25 de julio de 2022

“El asesino de mi hija”: una lucha de amor infinito por lograr justicia

El documental francés está disponible en la plataforma de Netflix.

Kalinka a los 14 años tenía toda una vida por delante. En julio de 1982, ella, su madre, hermano menor y padrastro se encontraban de vacaciones en Lindau, Alemania, cuando fue encontrada muerta. El marido de su progenitora -un médico germano-  hizo, supuestamente, todo lo posible por devolverla a la vida, pero la sana chica dejó de existir por una aparente insolación.

El padre de la niña, André Bamberski, que vivía en una pequeña localidad de Francia, quedó devastado con la muerte de su hija regalona, pero algo en su interior le decía que las causas, no eran precisamente las que le habían contado. En ese momento, comenzó su lucha de décadas por hacer justicia, por encontrar la verdad. Una verdad en la que Dieter Krombach -el padrastro- es el asesino y violador de su Kalinka.

Bamberski pidió una copia de la autopsia de la niña, para comprobar que en ninguna parte aparecía el golpe de calor como causa del deceso, pero si revelaba que la habían inyectado en varias oportunidades, que tenía sangre fresca y fluidos en sus genitales, una leve lastimadura cerca de la vulva y que su última comida se le había subido a la tráquea. A pesar de todo indicar que algo extraño estaba pasando, nadie hizo nada. A Krombach lo interrogaron por teléfono, y al cabo de un mes se había cerrado el caso. Ni siquiera a la madre parecía hacerle ruido el resultado, ella creía ciegamente en el hombre con que engañó a su primer marido.

El padre de Kalinka nunca dejó de perseverar, aunque nadie parecía tomarlo en cuenta. Muchos creían que lo hacía incluso por despecho. Todos siguieron con su vida, menos él.

Con los años, y una exhumación de por medio, detectaron que la chica fue inyectada con cobalto y calcio, lo que varios médicos advirtieron era contraproducente para revivir a alguien, si es que esa era la intención de Krombach con las inyecciones. Por otro lado, la nueva autopsia indica que los genitales de Kalinka fueron removidos, ¿con qué fin?

Fueron años de esfuerzo y actos increíbles, para lograr algo de justicia para su hija, porque, como revela también el documental de esta historia, Dieter Krombach era efectivamente un perverso agresor sexual. Un tipo que usaba su profesión, poder y dinero para abusar de jóvenes de manera impune.

El documental de este true crime acaba de llegar a la plataforma de Netflix, bajo el nombre de "El asesino de mi hija" (L´assassin de ma fille). Una relato que pasea a los espectadores por la rabia, la pena, el amor y la impotencia.







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