"Wildwood: el Bosque Salvaje", una aventura fantástica que lleva el stop motion a otro nivel
Travis Knight regresa a la dirección con una de las producciones más ambiciosas de LAIKA. Una historia repleta de personajes entrañables, criaturas extraordinarias y un universo fantástico que esconde una reflexión preciosa sobre la pérdida, el duelo y la manera en que enfrentamos los golpes de la vida.
Hay películas que consiguen maravillarnos por lo que vemos en pantalla, pero también por las emociones que despiertan. Wildwood: el Bosque Salvaje, la nueva producción de LAIKA, es una de esas experiencias. Dirigida por Travis Knight, responsable de Kubo y la búsqueda del samurái, esta aventura fantástica no solo representa un impresionante despliegue de animación stop motion, sino que también construye una historia profundamente emotiva sobre la pérdida, el duelo y la importancia de encontrar fuerzas para seguir adelante.
La historia nos presenta a Prue McKeel (Peyton Elizabeth Lee), una adolescente que vive junto a sus padres y su pequeño hermano Mac en Portland. Todo cambia cuando una bandada de cuervos rapta al bebé y se lo lleva hacia el Bosque Impenetrable. Decidida a rescatarlo, Prue emprende una peligrosa expedición junto a Curtis Mehlberg (Jacob Tremblay), su tímido y algo torpe compañero de colegio. Lo que ambos desconocen es que detrás de esos árboles existe un mundo completamente distinto, habitado por animales parlantes, sociedades organizadas y criaturas que parecen salidas de un cuento.

En ese territorio descubrirán un conflicto que involucra a un ejército de coyotes y a Alexandra (Carey Mulligan), una poderosa figura marcada por el duelo y dispuesta a todo por recuperar aquello que perdió. Mientras Prue intenta encontrar a su hermano, ambos protagonistas se verán envueltos en una disputa mucho mayor, conocerán personajes extraordinarios y descubrirán secretos que cambiarán su manera de entender el mundo y sus propias vidas.
Uno de los aspectos que más me fascinó de Wildwood es lo nutrida que resulta su historia. Estamos frente a un universo con una mitología enorme, repleto de personajes que tienen personalidad propia y que dan la impresión de existir mucho más allá de lo que vemos en pantalla. No es casualidad: la película adapta la novela de Colin Meloy, ilustrada por Carson Ellis, que dio origen a una saga literaria. Se nota que hay un mundo completo detrás de esta aventura y que sus posibilidades narrativas son enormes.
Entre sus personajes encontramos figuras entrañables como Séptima, una pequeña ratita que acompaña a Curtis; La General, un águila que lidera a las aves aliadas; el misterioso Owl Rex y hasta un coyote desertor que decide unirse a los protagonistas. Son tantos los personajes memorables que uno termina queriendo conocer mucho más de ellos.
En varios momentos, la película me recordó a Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el ropero, especialmente por esa sensación de descubrir un mundo fantástico con sus propias reglas, criaturas y conflictos. También por la dimensión épica que alcanza su enfrentamiento final, una secuencia sencillamente impresionante y que, a mi juicio, representa uno de los mayores logros técnicos de la película.
Porque si hay algo que merece un reconocimiento especial es el trabajo de LAIKA. El estudio da un salto enorme en términos de escala y ambición. Para dimensionar el trabajo detrás de esta producción, basta mencionar que se utilizaron 231 marionetas, 54 personajes principales y 136 escenarios. Ver semejante despliegue de animación artesanal, con tantos personajes moviéndose simultáneamente en pantalla, resulta fascinante. Cada escenario, criatura y movimiento transmite un nivel de dedicación extraordinario, recordándonos por qué el stop motion sigue siendo una de las técnicas más maravillosas del cine.
Y el talento no está solamente detrás de las cámaras. La película cuenta con un reparto de voces espectacular: además de Lee y Tremblay, destacan Carey Mulligan, Angela Bassett como La General, Awkwafina como Séptima, Richard E. Grant como Owl Rex y Mahershala Ali como Brendan. También encontramos nombres como Tom Waits, Charlie Day, Jemaine Clement y Amandla Stenberg. Es un elenco que aporta identidad y personalidad a este universo de criaturas extraordinarias.
Pero Wildwood también tiene una característica que me parece especialmente valiosa: a pesar de presentarse como una aventura fantástica que podría atraer principalmente al público infantil y adolescente, nunca pierde de vista la dureza de su relato. Aquí hay violencia, pérdidas y consecuencias. Los personajes pueden morir, las batallas tienen un costo y la historia no teme mostrarnos momentos dolorosos. Esa combinación entre fantasía, humor, aventura y crueldad le entrega una personalidad muy particular.

Al final, detrás de toda esta aventura encontramos una historia sobre cómo enfrentamos la pérdida y aprendemos a convivir con aquello que no podemos recuperar. Y creo que ahí está una de las mayores virtudes de la película: consigue emocionarnos sin abandonar nunca su espíritu aventurero.
En definitiva, Wildwood: el Bosque Salvaje me parece una auténtica maravilla y una de las grandes producciones de LAIKA. Travis Knight entrega una aventura visualmente deslumbrante, con un universo fascinante y personajes que dan ganas de seguir acompañando mucho después de que aparecen los créditos. Ojalá esta película reciba todos los reconocimientos que merece durante esta temporada de premios. Si hay un estudio que se ha ganado ese reconocimiento a pulso, es LAIKA.




































