26 de septiembre de 2022

Así se escribió “El gran vuelo terrible”, libro que detalla las irregularidades que hubo en el trágico accidente de Juan Fernández

La periodista Tania Tamayo conversó con En Palco sobre esta estremecedora crónica que cuenta las historias detrás de la catástrofe.

Ha pasado más de una década del fatídico accidente aéreo de Juan Fernández , que  le quitó la vida a 21 personas, entre ellas al animador Felipe Camiroaga , y todavía quedan muchos enigmas por resolver, historias por conocer, preguntas por responder y responsabilidades que asumir. La gente no se olvida de esta tragedia que estremeció a Chile en 2011. Cada 2 de septiembre, miles de personas recuerdan con fotos y mensajes a las víctimas, envían apoyo a sus familias e inevitablemente se preguntan: ¿cómo un viaje de beneficencia se convirtió en una de las calamidades más terribles de nuestro país?, ¿realmente no se pudo hacer nada para prevenir una catástrofe de tal envergadura? 

En su exhaustiva crónica  “El gran vuelo terrible”, la periodista Tania Tamayo reconstruye la historia del accidente, revela lo que ocurrió antes de que el avión Casa C-212 cayera al mar en la isla, las irregularidades que se cometieron, las malas decisiones que se tomaron, las presiones políticas que hubo, las pésimas condiciones meteorológicas que imposibilitaron el vuelo y las complicaciones que enfrentaron los pilotos que aterrizaron horas antes en aviones comerciales en el archipiélago. La escritora también detalla las negligencias que se produjeron después del accidente. Por ejemplo, dar demasiado crédito a los dichos de videntes en plena labores de búsqueda, y sobre todo la tremenda falta de sensibilidad que se mostró al dejar que algunos familiares se enteraran por los medios de comunicación que todos los pasajeros habían fallecido.

La obra está escrita desde una mirada íntima. La periodista relata la historia de los tripulantes a partir de los recuerdos que le compartieron sus familiares. A ninguno le da más importancia que a otro, ni siquiera a Felipe Camiroaga que era el pasajero más conocido. Tampoco cae en el “morbo” de entregar detalles innecesarios sobre cómo se encontraron los cuerpos. Su relato es cercano, conmovedor y muy respetuoso.

Tania, ¿de acuerdo a tu investigación crees que el vuelo se realizó, pese a que todo indicaba que no era recomendable, por presiones políticas?  

"Yo creo que sí, en eso me puedo estar equivocando, pero todo indica que hubo presiones o que este vuelo se habría originado desde las más altas autoridades, y por algunas postergaciones del viaje, que no se había podido hacer coincidir a Felipe Camiroaga con Felipe Cubillos en el mismo viaje. Ese día, todas las indicaciones, todo lo que se dijo desde la isla, de la observación meteorológica era que no se debía hacer, o sea, dos vuelos antes que este llegaron, y uno de ellos perdió una rueda, porque el viento era tan fuerte que chocaba con los aviones perpendicularmente y los lanzaba más allá de la pista. Eso se supo desde la mañana, incluso desde el día anterior uno de los pescadores llama a cada una de las aerolíneas comerciales y dice yo no voy a ir a buscar a las personas que vienen en ese vuelo, porque el mar va a estar muy malo. Y eso se comprobó luego con la capitanía general ese día, con su decisión de cerrar el puerto. Es una sensación extraña de que se pudo haber evitado, que todo indicaba que no era necesario y se hizo igual y nadie sabe porqué”.


¿Cómo era el sentir de los familiares de las víctimas al ver que todo se hizo mal? 

 "Molestia en el caso de la gente que entrevisté, no sólo por la falta de mantención del avión o mantención precaria, o negligencia con el peso que salió el avión, o la cantidad de combustible o porqué un avión que no podía almacenar combustible para el retorno fue enviado. Hay muchas situaciones que se dieron en los momentos de la búsqueda, ahí ocurrieron situaciones muy amateurs de algunos integrantes de las Fuerzas Armadas, porque fueron los isleños, quienes a mi parecer, a partir de su criterio y de su conocimiento de la geografía hicieron una búsqueda más consciente. Después del accidente hay una reacción de la Fuerza Aérea muy destinada a tapar o encubrir algunas de las irregularidades, por ejemplo, que la piloto Carolina Fernández no era quien piloteaba ese día, ahí se explica por qué se dio esa situación, cuánto tiempo se quiso ocultar, cómo la Fuerza Aérea trabajó con una agencia de comunicaciones para salir de este problema, en el que estaba inmersa. Yo creo que eso molestó mucho a los familiares, pero también molestó el hecho de que en esa época por involucrar a uniformados la jurisprudencia entró en la justicia militar, que siempre fue una justicia muy críptica, poco transparente, pero que además hacía que jueces fueran subalternos de quienes son juzgados. Entonces, dentro de la justicia militar hay una cantidad importante no de negligencias, si de condiciones que no son democráticas, y eso hizo que el caso dentro de la justicia militar terminara sin ningún tipo de condena o le otorgara responsabilidades a ninguna de las autoridades involucradas. Es importante decir que no es toda la Fuerza Aérea. Es súper duro porque nadie tiene la culpa y las familias quedan con una sensación de vacío”

 Revisa a continuación la entrevista completa que nos concedió Tania Tamayo.






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