29 de diciembre de 2022

Escapada a Londres: 24 horas en la capital de Inglaterra

Conoce lo esencial durante menos de día, si es que tu presupuesto es acotado para pasar más jornadas allí.

Londres es una ciudad con mucha historia, centro del último imperio más grande que ha tenido la humanidad, y por tanto, con muchísimos lugares para visitar. 24 horas es muy poco. Pero si por esas cosas del destino tienes una escala larga en la ciudad, o bien, como fue nuestro caso, estas en París y te dan ganas de ir a la ciudad del Támesis, no están demás los consejos que vienen a continuación. La finalidad de este viaje fue conocer lo esencial durante menos de día, ya que en la noche regresamos a la ciudad de la luz. 

Nuestro día comenzó, como ya se señaló, en París. El plan fue visitar durante el día Londres, y para ello decidimos viajar en el Eurostar, un tren rápido que une la capital francesa con la inglesa en poco más de dos horas, cruzando bajo tierra el canal de la Mancha, otra particular experiencia para sumar. Para ellos reservamos por internet el tren que salía alrededor de las 8 am (https://www.eurostar.com/rw-en) desde la estación de tren del norte, la Gare du Nord. Te recomiendo llegar con la misma anticipación que si viajaras en avión, puesto que debes pasar por el control de policía internacional, en este caso, por la policía inglesa (y son tan preguntones como en EEUU o en Canadá), y el típico control de tu equipaje.

Llegamos a Londres a mitad de mañana a la estación de Saint Pancras. En este lugar tomaremos el metro de Londres, el Underground o más conocido como Tube. Para ello te recomiendo comprar la Travelcard con duración de un día; es más económico que comprar un billete sencillo cada vez que usarás el metro o el autobús. Nuestra primera visita, a la cual llegamos en metro (estación Tower Hill), fue el icónico puente, el Tower Bridge. Imponente uniendo las dos riveras del río Támesis, tendrás excelentes vistas de la ciudad; podrás ver al HMS Belfast, un crucero ligero que participó en la Segunda Guerra Mundial y que hoy es un museo flotante; y estarás contemplando otro edificio esencial de la ciudad: la Torre de Londres. Por cuestiones de tiempo no ingresamos a este castillo lleno de historia y relevancia para la Corona Británica, pero si tienes tiempo no dudes en hacerlo



Regresamos a la estación de metro de Tower Hill para dirigirnos a la estación Victoria y alcanzar nuestro próximo objetivo: el Palacio de Buckingham. La estación Victoria queda al sur del palacio, por lo que hay que caminar un poco, pero sirve para patiperrear la ciudad y tener nuestros primeros cruces de calle con los automóviles viniendo del lado contrario al cual estamos acostumbrados. Después de unos minutos estamos de frente al Palacio que ha sido tan retratado en la historia del cine y de series como la actual y famosa The Crown; se pueden ver los característicos guardias y gente afuera esperando ver a algún “royal”. Tras las fotos de rigor, nos adentramos al Parque Saint James, una auténtica desconexión con la ciudad, gracias a la abundancia del verde, la tranquilidad que emana de su lago y la compañía de simpáticas y tiernas ardillas. Cruzando este pulmón de la ciudad nos encontraremos, unos metros más allá con la Plaza del Parlamento, lugar donde podrás apreciar en todo su esplendor el famoso Big Ben, en una de las torres del edificio del parlamento. Este edificio neogótico del siglo XIX no es la única edificación a la cual llegar desde la plaza. Encontramos la pequeña iglesia de Saint Margaret y la espectacular Abadía de Westminster. Después de apreciar estas joyas de la arquitectura inglesa, anímate a pasear por el puente de Westminster, donde obtendrás nuevas vistas del Támesis, del edificio del Parlamento y del Ojo de Londres, una gran noria que permite tener vistas aéreas de la ciudad.



Luego de regresar por el puente, nos dirigimos hacia el norte para llegar a otro lugar imprescindible: la Plaza Trafalgar; destacando la columna del almirante Nelson escoltada por cuatro imponentes leones. Al frente, y si tienes tiempo, la National Gallery. En nuestro caso, el tiempo se nos iba acabando, por lo que decidimos pasar nuestras últimas horas en Londres paseando por Picadilly Circus, un poco más al norte de la Plaza Trafalgar, la calle Oxford y el Soho, un barrio tradicional, con mucho comercio, hermosos edificios e infinitos bares tradicionales, en los cuales es una obligación pasar a tomar una cerveza bien helada. Finalmente, regresamos a la calle Oxford para tomar el metro (estación Oxford Circus) hacia la estación de Saint Pancras y regresar en el Eurostar a París.

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