11 de agosto de 2022

Conversamos con María T sobre su libro “El que te quiere no te aporrea”

La obra autobiográfica sobre agresión, ya está disponible en librerías del país.

Después de normalizar, justificar e incluso sentirse culpable por el maltrato físico y psicológico que recibió en varias relaciones amorosas, María T puso punto final al infierno que estaba viviendo y comenzó una larga terapia que hoy le permite sentirse amada y valorada por su pareja actual.

Pero el camino que recorrió no fue fácil. Recién cuando se estaba divorciando se dio cuenta -en el proceso judicial- que había sido víctima de violencia. Sabe que lamentablemente muchas personas están pasando por lo mismo y sufren en silencio, por eso, se armó de valor y contó su historia en el libro “El que te quiere no te aporrea”. Su anhelo es que mujeres y hombres se sientan inspirados con su testimonio y pidan ayuda.


Me gustó mucho el título que tu escogiste para este libro, porque siento que le cambias totalmente el foco a aquel dicho que nos enseñaban cuando chicos, con el que también nosotros de forma inconsciente normalizamos la violencia. ¿Te costó encontrar este título o surgió de forma espontánea? 

"Me costó mucho. No sabía cómo ponerle, porque no escribí pensando en escribir un libro. Escribí como contando mi historia para desahogarme, y la frase que más me marcó, hasta que ya tomé la terapia, y pude salir adelante, fue de esta profesora que me dice que Gastón me trata así, porque ‘el que te quiere te aporrea’".

¿Y Gastón era tú pololo en ese entonces?

"Gastón era el chico que me gustaba cuando yo era pequeña. En los capítulos son distintas personas con las que me encontré a lo largo de mi corta vida".

Cuéntanos un poquito para entender tu historia. Desde los 8 hasta los 24 años recibiste agresión tanto física como psicológica, ¿cierto?

"Sí".

¿En qué momento te diste cuenta de que esa frase no era real y que era violencia lo que estabas recibiendo?

"A los 18 años, cuando logré terminar una relación donde sufrí maltrato físico y psicológico, me vine a vivir a la ciudad de Santiago, a estudiar y dije no, esto ya no da para más, esto no corresponde, tengo que salir adelante, tome terapia. Bueno, empecé a conocer personas nuevas en Santiago, universidad, todo maravilloso, y ahí empezó a quedar un poco la embarrada, porque esta pareja se compró un departamento al frente del departamento mío. O sea, esa relación la pude terminar, porque me pude venir a Santiago y yo pensé que él no me iba a seguir... Y se vino igual al año siguiente. O sea, yo ya tuve un año para recuperarme, para estar en terapia, para salir adelante. Maravilloso. Al año siguiente, mi mamá decide comprar un departamento. Se compró el departamento, vecino, mi ex. Ahí me trato de hacer la vida imposible, de 6 a 8 meses, más o menos, pero al final lo terminaron echando el edificio, porque causaba muchos desmanes".

¿Y en esos años tu le comentaste a alguien, o lo viviste en silencio?

"La verdad es que mis amigas se podrían haber dado cuenta. Ya de más grande, cuando tuve mi matrimonio, ahí sí se daban cuenta, pero yo jamás iba a decir: 'oye, sabes que él me dijo esto'. Mis papás tampoco sabían. Había una sola amiga que yo le tuve que pedir ayuda, porque tenía miedo que me matara, me enseñó trancar la puerta de la pieza para que no entrara. O si no tenía para comer, iba a la casa donde vivía con mi ex marido y me preparaba la comida... Porque estuve un tiempo sin poder caminar".

¿Por qué?

"Tuve un accidente. Se me luxo la rótula, llegué a mi casa, y mi ex marido me trató pésimo. Me trató de prostituta, de puta, que eso me había pasado por ser maraca, que una mujer casada no puede salir a bailar con sus amigos. Yo había salido con un amigo, que era amigo de él también, estaban mis amigas. Él no quiso ir, porque la plata había que gastarla en la casa. Estamos hablando que ninguno de los dos tenía una situación económica mala. Ir a una fiesta con los amigos. No, no es un gasto tremendo, pero eso fue como la gota que rebalsó el vaso para él, para mi ex marido, y ahí empezó el maltrato más fuerte. Me hizo la vida imposible. Yo me tuve que venir a operar de urgencia a Santiago, con un especialista. Nunca me vino a ver. Decidí volver para salvar mi matrimonio, volver a Punta Arenas. Me hizo la vida imposible, me pisó los tornillos que tenía en la rodilla, me despertaba en la noche, me dio vuelta el colchón de la cama, me dejaba tirada".

