes relevantes que se convierte finalmente en víctima del asesino, en una escena particularmente impactante en la que recibe un disparo a través de la mirilla de una puerta. Las dificultades detrás de cámara contribuyeron a alimentar la reputación de "Ópera" como una película maldita, una condición que también dialoga con las supersticiones asociadas a Macbeth.
A pesar de ocupar un lugar destacado dentro de la filmografía de Argento, Opera sigue siendo una suerte de joya oculta para buena parte del público, a veces confundida con "El fantasma de la ópera", la adaptación que el mismo director estrenaría en 1998. Pero ambas películas son muy distintas, mientras la segunda aborda directamente el clásico de Gaston Leroux, "Ópera" desarrolla una pesadilla propia, donde la música, la arquitectura teatral y la violencia se combinan en una puesta en escena de una audacia extraordinaria.
Si buscas una película de terror que no solo impacte por sus crímenes, sino también por su despliegue visual y su capacidad para convertir al espectador en testigo del horror, esta es una recomendación imperdible para este Halloween.



































