María Eugenia Lorenzini regresa al suspenso con El Crimen de Emma
Conversamos con la autora chilena sobre su nueva novela, un thriller psicológico marcado por la violencia, la culpa y la búsqueda de una segunda oportunidad.
La escritora chilena María Eugenia Lorenzini regresa al thriller psicológico con El Crimen de Emma, una novela oscura, intensa y profundamente humana que confirma su interés por los personajes emocionalmente fracturados y las historias marcadas por la violencia, la culpa y la búsqueda de una segunda oportunidad. Tras el éxito de El silencio de Irene, la autora vuelve a explorar los rincones más complejos de la mente humana, esta vez a través de Emma, una mujer que inicia la novela empuñando un cuchillo, cubierta de sangre y frente al cadáver de su marido.
La historia parte con una imagen brutal y cinematográfica: Emma decide huir tras el crimen, emprendiendo un viaje desesperado hacia el campo chileno, el mismo lugar donde pasó parte de su infancia y que recuerda como un refugio seguro. Pero lejos de encontrar paz inmediata, la protagonista comienza un recorrido marcado por el miedo, la culpa y la reconstrucción de sí misma. En ese trayecto, Lorenzini mezcla el suspenso psicológico con una profunda exploración emocional sobre la violencia doméstica, la baja autoestima y la necesidad de sobrevivir.
Durante la conversación con En Palco, la autora explicó que la idea nació de su interés por retratar a “una mujer vulnerable, pero capaz de las cosas más atroces”, alejándose de personajes heroicos o moralmente simples. “No quería trabajar con una heroína ni con alguien que pudiera definirse como buena o mala. Quería un personaje más complejo”, comentó. Según Lorenzini, el libro también surge a partir de la constante exposición a noticias de violencia y femicidios, aunque aclara que nunca quiso escribir una novela de denuncia: “Esta es la historia de una mujer que huye y en esa huida vamos descubriendo quién es realmente”.
Aunque la novela está construida desde el suspenso, la autora insiste en que su verdadero interés está en el viaje interior del personaje. Emma no es presentada como una víctima perfecta ni como una criminal despiadada. Es una mujer rota, atrapada en una espiral de violencia psicológica y emocional, que poco a poco comienza a recuperar fuerza y conciencia de sí misma. “Tenía una autoestima tan baja que se percibía como una mujer insignificante, pero va creciendo y evolucionando”, explicó la escritora.
Otro elemento que ha llamado la atención es el carácter visual de la novela. La propia Lorenzini reconoció que mientras escribía imaginaba las escenas de forma muy cinematográfica, algo que también destacó el cineasta Jorge Olguín durante la presentación del libro. El director afirmó que sentía la narración “como una cámara siguiendo a Emma”, resaltando la capacidad de la autora para construir atmósferas y espacios cargados de tensión.
Pero detrás del thriller también aparecen temas como la amistad, la esperanza y la necesidad de encontrar afecto incluso en los momentos más oscuros.
El Crimen de Emma se perfila así como una novela absorbente, emocional y cargada de tensión, donde el suspenso sirve como puerta de entrada para hablar de heridas más profundas y de la posibilidad de reconstruirse.
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