¿Y tú lo justificabas? Te lo pregunto, porque muchas veces las mujeres, bueno, tanto hombres como mujeres tienden a justificar a la otra persona, y de ellas sentirse culpable. ¿Te pasó también?

"Bueno, primero cuando llegué a juicio (por divorcio). Yo no pensé que era una mujer violentada... Ahí escuché testificar a mi familia, mis amigos, y yo no podía creer todo lo que sabían. Y cuando me hicieron el peritaje psicológico, el perito me dice: eres una mujer violentada. O sea, yo sabía que me había hecho daño, pero así como tan fuerte, como que nadie me lo había dicho. Y entremedio del juicio también Fiscalía me quería dar un botón de pánico. El botón de pánico se lo dan a las mujeres que sufren agresión física y psicológica, para que tu aprietes el botón cuando esta persona se acerque a tu casa o a ti. Tienes como toda una red de apoyo, se avisa a la psicóloga que te está atendiendo, se avisa Carabineros, se avisa acá que se llama Paz Ciudadana. Y ahí recién yo dije: ¡chuta! Porque el fiscal me dijo lo necesitas, yo le dije no, yo no necesito, porque estoy viviendo con un amigo, al frente vive mi hermana, y me dice que si él toca el timbre de tu casa, tu le vas a abrir. Y ahí empecé mi terapia como corresponde psicólogo, psiquiatra y algo tan simple como que me preguntaron si tenía fotos con mi ex pareja, mi marido en ese momento, y no tenía ninguna foto".

¿Porque te he causado un mal recuerdo?

"No, nunca tuve ninguna foto con él".

¿No habían momentos felices?

"Si yo desbloqueaba mi teléfono, no había nada. No habían momentos. No había nada. Y la psicóloga me dijo María José, no sigas buscando, porque yo buscaba, buscaba, no, si tengo, si tengo, si tengo, buscaba, buscaba. Y la psicóloga me dice María José, yo abro mi teléfono, y tengo todas las fotos de mi familia, mi marido. Todo. Me preguntaban qué hacía cuando salía del trabajo. Yo no, no podía volver a mi casa porque me daba miedo. Yo pasé a dormir ocho horas diarias, a dormir dos horas".

¿Cuánto tiempo estuviste en terapia?

"Un año, en el que me ayudaron a entender, a comprender y a aprender a amarme, a salir adelante, poner límites. Y después, yo me tomé otro año para mí, para estar sola, para aprender a convivir conmigo misma, para aprender a quererme, gustarme, algo tan simple como mi pelo". 

¿Te costó tomar la decisión de compartir esto a través de un libro? Porque tú dices que te sentías avergonzada.

"Lo que pasa es que no lo escribí para publicar un libro. Lo escribí para soltar. Y lo empecé a escribir en una aplicación que se llama Wattpad, donde uno puede leer libros gratuitos o pagados. Y la gente empezó a leer. Y llegó a muchas lecturas. Y cuando uno termina, porque yo escribía y la gente iba leyendo. Y terminé de escribir y puse publicar, pero publicar para el público que me estaba leyendo. Y ahí se envía automáticamente a las editoriales que trabajan con Wattpad, y me contactaron dos y me quedé con Grupo Igneo, y ellos publicaron. Porque la otra que me había contactado era muy grande y me dio, me dio mucho nervio. Y después ya entendí que entregando este mensaje, haciendo pública mi experiencia, podía ayudar a muchas mujeres que esté pasando por esto".

Por último, María, nos gustaría que invitaras a la gente a que pueda leer ese libro "El que te quiere no te aporrea".

"Decirles que si quieren salir adelante, si lamentablemente están pasando por una situación de agresión física, psicológica, económica. Lean mi historia para que se den cuenta que se puede salir adelante. Yo quedé hecha polvo, trapearon el piso conmigo, y aquí estoy. Salí adelante, salí de mi zona de confort, no me morí, no me morí de amor. Estoy viva, sobreviví. Así que las invito a leer "El que te quiere no te aporrea"".

Revisa la conversación completa que sostuvimos con María T en el siguiente video.





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