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Subterra
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4 de agosto de 2022

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Entrevista a Marcelo Ferrari: director de “SUBTERRA”

A 20 años de su estreno, la superproducción chilena regresa a las pantallas a través de OndaMedia.

Después de adaptar a la pantalla chica los cuentos “Juan Fariña” y “El Pozo” - ambos del libro Subterra- de Baldomero Lillo, en la serie “Cuentos Chilenos” de TVN a fines de los noventa, al cineasta Marcelo Ferrari y a su equipo de trabajo les surgió la brillante y arriesgada idea de trasladar a la pantalla grande el libro completo del autor. Una obra literaria escrita en el año 1890, que refleja la dura realidad de los trabajadores de la mina de carbón “El Chiflón del Diablo” en Lota, así como sus intentos por luchar por una vida más digna, mientras la familia aristocrática Cousiño Goyenechea sueña con el advenimiento del progreso.

Así nacería uno de los proyectos cinematográficos más importantes de Chile, catalogada como la primera superproducción nacional, que logró llevar a más de medio millón de chilenos a las butacas en 2003.

Repleta de premios y galardones nacionales y en el extranjero, entre ellos el Festival de Biarritz en Francia y el Festival de Huelva en España, el filme cuenta con un reparto lleno de rostros conocidos, como Francisco Reyes, Paulina Gálvez, Héctor Noguera, Alejandro Trejo y Mariana Loyola. Además, participaron alrededor de 200 extras, que en su mayoría eran ex mineros o familiares de mineros Lotinos, tuvo efectos especiales, la construcción de sets y un trabajo de investigación exhaustivo, algo impensado para una producción de esa época.



Para celebrar los 20 años de su estreno, “Subterra” ha sido liberada en su versión original de 2 horas (la misma que se emitió en las salas de cine, gracias a un transfer realizado por la Cineteca Nacional), a través de la Plataforma OndaMedia; que de manera gratuita, permite acceder a innumerables cintas chilenas, que muchas veces son tan difícil encontrar.

En Palco conversó con Marcelo Ferrari, director de “Subterra” y “Bombal”, sobre cómo se hizo esta gran producción nacional, además de su opinión respecto al cine chileno y el servicio de streaming.


¿Cómo es volver a revisionar “Subterra”? ¿Hay cosas que ahora quizás te gustaría cambiar o qué dices: “esto lo podría haber hecho de otra manera”?

"Pasa una cosa bien curiosa, uno con las canas va aprendiendo que las obras nacen y las obras son, y tienen vida propia. Es cierto, es increíble. A mí me cuesta creerlo, pero es verdad que hace casi 20 años filmamos esta película en Lota con cientos de mineros. Fue más que una película "Subterra", fue una experiencia de acercarse a la historia, una experiencia de conocer a muchas familias, mujeres, hombres, ex mineros del carbón. Una historia compleja pero también muy bonita. Nos atrevimos a hacer una película re compleja para aquellos años, en términos del gran tamaño de la producción, de grandes dimensiones, con efectos especiales, con un trabajo de arte gigantesco, reconstruimos gran parte del pueblo de Lota, y te digo todo esto para responder tu pregunta, en el sentido de que las obras son, en algún punto, un hijo que nace y que es lo que es. Y claro, uno podría hacer una película 20 veces, 50 veces, la podría filmar desde otro punto de vista, la podría haber filmado no sólo a través de Baldomero, sino que, más bien me concentro en la historia de un niño. Uno va cambiando, los intereses van cambiando. Hoy en día me encantaría el desafío de contar esta historia desde los ojos de un niño. O tal vez me gustaría filmar la película desde los ojos del que aparece como el malo que es Mister Davis, un hombre con sus propias complejidades, un británico de una familia muy rica, y el que, de verdad, trata pésimo a la gente. Entonces sí, a lo mejor más bien me gustaría contarla desde otro lado, más que cambiarle cosas, porque la obra en sí mismo es lo que es, es un homenaje a los mineros de Lota, es un homenaje a Baldomero Lillo. Yo no me había hecho la pregunta, filmarla desde un niño o filmarla desde este hombre despiadado. Qué interesante a lo mejor, intentar contarlo que de ahí".

Me gustaría viajar un poco al pasado. ¿Cómo nace esta idea de abordar primero la literatura de Baldomero Lillo? Porque tú ya habías tenido algunos inicios con esta obra, habías hecho unos cuentos para TVN.

