18 de noviembre de 2022

¿Te acuerdas de Aurora?: Conversamos con Pablo Illanes sobre su nueva novela “No la mires a los ojos”

La obra está basada en su teleserie de culto “Fuera de Control”.

En 1999, la teleserie “Fuera de Control” escrita por un joven Pablo Illanes y dirigida por el reconocido Óscar Rodríguez no alcanzaba los niveles de rating deseados. Ni el popular elenco compuesto por Javiera Contador, Paulina Urrutia, Luciano Cruz-Coke, Francisco López, Claudia Conserva, junto a los debutantes actores Romeo Singer y Úrsula Achterberg, además del tema principal interpretado por Beto Cuevas (reversión de 'Trátame Suavemente' de Soda Stereo), logró abatir a la clásica pareja de protagonistas en TVN -de ese entonces- que encabezaba “La Fiera”.

23 años más tarde, el tiempo le ha dado un sitial de honor entre las telenovelas de culto a esta producción que se desarrolla en dos épocas, entre Santiago y el ficticio pueblo de Aurora. Una historia oscura sobre venganza, en la que la maldad, el arribismo y el bullying arruinan por completo la vida de una joven y la de su amado mejor amigo. Siete muchachos fueron testigos de los crueles hechos, algunos mucho más culpables que otros, pero todos tienen algo que decir (pagar) al respecto, aunque los años pasen.

Pablo Illanes, escritor, guionista y director de cine (Adrenalina, Machos, ¿Dónde está Elisa?) retoma su famoso trabajo bajo el nombre de “No la mires a los ojos”, para entregarnos una novela atractiva, nostálgica, llena de suspenso y sorpresas, que puede ser disfrutada tanto por quienes conocen “Fuera de Control”, como los que no. 


¿Cuéntanos cómo nace la idea de retomar esta historia? ¿Lo venías pensando hace tiempo?

Sí, este proyecto tiene mucho tiempo, incluso antes de empezar a escribir, antes de enfrentarme a una página en blanco, ya estaba siendo concebida en mi cabeza de alguna manera. Todo tiene que ver con ‘Fuera de Control’, es imposible evitar hablar de ‘Fuera de Control’, porque aunque esta es una novela, y funciona de manera separada a la teleserie, ya tú te habrás dado cuenta de que hay muchas diferencias con la historia original. El germen de la historia de Silvana contra estos personajes nace en esta teleserie. Los derechos de la teleserie volvieron a mí hace ya bastante tiempo atrás. La teleserie es del año 1999, diez años después, esos derechos volvían a los autores, en ese tiempo. Nosotros los guionistas ahora firmamos otro tipo de contratos, donde los derechos no vuelven a los autores, en este caso sí volvían. Por lo tanto, yo empecé a tratar de reencantarme con la historia, porque en su momento no fue un éxito. Entonces, dejé la puerta un poco entreabierta, sentía que había mucha deuda con esta historia en términos emocionales, y lo primero que se me ocurrió fue hacer una serie, algo más cortito. En ese tiempo, yo estaba empezando recién con las nocturnas, entonces dije, podemos hacer algo breve. Después aparecieron las plataformas, Netflix y todo eso, pero de a poco me fui decepcionando de esa idea, porque sentía que la historia de ‘Fuera de Control’, es súper chilena, es muy, muy local. A estos personajes, como -por ejemplo- la Sarita Mellafe, el Axel Schumacher, si tú les quitas los rasgos de chilenidad que tienen, lamentablemente se convierten en otros personajes. Yo dije, bueno, dejemos el proyecto de serie para otro momento, y vamos con una forma o un soporte que me permita tener la libertad creativa para poder ahondar en los personajes que ya existían. Y de a poco empezó a surgir la idea de una novela llamada ‘La diente de oro’. Hace ya cinco años por lo menos. En ese momento yo empecé a escribir.

¿Y por qué llamarla “No la mires a los ojos”?

Los capítulos de ‘Fuera de control’, de la teleserie, tenían subtítulos. Por ejemplo, decía ‘Fuera de control’ capítulo 1 ‘No la mires a los ojos’. Yo en ese tiempo era súper chico, anticipándome a que los capítulos de Netflix tienen títulos. Todos tienen algún título distinto al título madre. Y estos eran cuatro títulos: ‘No la mires a los ojos’, ‘Nunca le digas te quiero’ y dos más que no me he podido acordar, que ni siquiera los fans se acuerdan, porque estos capítulos llegaban a los actores que estaban en el canal. Yo hace muchos años no entro al canal, tengo los capítulos en digital. Pero ‘No la mires a los ojos’ era el principal de los subtítulos.

¿Los cambios en la historia los decidiste con el tiempo? ¿o hay cosas que las pensaste en su momento, pero que quizás para una telenovela era demasiado?

