17 de noviembre de 2022

El “Revival” no es para todos: Crítica a Jeepers Creepers Reborn

La cinta es la cuarta entrega de la franquicia creada en 2001 por Victor Salva y promete enfadar a los amantes de la criatura.

En un panorama cinematográfico en el que las principales franquicias del horror moderno han tenido un exitoso renacimiento en la pantalla grande, con secuelas, remakes o reboots, por supuesto, no todo podía ser perfecto.

Ya varios del clan han tenido su oportunidad: 'Candyman' nos dio un interesante reboot, Chucky se lo pasa bomba con su serie de televisión, pudimos ver nuevamente a Ghostface en la divertida ‘Scream’, e incluso a un Pinhead femenino en la grandiosa 'Hellraiser' de Hulu.

Michael Myers, por su parte, nos dijo adiós en la diferente (y por muchos odiada) 'Halloween Ends' y el bueno de Leatherface hizo de las suyas en la pésima ‘Texas Chainsaw Massacre’ de Netflix. Por lo que el turno del Creeper era inevitable.

Creado en 2001 por Victor Salva para ser el villano principal de “Jeepers Creepers” (y producida por Francis Ford Coppola), esta especie de gárgola humanoide con ropas de vaquero es un ser solitario que, cada 23 años, reaparece, y durante 23 días se dedica a comer, lo que significa que muchos van a morir.

Sin embargo, después de las dos primeras (y brillantes) entregas de la franquicia y de una mediocre tercera parte, dos décadas después del filme original llega “Jeepers Creepers: Reborn”, el cuarto episodio de la saga y probablemente el peor.

Filmada en secreto por Timo Vuorensola, y escrita por Sean-Michael Argo, esta nueva película sigue a una pareja de novios compuesta por Laine y Chase, un amante de las cosas freaks y del horror. Él convence a la chica de acudir al festival Horror Hound en Louisiana, un lugar donde el Creeper es el principal mito urbano. Sin embargo, a medida que se acercan al lugar se irán dando cuenta que el pueblo algo oculta y que, al parecer, la criatura podría ser real.

Aunque “Jeepers Creepers: Reborn” tiene buenas intenciones y se nota que busca homenajear al personaje del Creeper (y al cine de horror moderno), además de que cuenta con un inicio sumamente interesante, el principal y más grave problema es su falta de presupuesto.

La película más que una producción de cine, parece un “fan made”. El 90% de las escenas se desarrollan en un chroma verde que se nota demasiado. El CGI utilizado, especialmente para las escenas de los pájaros, es demasiado pobre, que parece más una animación de Playstation 2.

Por otro lado, las actuaciones de gran parte del elenco son pésimas y las muertes extremadamente genéricas. El Creeper pierde un montón de identidad y el maquillaje es más propio de un cosplay que de un personaje de cine.

El guion, además de pobre, vulnera el “lore” del Creeper, dándole un origen relacionado con el vudú que no tiene nada que ver con el que todos conocemos, quitándole la identidad del personaje.

En definitiva, "Jeepers Creepers: Reborn" no es el regreso de la criatura alada que todos esperábamos, quizás habrá que esperar 23 años más para que alguien se digne a hacer una secuela como corresponde, o tal vez, sólo habrá que dejarlo dormir para siempre.






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