"En algún momento, me invitaron a participar en un proyecto que TVN tenía al regreso de la democracia, muy interesante, que quería revitalizar el cine chileno, que se llamó Cuentos Chilenos. Eran cuentos de nuestra propia literatura, transformados en películas. Entonces, eran películas para la televisión. Fue muy importante, porque eso volvió mover la industria fílmica nacional, y muchos directores, entre ellos Miguel Littin, Andrés Wood, y me invitaron a mí, a harta gente. Yo les pregunté a la gente TVN, cuáles eran los cuentos que ya estaban siendo abordados, cuáles eran los autores que ya estaban siendo abordados, y para mí fue impresionante escuchar que no había ningún cuento propuesto de Baldomero Lillo, quizás porque era complejo, porque había que hacer un trabajo de época enorme. Estos cuentos fueron escritos en 1890 y tantos, y yo desde niño recordaba que los cuentos de "Sub Terra", los cuentos de Baldomero Lillo, eran realmente impresionante, muy emotivos, muy descriptivos, era muy cinematográficos. Entonces, dije, obviamente, si se hace un proyecto que se llame Cuentos Chilenos, tiene que tener al menos uno o dos cuentos de Don Baldomero, y el primero que yo hice, uno que se llama 'Juan Fariña', está en el libro "Sub Terra". "Sub Terra" es una colección de cuentos, al otro año que se hizo otra serie de Cuentos Chilenos, yo hice otro cuento del libro que se llama 'El Pozo'. En ambos casos hicimos una adaptación de época. En el caso de 'Juan Fariña' también era la época de las minas de Lota, pero ambientada en los años 70-80, no en 1800 y algo. Y en el caso de 'El Pozo', incluso lo trajimos 100% a la actualidad. Era un cuento que ocurría en el campo. Hice una adaptación más grande. Después de haber hecho dos cuentos de Baldomero Lillo, surgió en mí, y algunos amigos, que trabajaron en estos proyectos, la idea de hacer un largometraje. Y nos propusimos la idea loca, porque de verdad era un desafío gigante. Es decir, bueno, sí ya hicimos un par de cuentos para la televisión de 50 y tantos minutos, intentemos hacer la gran obra de Baldomero en su totalidad, escribiendo un guion que mezcle los distintos cuentos. Y empezó un proceso largo, de muchos años. Fueron por lo menos cuatro años de buscar los recursos, de escribirlo, de soñar".

¿Cómo hicieron para modificar el guion, para que calzar en una historia original? ¿Y qué tanto hay de fidelidad con el libro?

"Lo que hicimos fue -y era también muy riesgoso- tratar de ser súper respetuoso a Don Baldomero Lillo, a esa literatura. Entonces, lo que hicimos fue de los cuentos de "Sub Terra", escoger algunos, varios cuentos fundamentales, los más representativos del dolor y de las alegrías de los mineros. Dijimos bueno, 'La compuerta número 12' por supuesto tiene que estar, que es esta historia de este niño, tiene que estar la historia del Cabeza de Cobre. Buscamos aquellos cuentos que eran más memorables, buscamos los personajes más memorables que estaban en los cuentos. Por ejemplo, Mister Davis, aparece en un par de cuentos, que era este ingeniero británico que mantenía el control en la mina. Dijimos vamos a tomar este personaje. Tomamos algunos cuentos, los más recordados por la gran mayoría de las personas, y por la potencia que tenían las historias, los personajes, y junto al equipo de guionistas, encabezado por Jaime Sepúlveda, lo que hicimos fue escribir una sola historia de personajes que no están en los cuentos de Baldomero Lillo, que es un minero -de los tantos mineros- que interpreta Francisco Reyes. La familia Cousiño que eran los dueños de este imperio, de este imperio que tenía a los mineros viviendo en barracones, en este lugar en donde estaban las camas calientes, una serie de prácticas tremendas, terribles. Que han cambiado, quizás no tanto todavía. Uno mira y el mundo ha cambiado, pero no tanto como uno quisiera. Y entonces dijimos: vamos a ser fieles a la historia de Don Baldomero, en términos de que hay algunos cuentos súper reconocibles como 'La compuerta número 12', el colorín, bueno, los distintos cuentos que estaban ahí… Hay momentos en que uno está desarrollando el cuento, y luego sigue la historia de este personaje que nosotros inventamos".

Para adaptar una historia que es tan antigua, de 1890, ¿qué tipo de investigación hicieron?