Lo que pasa es que es imposible pronosticar lo que va a ser el desarrollo de una novela, creo yo. Y eso es lo más entretenido, lo más lindo, lo más hermoso que tenemos los escritores es que nunca sabemos cómo vamos a terminar, aunque yo tenga una estructura súper arraigada, que en este caso sí la tenía, porque tenía los capítulos, vi los capítulos para el desarrollo. Tenía una estructura muy arraigada, sabía perfectamente que transcurría en 2 tiempos.

Yo siempre he creído en el goce al momento de escribir, en el placer de escribir y para entretenerme, y para pasarlo bien durante el  proceso, también fui añadiendo -aleatoriamente- así muy random, cosas que me parecía que después de 23 años tenían que estar. Así nacieron personajes nuevos, como la Julita, por ejemplo, el modelo de conducta de Silvana, la amiga que no estaba en la lista de la teleserie. Y así hay otros cambios, y personajes que se fueron sumando a la historia, pero por algo que surge en el momento. Sí, la decisión de sacar algunos universos de ‘Fuera de control’ fue consciente, porque era imposible tenerlos a todos. Yo quería concentrarme en el esqueleto que era la Silvana, los siente testigos de lo que pasó el 12 de diciembre del 87, el camping, el fuego. Ese era como mi objetivo, y de a poco fueron apareciendo otros personajes que eran era imposible de evitar, por ejemplo el Loco Aarón, el personaje que Tomás Vidiella interpretaba en la teleserie magistralmente. Apareció porque siento que ese personaje era parte de la naturaleza, del pueblo, tanto en la novela, como en la teleserie. Hay algunos elementos que surgieron planificadamente y otros que surgieron porque sí.

Y ahora cuando retomaste los personajes, ¿le pusiste algunos elementos que los actores le dieron -en su momento- durante la grabación de la teleserie?

Sin duda. Ahí también hubo un periodo de ajuste. Al comienzo, cuando me senté a escribir, dije me voy a olvidar de la teleserie, no me voy a imaginar a los actores, voy a imaginarme cosas distintas, y de pronto hay resabios de eso en algunas descripciones, no quiero  hacer spoilers. Pero de pronto se describe algún personaje que tiene los ojos azules cuando el actor no tiene los ojos azules. Pero a la larga era imposible sacarse a ciertos personajes de la cabeza. Por ejemplo, imaginar a Sarita Mellafe sin Paulina Urrutia, es imposible, con su chasquilla parada, con su manera de hablar, con la velocidad que tiene la Paulina como actriz, que es también algo muy exquisito para un guionista, que respeta muy bien la respiración, los tiempos, y ese personaje, la Sarita es muy rápida, muy veloz, muy astuta, además de muy venenosa. Pero tiene ese ritmo que tal vez otro actor no lo habría podido conseguir. Esa es la herencia de los actores, y es algo que aportaron ellos al grabar la teleserie que no podía dejar de lado.

Tú abordas los capítulos desde distintos puntos de vista, eso lo hace mucho más rico.

Eso de los puntos de vista fue muy complejo de desarrollar. Al principio era no, Silvana, tiene que ser Silvana, Silvana todo el tiempo. O Rodrigo, Rodrigo, Rodrigo tiene que ser nuestro narrador. Después me fui dando cuenta que había personajes muy queridos por el público, por ejemplo, la misma Sarita, que tal vez eran secundarios en la teleserie, pero fueron ganando protagonismo a lo largo de los capítulos, y eso es algo que siempre ocurre con las teleseries. El que se luce, a uno le empieza a seducir también la interpretación, la forma de enfrentar las escenas, las relaciones que ejerce con el resto de los personajes, y eso también es una herramienta que nos sirve mucho.

¿Hay algún personaje que te guste más escribir o que te cueste más escribir?

Sí, aunque parezca raro, el personaje que más me costó escribir fue Silvana. El que menos me costó fue Sarita, porque la tenemos todos muy cerca. Axel tampoco. Los villanos nunca me cuestan demasiado. Pero en esta novela, yo creo que Silvana y Rodrigo fueron los más difíciles. Primero, porque, en el caso de Rodrigo, es el narrador más cercano al autor, y eso se nota en la teleserie y en la novela. Y yo sentía que en la teleserie el personaje había quedado un poco pasivo en términos de motivación. Me preocupé específicamente que la novela no fuera así. Y también había otro tema que tenía que ver con los roles femeninos. Las teleseries durante años se han caracterizado por ser formatos donde la mujer es siempre sufriente, y siempre está hablando de un hombre. Y hay un test, test de Bechdel, que lo inventó una escritora o productora de Pixar, que dice que una escena está mal cuando dos mujeres están hablando de un tercer hombre que no está presente. Ese discurso, no sé si es un discurso, pero es una idea, una idea madre, que para mí fue muy importante porque quería tener personajes femeninos realmente importantes y empoderados, que tomaran las riendas de sus vidas sin tener necesariamente que ver con un hombre, o sí, pero tratando de detener esta dependencia. Y eso es algo que tiene que ver con el patriarcado y con una manera de escribir, y con la telenovela misma. Es una preocupación también, porque hay muchos momentos donde uno se deja llevar por esos elementos, y los personajes femeninos quedan distintos con esta conciencia.

