Falleció Patricio Guzmán: el hombre que convirtió la memoria de Chile en cine
El cineasta creador de "La Batalla de Chile" murió en París, a los 85 años.
Mientras Chile se prepara para celebrar sus Fiestas Patrias, para levantar banderas, bailar cueca, reunirse en familia y volver a hablar de aquello que llamamos “ser chileno”, se va uno de los cineastas que más profundamente dedicó su vida a preguntarse precisamente eso: ¿qué significa ser Chile y qué hacemos con nuestra memoria?
Patricio Guzmán falleció este 15 de septiembre en París, a los 85 años. Con su partida desaparece una de las figuras fundamentales del cine chileno y uno de los grandes documentalistas de nuestro tiempo.
Su nombre quedará inevitablemente ligado a "La batalla de Chile" (1975-1979), pero reducir su obra a esa monumental trilogía sería injusto. Allí está, por supuesto, una de las películas políticas más importantes de la historia del cine latinoamericano: un registro urgente, en blanco y negro, de un país que se desmoronaba frente a una cámara que todavía no sabía que estaba construyendo memoria.
Guzmán estuvo allí. Filmó las calles, las fábricas, las manifestaciones, las discusiones políticas, la tensión y también a las personas comunes que fueron protagonistas de aquellos acontecimientos. Después del golpe fue detenido y debió partir al exilio, pero consiguió sacar del país -gracias a un tal Chris Marker- el material que terminaría convirtiéndose en La batalla de Chile.
Y quizás ahí comenzó la gran película de su vida.Porque Guzmán pasó las décadas siguientes intentando regresar a Chile a través del cine.

En "Chile, la memoria obstinada" (1997), volvió sobre los protagonistas de aquella historia. En "Nostalgia de la luz" (2010), levantó la mirada hacia el desierto de Atacama para hablar de astronomía, memoria y de quienes todavía buscan a sus familiares desaparecidos. En "El botón de nácar" (2015), encontró en el agua una manera de hablar sobre la historia, la violencia y los pueblos originarios. Y en "La cordillera de los sueños" (2019), convirtió la geografía chilena en otra forma de memoria.
Ahí está, quizás, la verdadera grandeza de Guzmán: entendió que un país también puede contarse a través de sus paisajes, sus silencios, sus heridas y sus recuerdos. Su cine nunca fue solamente una recopilación de hechos. Había una mirada profundamente cinematográfica. Una manera de transformar el documental en reflexión, poesía y emoción. El documental como testimonio, sí, pero también como una obra de arte.
Y eso explica por qué su obra trascendió las fronteras de Chile. "La batalla de Chile" se convirtió en una referencia mundial del cine documental, mientras películas como "Nostalgia de la luz" y "El botón de nácar" llevaron la memoria chilena a los grandes festivales internacionales. Guzmán recibió, entre otros reconocimientos, el Oso de Plata de Berlinale, el Goya y el Ojo de Oro de Cannes.
En 2023 llegó finalmente el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, un reconocimiento que parecía inevitable para una carrera que había atravesado más de cinco décadas.Pero quizás su mayor premio fue otro.Que hoy, tantos años después, sigamos mirando sus películas para intentar entendernos a nosotros mismos.
Puede que esa sea la mejor manera de despedirlo: viendo sus películas.


