Esa es una pregunta muy interesante y muy atractiva, porque es un desafío enorme, sobre todo para el equipo de arte. El equipo de arte se hace cargo del vestuario, se hace cargo de los peinados, se hace cargo de la ambientación, de las casas, de los lugares, la utilería, los objetos que ocupan y el equipo de actores, iniciamos un trabajo de investigación muy largo de varios meses. Yo te diría que con el equipo de arte un año y medio, por lo menos, en donde lo que hicimos fue visitar mucho Lota, los lugares más antiguos de Lota los fuimos a ver, los fotografiamos. Verónica Astudillo, la gran director de arte, hacía bocetos. Fuimos a muchas universidades, fuimos al Museo de Historia, fuimos al Museo de Historia de la Universidad de Concepción, leímos libros. Verónica Astudillo para ver el tema de la pintura y los colores, me decía ¿cómo hago? porque no hay fotografía a color. Hay unas poquitas fotografías, pero muy incipiente, en blanco y negro, casi nada. ¿Cómo invento el color de "Sub Terra? ella lo que hizo fue ver mucha pintura chilena de aquellos años… Entonces, mirando la pintura, mirando los museos, viendo algunos elementos de fotografía, hicimos un trabajo de investigación de arte, y por otro lado de cómo hablaban los mineros, bueno, los actores -sobre todo Pancho Reyes- que tenía una preocupación enorme, conversó y conversó y conversó mucho con los más antiguos, con los viejos más bonitos de Lota. Conversó mucho con ellos.

Un trabajo súper bonito, súper notable de investigación. Esta es una película que uno cuando la ve siente como una épica, como que uno está viendo una película de Dino de Laurentiis, una cosa súper grande. Una cosa que uno ve mucho actualmente en el cine chileno. ¿Cómo fue estar a cargo de algo tan grande? ¿Y sientes que este tipo de películas se puede hacer actualmente en Chile?

"Hay dos cosas súper importantes en tu pregunta. Por un lado, voy a partir por como fue este desafío. Bueno, fue un desafío muy grande que tuvo que enfrentar un grupo grande de personas. Fuimos un equipo técnico de profesionales, de técnicos, de camarógrafos, directores de arte, productores, vestuaristas, mucha gente. Y, por lo tanto, esto lo asumimos como un trabajo de un equipo grande. Debemos de haber sido 80 profesionales y técnicos, más de 200 extras. Fue un trabajo muy largo, porque -además- hubo que convencer a muchas autoridades, invitar, seducir, inspirar a muchas autoridades, para que nos apoyaran económicamente. Una película de este tamaño que no se había hecho nunca antes en Chile, requería, por supuesto, contar con los fondos del cine, que en aquellos años era el Fondart, hoy en día es el Fondo Audiovisual del Consejo Nacional de Televisión, pero con eso naturalmente no alcanzaba. Entonces, afortunadamente contamos con la voluntad política de la Intendencia de la Región del Bíobio. La Corfo nos apoyó trayéndonos expertos en efectos especiales, por las explosiones, los derrumbes, que venían de fuera de Chile. Era una innovación para el cine chileno. Corfo dijo es una innovación de la industria del cine, apoyamos los recursos para que traigan a estos expertos y hagan estos efectos. Mucha gente aprendió en Chile con lo que hicieron otros expertos internacionales, en fin, y por lo tanto la Intendencia, el gobierno regional aportó dinero, para construir este pueblo Lotino, con el compromiso nuestro de que iba a quedar como museo… Hubo que hacer más que una película, por eso tiene esta cosa como de épica que dices tú, creo, porque fue una gran épica hacer la película también. Tanta gente, tantos recursos, esta tremenda historia de los primeros tímidos y tibios movimientos obreros, que recién presentaban un petitorio, casi frente a estos patrones. Y por otro lado, se pueden hacer y se deben hacer de estas películas en Chile, yo te diría que ojalá hiciéramos más de estas películas, pero es un proceso largo, complejo, que toma muchos años. Chile no está en condiciones de hacer de este tipo de películas, y otras más grandes, incluso, permanentemente, no. Cuando llevé "Sub Terra" a terminar de hacer la corrección de color a Canadá, los canadienses, los técnicos canadienses con los que estuve, me preguntaron cuánta plata había costado, que la estaban viendo ahí, porque la estaban terminando de colorizar, y yo les contaba que para nuestra historia, era un presupuesto importante. Deben de haber sido -a fecha de hoy- 3 millones de dólares. En esa época eran 1 millón y medio de dólares… Ellos no podían creer lo que habíamos hecho con 3 millones. Yo creo que son películas que cada cierto tiempo con mucha responsabilidad se podrían y se deberían hacer. Pero claro, no es el tipo de cine que nosotros cotidianamente debiéramos estar haciendo, sino que más bien grandes obras que seguramente van a quedar ahí en la historia cada cierto tiempo".

Para ver la entrevista completa con el director, revisa el siguiente video.







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