Volviendo atrás, ¿cuál fue el origen de esta historia? ¿Cuáles fueron tus influencias y cuáles son tus influencias ahora para este libro?

Sí, han cambiado las influencias, pero el germen, el origen de esta historia, voy a contarlo súper directamente... Estaba en un carrete. Era súper chico, creo incluso estaba escribiendo otra teleserie en ese momento. Estaba en un carrete con gente que no era necesariamente eran mis amigos, y que cada uno era como top en su ámbito. Había un chef, había un cineasta y un escritor, no sé… Y eran todos muy amigos. Empecé a concebir esta historia sobre un grupo de amigos a lo largo de los años. Y de pronto me empecé a dar cuenta que la idea de un grupo de amigos que habían cometido un error, en ese tiempo estaba de moda una película que a mí me gusta mucho que se llama ‘Sé lo que hicieron en el verano pasado’, y esto fue como un referente, pero en realidad no se parece tanto a ‘Fuera de control’, pero tiene muchos elementos también como de thriller.

Yo siempre he sido admirador de ‘Carrie’, la película. El libro, el inicio de Carrie, tiene mucho de ‘No la mires a los ojos’, hay mucho copiado e inspirado, como lo quieran llamar. Yo amo a Stephen King, sobre todo esa etapa. Esa etapa me fascina. Yo había hecho dos teleseries ‘Playa Salvaje’ y ‘Adrenalina’, y me fui a Estados Unidos a estudiar cine. Y estaba en Nueva York, filmaba en las calles, como con cámaras en celuloide, hacíamos cortos y todo eso, y estaba desarrollando, pero muy como primitivamente todavía, el manuscrito de ‘Fuera de control’. Me tocaba trabajar con Óscar Rodríguez, con quien ya había trabajado en ‘Playa Salvaje’, que había dirigido muchos años antes una teleserie llamada ´Los Títeres’, que para mí había sido determinante, no solamente para mi carrera como guionista y como escritor, sino también como en términos humanos, y como de naturaleza, de personalidad. Si ‘Fuera de Control’ es oscura,  ‘Los Títeres’ es aún más oscura, porque habla de un momento histórico. Yo le había pelado el cable a Oscar Rodríguez largamente sobre ‘Los Títeres’, me sabía los diálogos de memoria. Así de fan, muy dedicado. De hecho, todavía tengo los libretos, porque muchos años después me ofrecieron hacer un remake de ‘Los Títeres’ afuera, que nunca llegó a puerto. Pero mi idea en ese punto era homenajear esto que me ha inspirado, y la vendí diciendo: volvamos a los grandes clásicos de Canal 13. Estábamos viviendo un momento en que la guerra de las teleseries era terrible, y, mal que mal, el área dramática de Canal 13 había hecho ‘La madrastra’, había hecho ‘Los Títeres’, ‘Ángel malo’, había hecho ‘Semidiós’, grandes teleseries que habían marcado a muchas generaciones, y Canal 13 estaba ya bajando su nivel de sintonía, convencí a todo el mundo para que me creyeran. En ese momento era como una suerte de homenaje a ‘Los Títeres’, que no tiene mucho que ver la historia con la historia de Artemisa (protagonista de los Títeres). Pero la estructura se parecía, y cuando los tiempos son distintos y todo… Pero empezó así. Empecé a desarrollarlo en una pequeña piecita que arrendaba en Nueva York, en un computado que funcionaba muy mal e inventé esta historia. Eran como otros personajes, era todo muy distinto y empezamos a pimponear con Óscar, yo estaba allá, y volví a Chile cuando ya estaban grabando el capítulo 1, en el sur. Pero ese fue como el origen de la historia, era como lo clásico, la historia de venganza, que siempre me pareció muy interesante.

¿La historia termina acá con este libro?

Estamos abiertos a todo. Yo siento, tiendo a pensar que en estos tiempos, y después de tanta agua corrida bajo el puente, uno nunca debe decir: aquí se acabó todo. Porque las historias nos sorprenden. Ahora mismo podría decir, por ejemplo, el personaje de Axel Schumacher, hay muchas cosas que se quedaron en el tintero. Hay una mención en alguna parte de la novela de ‘No la mires a los ojos’, de la relación que Axel establece con un personaje legendario de la bohemia, casi una leyenda urbana que es La Ronca, una prostituta de los años 80, muy conocida. Bueno, se menciona algo por ahí con una relación con Axel Schumacher, y eso me gustaría enfrentarlo en algún momento ,que no esta en la teleserie original, y que es un rasgo de la personalidad de Axel.

Para ver la entrevista completa, revisa el siguiente video.







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