21 de octubre de 2022

¿Cómo incursionar en el mundo de la innovación y no morir en el intento? Julieta Martínez, creadora de Tremendas, entrega en su libro consejos para desarrollar proyectos de impacto social

La obra está disponible en formato físico y digital.

En pleno siglo XXI, época en que la tecnología avanza a paso agigantado, cientos de niños y adolescentes sueñan con crear un proyecto que ayude, aunque sea con un granito de arena, a que este mundo sea un mejor lugar para vivir. Mientras se imaginan cumpliendo su anhelo se preguntan: ¿mi idea realmente es buena?, ¿por dónde empiezo?, ¿cómo consigo financiamiento? Lamentablemente, muchos no encuentran respuestas y desisten de su meta. 

La reconocida activista chilena Julieta Martínez a temprana edad comenzó a interesarse en el mundo de la innovación y pasó por el mismo proceso. Pero para su fortuna, recibió las herramientas que necesitaba y con sólo 15 años creó “Tremendas”, plataforma que impulsa el talento de las nuevas generaciones. Con el tiempo el proyecto tomó fuerza y se convirtió en una fundación de alcance internacional. Actualmente, la institución tiene dos academias: Climáticas y Atómicas. La primera, ha capacitado a más de 1.400 estudiantes de Latinoamérica en un importante tema: búsqueda de soluciones medio ambientales con perspectiva de género, dirigidas especialmente a zonas de sacrificio. La segunda, brinda educación en el área STEM para acortar la brecha de género en Astronomía, Biología y Robótica. 

Gracias a “Tremendas”, Julieta Martínez fue invitada a las dos últimas cumbres climáticas, fue nombrada embajadora de ONU Mujeres, está entre los 100 latinos más comprometidos con la acción medio ambiental, y se ganó un financiamiento para crear un documental sobre la crisis climática.
La joven quiere que más personas se unan al mundo de la innovación, por eso, publicó “No soy Julieta”, libro en el que explica el método que ideó para crear “Tremendas”. El plan que detalla paso a paso se puede utilizar en cualquier proyecto de impacto social.

Julieta, ¿cómo nació la idea de escribir este libro?

Hace tiempo me hacía mucha ilusión escribir un libro. Al inicio cuando Penguin, la editorial, se acerca y me presenta esta oportunidad, nunca pensé en un ensayo autobiográfico, de hecho esa fue una idea, que se construyó un par de meses después de cuando empecé a pensar qué es lo que quería escribir, porque al inicio no sé si me hacía sentido, decía tal vez debería escribir un libro de ficción basado en la realidad, que yo no sea la protagonista, pero que cree un personaje que comparta mis valores y principios, que se conecte con el trabajo que estoy haciendo, y lo terminé cambiando, fue un cambio de la noche a la mañana y lo digo súper sinceramente, me di cuenta que quería buscar un espacio, no sólo para contar mi historia, porque no sé si te pasa que cuando tú lees historias de personas que tienen algún tipo de impacto en la sociedad, puede ser súper inspirador, pero se queda sólo ahí, como hola, me llamo tanto y esta mi historia, pero cada persona es distinta, tiene una realidad distinta, vive en un entorno distinto, vive el fracaso como éxito de forma distinta y, por eso mismo, quería escribir un libro que por un lado hablara un poco de lo que fue para mí involucrarme en el mundo del activismo, de la innovación, del emprendimiento y demás, pero también que fuera algo así como un manual, que todos aquellos tips, consejos, anécdotas -que a mí me hubiera servido muchísimo, sobre todo cuando estaba partiendo con este mundo y tenía muchas dudas- puedan acompañar especialmente a niños, jóvenes y adolescentes en este camino, en esta ruta, en verdad a todas las personas dentro del mundo del activismo.

¿En qué momento y por qué te empezaste a interesar en el tema medio ambiental?

Fue una idea que fue una mezcla de cosas. Por un lado, mi mamá creció en Patagonia y después se movió por Aysén. Estuvo mucho tiempo en Mahuillín, un pueblito precioso de Chile continental. Y yo viajo mucho al sur, ahí están mis abuelos y para mí es el lugar más bonito del mundo. Cuando empecé a aprender acerca de la crisis climática, de la igualdad de género, distintos conceptos y temas que empezaban a aparecer en mi vida me encontré con la zona de sacrificio y no lo podía creer, no podía creer que en Chile, a no muchos kilómetros lejos de mi casa,  existiera una zona tan contaminada que los niños no pudieran salir de su casa, no pudieran ir al colegio, porque había una nube tóxica, encima de sus cabezas. Empecé a involucrarme un poquito más. 

Hubo niñas que empezaron a escribir para ser parte de la plataforma, para ser parte de Tremendas, que viven en zonas como Cabrero y en zonas como Coronel,  que crecieron pensando que las nubes, estas mismas nubes que cuando tú te asomas a tu ventana las ves en el cielo, eran creadas por la industria o la primera vez que iban a Santiago, lo primero que pensaban era por qué en mi casa sólo hay pino y eucaliptos y acá veo ocho especies de árboles distintas y me di cuenta que no me podía quedar en mi zona de confort, que necesitaba de alguna forma u otra no sólo educarme acerca del tema, sino a través de las herramientas que tenía en ese minuto y que podía tener en un futuro, buscar soluciones tangibles, conectarme con las personas que hoy en día tienen un nivel de poder importante, que tienen el poder de generar un cambio real, especialmente en una agenda climática que en este minuto en el país está cada vez más ambiciosa. Por mucho tiempo tuvimos que esperar el tratado o el Acuerdo de Escazú, que fue un tema que por un buen tiempo aparecía constantemente en las noticias este tema de que Chile era el país que lo impulsó, pero no lo ratificó. Y en este minuto tenemos la oportunidad de aprovechar una agenda climática que tiene un plan de descarbonización súper, pero súper potente. Es como cuando te aparece la oportunidad y no la puedes soltar.

El año pasado participaste en un debate con Hillary Clinton sobre igualdad de género, organizado por la ONU, ¿cómo fue esa experiencia? 

Fue intensa. Yo creo que es una de las experiencias más intensas de mi vida, porque más allá de la oportunidad de conversar con la ex secretaria de Estado de Estados Unidos, era como que el mundo entero te estuviera viendo y que tuvieras cinco minutos para decir todo lo que has querido decir durante toda la vida que has estado dentro del mundo del activismo. En ese espacio había premios Nobel, estaba Emmanuel Macron, presidente de Francia, Kamala Harris, la vicepresidenta de Estados Unidos, Bill Gates, Melinda Gates, son como este tipo de espacios que te cambian la vida. Yo trabajé por mucho tiempo en Youth Task Force, que fue un equipo de trabajo que me seleccionaron para trabajar en lo que fue la agenda de viajero más ambiciosa del mundo, y me enfoqué especialmente en Acción Feminista climática desde una mirada juvenil, una mirada de niñas, jóvenes, adolescentes. Fue un trabajo maravilloso. Estuve un año y medio metida en este proyecto para que después me dieran esta invitación a presentarme en un foro llamado el Foro Generación Igualdad, donde se dio este diálogo intergeneracional. En el libro hablo mucho de esto. De hecho, el nombre del libro “No soy Julieta” hace referencia a parte de mi discurso.


Revisa a continuación le entrevista completa que le realizamos a Julieta Martínez.







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